Historia
SIGILLO, ROBERT DE († 1150)
Mientras tanto, al tomar Esteban el trono a expensas del 'verdadero heredero' de Enrique, su hija Matilda, y la designación de Roger de Pont l'Évêque como canciller, le costó a Sigillo su puesto, por lo que antes de 1141, probablemente hacia 1135, ingresó en la abadía de Reading, donde Enrique había sido enterrado. Sin embargo, en 1141, tras la captura de Esteban en Lincoln, Sigillo fue nombrado en julio por Matilda para la sede vacante de Londres, aunque ambos fueron expulsados casi inmediatamente por los londinenses y tuvieron que refugiarse en Oxford. No se sabe quién consagró a Robert, pero en su momento hizo su profesión de obediencia al arzobispo Teobaldo. Dice mucho de su talento y reputación que, una vez que Esteban recobró su libertad y mucho de su poder a finales de 1141, Robert pudo hacer la paz con su rey, su metropolitano y su capítulo. De hecho, supo manejarse hábilmente en medio de la agitación política y eclesiástica en el reino, a pesar de algunas embarazosas tensiones en 1147-48, en el tiempo del concilio de Reims. Según un rumor murió con muchos de su casa, hombres de renombre, con uvas envenenadas.
Robert de Sigillo parece que fue generalmente bien considerado. Aunque cuando era funcionario de la cancillería estuvo probablemente casado (tuvo un hijo, llamado según su maestro real, a quien después él hizo canónigo de la catedral de San Pablo), el monje Osbert de Clare de Westminster le tuvo lástima por tener que habitar en 'ese horno babilónico' que era la corte real. Se cree que redujo el poder de las dinastías establecidas en su capítulo por sus dos predecesores, al introducir hombres más idóneos. John de Hexham le consideró un hombre bueno, un obispo santo y Juan de Salisbury coincidió en la misma opinión. Enrique de Huntington le llamó vir animo magnus.