Historia

SIRICIO (c. 334-399)

Siricio fue papa entre los años 384 y 399. Era romano y fue escogido como sucesor de Dámaso I en diciembre de 384 o enero de 385. Su pontificado tiene poca significación histórica, salvo por el desarrollo del papado. Contempló seriamente sus derechos y deberes como supervisor de la Iglesia, exigió que sus decisiones fueran preservadas y preparó el camino para Inocencio I y León Magno. Su primera carta, 10 de febrero de 385 al obispo Himerio de Tarragona, trata con el asunto de los arrianos convertidos y la observancia antigua del bautismo, la Pascua y asuntos varios, como penitentes, monjes indisciplinados y sacerdotes casados. En un sínodo celebrado en Roma el 6 de enero de 386 trató con asuntos de importancia parecida. También insistió en el cumplimiento de las prescripciones canónicas para cubrir los obispados y en la admisión a los rangos clericales. Respecto a Iliria fomentó las relaciones con Tesalónica, intentando a través de Iliria mantener una puerta abierta hacia el este. En 390 o 392 convocó un sínodo que excomulgó a Joviniano y ocho asociados.