Historia

SISEBUTO († 620)

Sisebuto fue sucesor del rey visigodo Gundemar. Murió en 620. Ascendió al trono en 612, siendo un excelente gobernante en la mayoría de los aspectos, clemente, justo y de una encendida devoción religiosa, distinguiéndose también por su heroísmo en la guerra. No obstante, se ganó una sombría reputación al ser el primer perseguidor en España de los judíos.

Desde el primer periodo del Imperio romano los judíos habían sido numerosos en la península Ibérica. Los visigodos, siendo tolerantes, mantuvieron los derechos públicos de los judíos durante toda la época arriana. El católico Recaredo fue el primero en imponer restricciones sobre ellos, promulgando la prohibición contra la circuncisión de esclavos cristianos y su adquisición mediante compra o donación (Leges Visigothorum, XII, 2, nº 12). En esas provisiones basó Sisebuto sus dos notorias leyes sobre los judíos, comenzando su campaña anti-semita a principios de su reinado (Leges Visigothorum, XII, 2, 13-14). Según interpretó rectamente Dahn, sus órdenes prescribían que los siervos cristianos de los judíos debían ser ciudadanos romanos y libres por ley, al igual que los siervos judíos fugitivos que estuvieran dispuestos a aceptar el cristianismo. A los judíos no se les permitía tener como criados a hombres libres. Los matrimonios entre judíos y cristianos fueron declarados nulos y vacíos. Isidoro en su Historia Gothorum (publicada en 624), aunque apreciaba las intenciones piadosas de su real amigo, objetó sobre el modo de conversión empleado. De hecho, la persecución de Sisebuto fue más allá de esas restricciones. No hay duda que hubo muchos bautismos compulsivos de judíos, de ahí que no sea necesario un tercer edicto conjeturado por Jost, posiblemente sin justificación, que los obligaba a escoger entre el exilio y el bautismo, lo que explica el abundante número de judíos exiliados del país. Muchos buscaron refugio entre los francos.

Con tan celoso gobernante en el trono, la Iglesia pudo desplegar una actividad de largo alcance, especialmente en asuntos sinodales. Pero con todo su entusiasmo religioso, Sisebuto no fue el "rey del clero", leyéndole a veces la cartilla al episcopado. En 615 comenzó la guerra de exterminio contra los bizantinos que llevó a cabo con éxito. Como vencedor demostró humanidad, al permitir a los bizantinos capturados quedar libres, despachándolos a su país de origen.