Historia
SMALRIDGE, GEORGE (1663-1719)

En 1698 Smalridge fue nombrado ministro de la nueva capilla (Broadway), Westminster, y al mismo tiempo se graduó en teología y obtuvo el doctorado el 28 de mayo de 1701. Desde 1700 con pocos intervalos hasta 1707 ejerció como profesor regius diputado de teología por el Dr. William Jane. Entre los que presentó para una graduación honoraria estuvo el Dr. Grabe, tomando un profundo interés con él, con el arzobispo Sharp, con el obispo Robinson y con Jablonski en la restauración del episcopado en Prusia y la aproximación de las formas rituales luterana y anglicana. A la muerte de Jacobo en febrero de 1707, Smalridge fue fuertemente recomendado para el profesorado, cuyos deberes había desempeñado durante seis años, pero su pertinaz jacobinismo y la influencia de Marlborough hicieron que el doctor John Potter, muy en contra de la inclinación de la reina, fuera preferido. Sin embargo, el próximo enero Smalridge, que tenía reoputación en Londres de ser un excelente predicador, fue escogido para instruir en St. Dunsta's-in-the-West. Tras la reacción tory en 1710 fue nombrado capellán de la reina y el mismo año, en una disertación latina, presentó a Atterbury como presidente a la cámara alta de convocación. Su discurso fue impreso, junto con dos discursos en el Sheldonian y un poema sobre la muerte de la reina Ana, en latín e inglés, con el título Miscellanies by Dr. Smalridge (2ª edición, Londres, 1714). En septiembre de 1711 fue hecho canónigo de Christ Church al mismo tiempo que Atterbury fue hecho deán. El 11 de julio de 1713 Smalridge obtuvo el deanato, siendo Atterbury consagrado obispo, dimitiendo del de Carlisle, al cual había sido admitido el 3 de noviembre de 1711.
Para suceder a Robinson (trasladado a Londres), Smalridge fue consagrado obispo de Bristol el 4 de abril de 1714 y mantuvo el deanato in commendam con la sede, cuyos emolumentos en ese tiempo eran muy escasos. Su promoción a Bristol fue muy popular y poco después fue nombrado Lord limosnero, pero al año siguiente fue removido de ese puesto. Sus ideas no habían cambiado desde que, en un sermón en 1701, declarara ante la Cámara de los Comunes que 'cualquiera que no aborreciera la ejecución de Carlos I era tan mal hombre que ningún hombre bueno podría conversar con él.' Junto con Atterbury se negó a firmar la declaración contra el pretendiente el 3 de noviembre, que siguió a la insurrección de 1715. Su Reasons for not signing the Declaration se publicó en cuarto en 1715, siendo reimpresa en Tracts de Somers, volumen xii. Igualmente en 1717 resistió un intento de procurar una declaración de lealtad de Oxford para Jorge I en su regreso desde Hanover y se opuso al rechazo de Occasional Conformity and Schism Acts; al año siguiente declaró sus sentimientos abiertamente en un discurso muy animado en la Cámara de los Comunes en apoyo del Test and Corporation Acts. Pero aunque fue destituido del cargo de limosnero, fue grandemente estimado por la princesa (después reina Caroline) y su círculo, siendo su reputación como erudito (aunque hizo poco para justificarla) casi tan elevada como la de predicador. Fue enterrado en la nave septentrional de la catedral de Christ Church, donde hasta 1870 hubo un monumento con una inscripción de su antiguo colega escolar y cuñado, Robert Freind. Se había casado hacia 1697 con Mary, hija del doctor Samuel de l'Angle, que quedó en precarias circunstancias tras su muerte, pero la princesa le otorgó una pensión de 300 libras hasta que murió el 7 de junio de 1729. Con ella tuvo Smalridge dos hijas y un hijo, Philip, que fue también educado en Westminster y Christ Church, Oxford, graduándose en humanidades en 1723 y doctorándose en teología en 1742; fue rector de Christleton, Cheshire (1727) y canciller de la diócesis de Worcester desde 1742 hasta su muerte en 23 de octubre de 1751.
Smalridge, 'el famoso doctor Smalridge' como Swift le llamó, fue una figura bien conocida en los días de la reina Ana. El obispo Newton habló de la veneración que su presencia inspiraba en la elecciones escolares en Westminster. Addison escribió a Swift que Smalridge fue el más abierto y agradable de los obispos. En Tatler (núm. 73 y 114) Steele lo describió 'abundante en esa clase de virtud y conocimiento que hace la religión hermosa' y las frecuentes referencias a su encantadora actitud en las cartas y periódicos del día puede justificar el epíteto de Macaulay de 'humano y consumado.' Fue muy amado de Robert Nelson, cuyo epitafio escribió y éste a su vez, con quien estuvo asociado en muchas obras de benevolencia, le dejó una Madonna de Correggio. Whiston reconoció en Smalridge a una de las personas más entendidas y excelentes de la nación y dijo que si alguien le podía haber convencido de que estaba equivocado era él. Whiston se jactó de que había convencido al obispo de alguna 'emendanda' en el credo atanasiano; pero de cualquier tendencia a la 'dañina herejía' del arrianismo, Smalridge se justificó satisfactoriamente en una carta al obispo Trelawny fechada en Christ Church cuatro días antes de su muerte. La mente de Smalridge, cultivada como era, no era de tono especulativo y en una ocasión en la que Whiston le puso en aprietos, dijo 'con gran sinceridad, que aunque fuera como su compañero había dicho, él no tenía deseo de examinar que la Iglesia hubiera estado en error durante tantos cientos de años.'
Durante la vida de Smalridge se publicaron sermones e instrucciones y siete años después de su muerte, su vida recopiló y publicó Sixty Sermons, preached on several occasions, published from the originals (Londres, 1726). Sus sermones los catalogó el doctor Johnson entre los mejores de los teólogos ingleses. En 1728 John Oldmixon acusó a Smalridge, en unión con Aldrich y Atterbury, de haber interpolado ciertos pasajes y epítetos en el manuscrito original de Clarendon, History of the Rebellion, en favor de las ideas que ellos sostenían. La acusación era totalmente aleatoria, hecha contra dos difuntos y un exiliado, siendo totalmente refutada por Atterbury en su Vindication, publicada en París y reimpresa en Londres en 1731.