Historia
SMITH, HENRY (c. 1550-1591)

En 1588 Aylmer, obispo de Londres, fue informado que Smith había hablado contra el Libro de Oración Común y que no había suscrito los artículos. Tampoco tenía licencia del propio Aylmer, su diocesano. El obispo le suspendió de predicar. Smith escribió una breve vindicación a Lord Burghley, en la que señalaba que el obispo mismo le había llamado a predicar en St. Paul Cross, negando que hablara contra el Libro de Oración Común. Dijo que se había sometido al pleno contenido de todos los artículos 'de fe y doctrina', pero evitó referirse a los asuntos de disciplina. Sus feligreses enviaron una súplica en su favor. Lord Burghley se puso de su parte, siendo restaurado al ministerio.
Durante la enfermedad de William Harvard, rector de St. CLemnet Danes, y de nuevo a su muerte, los feligreses hicieron denodados esfuerzos para que Smith obtuviera ese beneficio, que estaba bajo el patrocinio de Sir Lord Burghley; pero Richard Webster, licenciado en humanidades, fue instituido el 22 de mayo de 1589, probablemente una vez que Smith hubo declinado la promoción. Debido a su mala salud dimitió de su puesto en el púlpito a finales de 1590 y se retiró a Husbands Bosworth. Durante su enfermedad se ocupó en preparar sus obras para la imprenta, revisando sus sermones, algunos de los cuales habían sido 'tomados por característicos' y publicados, sin su consentimiento, a partir de notas imperfectas. Sus sermones recopilados los dedicó a Lord Burghley, pero murió antes de ser publicados.
Aunque inclinado al puritanismo, Smith tenía simpatía por la Iglesia anglicana y consideraba a los seguidores de Brown y Barrow enemigos de la Iglesia. Sus sermones son nobles ejemplos de prosa inglesa y elocuencia. Están libres, en un grado sorprendente, de los vicios de la época, vulgaridad y saber afectado. Entre sus otras obras están: A Preparative to marriage: The Summe whereof was spoken at a contract and enlarged after. Whereunto is annexed a treatise of the Lord's Supper, and another of usurie (Londres, 1591); Jurisprudentiæ, Medicinæ et Theologiæ Dialogus dulcis (Londres, 1592), en hexámetros y pentámetros latinos; Vitæ Supplicium: sive de miseria Hominis conditione querela (Londres, 1592); God's Arrow against Atheists (Londres, 1593) con sus sermones.
En una de sus obras describe a los predicadores y oyentes de su tiempo:
"Uno es como el ateniense, que siempre está buscando cosas nuevas, si los predicadores mencionan algo acerca de nuestros ejércitos de ultramar, o del consejo nacional o asuntos judiciales. Otro viene para espiar alrededor de la iglesia; tiene mal ojo, que todavía está mirando a aquello de lo que Job ya apartó su vista. Otro viene para cavilar; tan pronto como se sentó, ya está meditando en sus cosas particulares; a veces su mente divaga sobre sus ocupaciones, a veces sobre sus viajes, otras sobre su traje o su comida, o sobre el deporte después de la comida, y el sermón termina antes de que el hombre se dé cuenta del lugar en que está. Otro viene para escuchar, pero apenas el predicador ha terminado la oración, ya está completamente dormido, como si lo hubieran traído muerto, y el predicador estuviera predicando en su servicio fúnebre."
"Hay una conciencia que previene y una conciencia que remuerde. La conciencia que previene, se presenta antes del pecado; la conciencia que remuerde, aparece tras el pecado. La conciencia que previene, muchas veces se ha adormecido; pero la conciencia que remuerde la vuelve a despertar. Si en este mundo hay infierno, aquellos que han sentido el gusano de la conciencia taladrando su corazón, pueden decir con mucha verdad que han sufrido los tormentos del infierno. ¿Quién puede expresar los horrores de ese sufrimiento, sino él mismo? O mejor dicho, ¿qué horrores puede haber que él mismo no pueda expresar? Los pesares están de fiesta en su alma; y el temor, la preocupación y la angustia, se reparten a pedazos su alma. Todas las furias del infierno hacen de su corazón, su escenario. Su preocupación llama al temor; el temor le silba al horror; el horror hace señas a la desesperación, y le dice: Ven, ayúdame a atormentar al pecador. Uno dice que viene de parte de este pecado; el otro dice que viene de parte del otro, y así él pasa por mil muertes, pero no puede morir."