Historia

SMITH, HENRY (c. 1550-1591)

Henry Smith, teólogo puritano inglés, conocido con el epíteto 'lengua de plata', nació en Withcote, Leicestershire, hacia 1550 y murió en Husbands Bosworth, siendo enterrado allí el 4 de julio de 1591.

Henry Smith
Henry Smith
Era el hijo mayor y heredero de Erasmus Smith de Somerby y Husbands Bosworth, Leicestershire, y de su primera esposa, viuda de un tal Wye e hija de un tal Baiard. Erasmus Smith (1611-1691), el benefactor educativo, fue su sobrino. Fue admitido en Queen College, Cambridge, el 17 de julio de 1573, pero no aparece entre los matriculados y pronto dejó la universidad. Continuó sus estudios con Richard Greenham, rector de Dry Drayton, Cambridgeshire, quien le impregnó de los principios puritanos. El 15 de marzo de 1575-6 se matriculó en Oxford como miembro de Lincoln College, graduándose en humanidades el 16 de febrero de 1578-9. No puede ser identificado con ninguno de los dos estudiantes del mismo nombre de Hart Hall, que obtuvieron su maestría en 1579 y 1583 respectivamente. El teólogo puritano se denomina a sí mismo 'theologus' (nunca máster en teología) y así es descrito por otros. Aunque era heredero de un gran patrimonio, resolvió entrar al ministerio, pero, debido a escrúpulos de conciencia respecto a la suscripción, determinó no someterse el cargo pastoral y contentarse con enseñar. Thomas Nash relata que Smith, antes de entrar en 'los maravillosos caminos' de la teología, 'refinó, preparó y purificó sus alas con suave poesía', de la que no se conoce nada. Durante un tiempo ofició en la iglesia de Husbands Bosworth, pero es incierto si obtuvo una rectoría, que estaba en la propiedad de su padre. En 1582 supo de un tal Robert Dickins de Mansfield, un visionario, que pretendía ser el profeta Elías, predicando en esta ocasión un sermón, posteriormente publicado bajo el título The lost Sheep is found. Luego predicó en Londres y en las inmediaciones con gran fruto y en 1587 fue elegido orador de St. Clement Danes, sin Temple Bar, por el rector y la congregación. Pronto obtuvo una extensa popularidad, siendo considerado 'el principal predicador de la nación.' Wood dice que era 'estimado como el milagro y maravilla de su época, por su prodigiosa memoria y su manera fluida, elocuente y práctica de predicar.' Fuller dice que fue comúnmente llamado 'lengua de plata Smith, siendo preciado en metal y pureza tras Crisóstomo mismo.'

En 1588 Aylmer, obispo de Londres, fue informado que Smith había hablado contra el Libro de Oración Común y que no había suscrito los artículos. Tampoco tenía licencia del propio Aylmer, su diocesano. El obispo le suspendió de predicar. Smith escribió una breve vindicación a Lord Burghley, en la que señalaba que el obispo mismo le había llamado a predicar en St. Paul Cross, negando que hablara contra el Libro de Oración Común. Dijo que se había sometido al pleno contenido de todos los artículos 'de fe y doctrina', pero evitó referirse a los asuntos de disciplina. Sus feligreses enviaron una súplica en su favor. Lord Burghley se puso de su parte, siendo restaurado al ministerio.

Durante la enfermedad de William Harvard, rector de St. CLemnet Danes, y de nuevo a su muerte, los feligreses hicieron denodados esfuerzos para que Smith obtuviera ese beneficio, que estaba bajo el patrocinio de Sir Lord Burghley; pero Richard Webster, licenciado en humanidades, fue instituido el 22 de mayo de 1589, probablemente una vez que Smith hubo declinado la promoción. Debido a su mala salud dimitió de su puesto en el púlpito a finales de 1590 y se retiró a Husbands Bosworth. Durante su enfermedad se ocupó en preparar sus obras para la imprenta, revisando sus sermones, algunos de los cuales habían sido 'tomados por característicos' y publicados, sin su consentimiento, a partir de notas imperfectas. Sus sermones recopilados los dedicó a Lord Burghley, pero murió antes de ser publicados.

Aunque inclinado al puritanismo, Smith tenía simpatía por la Iglesia anglicana y consideraba a los seguidores de Brown y Barrow enemigos de la Iglesia. Sus sermones son nobles ejemplos de prosa inglesa y elocuencia. Están libres, en un grado sorprendente, de los vicios de la época, vulgaridad y saber afectado. Entre sus otras obras están: A Preparative to marriage: The Summe whereof was spoken at a contract and enlarged after. Whereunto is annexed a treatise of the Lord's Supper, and another of usurie (Londres, 1591); Jurisprudentiæ, Medicinæ et Theologiæ Dialogus dulcis (Londres, 1592), en hexámetros y pentámetros latinos; Vitæ Supplicium: sive de miseria Hominis conditione querela (Londres, 1592); God's Arrow against Atheists (Londres, 1593) con sus sermones.

En una de sus obras describe a los predicadores y oyentes de su tiempo:

"Uno es como el ateniense, que siempre está buscando cosas nuevas, si los predicadores mencionan algo acerca de nuestros ejércitos de ultramar, o del consejo nacional o asuntos judiciales. Otro viene para espiar alrededor de la iglesia; tiene mal ojo, que todavía está mirando a aquello de lo que Job ya apartó su vista. Otro viene para cavilar; tan pronto como se sentó, ya está meditando en sus cosas particulares; a veces su mente divaga sobre sus ocupaciones, a veces sobre sus viajes, otras sobre su traje o su comida, o sobre el deporte después de la comida, y el sermón termina antes de que el hombre se dé cuenta del lugar en que está. Otro viene para escuchar, pero apenas el predicador ha terminado la oración, ya está completamente dormido, como si lo hubieran traído muerto, y el predicador estuviera predicando en su servicio fúnebre."
El siguiente es un ejemplo de la descripción del remordimiento:
"Hay una conciencia que previene y una conciencia que remuerde. La conciencia que previene, se presenta antes del pecado; la conciencia que remuerde, aparece tras el pecado. La conciencia que previene, muchas veces se ha adormecido; pero la conciencia que remuerde la vuelve a despertar. Si en este mundo hay infierno, aquellos que han sentido el gusano de la conciencia taladrando su corazón, pueden decir con mucha verdad que han sufrido los tormentos del infierno. ¿Quién puede expresar los horrores de ese sufrimiento, sino él mismo? O mejor dicho, ¿qué horrores puede haber que él mismo no pueda expresar? Los pesares están de fiesta en su alma; y el temor, la preocupación y la angustia, se reparten a pedazos su alma. Todas las furias del infierno hacen de su corazón, su escenario. Su preocupación llama al temor; el temor le silba al horror; el horror hace señas a la desesperación, y le dice: Ven, ayúdame a atormentar al pecador. Uno dice que viene de parte de este pecado; el otro dice que viene de parte del otro, y así él pasa por mil muertes, pero no puede morir."