John Smith, misionero inglés, nació en Rothwell, cerca de Kettering, Northamptonshire, el 27 de junio de 1790 y murió en la Guayana británica el 24 de febrero de 1824. Era hijo de un soldado muerto en batalla en
Egipto y toda su educación derivó de su asistencia a la
escuela dominical. A la edad de catorce años se puso al servicio de un pastelero en Londres, llamado Blunden. Al morir su jefe en 1806, su sucesor, Davies, le tomó como aprendiz y le ayudó a mejorar su educación. Bajo la influencia del reverendo John Stevens se tomó más en serio los asuntos espirituales y tuvo celo por el estudio. No fue aceptado por la London Missionary Society y en diciembre de 1816 fue
ordenado como sucesor de John Wray en Le Resouvenir, cerca de Demerara o Georgetwon, en la Guayana británica. Llegó a Demerara el 23 de febrero de 1817 y en su primera entrevista con el gobernador, el general John Murray, éste le amenazó que si ensañaba a los
esclavos nativos a leer sería expulsado. A pesar de la abierta hostilidad de la población blanca, trabajó entre los negros con considerable éxito. En agosto de 1823 su salud se quebrantó, recomendándole el médico que saliera de la colonia. Sin embargo, el 18 de agosto tuvo lugar una insurrección de los negros y tres días más tarde Smith fue arrestado por negarse a tomar las armas contra ellos. Fue juzgado por un consejo de guerra con la acusación de haber promovido el descontento entre ellos. Sobre el testimonio sin ningún valor de algunos esclavos aterrorizados, fue hallado culpable y condenado a ser ahorcado. Su ejecución se pospuso hasta que se tuviera el consentimiento del gobierno central. Pero mientras tanto fue encerrado en un calabozo insalubre, donde murió. Su esposa Jane, con la que se había casado cuando fue ordenado, murió en 1828 en Rye, Sussex. No tuvieron hijos.
Cuando las noticias del encarcelamiento de Smith llegaron a Inglaterra, suscitaron el interés popular. La publicación de documentos relacionados con el caso por la London Missionary Society intensificaron la excitación y más de doscientas peticiones en su favor se presentaron al parlamento en once días. El 1 de junio de 1825 su juicio fue debatido en la Cámara de los Comunes. Lord Brougham impulsó una moción condenando la acción del gobierno en la Guayana, afirmando que 'en el juicio de Smith había habido una violación tal de la justicia, tanto en la forma como en la sustancia, que una indagación así en tiempos modernos no podía ser llamada un procedimiento judicial.' Sin embargo, tras una suspensión, la moción, a la que se opuso el gobierno, fue rechazada por 193 votos en contra y 146 a favor.