Historia

SMITH, SYDNEY (1771-1845)

Sydney Smith, canónigo de San Pablo, nació en Woodford, Londres, el 3 de junio de 1771 y murió en Londres el 22 de febrero de 1845.

Sydney Smith, por Eden Upton Eddis
Sydney Smith, por Eden Upton Eddis
Era el segundo hijo de Robert Smith, quien había perdido a su padre, un comerciante de Londres, cuando era joven. Se retiró del negocio y se casó con Maria Olier, hija de un refugiado francés, que dejó a la puerta de una iglesia 'para recorrer mundo' y, tras regresar, comprar, arruinar y luego vender diecinueve establecimientos diferentes en Inglaterra, finalmente se asentó en Bishop's Lydiard, Somerset, donde murió en 1827. La madre de Sydney era vivaz, modesta y bella. Los Smiths tuvieron cuatro hijos: Robert Percy (conocido como 'Bobus'), Cecil, Courtenay y Maria. La hermana, tras la muerte de su madre en 1802, cuidó de su padre hasta su propia muerte en 1816. Los muchachos mostraron talento a una edad temprana, especialmente por su incesante argumentación. Para mantener la paz doméstica el padre envió a Robert y Cecil a Eton, mientras que Sydney y Courtenay fueron a Winchester. Sydney, tras algún tiempo bajo Mr. Marsh en Southampton, fue admitido en Winchester el 19 de julio de 1782. Estaba amedrentado y famélico, teniendo que escribir 'unos diez mil versos latinos', lo que probablemente era peor que estar con sus hermanos, experiencia que consideró una pérdida total de tiempo. Sin embargo, él y Courtenay ganaron tantos galardones que sus compañeros de estudios redactaron un escrito negándose a competir con ellos. Fue 'prefecto de la residencia' en su último año y el 5 de febrero de 1789 era alumno de New College, Oxford. Al acabar su segundo año de residencia logró una beca de cien libras al año. De este modo pudo sostenerse sin la ayuda de su padre y hasta pagó una deuda de treinta libras de su hermano Courtenay. Nada se sabe de la carrera de Smith en Oxford. Pasó varios meses durante este tiempo en Normandía, donde se unió a un club jacobino para evitar las sospechas, siendo un buen estudioso de francés. Su padre pensó que ya había hecho bastante por su familia al sostener a 'Bobus' durante sus estudios para la abogacía y conseguir un puesto en la East India Company para Cecil y Courtenay. A Sydney le dijo que podía ser 'o tutor o clérigo.' Sydney, que deseaba ser abogado, se vio obligado a ser ordenado, recibiendo en 1794 la coadjuditoría de Nether Avon en Salisbury Plain. El terrateniente de la parroquia era Michael Hicks Beach de Williamstrip Park, Fairford, Gloucestershire. Beach ayudó a Smith en los planes de mejorar la condición de los pobres en esa aislada parroquia, para lo que estableció una escuela dominical, que era la novedad del momento. Michael tomó gran afecto al joven coadjutor y en 1797 le pidió que fuera tutor de su hijo mayor, Michael, que sería abuelo de Sir M. Hicks Beach. Tenían que viajar juntos, pero el plan de una estancia en Weimar lo abandonaron por causa de la guerra, llevando Smith a su alumno a Edimburgo, adonde llegaron en junio de 1798. Muchos otros jóvenes en posición similar eran atraídos a Edimburgo en ese tiempo por la fama de Dugald Stewart y las dificultades de acceso al continente. Smith, siempre el más social de los hombres, hizo muchas amistades con todos. Aunque se divirtió a costa de la incapacidad de los escoceses para hacer un chiste sin 'una operación quirúrgica', ellos al final apreciaron el humor de Smith. Hizo amistades duraderas con Jeffrey, Brougham, Francis Horner, Lord Webb Seymour y otros, y antes de salir se hizo miembro original del 'Friday Club', con Dugald Stewart, Playfair, Alison y Scott. Estuvo en los más cordiales términos con su alumno y escribió cartas llenas de humor y sensatez a los padres. En 1800 fue a Inglaterra para casarse con Catherine Amelia, hija de John Pybus de Cheam, Surrey, un amigo de su hermana, con la que había estado comprometido. El matrimonio tuvo lugar en Cheam el 2 de julio de 1800. El padre de la novia había muerto, y aunque la madre aprobó el enlace, su hermano Charles estaba indignado, rompiendo toda relación con su hermana. Toda la fortuna de Smith consistía de 'seis cucharitas de té de plata', pero su esposa tenía una pequeña dote que resolvió con ella. Mr. Beach dio a los Smiths un cheque de 750 libras, dando Smith cien libras a una anciana dama en apuros e invirtiendo el resto en fondos. Luego regresaron a Edimburgo. Su alumno había entrado en Christ Church, pero fue reemplazado por su hermano menor. Smith tuvo un segundo alumno, Alexander Gordon de Ellon Castle. Por cada uno recibió 400 libras anuales, 'la suma más alta que le había sido dada a cualquiera salvo a Dugald Stewart.' Durante su estancia en Edimburgo predicó ocasionalmente en Charlotte Chapel y publicó en 1800 seis de sus sermones. Dugald Stewart declaró que la predicación de Smith le proporcionó 'una emocionante sensación de sublimidad nunca antes despertada por ningún orador.'

En marzo de 1802 Smith propuso a sus amigos Jeffrey y Brougham comenzar Edinburgh Review, sugiriendo como lema 'Tenui Musam meditamur avena'. Aunque no era formalmente el editor, supervisó los primeros tres números. Smith contribuyó con casi ochenta artículos durante los siguientes 25 años. El gran éxito de la revista proporcionó reputación a los principales contribuidores. Los artículos de Smith eran los mejores. Muchos eran meras nimiedades, pero casi todos muestran su característico estilo. Merece el crédito de defender vigorosamente doctrinas entonces impopulares, pero ahora generalmente aceptadas. Smith era un convencido whig de la variedad más ilustrada y sus ataques sobre varios abusos, aunque no avanzaron el liberalismo de su tiempo, le dieron un mal nombre entre los dispensadores de patrocinios en ese tiempo. Su honestidad y vigorosidad eran indiscutibles. Smith resolvió salir de Edimburgo, a pesar de la petición de los Beaches, con quienes siempre había mantenido amistad, de que continuara con sus deberes tutoriales. Decidió quedarse en Londres, para tener una posición más permanente. Tras un tiempo se estableció en una pequeña casa en Doughty Street y procuró encontrar un púlpito. Su esposa vendió algunas de las joyas de su madre por 500 libras. Las congregaciones en las que pronunció dos o tres 'sermones aleatorios' pensaron que estaba loco y el clérigo, dice él, temía que pudiera picarle. Sir Thomas Bernard tuvo un concepto más favorable de su estilo, logrando su designación para predicar en Foundling Hospital por 50 libras al año. También predicó alternativamente en Fitzroy Chapel y Berkely Chapel. Su fresca y briosa predicación llenó los asientos y los bolsillos del propietario. Por mediación de Bernard fue también invitado a disertar sobre filosofía moral en Royal Institution. Impartió tres cursos en 1804, 1805 y 1806, recibiendo 50 libras por el primero y 120 por el segundo, que le permitieron cambiarse a una casa mejor en Orchard Street. El ponente modestamente profesó no pretender más que hacer una exposición popular a la 'filosofía moral', por la que entendía la psicología escocesa; pero la ingenuidad y humor de sus ilustraciones y sus frecuentes toques de moralismo sagaz, le hicieron particularmente fructífero. Albermale Street fue infranqueable. Hubo que añadir galerías en la sala de conferencias. Había tal 'tumulto' dice Simth como 'nunca recuerdo que haya producido ningún otro impostor literario.' Mrs. Marcet oscilaba entre la carcajada y el entusiasmo y Miss Fanshawe se compró un nuevo sombrero para llevárselo a ellos, escribiendo una oda para celebrar la ocasión. Los amigos de Smith se contaban especialmente entre los abogados y hombres de letras. Les proporcionaba cenas semanales en su casa, con permiso para entrar a cualquiera de su círculo si lo deseaba. Perteneció a King of Clubs fundado por su hermano y Mackintosk, que incluía a Romilly, Sam Rogers, Brougham y otros, principalmente de tendencia whig. Smith fue naturalmente presentado en Holland House, centro social de toda la facción whig, siendo su cuñada la tía de Lord Holland. Smith fue por una vez tímido cuando entró en la augusta casa de la que el verdadero whig hablaba con 'respiración contenida', pero pronto aprendió a ser él mismo, incluso con Lady Holland. Cuando los whigs llegaron al poder en 1806, Erskine, a solicitud de los Hollands, otorgó a Smith el beneficio de Foston-le-Clay, a 13 kilómetros de York, valorado en 500 libras anuales.

En 1807 publicó las cartas Plymley en defensa de le emancipación católica, siendo su composición más efectiva y teniendo dieciséis ediciones en un año. En la primavera de 1825 los clérigos de Cleveland y Yorkshire se reunieron para protestar contra la emancipación católica. Smith asistió a ambas reuniones y pronunció sus primeros discursos políticos. Propuso una petición en favor de la emancipación, que recibió sólo dos firmas más y en la segunda reunión sólo una. El cambio de ministerio en 1827 mejoró las expectativas y tras la muerte de Canning escribió a un amigo en el poder, exponiendo sus razones. Finalmente, en enero de 1828, Lord Lyndhurst, canciller, aunque oponente político, le dio una prebenda en Bristol, por amistad personal. Ofendió a la corporación de Bristol al predicar en favor de la emancipación católica y en el sermón del 5 de noviembre de 1828 les indujo a dejar su costumbre de celebrar el día con una visita a la catedral. Se trasladó a Taunton en 1829 y en septiembre de 1831 Lord Grey le hizo canónigo residencial de San Pablo. A partir de entonces tuvo que residir tres meses al año en Londres. Demostró ser un buen hombre de negocios en asuntos de la catedral y sus sermones fueron convincentes y dignificados. Sin embargo, fue famoso principalmente por su encanto social. Tenía familiaridad con cualquiera de cualquier clase y era una figura asidua en el Atheneum Club.

El celo reformista de Smith mostró sus límites en la designación de la comisión eclesiástica. Se halló enfrentado al arzobispo de Canterbury y al obispo de Londres por la existencia de la Iglesia Nacional, a saber, en Letters to Archdeacon Thomas Singleton, publicada en 1837. Nadie podía más ingeniosamente argüir que por nivelar los ingresos eclesiásticos se vería disminuida seriamente la persuasión para que hombres capaces se hicieran clérigos. El obispo Monk de Gloucester dijo (Letter to Singleton) que Smith tenía su canonjía por ser un burlador y un gracioso. Greville dijo de él que la conversación era para Smith una serie de 'muletillas' 'sobre las que colgar sus chistes.' Si alguna vez rondó la bufonería, evitó las faltas del ocurrente profesional. Su jovialidad desbordante era la de un espíritu instintivo. Pero nunca fue vulgar ni malicioso. 'Te has estado riendo de mí durante siete años' le dijo Lord Dudley 'y no has dicho una palabra que yo no quisiera oír.' Quemó un pasquín que había escrito, uno de 'los más inteligentes que había leído', porque temió que podía hacerle daño al antagonista. Sus extravagancias más delirantes fueron muchas veces el vehículo de sólidos argumentos y su humor generalmente planeaba sobre la superficie del sentido común. Su exuberante broma no era burla. Fue sensible a la acusación de indiferencia al credo que profesaba. Se tomó la molestia de protestar contra cualquier escrito de sus aliados que pudiera ofender a los creyentes. Tenía fuertes convicciones religiosas, pudiendo proclamarlas solmene y admirablemente. Sin embargo, hay que admiitir que su credo daba lugar a la sospecha. En teología siguió a Paley, siendo totalmente contrario a todo misticismo en literatura y religión. Ridiculizó a los 'evangélicos' y atacó a los metodistas con dureza especial en sus escritos. Igualmente despreció en sus últimos días a la facción denominada 'puseyista'. Fue más sospechoso de exceso que de defecto de celo. Sus escritos sobre la Iglesia anglicana muestran una idea puramente secular de la cuestión. Asume que un clérigo es simplemente un ser humano con una sobrepelliz y la Iglesia una rama del servicio civil. Evidentemente tuvo pocos clérigos leales y sus principales amigos de Edinburgh Review y Holland House eran cualquier cosa menos ortodoxos. Como otros clérigos de tendencias similares, fue considerado por los suyos una especie de traidor. No obstante, podía desempeñar los deberes filantrópicos de un clérigo parroquial y su bondad general y la fuerza de sus afectos son tan indudables como su sinceridad y la fuerza viril de su mente.

Las obras de Smith son: Six Sermons, preached at Charlotte Chapel (Edimburgo, 1800); Sermons (1801); Letters on the Subject of the Catholics to my brother Abraham, who lives in the Country, by Peter Plymley (1807-08); Sermons (1809); Letter to the Electors on the Catholic Question (1808); Three Letters to Archdeacon Singleton (1837-8-9); The Ballot (1839); Works (1839); A Fragment on the Irish Roman Catholic Church (1845); Sermons at St. Paul's, the Foundling Hospital, and several churches in London (1846); Elementary Sketches of Moral Philosophy (1804, 1805, 1806).