Georg Spalatin nació en Spalt, Baviera, el 17 de enero de 1484 y murió en Altenburg, Sajonia, el 16 de enero de 1545.
Georg Spalatin, retrato de Lucas CranachEl apellido de su familia era Burkhardt, que él cambió por Spalatin por su lugar de nacimiento, según era costumbre frecuente entre los humanistas. Fue educado en las universidades de Erfurt (1498-99, 1505) y Wittenberg (1502-03), entrando enseguida en contacto con los círculos humanistas. En 1505 comenzó a enseñar en el monasterio de Georgenthal y en 1508 fue ordenadosacerdote. Al año siguiente fue designado tutor del príncipe que luego sería el elector Juan Federico, aunque aquí, como en el monasterio, sus tendencias innovadoras harían su posición insostenible. En 1511 fue durante un tiempo uno de los guardianes de los príncipes Otto y Ernesto de Brunswick-Lüneburg, aunque sin cortar las relaciones con la corte del tío de ellos, el elector Federico el Sabio, quien al año siguiente, lo nombró su bibliotecario personal, un puesto que le era congénito. Spalatin gradualmente se convirtió en el confidente más íntimo del elector y un poder en la corte, siendo su sacerdocio una mera escapatoria de la pobreza que golpeaba a humanistas y poetas. Su asociación con Lutero, a quien parece haber conocido en Wittenberg, cambió su vida e incluso antes de romper con la antigua fe, ya había encontrando en el teólogo de Wittenberg su consejero más aceptable. Fue Spalatin quien ganó al elector para la simpatía hacia Lutero, aunque tuvo que esforzarse por refrenar al agustino del curso en el que se estaba sumergiendo, pudiendo verse en la huella de Spalatin las tácticas vacilantes de Lutero durante los primeros años de la Reforma. En 1518 Spalatin acompañó al elector a la dieta de Augsburgo, dirigiendo las negociaciones con Cayetano y Carl von Miltitz, estando presente en la coronación de Carlos V y también en la dieta de Worms, proporcionando medios mientras Lutero estuvo escondido en Wartburg para que se escribiera con Wittenberg.
Georg SpalatinA pesar de la dificultad de su posición con el elector, que seguía siendo fiel al catolicismo, Spalatin buscó constantemente ganarlo para las ideas de Lutero, quien demandaba la abolición del ritual mantenido en el seminario en Wittenberg. Tras la muerte de Federico el Sabio, Spalatin todavía permaneció en el servicio de la corte, aunque ahora pudo tomar residencia permanente en Altenburg, donde recibió una canonjía en 1511 y donde asumió la posición de predicador, puesto vacante por la partida de Wenceslao Linck. El 13 de agosto de 1525 pronunció su primer sermón, pero su exigencia de un cambio en las condiciones en el seminario de Altenburg provocó una enconada controversia, complicada por su rápido matrimonio, que causó su despido, aunque por la ayuda de la ley secular pudo recuperarlo y gradualmente llevar a cabo su propuesta. En 1526 acompañó al elector Juan a la dieta de Spira, donde tomó un papel prominente, al formular las instrucciones para la embajada permanente ante el emperador determinadas por la dieta. También hizo continuas visitaciones. En 1530 asistió a la dieta de Augsburgo, acompañando más tarde al elector a la elección de Fernando en Colonia. En 1532 asistió a la dieta de Schweinfurth; en 1535 fue con el elector Juan Federico a Viena, siendo la figura rectora en asuntos tan importantes como la paz de Cadan (1534) y la formulación de los Artículos de Esmalcalda. Durante toda su vida estuvo profundamente interesado en la universidad de Wittenberg, de la cual había sido nombrado visitador ya en 1518 y a la que visitaba regularmente dos o tres veces al año. En 1536 quiso ser liberado de sus muchos deberes, cayendo más y más en profunda melancolía, aunque permaneció activo hasta su muerte.
Spalatin fue un prolífico escritor. Sus únicas contribuciones realmente originales son estudios históricos, especialmente sobre Sajonia y temas contemporáneos, incluyendo Chronicon et annales (edición de J. B. Mencke, Scriptores rerum Germanicarum, ii. 590 y sig., Leipzig, 1728-30) y su biografía de Federico el Sabio (edición de C. G. Neudecker y L. Preller, Georg Spalatins historischer Nachlass und Briefe aus den Originaldhandscriften, Jena, 1851). Una fuente aún más valiosa para la historia de la Reforma es su voluminosa correspondencia, de la que la biblioteca de Weimar especialmente está bien surtida.