Historia

SPENER, PHILIPP JAKOB (1635-1705)

Philipp Jakob Spener nació en Rappoltsweiler, Alta Alsacia, el 23 de enero de 1635 y murió en Berlín el 5 de febrero de 1705.

Philipp Jakob Spener
Philipp Jakob Spener
Primeros años y educación.
Sus padres le dieron una piadosa educación, recibiendo más impresiones espirituales de su madrina, la viuda Agatha von Rappoltstein († 1648) y de su capellán Joachim Stoll (1615–78), hallando nutrición adicional espiritual en obras tales como Vom wahren Christentum de Johann Arndt y en traducciones alemanas de escritores devocionales ingleses como Emanuel Sonthomb (¿Emanuel Thompson?), Lewis Bayly, Daniel Dyke y Richard Baxter. Spener comenzó sus estudios universitarios en Estrasburgo en mayo de 1651, dedicándose a la historia, filosofía y filología, recibiendo su graduación en 1653. Posteriormente obtuvo reputación como estudiante de genealogía y heráldica, particularmente por su voluminosa Opus heraldicum (2 volúmenes, Francfort, 1690). Sus profesores teológicos fueron Johann Schmidt (1594–1658), Sebastian Schmidt (1617–96) y especialmente Johann Konrad Dannhauer. Gracias a este último se debió que Spener se interesara vivamente en los escritos de Lutero y en la afirmación de los derechos religiosos de los laicos, así como de la evasión subsiguiente de tendencias separatistas. Como estudiante llevó una vida tranquila y reservada; sus relaciones se redujeron a unos pocos amigos, empleando los domingos en serias lecturas y cantos de himnos con ellos, además de la composición de Soliloquia et meditationes sacræ. Terminó sus estudios formales en 1659 y pasó los siguientes tres años en Basilea, Ginebra y Tubinga. Su principal objetivo fue adquirir más conocimiento de lenguas, literatura e historia, pero al mismo tiempo su desarrollo religioso fue profundamente influenciado por su relación con Jean de Labadie, a quien conoció en Ginebra. Aunque muchos desearon que Spener permaneciera en Württemberg, aceptó en marzo de 1663 la posición de predicador ayudante en la catedral de Estrasburgo, cargo que era especialmente atractivo para él, ya que le permitía continuar sus estudios y asistir a las clases, recibiendo al año siguiente su doctorado teológico.

Francfort y el Collegia Pietatis.
Entonces Spener planeó vivir la tranquila vida de un erudito, siendo eventualmente profesor de teología. En 1666, sin embargo, fue llamado como titular a Francfort, donde no solo encontró que su nuevo oficio le impedía su costumbre y tranquilidad académica, sino que también su ortodoxia luterana era puesta en duda, siendo acusado de tendencias calvinistas. Por tanto, el octavo domingo después de Trinidad de 1667 pronunció un sermón sobre la 'necesaria precaución contra los falsos profetas', entre los cuales clasificó a los reformados, quienes tenían una pequeña congregación en Francfort. Después Spener lamentaría la actitud que tomó contra ellos, buscando por todos los medios impedir la circulación de su sermón. Muy diferentes y más felices fueron los resultados de su sermón del 18 de julio de 1669, sobre la 'vana justicia de los fariseos'. En el mismo describió esa ineficaz justicia de los fariseos como seguridad superficial que se contenta con una suscripción externa al credo luterano, satisfecha con el asentimiento puramente intelectual a la doctrina, la participación externa en el culto y los sacramentos, además de la abstinencia de pecados y vicios groseros. La mayoría de sus oyentes sintieron que Spener exigía demasiado de hombres frágiles, pero otros fueron despertados a un saludable temor y a un serio arrepentimiento. Los así afectados fueron los que, un año más tarde (1670), participaron en el Collegia Pietatis, o reuniones devocionales privadas, que Spener convocó dos veces por semana en su casa, lo cual era una innovación, aunque al principio las reuniones no fueron atacadas. Al mismo tiempo, Spener en ninguna manera se restringió a su pequeño grupo de comprometidos, sino que luchó por levantar y mantener el cristianismo vital y personal mediante la predicación, por la disciplina eclesiástica y, sobre todo, por mejorar y animar la catequización cada domingo. Sus sermones y su catecismo mismo, Erklärung der christlichen Lehre nach der Ordnung des kleinen Katechismus Luthers (Francfort, 1677), fueron fruto de esos esfuerzos.

Philipp Jakob Spener, grabado de Joseph de Montalegre
Philipp Jakob Spener, grabado de Joseph de Montalegre
Pia Desideria.
El acontecimiento que hizo época en la vida de Spener y atrajo amplia atención fue la publicación de su tratado Pia desideria (Francfort, 1675). En esta obra Spener describe primero el cristianismo de su periodo, que dejaba mucho que desear en todos los aspectos. Sin embargo, Dios había prometido mejores tiempos para la Iglesia militante, que comenzarían cuando Israel se convirtiera y la Roma papal cayera. Mientras eso llegaba, él proponía estas medidas: la palabra de Dios debe difundirse ampliamente entre la gente, siendo este propósito fortalecido por discusiones sobre cuestiones bíblicas bajo la guía del pastor; el establecimiento y mantenimiento del sacerdocio espiritual, que no es posesión del clero solamente, sino que es el derecho y deber de todo cristiano para instruir, disciplinar, exhortar, edificar y cuidar para la salvación de los otros; se debe subrayar el hecho de que el mero conocimiento es insuficiente en el cristianismo, que se expresa más bien en acción; se necesita más gentileza y amor en las polémicas entre denominaciones; la preparación universitaria del clero debe cambiarse para incluir la piedad personal y la lectura de libros edificantes, aparte de conocimiento intelectual y controversias dogmáticas; y finalmente los sermones deben prepararse sobre un plan más edificante, con menos énfasis en el arte de la retórica y la erudición homilética.

Ataques a la enseñanza y Collegia.
Concretamente contempladas esas ideas fundamentales de Pia desideria no eran nuevas, pero el mismo hecho de que el tratado de Spener fuera en gran manera un revulsivo y en el plazo de unos pocos años evocara una corriente literaria de su estilo, muestra cuán imperativo era subrayar tales principios de nuevo. Pero entre la aprobación hubo, desde el principio, también oposición. Ésta se volvió especialmente contra la recomendación reiterada de las reuniones devocionales privadas. Ahora los conventículos de Francfort se convertían en centro de observación general, visitados por muchos, copiados por unos y también descalificados por otros. Aunque Spener esperaba que los pequeños grupos de cristianos sinceros formados dentro de la congregación general sirvieran como levadura espiritual de todo el cuerpo, ellos tenían desde el principio dos peligros inherentes de tendencias separatistas, al estar compuestos preponderantemente de laicos asociados por la teoría del sacerdocio universal de todos los creyentes y por la oposición al clero mismo. Ambos peligros demostraron ser reales y ya en 1677 las quejas contra los collegia pietatis fueron llevadas ante la policía de Francfort, mientras que el 26 de enero de 1678 el consistorio de Darmstadt avisó a todos los pastores bajo su jurisdicción contra ellos. Spener defendió sus innovaciones en Das geistliche Priestertum (Francfort, 1677) y finalmente trasfirió las reuniones de su casa a la iglesia, para ser confrontado con nuevas dificultades. Su afirmación de que la conversión y regeneración eran indispensables para el recto estudio de la teología fue contestada por Georg Konrad Dilfeld en Theologia Horbio-Speneriana en 1679, siendo refutada fácilmente por Spener en Allgemeine Gottesgelehrtheit aller gläubigen Christen and rechtschaffenen Theologen (Francfort, 1680). Spener esperaba ahora que podría proceder sin ser molestado en su obra, pero sus planes se vieron abruptamente frustrados en 1682 por el abandono de varios de sus más celosos amigos y seguidores de toda relación con la Iglesia luterana. Con la más profunda desgana, Spener rompió con los separatistas por amor a su iglesia y oficio pastoral, oponiéndose a ellos abiertamente en Der Klagen über das verdorbene Christentum Missbrauch und rechter Gebrauch (Francfort, 1685). Una porción de esos separatistas de Francfort emigraron a Pensilvania en 1683, complicándose aún más la posición de Spener por los malos entendidos con el consejo municipal, que demostraron poca disposición a cumplir con sus deseos para combatir las ofensas públicas, hacer inspecciones catequéticas regulares y efectuar una mejor organización de las parroquias y la práctica de la confesión.

Tormentosa carrera en Dresden.
Bajo esas circunstancias Spener decidió en el verano de 1686 aceptar un llamamiento a Dresden como primer capellán del elector Juan Jorge III de Sajonia. Pero mayores conflictos le aguardaban. La moral en la corte sajona era baja y licenciosa, cayendo Spener en el disfavor del elector al reprocharle su intemperancia. El clero sajón recibió a Spener con disgusto como a un extraño y sus colegas de Dresden se ofendieron cuando él comenzó ejercicios catequéticos en su casa, estimando que esa conducta era impropia de la dignidad del primer capellán de la corte. Además Spener se separó de las universidades de Leipzig y Wittenberg por su crítica de las condiciones universitarias y la defectuosa preparación teológica de los estudiantes en De impedimentis studii theologici (1690). El conflicto entre la vieja ortodoxia y el nuevo espíritu representado por Spener se acentuó en Leipzig en 1689, cuando sus amigos y alumnos, entre los que estaban August Hermann Francke y Paul Anton, organizaron, con propósitos de edificación, el denominado collegia biblica. Tres años antes, el 18 de julio de 1686, a instancias de Johann Benedikt Carpzov, sus adversarios, Francke y Anton habían establecido una institución similar, el collegium philobiblicum, una asociación de ocho maestros que se reunían en la casa de Valentin Alberti para el estudio de la Biblia. Gradualmente, bajo la influencia de Spener, el elemento devocional ganaría ascendencia sobre la teología técnica que había sido el propósito de la sociedad original, no creándose ningún disturbio abierto hasta que Francke comenzó el collegia biblica. Sus clases pietistas causaron sensación entre los estudiantes así como entre los ciudadanos de Leipzig, siendo prohibidos por un edicto el 10 de marzo de 1690 'los conventículos dudosos y las asambleas privadas', teniendo Francke que dejar la universidad.

Mapa de difusión del pietismo en Europa
Mapa de difusión del pietismo en Europa

Llamamiento a Berlín; auténtico surgir del pietismo.
Una vívida controversia literaria comenzó entonces sobre los méritos del pietismo, pero en 1691 Spener, que era estimado como el guía espiritual de los pietistas, quienes eran valorados como sectarios, aceptó una invitación a Berlín como preboste de la Nikolaikirche. Allí, al contrario que en Sajonia, Spener y el pietismo fueron hasta cierto extremo protegidos por el elector Federico III, que sería el rey Federico I de Prusia tras 1701. Pero el elector reformado, que deseaba establecer la paz en su territorio entre reformados y luteranos, fue obstaculizado por los luteranos estrictos, pareciéndole la tendencia práctica y unionista del pietismo un aliado para sus planes. En Brandeburgo, Spener ejerció una profunda influencia sobre las condiciones eclesiásticas gracias a su poderoso patrón. Utilizó su influencia, tras 1692, primordialmente para incrementar la creación de una escuela teológica, tras su propia vinculación con la nueva universidad de Halle, siendo su primer exponente significativo A. H. Francke. Mientras tanto, el movimiento pietista había atraído amplios círculos y dividido a los luteranos en Alemania en dos campos, organizándose a sí mismo en una especie de facción que, aunque pretendía ser enteramente ortodoxa y repudiaba todos los atributos de herejía o sectarismo, se vio obligada a luchar por su existencia contra la ortodoxia. La situación se complicó más por la incorporación, tras 1691-92, de ciertos fenómenos extáticos, entusiastas y milenaristas en el movimiento pietista. Ya en 1691 un desconocido opositor de Spener (probablemente C. A. Roth de Halle), en Imago Pietismi, hizo las mismas acusaciones contra el pietismo que luego se repitieron constantemente en la polémica. Entre 1691 y 1698 Spener intercambió unos cincuenta tratados controversiales con sus antagonistas. Sus principales oponentes fueron Carpzov y Alberti en Leipzig y teólogos de Wittenberg, tales como Johann Deitschmann y Johann Georg Neumann, acusando el primero a Spener en Christlutherische Vorstellung (1695), escrito a favor de la facultad teológica de Wittenberg, de 283 enseñanzas erróneas. Además de esos oponentes, estuvieron Johann Friedrich Mayer en Hamburgo, Samuel Schelwig en Danzig y August Pfeiffer en Lübeck, acusando especialmente este último a Spener de ideas milenaristas heterodoxas por Behauptung der Hoffnung künftiger besserer Zeiten, que había publicado en 1692. La controversia se enconó porque los oponentes de Spener temían, no sin razón, que el pietismo representara una nueva tendencia religiosa, aunque ellos fueron incapaces de captar su verdadera naturaleza y mucho menos de entender su relativa justificación.

Años finales de Spener.
Tras 1698 Spener se retiró de la controversia y de la defensa pública del pietismo, juzgando los debates inútiles y a sus oponentes totalmente incapaces de enmienda. En 1700-02 bajo el título Theologische Bedenken, publicó en Halle cuatro volúmenes de selecciones de su correspondencia con hombres y mujeres, príncipes y estadistas, teólogos y eruditos, nobles y plebeyos, por los cuales ejerció durante cuatro décadas una profunda influencia en Alemania. Durante sus últimos años su ánimo fluctuó entre las esperanzas por su causa y la melancolía incrementada por las muchas extravagancias de sus amigos y seguidores. Sin embargo, desde el principio hasta el final cumplió conscientemente con sus deberes como predicador y catequizador. Su última obra literaria fue su anti-sociniano Verteidigung des Zeugnisses von der ewigen Gottheit Christi (Francfort, 1706). Pasó el mes de mayo de 1704 en Grosshennersdorf, en Sajonia, donde estuvo con su ahijado, Zinzendorf, que entonces tenía cuatro años, para el avance del reino de Dios. Tras una seria enfermedad, Spener pasó sus últimos siete meses tranquilamente y con paciencia, aunque más y más débil hasta su muerte.

Philipp Jakob Spener, grabado de K. Reinhardt
Philipp Jakob Spener, grabado de K. Reinhardt
Personalidad y teología.
Spener no fue una personalidad heroica. Le faltaba iniciativa, como él mismo sabía; la timidez y vacilación eran innatas en él, siendo arrastrado a la vida activa sólo por su devoción, su sinceridad moral y su fuerte sentido de la responsabilidad y del deber. Sin embargo, su cristianismo fue de alguna manera parcial, restringido y estrecho; él fue, como su estilo, seco, prosaico y pesado. No obstante, su personalidad dejó una profunda huella sobre muchos a causa de su honestidad sin reservas, su conciencia y fidelidad al deber, su ingenua modestia y su temperamento pacificador. Tampoco estuvo la importancia de Spener en su teología. Quería ser simplemente un luterano ortodoxo y permanentemente se centró en su armonía con las normas doctrinales de la Iglesia luterana. Al mismo tiempo, desplazó el centro de interés del mantenimiento de la doctrina ortodoxa a la piedad práctica de la conducta y de la validez objetiva de las verdades de la salvación y medios de gracia a las condiciones subjetivas conectadas con ellos, siendo su responsabilidad subjetiva ética un corolario necesario de ello. Spener estaba preocupado, por encima de todo, con la verdadera fe personal del corazón, que, según él, puede coexistir con serios errores doctrinales. En el fondo, esto significó una revolución en los principios dogmáticos y teológicos que Spener mismo había supuesto, llevando en la práctica a connivencias con toda clase de errores, sectas y fanatismo. En este punto los oponentes de Spener hallaron una base para el ataque, pero su incapacidad y superficialidad en los apasionados ataques no sólo aliviaron a Spener de defensa y sustanciación, sino que ayudaron a oscurecer su percepción de las verdaderas consecuencias de su posición. La actividad de Spener como teólogo práctico y reformador puede resumirse, por un lado, en la reforma del clero y su administración oficial y por otro en regenerar la vida religiosa, moral y eclesiástica de sus miembros. En su intento de reformar el clero, Spener discernió con acierto y combatió los graves defectos en los estudios teológicos de su tiempo, especialmente el olvido de la exégesis bíblica, énfasis indebido en polémicas formales y retóricas y, por encima de todo, la vida mundana de los que se ocupaban de la teología. Mantuvo que no era suficiente ni siquiera esencial para un pastor simplemente retener una doctrina pura, subrayando la importancia del carácter cristiano en el pastor con relación a su oficio y su actividad. Expuso el principio de que el primer y principal objeto de la predicación es edificar, inducir a los creyentes en la palabra de Dios y despertar la piedad personal y la vida cristiana, quedando toda erudición y retórica, que no se sometiera a ese fin, en la esfera del mal. El surgimiento de Spener, por tanto, supuso un avance en la causa de la predicación y homilética, aunque él mismo se quedó corto del ideal de conseguir un estilo sencillo, bíblico y edificante de predicación. Fue un factor importante para el reconocimiento de la gran importancia de la instrucción religiosa de los jóvenes y por su ejemplo directo revivió la condición lánguida de su preparación, combatiendo el mecánico sistema de memorización, subrayando el serio deber de la tutoría religiosa, luchando para obtener un método práctico de instrucción catequética, introduciendo la Biblia como libro de texto escolar y contribuyendo a la difusión de la confirmación en la Iglesia luterana en Alemania. Las incorrecciones y abusos derivados de la confesión privada en su tiempo también los captó como una pesada carga y responsabilidad pastoral, especialmente porque tenía poca simpatía con tal costumbre. No tenía, por consiguiente, interés personal directo en su retención o mejora. Cualquier reforma del sistema le parecía posible y deseable solo en relación con la formación de juntas de ancianos, que compartieran la responsabilidad de la disciplina en la iglesia. Pero como esta institución parecía impracticable en su tiempo, la influencia de Spener en la disciplina eclesiástica y la confesión fue poco más que negativa. La importancia del cuidado pastoral detallado la enseñó más por precepto que por ejemplo, aunque en su vida privada, especialmente en asociación con el clero, candidatos y estudiantes, ejerció una profunda y amplia influencia en esa dirección, mientras que su extensa correspondencia le dio a conocer como el 'padre confesor de toda Alemania'.

Promoción de la religión laica.
En su empresa por reformar la vida eclesiástica, religiosa y moral de Alemania, Spener combatió, en clero y laicado, el cristianismo convencional e inerte y la confianza en la mera ortodoxia, predicando incesantemente sobre la necesidad de una vida cristiana consciente, práctica, vital y activa. Para la consecución de este tipo de cristianismo recomendó las devociones privadas, la oración improvisada, la lectura de la Biblia y la observancia estricta del domingo. Trabajó sinceramente en la mejora de la disciplina y moral cristiana, no sólo atacando las ofensas en la vida pública y privada, sino también elevando el nivel de conciencia y el refinamiento del sentido moral. En su reacción contra el laxismo prevaleciente y licencioso que el clero luterano juzgaba superficialmente, el énfasis de Spener en la sinceridad moral cristiana no fue menos completo que justificado. También subrayó los derechos, y aún más las obligaciones, del laicado en la Iglesia, oponiéndose al monopolio del clero; enérgicamente reavivó la teoría del sacerdocio espiritual de todos los creyentes, promoviendo la colaboración de los laicos en la vida de la Iglesia, aunque en este último aspecto sólo dio expresión a ideas y deseos generales. No creó organizaciones, no siendo el hombre para eso, ni estando el tiempo maduro. Sin embargo, en una edad de cortantes diferencias denominacionales, Spener despertó el sentido protestante de comunión entre todas las denominaciones que surgían de la base común de la Reforma. Ayudó a pavimentar el camino hacia las relaciones amistosas entre las Iglesias reformada y luterana en Alemania, fortificando los sentimientos de unión y preparando los medios, aunque rechazando cualquier intento artificial y precipitado para la unión. Por otra parte, estaba más firmemente convencido que la mayoría de estadistas y clérigos de su tiempo de que el catolicismo se había desviado del evangelio y que el 'peligro romano' era real. Dio repetida expresión al pensamiento de las misiones entre judíos y paganos, subrayando el deber misionero del cristianismo protestante en un tiempo cuando la Iglesia luterana no tenía tal concepto ni deber; fueron los amigos, alumnos y discípulos de Spener quienes salieron de Halle en 1705 para llevar el evangelio entre los paganos, siendo el primero en Alemania en esforzarse en ese campo.

Fuerzas cooperantes.
En todas esas líneas Spener no permaneció enteramente solo entre sus contemporáneos. Tuvo sus predecesores y colaboradores. No fue el 'padre del pietismo' en el sentido de que emanó exclusivamente de él. Estaba a medio camino en un difuso sentimiento en la Iglesia luterana en Alemania, siendo ayudado en muchas fases de la situación por el cambio que tuvo lugar en el espíritu general de la época. También hubo influencias procedentes de Inglaterra, Holanda y Suiza. Para la Iglesia luterana de Alemania, sin embargo, Spener fue el reconocido protagonista, siendo el más eminente abogado y el centro espiritual de todas esas fuerzas tan vigorosas que buscaban reformar el luteranismo en el último cuarto del siglo XVII.