Historia
SPIFAME, JACQUES PAUL (1502-1566)
Jacques Paul Spifame nació en París en 1502 y fue ejecutado en Ginebra el 23 (o 25) de marzo de 1566. Al principio era católico y, tras estudiar derecho, fue concejal parlamentario y posteriormente de Estado. Súbitamente tomó las órdenes y fue hecho canónigo, así como canciller de la universidad de París, además de acompañar al cardenal de Lorena al concilio de Trento como su vicario general. En 1548 fue consagrado obispo de Nevers, pero once años más tarde dimitió de su sede en favor de su sobrino y se retiró a Ginebra, donde pronto profesó abiertamente la lealtad al protestantismo. Este paso se debió en gran medida a sus relaciones adúlteras con Catalina de Gasperne, a quien había inducido a abandonar a su marido y con quien vivió tras la muerte de éste. Para legitimar los dos hijos de esta unión, Spifame fingió revelar el estado de asuntos al consejo y consistorio de Ginebra, alegando que sus órdenes le habían impedido casarse con la mujer y que se había visto obligado a dejar París por temor a la persecución. La unión fue declarada legítima el 27 de julio de 1559 y Beza y Calvino lo aceptaron como pastor, por lo que al año siguiente era ministro de Issoudun. Pronto otras congregaciones solicitaron sus servicios, entre ellas su antigua ciudad de Nevers, pero aunque Calvino le exhortó a aceptar ese puesto, Spifame se fue a Bourges y París. Con el estallido de la primera guerra de religión se convirtió en una figura más importante todavía, particularmente en la dieta de los príncipes en Francfort (abril-noviembre, 1562), donde fue el enviado de Condé. Mientras regresaba a Francia, cayó en medio de operaciones militares y hasta la conclusión del Tratado de Amboise (19 de marzo de 1563) fue gobernador civil de Lyón. Luego regresó a Ginebra, donde mientras tanto había sido elegido para el Consejo de los Sesenta y en enero de 1564 aceptó la invitación de Juana d'Albret, reina de Navarra, para visitar Pau a fin de ordenar sus asuntos. Aquí cometió la increíble indiscreción de declarar que su hijo, Enrique IV, era fruto del adulterio y en abril de 1565 regresó a Ginebra. Las sospechas ahora comenzaron a asediarle; se suponía que intrigaba con Francia, bien para ser obispo de Toul o para controlar las finanzas; su sobrino, que sabía la verdadera historia de sus relaciones con Catalina de Gasperne, declaró a sus dos hijos incapaces de heredar, siendo formalmente acusado de insultar a la reina de Navarra. El 11 de marzo de 1566 fue encarcelado, especialmente porque había rumores de que había falsificado los papeles que atestiguaban la cohabitación con Catalina de Gasperne en 1539 mientras su marido todavía vivía. La investigación demostró la falsedad de sus documentos y aunque reconoció que su adulterio era ilegal y negó todos los demás cargos contra él, sus actos de engaño fueron estimados por el consejo razón suficiente para condenarlo a ser decapitado.