Historia

SPÍNOLA, CRISTOBAL DE ROJAS Y (1626-1695)

Cristóbal de Rojas y Spínola nació en Roermond, Holanda, en 1626 y murió en Viena el 12 de marzo de 1695. Fue educado en Colonia y a temprana edad ingresó en los franciscanos observantes. Enseñó filosofía y teología escolástica en Colonia, alcanzando el puesto de general de su orden. En 1661 fue llamado de Madrid a Viena para ser confesor de María Teresa, esposa de Leopoldo I, y en 1668 fue consagrado obispo titular de Tina, mientras que en 1685 fue obispo de Wiener-Neustadt. Totalmente versado en diplomacia y de temperamento pacificador, trabajó incesantemente para reconciliar al protestantismo con la Iglesia católica, estando dispuesto a hacer ciertas concesiones para el avance de un plan que el protestantismo tibio y notables conversiones, a partir de sus luchas, hicieran plausible. En 1671, tras ganar la aprobación del nuncio papal en Viena, Spínola comenzó las negociaciones con los príncipes y teólogos luteranos y reformados alemanes, pero en cada caso sus avances se encontraron con profundas perturbaciones. Su recepción más favorable fue en Brunswick y Lüneburg y especialmente en Hanover, donde tuvo la simpatía del duque Juan Federico, además de Gerhard Walter Molanus y Leibniz. La primera conferencia, en 1676, consiguió poco, pero en 1683 Spínola hizo verbalmente varias concesiones, tales como la comunión en ambas especies, matrimonio del clero, posesión continuada de los Estados secularizados de la Iglesia, suspensión de los decretos del concilio de Trento y remisión del juramento formal, siendo el único requisito el reconocimiento de la supremacía papal. En una conferencia en la que presidió Molanus, el plan propuesto por Spínola fue prácticamente adoptado, pero cuando los procedimientos fueron conocidos de todos provocaron la ira de los protestantes, mientras que los católicos los consideraron inútiles. Sin embargo, Molanus y Leibniz entablaron correspondencia con Spínola y en 1691 el plan fue sometido a Bossuet, quien directamente rechazó el asunto, exigiendo sumisión incondicional a la autoridad de la Iglesia y al concilio de Trento, aunque no pudo romper las negociaciones hasta 1694. Mientras tanto, Spínola había entrado en contacto con los protestantes húngaros, recibiendo en 1691 una designación imperial como comisionado general para la promoción de la unión religiosa en Austria. De nuevo sus esperanzas quedaron decepcionadas y aunque se convocó una conferencia para 1693, nunca tuvo lugar. Tras la muerte de Spínola se hicieron unos pocos intentos para la unión católica con los protestantes por su sucesor, Gaf de Buchheim y por Leibniz, pero igualmente fracasaron.