Historia

SPOTTISWOOD, JOHN (1510-1585)

John Spottiswood, Spotiswood o Spotswood, reformador escocés, nació en 1510 y murió el 5 de diciembre de 1585. Era el segundo hijo de William Spottiswood (asesinado en Flodden en 1513) y Elizabeth, hija de Henry Hop-Pringle de Torsonce. La familia retrocede a Robert Spottiswwod, Berwickshire, en el reinado de Alexander III. John Spottiswood ingresó en la universidad de Glasgow en 1534, obteniendo la maestría en humanidades en 1536. Quiso prepararse para la Iglesia, pero la persecución de herejes en Glasgow le ocasionó tal sinsabor por la teología que en 1538 se fue a Londres con la intención de ocuparse en otros asuntos. Pero allí quedó bajo la influencia del arzobispo Cranmer, quien le ordenó. Permaneció en Londres hasta 1543, cuando regresó con los nobles escoceses hechos prisioneros en Solway Moss, residiendo principalmente con el conde de Glencairn. En 1544 el conde de Lennox le encomendó las negociaciones con Enrique VIII sobre el matrimonio de Lennox con Lady Margaret Douglas, sobrina del rey inglés. Por Sir James Sandilands (posterior primer Lord Torphichen), un celoso reformador, fue presentado en 1547 a la casa parroquial de Calder. Sin duda hizo amistad con Knox cuando éste se quedó algún tiempo con Sir John Sandilands en Calder House en 1555, quedando totalmente bajo la personalidad de Knox. En 1558 acompañó a Lord James Stewart, posterior regente Moray, a ser testigo del matrimonio de la reina María de Escocia con el delfín de Francia. Con motivo de la institución de los superintendentes eclesiásticos por el parlamento en julio de 1560, fue propuesto superintendente de Lothian y Tweeddale, siendo admitido en marzo siguiente sin dimitir de su puesto en Calder. También fue nombrado en 1560 para el comité de elaboración del Primer Libro de Disciplina. En la obra de Quentin Kennedy, Compendious Ressonyng, en apoyo de la misa, es citado como profundamente 'entendido en los misterios del Nuevo Testamento', Como superintendente de Lothian y Tweeddale, que incluía Edimburgo y la parte más importante del sur de Escocia, Spottiswood fue una destacada figura en la política eclesiástica del tiempo, aunque más como mero representante de otros dirigentes, por supuesto Knox, que como dirigente él mismo. El hecho de que en diversas ocasiones expresara el deseo de ser liberado de los deberes de superintendente parece indicar que personalmente hubiera preferido una vida tranquila en Calder. Como razón esgrimió que no recibía estipendio, pero que no era eso lo que él ansiaba.

Al nacer Jacobo VI, Spottiswood fue enviado por la asamblea general en junio de 1566 para felicitar a la reina María y desear que el príncipe 'pudiera ser bautizado según la forma de la Iglesia reformada', solicitud que no fue concedida. Tras el encarcelamiento de la reina en Lochleven y la dimisión del gobierno, ofició en la coronación del joven rey en Stirling el 29 de julio de 1567, poniendo la corona sobre su cabeza, ayudado por el superintendente de Angus y el obispo de Orkney. Tras la huida de María a Inglaterra escribió una carta a los lores que 'habían cometido defección a la majestad del rey', en la que afirmaba que el justo juicio de Dios caería sobre el reino, principalmente porque no se había impedido la huida de la reina mediante su ejecución, 'según mandaba la ley de Dios contra los asesinos y adúlteros' y exhortaba a todos los seguidores 'de esa malvada mujer' en quien, insinuaba, 'el diablo mismo andaba suelto' a volver al 'seno de la Iglesia' so pena de excomunión; pero Calderwood señala justamente que la 'carta había sido escrita por Knox, según delataba su estilo'. De hecho, el manso superintendente era incapaz de algo tan vehemente. En 1570 fue enviado, a instancias de Knox, por el presbiterio de Edimburgo a amonestar a Kirkcaldy de Grange, quien tenía el castillo para la reina, de su 'ofensa contra Dios', pero sin resultado. En la asamblea celebrada en abril de 1576 hubo una queja contra él por haber instalado al obispo de Ross en la abadía de Holyrood House, aunque fue amonestado por los hermanos a 'no hacerlo'; pero la asamblea no procedió contra él una vez que hubo reconocido su falta. Aunque había pedido repetidamente ser liberado de los deberes de superintendente, fue retenido en el puesto hasta el fin de su vida. Como no había recibido estipendio durante varios años, obtuvo el 16 de diciembre de 1580 una pensión de 45 libras durante tres años, que le fue renovada el 26 de noviembre de 1583 durante otros cinco. Según su hijo 'en sus últimos días, cuando vio la libertad que los ministros se tomaban, y supo de los desórdenes surgidos en la iglesia por esa confusa paridad que los hombres trabajan para introducir, así como la irritación del rey por una especie de locos predicadores, lamentó extremadamente el estado de la iglesia a los que venían a visitarlo' y 'continuamente predijo que los ministros con sus locuras pondrían la religión en peligro.' Tuvo con su esposa Beatrix, hija de Patrick Chrichton de Lugton y Gilmerton, una hija y dos hijos, John (1565-1637), arzobispo de St. Andrews, y James, obispo de Clogher.