Historia

STURM DE FULDA (710-779)

Sturm de Fulda nació en Baviera en 710 y murió en Fulda el 17 de diciembre de 779. Procedía de una distinguida familia cristiana y fue enviado a Bonifacio para que le instruyera mientras éste estaba en Baviera; acompañó a Bonifacio en al menos uno de sus viajes misioneros y para una educación más extensa quedó bajo el cuidado del abad Wigberto en Fritzlar, siendo hecho sacerdote en 740. Luego fue misionero en Hesse durante tres años, pero sintiendo una fuerte inclinación por la vida monástica fue estimulado por Bonifacio para que construyera una abadía, estableciéndose tras alguna indecisión en Fulda, recibiendo una concesión de tierras de Carlomán por la intercesión de Bonifacio, edificando la primera estructura y siendo su primer abad bajo regla benedictina. Tras la muerte de Bonifacio, cuando se hicieron grandes esfuerzos para llevar su cadáver a Maguncia para enterrarlo, Sturm cumplió los deseos de su maestro enterrándolo en Fulda. Lulo de Maguncia intentó ignorar las exenciones concedidas a la abadía, pero Sturm las defendió, por lo que a consecuencia fue acusado de deslealtad a Pipino y desterrado a Jumièges en Normandía, en 758, siéndole permitido regresar en 760 y recibiendo una favorable actitud de Pipino, como resultado en parte del favor que Sturm gozaba en todo el reino franco. También fue estimado altamente por Carlomagno, quien le empleó en asuntos diplomáticos, acometiendo llevar el evangelio a las regiones que el reino franco ocupó en los dominios de Sajonia. Su logro no sólo fue la edificación de la abadía y su conversión en una fuerte e influyente institución, sino el impulso que impartió a la educación y cultura general y los resultados consecuentes en iglesias y escuelas en Alemania central.