Historia

SUIDAS

Suidas fue un lexicógrafo griego del que nada se sabe de su historia personal, aunque su periodo está probablemente relacionado con el de Johannes Tzimisces, Basilio II y Constantino IX, por tanto antes de terminar el siglo X; se ha conjeturado que su lugar de nacimiento fue Samotracia. Su léxico griego, probablemente acabado hacia el año 976, es un libro de referencia importantísimo, incluso indispensable, para el filólogo clásico, siendo igualmente valioso para el historiador teológico y eclesiástico. Lo elaboró basándose en antiguos diccionarios y colecciones, sobre Hesiquio Milesio para los hechos de la historia literaria, sobre el diccionario de Harpocracio, tal vez también sobre el de Focio, sobre los glosadores bíblicos y sobre los escolios. Sus artículos sobre historia secular y eclesiástica se derivan principalmente del libro de extractos de Konstantinos Porphyrogenitos y de Jorge el Monje. También leyó un gran número de fuentes de primera mano. Por todo ello es fácil explicar el carácter multifacético de la obra de Suidas. A veces parece un léxico y a veces una enciclopedia. Es todo un repertorio para el estudio de los clásicos y la Biblia, para la historia secular y eclesiástica.

De interés desde un punto de vista teológico son especialmente las glosas bíblicas derivadas de Hesiquio y de exégetas griegos como Teodoreto y Œcumenio, relativas a los nombres bíblicos y a las palabras y nociones más importantes del Nuevo Testamento. Todavía merece la pena consultar a Suidas sobre palabras como justicia, gloria de Dios, éxtasis, eucaristía, ley, riqueza, espíritu, espiritual. El punto de vista teológico y dogmático de la obra se puede deducir de entradas tales como Dios. El interés general científico y filosófico de Suidas aparece abundantemente. Finalmente ofrece un extenso registro de nombres y extractos patrísticos escogidos , enriquecidos con detalles biográficos y literarios. Es de mencionar la mención a la vida, estudios y muerte de Hipatia. La opinión del autor y su Iglesia aparecen con frecuencia en el relato. Por ejemplo, Dionisio el Areopagita recibe la apelación del "hombre más famoso" que llegó a la cumbre de la sabiduría griega y como discípulo de Pablo fue hecho obispo de Atenas. Crisóstomo es alabado todavía con mayor intensidad. Su elocuencia fue como las cataratas del Nilo y nunca igualada; sólo Dios puede contar el número de sus obras.

El léxico fue editado primero por Demetrius Chalkondylas (Milán, 1499; edición de Aldine, Venecia, 1514).