Historia
SWEDENBORG, EMANUEL (1688-1772)

Su padre, Jesper Swedenborg, era capellán de la corte luterana, luego profesor y deán de la universidad de Upsala y obispo de Skara desde 1702 hasta su muerte en 1735. Se distinguió por su celo, su rectitud y por sus extensos escritos. La familia era descendiente de Daniel Isaacson, propietario de minas en Fahlun, quien dio el nombre sueco a su propiedad. Cuando la familia del obispo fue ennoblecida por la reina Ulrica Eleanora en 1719, se les dio el nombre Swedenborg. La madre, Sara Behm, era también hija de un minero, Albrecht Behm y por tanto Emanuel heredó por ambas partes una inclinación hacia el negocio de las minas. Tras ser piadosamente educado en el hogar por su tutor, el Dr. Moreus, Emanuel continuó sus estudios en la universidad de Upsala hasta 1709, experimentando algo de la controversia cartesiana en ese tiempo y adquiriendo facilidad en los clásicos y en la escritura latina en verso. Al dejar la universidad hizo primero, bajo el patrocinio amistoso de su cuñado Eric Benzelius, posterior arzobispo, un viaje a Inglaterra en busca de conocimiento científico, especialmente de matemáticas y astronomía, encontrando a Flamsteed en Londres y a Halley en Oxford, 'estudiando a Newton diariamente' y aprendiendo varios oficios y artes, incluyendo el pulido de lentes. Al volver a Suecia publicó un libro de versos, Camena Borea, editó un periódico matemático, Dædalus Hyperboreus y, en 1716, publicó la primera álgebra producida en Suecia.
Trabajos científicos.
Se dedicó al estudio de los metales y las minas, la acción del agua en la superficie terrestre, la investigación de la longitud mediante la luna y mientras tanto era fértil en destacadas investigaciones, muchas de las cuales fueron posteriormente experimentos prácticos, incluyendo el submarino, la máquina voladora y la ametralladora. Atraído por su genio y capacidad el rey Carlos XII llamó a Swedenborg a su servicio en el colegio de minas y le concedió un aprendizaje con el célebre ingeniero real Polhem, en cuya familia fue un asiduo favorito. Se enamoró de una hija de Polhem, lo que fue favorecido por el rey, pero ella rechazó el matrimonio y Swedenborg permaneció soltero toda su vida. Tras la muerte de Carlos XII en 1718, Swedenborg tomó su escaño, como hijo mayor de la ennoblecida familia, en la cámara de los nobles en la dieta sueca. Declinando un profesorado en matemáticas en la universidad y ocupado en sus estudios como asesor real de minas, acometió una serie de viajes por varios países de Europa, especialmente para el estudio de las minas y manufacturas. En esos viajes disfrutó del patrocinio y amistad de príncipes y eruditos y sus exploraciones le llevaron no solo a las minas, hornos, talleres, laboratorios y salas de lectura, sino también a museos, galerías, iglesias, teatros, guarniciones militares, palacios y cualquier lugar donde la vida y civilización de su tiempo pudiera ser observada y estudiada. Su Itinerarium proporciona una idea pintoresca de la vida en las ciudades importantes de Francia, Italia, Bélgica y Holanda de ese periodo. Mientras tanto, sus tratados habían ido apareciendo de tiempo en tiempo en su patria y en el extranjero y su extendida reputación como metalúrgico y anatomista le proporcionó invitaciones de membresía en las academias de ciencias en San Petersburgo, París y Estocolmo. Sus prácticos logros en su patria ayudando a Polhem en grandes obras de ingeniería para el reino, especialmente transportando galeras catorce millas por la tierra en el sitio de Friedrickshall en 1718, muestran que no se contentaba con teorizar. Cortejado por príncipes, alabado por eruditos y siendo hombre de mundo en un amplio sentido, su vida interior se puede conocer por las simples normas elaboradas por él mismo para gobernar su conducta diaria: (1) Leer y meditar con frecuencia la Palabra de Dios; (2) someterse enteramente a la voluntad de la divina providencia; (3) observar en todo una conducta apropiada y mantener una conciencia limpia; (4) realizar con fidelidad los deberes de su cargo y ser útil en todo a la sociedad.
Los escritos de Swedenborg se pueden dividir en tres clases: (1) materiales y científicos, incluyendo los que tratan sobre matemáticas y literatura; (2) filosóficos y (3) teológicos.
Escritos científicos.
Las obras producidas durante el primer periodo de su vida son Carmina Miscellanea; Camena Borea; Selectæ Sententiæ L. A. Senecæ; Itinerarium; Prodromus principiorum naturalium; Nova Observata circa Ferrum et Ignem; Artificia Nova Mechanica; Miscellanea Obaervata (sobre geología, mineralogía, etc.); los tratados sobre metales y minas en Opera philosophica; tratados póstumos sobre la sal, barro y el suelo; sobre la altura del agua, etc., en Geologica et epistolæ, serie no.1 de la Real Academia.
Escritos filosóficos.
En 1734 apareció, junto con el pequeño tratado De infinito, Opera philosophica et mineralia en tres volúmenes, cuya primera parte, Principia, fue ampliamente conocida al incorporar la filosofía física o cosmología de Swedenborg. En 1740 apareció Œconomia regni animalis; en 1740 la primera y segunda parte de Regnum animale y en 1745 De cultu et amore Dei.
Filosofía de la materia.
En este amplio rango de estudios físicos, fisiológicos y psicológicos, Swedenborg persigue lo que declara ser su único objetivo: su 'búsqueda del alma'. ¿Dónde encontrarla, se pregunta, sino en su propia esfera, el cuerpo? De ahí procede el término regnum animale o 'reino del alma', aplicado a la anatomía y fisiología humana. En Química y Principia había buscado las sustancias y formas invisibles e imponderables que residen en el comienzo de la creación y que marcan la entrada de la vida desde lo Infinito a lo finito. Concibiendo el origen del universo como un 'conato de moción en lo Infinito' que asume en el 'punto natural' una existencia en el tiempo y el espacio (en cuyo 'punto' yacen potencialmente todas las formas futuras y las mociones en su perfección) traza el progreso del punto a través de una serie de finitos en relación activa y pasiva con los 'rudimentos' o auras primas, éteres y atmósferas y de ahí con las primeras formas de la materia sólida. Las concibe como las partículas angulares que se originan en los espacios interespaciales entre las cápsulas esféricas. Swedenborg imagina la luz como una forma de moción etérea. Discute en esas obras las series de formas, circulares, espirales y rotativas, la naturaleza y fenómenos del magnetismo, la evolución de los planetas desde una anillo condensado expulsado por la masa central de la nebulosa primigenia y la posición de la tierra en la galaxia en una dirección que anticipa no solo a Kant, Buffon y La Place, supuestos creadores de la teoría nebular, sino incluso a posteriores descubrimientos en fuerzas radioactivas y vibratorias. En método Swedenborg procede inductivamente desde la experiencia, aunque bajo la guía de ciertos principios apriorísticos. A la experiencia y la geometría hay que añadir al reconocimiento de la divinidad y el alma. Adoptando a Aristóteles como su modelo más que a Platón, descubre que la inteligencia solo puede hallar lo que la inteligencia ha ideado y que todas las facultades sensoriales del hombre descienden 'de arriba', dando a las impresiones sensoriales forma y significado.

Con esta investigación del universo material Swedenborg procede a explorar el universo de la mente, o como él lo denomina el regnum animale, un término traducido incorrectamente como 'reino animal', significando más bien el reino del alma racional que preside toda la esfera material, no solo en el propio cuerpo, sino en el universo como una especie de extensión indefinida del cuerpo. El universo es un sistema de tremulaciones movidas por la vida divina y comunicadas por formas receptoras y sustancias en sus diversos órdenes y grados. En su introducción a Principia concibe al 'verdadero filósofo' como al alma perfecta primitiva que responde con una perfecta inteligencia innata a cada tremulación del universo. La sensación no es sino una sucesión de vibraciones comunicada desde fuera a través de una serie de sutiles receptáculos incluso para la sensibilidad del cerebro. Aquí la acción se produce por una serie de mociones inversas, creadas primeramente en la voluntad y que toman forma en el pensamiento y en la acción del sistema nervioso y muscular. Ya en 1719 bosquejó su doctrina de las tremulaciones en una disertación presentada ante el colegio real médico en The Anatomy of our most Subtle Nature, Showing that our Moving and Living Force Consists of Tremulations.

La "economía del reino animal" trata en la primera parte de la circulación de la sangre y de la vida fetal y en la parte segunda de la moción del cerebro, la sustancia cortical y el alma humana. Proporciona un sistema completo de psico-fisiología. La anatomía humana y la vida orgánica se contempladasn como el escenario de la actividad del alma. Su mecanismo es tan completo que casi parece excluir la liberación del alma y el influjo de lo Infinito; pero la reconciliación se encuentra en la involución de la sabiduría de lo Infinito en las formas menos finitas de movimiento y esto es lo que da al alma humana un sentido finito de su propia libertad. En el "Reino animal" se bosqueja la doctrina de las correspondencias, formas, series y grados y se expone la teoría de que el mundo físico es puramente símbolo del mundo espiritual. Pero incluso el mundo espiritual en el período filosófico tuvo una cierta continuidad de grado con la materia, siendo su distinción de la materia la de prioridad de forma y simplicidad de estructura. No fue hasta la posterior experiencia de Swedenborg de las "cosas oídas y vistas" en el mundo espiritual que entendió verdaderamente la diferenciación entre sustancia material y espiritual. Su doctrina de las formas y el orden deriva en parte de Wolff, el discípulo de Leibniz, e incluso en sus teorías rotativas y su doctrina de la primera modelación atómica de alguna manera recuerda a Descartes. No fue hasta después de su supuesta iluminación o entrada en el mundo espiritual que expuso en toda su plenitud la gran doctrina de los tres grados diferenciados, proyectados más allá de la naturaleza en la vasta escala que abarca a Dios como fin, el espíritu o el plano de la relación consciente como causa y la naturaleza como efecto y que en su afirmación de los dos mundos coexistentes y correspondientes, el espiritual y el natural, presentados en el tratado menor De Commercio Animæ et Corporis ("Sobre el influjo"), parece haber proporcionado a Kant (que se había interesado en las experiencias de los dos mundos de Swedenborg y había declarado su doctrina como suya propia) la sugerencia de su discurso inaugural en Königsberg, 1770, De mundi sensibilis atque intelligibilis forma. Las investigaciones sobre la estructura y función del cerebro, su moción respiratoria, la localización de sus diversos sensores, etc., son sólo el principio que le hizo recibir la apreciación entre los fisiólogos más entendidos en Europa.
Transición a la teología.
De cultu et amore Dei es el puente entre los periodos filosófico y teológico, siendo una obra única en la literatura por el atrevimiento de su especulación y la elevación de sus conceptos. Traza el proceso de la creación de este planeta de la nebulosa solar, la evolución de sus estaciones y temperaturas y de los reinos, sucesivamente desde el mineral pasando por el vegetal hasta el hombre y las ideas del alma humana como un pequeño mundo de inteligencias y fuerzas por las que el universo creado rinde su adoración a su creador. Esta obra está escrita en un estilo de gran elegancia y contiene pasajes de belleza y sublimidad poética. En la misma, al mismo tiempo, el autor abandonó su carrera de autoría y ambición personal para dedicarse a ser el simple receptor de las cosas "reveladas" y el proclamador de la "segunda venida del Señor."

Las partes uno y dos del "Reino animal" se publicaron en 1744 y la "Adoración y amor de Dios" en 1745. En este punto hay una súbita y extraña interrupción de la investigación de Swedenborg. Experimenta lo que él cree ser un llamamiento divino directo para entrar en la misión más elevada de vidente y revelador de las cosas del mundo espiritual y simultáneamente de la verdad y doctrina espiritual, que yace en el sentido literal y simbólico de las Sagradas Escrituras. Durante el período desde 1743 a 1749 (año en que comienza a publicar Arcana Cœlestia, que contiene el sentido espiritual del Génesis y el Éxodo) no sólo experimentó visiones y sueños de extraordinario carácter, acompañados de tentaciones y luchas del alma, un conflicto entre la carne y el espíritu y entre la ambición intelectual y la autoridad de una voz divina interior, lo que registró en Dreams and Spiritual Diary. Al mismo tiempo en Adversaria recogió los vislumbres que se le aparecieron sobre el significado interno de las Escrituras. Pero es en la introducción al Arcana Cœlestia donde lo declara francamente, tras afirmar que las Sagradas Escrituras tienen un sentido espiritual:
"Que realmente este es el caso sobre la Palabra es que es imposible para cualquier hombre conocerla salvo del Señor, por lo que es conveniente constatar, que, por la misericordia del Señor, me ha sido otorgado ahora durante varios años estar constante e ininterrumpidamente en compañía con espíritus y ángeles, oyéndolos conversar entre sí y conversando yo con ellos. Me ha sido permitido escuchar y ver cosas en otra vida que son asombrosas y que nunca antes vinieron al conocimiento de ningún hombre o entraron en su imaginación. He sido instruido sobre diferentes clases de espíritus y el estado de las almas tras la muerte; sobre el infierno o el lamentable estado de los incrédulos; sobre el cielo o el estado bienaventurado de los creyentes; y particularmente sobre la doctrina de la fe que está reconocida en todo el cielo, sobre la cual, por la divina misericordia del Señor, se hablará más en las siguientes páginas."
Sentido interno de la Escritura.
Aquí comienza el periodo de la teología y filosofía espiritual de Swedenborg, o lo que él denomina la 'sabiduría angélica', consistente de una investigación de los dos mundos, natural y espiritual, y de la operación de Dios como fin y causa final, que actúa por el mundo espiritual y como causa eficiente o instrumental en el mundo natural. La serie de obras teológicas las comenzó con Arcana Cœlestia (una exposición del sentido interno de Génesis y Éxodo, publicado anónimamente en latín, 8 volúmenes, Londres, 1748-66). De este 'sentido interno' Swedenborg dice: 'En los siguientes pasajes se verá que el primer capítulo de Génesis en su sentido interno trata de la nueva creación del hombre o de su regeneración en general y específicamente de la Iglesia más antigua y esto en tal manera que no hay una sola sílaba que no represente, signifique y envuelva algo espiritual'. Los primeros once capítulos de Génesis los declara estrictamente simbólicos, procediendo a través de Moisés de una palabra más antigua dada en un lenguaje en el que las verdades espirituales están vestidas con figuras naturales. Comenzando con Abraham la Palabra es histórica en forma, pero divinamente compuesta en el drama de la vida espiritual del hombre en su progreso desde la esclavitud de la naturaleza, representada por Egipto, hasta la libertad del reino celestial. Las tentaciones y batallas de los cuarenta años errantes son proféticas de la tentación de Jesús en la carne, por las cuales, en la plenitud del tiempo y en el cumplimiento de todos los profetas, venció el poder del infierno e hizo al hombre libre. En esta manera la Palabra demuestra estar en todas partes en su sentido descriptivo espiritual de la encarnación y glorificación de la humanidad divina en Jesucristo. Aunque esta minúscula explicación en el Arcana solo cubre los libros de Génesis y Éxodo, sus citas de otras partes de la Palabra son tan numerosas que la hacen una exégesis bíblica muy completa. Una posterior publicación póstuma proporciona un bosquejo del Sentido interno de los profetas y los Salmos.

Galería Tretiakov, Moscú
Heaven and its Wonders and Hell; and the World of Spirits; from Things heard and seen (Londres, 1758) es una descripción del cielo en sus tres grados o planos y de la vida angélica y sus ocupaciones, mostrando que los ángeles son seres humanos regenerados que han vivido en el mundo natural y ahora viven en una civilización perfeccionada según las leyes del orden divino de la vida en el mundo espiritual, siendo el cielo mismo un reflejo de la forma humana divina. El infierno es el orden opuesto del cielo y muestra el amor divino en su propósito de controlar y restringir a los malvados que están gobernados por el amor propio y los protege de sus propios perjuicios. El mundo de los espíritus es el estadio intermedio entre el cielo y el infierno, en el que todas las almas entran inmediatamente tras la muerte del cuerpo. Aquí tiene lugar el juicio y la revelación de cada cual, de la naturaleza de su propio amor gobernante y de su capacidad o incapacidad para ser feliz en el cielo, donde la norma es el amor al Señor y la caridad hacia el prójimo. Cuatro obras más pequeñas son: The Earths in the Universe; The Last Judgment; The New Jerusalem and its Heavenly Doctrines y The White Horse of the Apocalypse (Londres, 1758). The Apocalypse Explained, Giving the Internal Sense of the Book of Revelation revela la historia interna de la Iglesia, mostrando su declive en las dos tendencias malignas dominantes, la "ramera" o la codicia del dominio, mostrada en la jerarquía católica, y el "dragón" o doctrina de la sola fe que salva, mostrada en los grupos protestantes, terminando con el juicio promulgado en el mundo de los espíritus en el año 1757. Este juicio, que marca la transición a una nueva era del mundo y de la Iglesia, se ha efectuado por la venida del Señor a los espíritus y al hombre en la inauguración de su Palabra en su sentido espiritual, que es su prometida segunda venida. A la luz de este "libro de la vida" los espíritus falsos y malos son echados fuera y los buenos son capacitados para reconocer al Señor Jesucristo en su humanidad glorificada como único Dios y para seguirle en la vida de caridad y fe combinadas y para constituir el nuevo cielo cristiano. De esta voluntad desciende a la tierra más y más la santa ciudad, la Iglesia Nueva Jerusalén, por la cual se significa la verdadera doctrina de la fe y la vida tal como es vista en el cielo, en el que Dios mismo mora con los hombres y estará con ellos como su Dios.
Doctrinas de Cristo y las Escrituras.
The Doctrine of the New Jerusalem respecting the Lord; the Sacred Scriptures; Faith; and Life; comúnmente conocida como Four Leading Doctrines (Ámsterdam,1763) son breves tratados que incorporan en forma concisa lo que puede ser denominada la religión de la Nueva Iglesia. Jesús es Jehová encarnado en una humanidad nacida de la Virgen, quien, por triunfar sobre el infierno en los conflictos de su tentación y pasión sobre la tierra, liberó al hombre de la tiranía del mal que amenazaba al género humano y abrió el camino al cielo. En eso consiste la redención. La doctrina de una trinidad de personas que resulta en la adoración y oración a tres dioses y de una expiación vicaria hecha por un dios para apaciguar a otro, son invenciones humanas. La Santa Trinidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo es una trinidad de persona, no de personas, como la del alma, el cuerpo y la acción del hombre, siendo esencialmente la trinidad del amor, sabiduría y operación divina en Jesucristo glorificado, "en quien habita toda la plenitud de la deidad corporalmente" y quien, teniendo "todo poder en el cielo y la tierra" es el único Dios verdadero y visible y el único objeto adecuado de adoración en la Iglesia cristiana. En las Sagradas Escrituras los "libros de la Palabra", que abarcan la "ley, profetas y Salmos" del Antiguo Testamento y los "cuatro evangelios y Apocalipsis" del Nuevo tienen un sentido interno completo, siendo dictados por el Espíritu divino a los escritores humanos sin intervención de ellos, estando investidos de un lenguaje natural simbólico que se corresponde exactamente con las verdades espirituales y universales inherentes, tal como la naturaleza es un ropaje simbólico para la materia de las fuerzas y formas del amor y sabiduría divina. Los otros libros de la Biblia son inspirados y útiles para la Iglesia, pero no son la palabra divina en sí misma en el sentido de los anteriores mencionados. Por la Palabra el hombre es puesto en comunión con las sociedades angélicas en el cielo y por la misma actividad y asociación divina los santos sacramentos de la Iglesia, fundados en la Palabra, tienen poder sobrenatural.
Vida y fe.
La doctrina de la vida enseña que "toda religión tiene relación con la vida y la vida de la religión es hacer bien." El bien de la vida, que es la caridad, se define en primer lugar como la expulsión de todos los males contra Dios y hacer fielmente los deberes pertinentes al oficio de cada cual. El Decálogo en su sentido externo e interno muestra qué males son pecados, incluyendo no sólo hechos externos sino motivos internos. Particularmente el pecado de adulterio abarca la fornicación y toda codicia y práctica dañina para el vínculo puro y santo del amor matrimonial entre un hombre y una mujer. La fe salvadora es fe en el Señor Dios, el Salvador Jesucristo, en su poder para salvar a aquellos que acuden a él por fuerza para vencer el mal en obediencia a los mandatos divinos. En aquellos que están en este esfuerzo y cumplen fielmente su deber al prójimo en una vida de utilidad según su posición, el Señor implanta una naturaleza buena y celestial en lugar de la mala quitada y de esta manera el hombre regenerado entra en la vida celestial. Los actos de caridad, benevolencia, piedad, etc., no son propiamente buenas obras, ya que pueden ser hechos igualmente por los malos, sino que son los signos de la caridad y los medios de su ejercicio para aquellos que se esfuerzan por quitar los males y hacer el bien de Dios.

La obra titulada "Sabiduría angélica" presenta sistemáticamente lo que se puede denominar una metafísica y ética espiritual, en distinción a la dogmática y exégesis de las otras obras. Por eso en "Sabiduría angélica respecto al amor y sabiduría divina" hay una filosofía espiritual de la creación y de los grados por los que el universo y el hombre emanaron de Dios, sin ser continuidad con Dios. Es el complemento a la anterior cosmología de Swedenborg y el lugar de lo infinito sin forma está sustituido por el hombre divino, un ser cuyo esse es amor, cuyo existere es sabiduría y cuyo procedere es uso; cuya primera efusión o manifestación es a través de la suma del mundo espiritual que emana de sí mismo, cuyo calor es el amor y cuya luz es la verdad y que en sucesión, mediante sus emanaciones, produce los auras, éteres y atmósferas del mundo espiritual. Éstos a su vez en sus órbitas se condensan y fijan en las formas de la atmósfera material y de los soles y tierras visibles y ponderables de nuestro universo, cuyas partículas son puestas en movimiento por las partículas o fuerzas de la correspondiente atmósfera o del aura superior del mundo espiritual. De esta forma Dios, que es la única vida y fuente de moción, y el hombre divino en cuya forma todas las cosas son creadas, actúan y modelan toda la creación, sin ser él mismo naturaleza y a causa de sus grados de creación, esto es, Dios, el mundo espiritual y la naturaleza, son diferenciados como el fin, la causa y el efecto y no planos contiguos de la materia más o menos atenuada, evitándose el panteísmo y preservándose la individualidad humana. El universo es el escenario del altruismo divino, derivando el ser del mundo de la necesidad del amor hacia un objeto que puede responder libremente a ese amor, siendo el hombre en su naturaleza moral libre ese objeto. La reciprocidad del amor divino por el hombre se manifiesta en la vida de la caridad, esto es, de amor y servicio al prójimo. La personalidad individual del hombre, al ser el agente reactivo que responde al amor divino, nunca es destruida y el cielo es la sociedad perfecta de las personalidades inmortales. En la "Divina providencia" se exponen las leyes por las que el Señor guía al hombre en libertad mediante el razonamiento de sus males a males menores y hacia el bien y cómo la providencia del Señor, que procura sólo fines eternos, controla todo con la idea del mayor bien.

En el Amor conyugal Swedenborg presenta una ética del matrimonio. La distinción y relación sexual son tan fundamentales en lo espiritual como en la naturaleza física del hombre, resultado de la relación de las facultades intelectuales y volitivas de la mente y el matrimonio encuentra su elevada y santa fuente en la unión de amor y sabiduría en la naturaleza divina. La relación del matrimonio cristiano de un hombre y una mujer es esencialmente santa y casta y sus lazos inviolables. Es 'la perla más pura de la vida humana, la joya más preciosa de la religión cristiana'. En un apéndice a su obra, Swedenborg escribió sobre el amor lujurioso y sus insanos placeres, mostrando cómo son opuestos al matrimonio y destructivos de los santos principios conyugales y señalando sus diversos grados de perjuicio. A la vez que avisa a sus lectores para que busquen sólo la unión sagrada del matrimonio, les exhorta a 'evitar deseos erráticos, como él hace con las lagunas del infierno'. En Tierras en el universo discute las cualidades distintivas de los habitantes de varios planetas, pero no, como algunos suponen, por haber pretendido morar en los planetas mismos, sino por la información obtenida en el mundo espiritual de los antiguos habitantes de esos planetas. En La verdadera religión cristiana expone el gran resumen de todas las doctrinas teológicas, incluyendo capítulos sobre Dios, la redención, la reforma, la regeneración, los sacramentos, la sucesión de iglesias o dispensaciones divinas en la tierra, desde la más antigua o adámica pasando por la de Noé, judía y cristiana hasta la Nueva Jerusalén del Apocalipsis y de la segunda venida del Señor en la inauguración del sentido interno de las Escrituras. En los primeros capítulos sobre Dios creador en su discusión del esse y el existere de Dios y sus atributos, maneja los más profundos conceptos ontológicos y propone una base para una filosofía de la revelación y el conocimiento humano.

Un hecho notorio relacionado con el periodo de iluminación de Swedenborg es que lejos de mostrar signos de aberración mental durante los años en los que afirmaba estar en contacto diario con los habitantes de otro mundo, vivía la vida normal de un ciudadano ejemplar. Rechazó el ofrecimiento de un cargo de asesor permanente en la Junta de minas y solicitó jubilarse con la mitad del salario, expresando la Junta con ocasión de su retiro el honor y aprecio en que se le había tenido. Sus contribuciones a la industria minera en Suecia fueron declaradas del más alto valor práctico, como lo fueron sus contribuciones a las finanzas. En 1766 publicó en Ámsterdam Nuevo método de encontrar la longitud de lugares en la tierra y el mar. En 1771 Swedenborg fue a Londres por última vez y se acomodó en Cold Bath Fields. Vio la publicación en ese año de La verdadera religión cristiana. Al año siguiente, tenía ochenta y cuatro de edad, murió pacíficamente. Antes de su muerte recibió el sacramento de manos de un pastor luterano, Ferelius, a quien solemnemente declaró en su lecho de muerte la verdad de todo lo que había escrito. Fue enterrado en la iglesia luterana en Princes Square, Ratcliff Highway, Londres, y algunos años más tarde se puso un memorial en su pared. En 1908, debido al necesario abandono de la iglesia por su congregación y al profundo interés que Swedenborg había despertado entre los estudiosos en Suecia, sus restos fueron desenterrados y llevados a la catedral de Upsala, donde dos años más tarde, en presencia del rey y la familia real y los dignatarios de la universidad y de la Iglesia, fue solemnemente dedicado un memorial erigido sobre su tumba por orden del parlamento sueco.
Valoración.
Que Swedenborg fuera sincero y estuviera persuadido de sus elucubraciones espirituales y teológicas no es garantía de que éstas fueran verdaderas. Muchos espíritus inquietos se han aventurado antes y después de él en el terreno de la especulación, hasta llegar a conclusiones erradas y peligrosas. El espiritualismo de la Escritura llevó a Orígenes, siglos atrás, a elaborar doctrinas erráticas que, con razón, fueron declaradas heréticas. Por otra parte, el misticismo es un terreno resbaladizo y sutil, en el que el engaño se puede disfrazar de verdad fácilmente, si no hay un ancla a la que aferrarse con seguridad. Esa ancla es la Sagrada Escritura, un ancla que solo puede serlo si no imponemos sobre ella nuestras propias categorías y condicionamientos. No hay que olvidar que Satanás se disfraza como ángel de luz, como advirtió el apóstol Pablo (Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz.[…]2 Corintios 11:14), haciendo que el error parezca verdad y la verdad error.