Historia

TEODOREDO († 451)

Teodoredo, rey de los visigodos, llamado también Teudo, Teodoro, Teuderico y principalmente Teodorico, murió en la batalla de los Campos Cataláunicos, cerca de Troyes, en 451. Algunos historiadores suponen que era hijo de Alarico y, por tanto, sobrino de Ataúlfo, pero tal extremo no está comprobado. A la muerte de Walia (420) fue proclamado rey. Aliado de Roma, acudió en auxilio de ella en 422, uniendo sus fuerzas a las del magister militum Castino para luchar contra los vándalos de la Bética, pero ambos fueron derrotados, tal vez por culpa de los visigodos, que parece abandonaron el campo de batalla en el momento decisivo. Al año siguiente, murió el emperador Honorio, disputándose su herencia Juan, alto funcionario imperial que se había ceñido la diadema, y Valentiniano VI, hijo de Gala Placidia, que se había trasladado a las Galias, tomó partido por el último y se dispuso a apoderarse en su nombre de las ciudades de la Narbonense, cuando se presentó el general romano Aecio, que, aunque también había abrazado la causa de Valentiniano, no podía ver con buenos ojos que el visigodo aumentara sus conquistas, ni aun en nombre de Valentiniano. Para evitarlo se presentó ante Arlés, que Teodoredo estaba sitiando, y le obligó a levantar el cerco. Mientras tanto, los vándalos cometían toda clase de desmanes en España, y después de haber destruido Sevilla y Cartagena, derrotaron al general godo Hermigario en la batalla de Mérida (429), pasando, finalmente, el estrecho. Por su parte, los suevos salieron de Galicia con su rey Requila, que acababa de suceder a Herinerico, su padre, y llegaron hasta Andalucía, si bien respetaron los Estados de Teodoredo. La rivalidad entre éste y Aecio aumentaba continuamente, no perdonando ocasión para molestarse mutuamente.

En 437, Teodoredo, creyendo que Aecio estaba ocupado en la guerra con los francos, atacó la ciudad de Narbonne, pero se presentaron las tropas imperiales, mandadas por el propio Aecio y por Litorio, infligiendo una seria derrota a Teodoredo. Éste, perseguido por Litorio, se refugió en Toulouse, donde fue sitiado por el vencedor, hasta que, desesperados los visigodos, realizaron una salida, destrozando a las huestes de Litorio y haciendo prisionero a éste. Poco después se firmó la paz entre visigodos y romanos y se restableció la nueva alianza. Años más tarde (446) lucharon unidos contra los suevos, pero luego éstos se aliaron con los visigodos, casando Requiario, hijo de Requila, con una hija de Teodoredo. Otra de sus hijas se había casado con Genserico, rey de los vándalos, quien mutiló bárbaramente a su esposa y la devolvió luego a su padre, jurando éste tomar cumplida venganza de su yerno. Temiendo Genserico que el visigodo cumpliera su amenaza, entabló negociaciones con el famoso Atila, rey de los hunos, el cual se presentó en las Galias en 451. Para contenerle se unieron las tropas de Aecio y las de Teodoredo. Rechazado en Orleáns, se entabló después una gran batalla, en la que Atila fue derrotado por completo; pero esta victoria costó la vida a Teodoredo, al que sucedió su hijo mayor Turismundo.