Historia

TEODORICO (c. 426-466)

Teodorico, rey de los visigodos, segundo de los hijos de Teodoredo, nació hacia el año 426 y murió asesinado por su hermano Eurico en 466. Con su hermano Federico hizo asesinar (453) a su hermano mayor Turismundo, que había sucedido a Teodoredo dos años antes. Proclamado Teodorico en su lugar, mantuvo al principio buenas relaciones con los romanos, en auxilio de los que envió tropas mandadas por Federico en su lucha contra los bagaudes o bagaudas, derrotándoles. Poco después Valentiniano III hacía matar al general Aecio (454) y al año siguiente perecía, también asesinado, el emperador. El senador Petronio Máximo ciñó la púrpura imperial, pero por poco tiempo, pues habiéndose dirigido Genserico contra Roma, Máximo murió en la huida. Entonces intervino Teodorico e hizo elegir emperador a Avito, antiguo maestro y amigo del visigodo (456). Entre tanto el rey de los suevos, Requiario, hermano político de Teodorico, rompiendo el pacto que entre ambos había, invadió la Cartaginense, llegando en su expedición hasta la Tarraconense. Como Requiario no hiciera caso de las intimaciones de su cuñado, que a la sazón estaba en las Gallas, Teodorico reunió un ejército de visigodos y romanos y, atravesando los Pirineos, se dispuso a castigar al invasor. Temeroso Requiario, se retiró apresuradamente hacia sus Estados, pero fue alcanzado por Teodorico, que le derrotó completamente cerca de Astorga, a orillas del Órbigo (456). Queriendo que su victoria fuese completa, le persiguió en su fuga, se apoderó de Braga y Oporto e hizo prisionero al suevo, al que mandó dar muerte.

Por la misma época fue destronado Avito, su aliado, por Ricimero, y al enterarse Teodorico marchó con parte del ejército a Francia, mientras el resto proseguía la campaña contra los suevos y se apoderaba de Astorga y Palencia, pidiendo, finalmente, la paz. A pesar de los esfuerzos de Teodorico, Ricimero fue el verdadero dueño del imperio hasta la elección de Flavio Juliano Mayorano, el cual emprendió una campaña contra los visigodos, que se hallaban sitiando Arlés, y les obligó a ratificar el antiguo pacto. Asesinado Mayorano por Ricimero (461), éste hizo elegir a Libio Severo, y Teodorico, pensando sacar provecho de las circunstancias, se declaró partidario suyo y se apoderó de Narbonne en su nombre, y hubiera extendido sus conquistas hacia el norte de no impedírselo el ejército francorromano, mandado por el conde Egidio, que derrotó en Orleáns al visigodo, al frente del cual estaba Federico, hermano de Teodorico (463). Federico halló la muerte en la contienda, pero al año siguiente pereció también Egidio, víctima de la peste, encontrándose así Teodorico libre de uno de sus más temibles enemigos, lo que le permitió extender su invasión y apoderarse del territorio comprendido entre el Ródano y el Océano y los Pirineos y el Loira. Al mismo tiempo tuvo que luchar con los suevos de España, contra los que le habían pedido auxilio los hispanorromanos, atemorizados ante las continuas incursiones del cruel Remismundo. Después de infligirle algunas derrotas, firmó la paz con él y concertó una alianza, dándole, además, su hermana como esposa a uno de sus hijos. Libre ya de cuidados, se dedicó a afianzar sus conquistas y a dictar leyes para los pueblos que de él dependían y con los que, en general, se mostró respetuoso, y en estas ocupaciones se hallaba cuando le asesinó su hermano Eurico. Sidonio Apolinar, que había tratado mucho a Teodorico, hace grandes elogios de este soberano, que fue, indudablemente, uno de los más grandes de la monarquía visigótica.