Historia
TEODORICO (c. 426-466)
Por la misma época fue destronado Avito, su aliado, por Ricimero, y al enterarse Teodorico marchó con parte del ejército a Francia, mientras el resto proseguía la campaña contra los suevos y se apoderaba de Astorga y Palencia, pidiendo, finalmente, la paz. A pesar de los esfuerzos de Teodorico, Ricimero fue el verdadero dueño del imperio hasta la elección de Flavio Juliano Mayorano, el cual emprendió una campaña contra los visigodos, que se hallaban sitiando Arlés, y les obligó a ratificar el antiguo pacto. Asesinado Mayorano por Ricimero (461), éste hizo elegir a Libio Severo, y Teodorico, pensando sacar provecho de las circunstancias, se declaró partidario suyo y se apoderó de Narbonne en su nombre, y hubiera extendido sus conquistas hacia el norte de no impedírselo el ejército francorromano, mandado por el conde Egidio, que derrotó en Orleáns al visigodo, al frente del cual estaba Federico, hermano de Teodorico (463). Federico halló la muerte en la contienda, pero al año siguiente pereció también Egidio, víctima de la peste, encontrándose así Teodorico libre de uno de sus más temibles enemigos, lo que le permitió extender su invasión y apoderarse del territorio comprendido entre el Ródano y el Océano y los Pirineos y el Loira. Al mismo tiempo tuvo que luchar con los suevos de España, contra los que le habían pedido auxilio los hispanorromanos, atemorizados ante las continuas incursiones del cruel Remismundo. Después de infligirle algunas derrotas, firmó la paz con él y concertó una alianza, dándole, además, su hermana como esposa a uno de sus hijos. Libre ya de cuidados, se dedicó a afianzar sus conquistas y a dictar leyes para los pueblos que de él dependían y con los que, en general, se mostró respetuoso, y en estas ocupaciones se hallaba cuando le asesinó su hermano Eurico. Sidonio Apolinar, que había tratado mucho a Teodorico, hace grandes elogios de este soberano, que fue, indudablemente, uno de los más grandes de la monarquía visigótica.