Historia
TEODOSIO I, FLAVIO (346-395)

La guerra con los godos terminó a finales de 380 y Teodosio entró triunfalmente en Constantinopla el 24 de noviembre. La situación eclesiástica estaba entonces controlada por los arrianos y los esfuerzos inmediatos del emperador fueron convertirlos en el espíritu de su edicto. El obispo Demófilo abandonó la ciudad dos días después de la llegada del emperador, declinando reconocer el credo niceno como condición indispensable para su actividad posterior. El emperador designó como sucesor a Gregorio de Nacianzo, continuando la misma política en una serie de edictos. El 10 de enero de 381 el prefecto pretoriano, Eutropio, fue obligado a expulsar a los herejes anti-nicenos de pueblos y ciudades, mientras que Sapor fue enviado al este para expulsar a los obispos arrianos. El 19 de julio se prohibió a los herejes construir nuevas iglesias. Esos dos edictos quedaron también resumidos en un tercero de 30 de julio del mismo año, mientras que se publicabann decretos contra los maniqueos. Esas medidas pueden haber sido tomadas probablemente como amenazas disuasorias.
A este período pertenece el concilio ecuménico de Constantinopla (381), en el que el pretor Nectario, un laico, fue elegido obispo de Constantinopla, después de que Gregorio de Nacianzo hubiera abdicado de la sede. Este incidente selló la caída de los arriandos en el este. En la consecución de la política religiosa, Teodosio desde el principio estimó importante actuar independientemente del oeste. En el año 382 hubo una pausa en la legislación adversa contra los herejes. En junio de 383, según Sócrates y Sozomeno, Teodosio se propuso resolver los asuntos por medio de una conferencia religiosa en Constantinopla, para la que se emitieron invitaciones a los dirigentes de las facciones ortodoxa y herética. Pero la conferencia fue infructífera y los decretos de 25 de julio y 25 de septiembre repitieron la prohibición a los herejes de celebrar asambleas religiosas, incluyendo a los apolinaristas y los macedonianos, mientras que quedó prohibida la ordenación de eclesiásticos heréticos. En el otoño de 383 el emperador estaba totalmente preocupado con el traicionero asesinato de Graciano en Lyón, el 25 de agosto, y la usurpación por el español Máximo en la Galia, que no fue completamente conquistada hasta el verano de 388. A consecuencia impulsó vigorosamente la legislación para fortalecer la Iglesia, siendo aprobadas duras medidas contra el paganismo.
Probablemente en 388 el prefecto pretoriano Cinegio fue enviado a Egipto y Asia Menor con la comisión de borrar el helenismo por la destrucción de templos paganos y la prohibición de ritos idolátricos. Como resultado en muchos lugares estallaron sangrientos tumultos, especialmente en Alejandría, donde el obispo Teófilo, en cooperación con el poder civil, derribó el Serapium. También en suelo semítico ocurrieron duros conflictos y aunque los hechos detallados no se han transmitido, la elegía de Libanio, Peri tŏn hierŏn, describe una gran devastación en la que los monjes tomaron una parte importante. Tras la estancia del emperador en Milán (389 o 390) su política religiosa contra los creyentes en los dioses la ejerció con gran firmeza, hallando expresión en una alocución dirigida a los prefectos pretorianos el 24 de febrero de 391: "Nadie se contaminará a sí mismo con sacrificios. Nadie degollará una bestia inocente en sacrificio. Nadie pisará un santuario pagano ni visitará un templo pagano. Nadie contemplará un ídolo hecho de manos humanas." Una ley de 8 de noviembre de 392 puso el sacrificio animal y la adivinación al mismo nivel que la alta traición. Mientras que el edicto llevaba su curso, el oeste había caído una vez más en una crisis peligrosa que requería la pronta intervención del emperador. Teodosio, al dejar el oeste, había designado al franco Argobasto como mentor para el joven Augusto. Pero esto dio origen a dificultades que culminaron en el asesinato de Valentiniano en Vienne el 15 de mayo de 392. Argobasto elevó en su lugar a Eugenio, quien vacilantemente asumió la peligrosa dignidad, viéndose pronto obligado, contra su convicción cristiana, a hacer concesiones a los inoportunos amigos de los dioses. De esta manera el paganismo revivió una vez más. Pero el 6 de septiembre de 394 Eugenio fue asesinado en una fiera batalla junto al Frigidus, cerca de Aquileya. Tras ello vino la supresión de la superstición pagana; Teodosio mismo tomó el control directo de la soberanía imperial y pudo llevar a cabo una fuerte política de acción. Fue bajo él, especialmente, que la religión de la antigüedad desapareció de la vida pública y llegó a ser etiquetada como "paganismo." Junto a ello se produjo el avance de los objetivos morales y religiosos de la Iglesia. El emperador también sostuvo firmemente la causa del Estado, haciéndolo el medio para controlar el abuso eclesiástico. En su política hacia los judíos se opuso a los matrimonios mixtos entre cristianos y hebreos, prohibiendo a éstos tener esclavos cristianos. Pero insistió en la observancia de la ley que aseguraba la libertad religiosa para los judíos y amenazó con grandes castigos contra cualquier violencia hecha a sus sinagogas.

El nombre de Teodosio está ligado con un período crucial en la etapa final del Imperio romano oriental y occidental. Fue un dirigente que combinó una percepción clara con determinación y energía. La combinación de príncipe y soldado en la historia imperial romana halló su última unión fructífera en la persona y hechos de Teodosio. Lo que parecía un objetivo imposible, pacificar a los godos, se consiguió. Se llevó a cabo un plan benevolente de legislación consistentemente para contrarrestar los males de la transmisión crónica dentro de la estructura política y el organismo social. La piedad de Teodosio fue profunda y sincera, siendo fuertemente independiente contra las pretensiones jerárquicas. En todos sus tratos imperiales tuvo la conciencia de ser un príncipe cristiano.
El siguiente texto recoge el Edicto de Tesalónica:
'Queremos que todas las gentes que estén sometidas a nuestra clemencia sigan la religión que el divino apóstol Pedro predicó a los romanos y que, perpetuada hasta nuestros días, es el más fiel testigo de las predicaciones del apóstol, religión que siguen también el papa Dámaso y Pedro, obispo de Alejandría, varón de insigne santidad, de tal modo que según las enseñanzas de los apóstoles y las contenidas en el Evangelio, creamos en la Trinidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios y tres personas con un mismo poder y majestad.
Ordenamos que de acuerdo con esta ley todas las gentes abracen el nombre de cristianos y católicos, declarando que los dementes e insensatos que sostienen la herejía y cuyas reuniones no reciben el nombre de iglesias, han de ser castigados primero por la justicia divina y después por la pena que lleva inherente el incumplimiento de nuestro mandato, mandato que proviene de la voluntad de Dios.'
CODEX THEODOSIANUS, XVI, 1-2 (año 380). Edición de Th. Momsen. Berlín, 1905
Bibliografía:
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