Historia

TEODULFO DE ORLEÁNS (c. 760-821)

Teodulfo de Orleáns, poeta y teólogo en la corte de Carlomagno, parece ser que nació en España hacia el año 760 y murió en el exilio, en Angers el 18 de septiembre de 821. De ascendencia goda no pudo soportar quedarse en su país natal, siendo recibido por Carlomagno, quien le hizo obispo de Orleáns, una dignidad que ocupó desde el año 789. Además gobernó varias abadías, probablemente San Mesmin y San Fleury en el Loira y al menos Aignan. Demostró ser digno de la confianza que se depositó en él. Una colección de regulaciones eclesiásticas ha llegado hasta nosotros en una doble serie de cuarenta capítulos y un capitulario más extenso, relatando los deberes de sacerdotes y sínodos y el bienestar y disciplina de los laicos, particularmente para la política carolingia de escuelas públicas en pueblos y ciudades. Para conseguir colaboradores repobló San Mesmin con benedictinos e introdujo reformas monásticas, fundando un hospicio para extranjeros. En el año 789 le fue confiada por Carlomagno una misión a Septimania y Provenza. Describió este viaje en un valioso poema. Da una palabra de solemne aviso a los jueces francos contra las tentaciones oficiales (Carmen xxviii), y añade que en comparación con la ley mosaica la franca es excesivamente estricta. Su indulgencia en el juicio de León III le procuró el pallium. La relación entre Teodulfo y Alcuino fue cordial, haciendo éste un esfuerzo para ayudar a Teodulfo en la controversia adopcionista contra Félix de Urgel. Teodulfo fue más prominente en teología después de la muerte de Alcuino, siguiéndole en el método científico y tomando parte en la disputa sobre la procesión del Espíritu Santo, a lo que fue inducido por mandato del emperador. Su prueba de la doctrina occidental fue una serie de citas de los Padres, titulada posteriormente, De spiritu sancto veterum patrum sententiæ, quod a patre filioque procedat. Su réplica a la circular de Carlomagno de 812, sobre la fiel administración del bautismo, manifiesta sólido saber y total habilidad y familiaridad con sus deberes oficiales. Fue un laborioso estudiante de los Padres, filósofos, gramáticos y poetas, especialmente de los clásicos latinos. Para la construcción de una iglesia en Germigny en Neustria trajo el modelo de Aix-la-Chapelle. Los manuscritos de la Biblia, ilustrados bajo su dirección, son todavía admirados por su calidad artística. Solía escribir un prefacio con un autógrafo personal en verso en valiosos códices.

Además de todo ello, Teodulfo tuvo magistrales poderes descriptivos, siendo el primer poeta del periodo carolingio. Solo quedan fragmentos de sus poemas didácticos sobre la revelación y hechos de Cristo, sobre las recompensas y castigos futuros, la batalla sobre la tierra con el diablo y los deberes de los obispos (i, ii). Lo más encantador de todo, incluso hasta hoy en día, son sus poemas epistolarios, que penetran en la sociedad cortesana, añaden características notorias de amigos y enemigos, reflejan los sucesos históricos de su día y alaban continuamente la grandeza y servicios de Carlomagno al Estado y la Iglesia (xxv, xxvii). Al gran monarca le gustaba hacer uso de la musa de la inspiración del poeta; por ejemplo a la muerte de la reina en 794, Teodulfo compuso su epitafio e igualmente a la muerte del papa Adriano I. Las confidenciales relaciones con el emperador nunca se interrumpieron. Fue honrado como uno de los testigos del testamento de Carlomagno en 811. Exalta elocuentemente el celo del emperador por la promoción moral de todo el pueblo. En el rey vio al señor de la Iglesia (xxxii). Tras la muerte de Carlomagno se apresuró a ofrecer su homenaje a Ludovico Pío, recibiéndolo con gran pompa. Desde 818, sin embargo, su favor decreció. Teodulfo estuvo entre los obispos que apoyaron la insurrección del rey Bernardo de Italia contra su tío. Con su caída, Teodulfo fue removido de su sede, retirándose a un monasterio. Deambuló hasta Angers, desahogándose poéticamente protestando por su inocencia y airándose contra el incompetente juez. Se le atribuye el himno del Domingo de Ramos Gloria, laus et honor, que traducido al español por Maurilio López L. se titula Honor, loor y gloria.

Honor, loor y gloria
A ti buen Salvador
Cual niños que cantaron
Hosannas al Señor
Y hebreos que con palmas
Te dieron recepción
Tu pueblo te ofrece
Sincera aclamación.

Tú, de David el Hijo
De Israel el Rey
Así te recibimos
Los miembros de tu grey
Como antes de tu muerte
Honráronte también
Acepta nuestras preces
Como en Jerusalén.

Recibes la alabanza
Y oyes la oración
Lo bueno te deleita
También la adoración
Honor, loor y gloria
A ti, Rey, Redentor
Nosotros ensalzamos
Tu nombre, oh Señor.


Bibliografía:
Friedrich Wiegand, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; la primera colección de los escritos de Teodulfo es de J. Sirmond, París, 1646; consultar MPL, cv, 187-380; Versus contra judices, ed. H. Hagen, apareció en Berna, 1882; para fuentes suplementarias J. Mabillon, Vetera analecta, i. 383 ss., París, 1723, Sirmond, Opera varia, ii. 665- 892, Venecia, 1728, y Dümmler, en MGH, Poet. Lat. œvi Carol., i (1881), 437-581. Consultar: J. C. F. Bähr, Geschichte der römischen Litteratur im karolingischen Zeitalter, pp. 91-95, Carlsruhe, 1840; L. Bannard, Théodulphe évéque d'Orléans, 1860; B. Hauréau, Singularités historiques et littéraires, París, 1861; S. Abel, Jahrbücher des fränkischen Reichs unter Karl dem Grossen, ed. B. Simson, passim, Munich, 1866; B. Simson, Jahrbücher des fränkischen Reiches unter Ludwig dem Frommen, i. 114 ss., Munich, 1874; E. Rzehulka, Theodulf Bischof von Orléans, Breslau, 1876; A. Ebert, en Berichte über die Verhandlung der koniglichen sachsischen Gesellschaft der Wissenschaft, ii (1878), 95 ss.; idem, Allgemeine Geschichte der Literatur des Mittealters, ii. 70-84, Leipzig, 1880; E. Dümmler, en NA, iv (1879), 241-250; C. Port, L'Hymne Gloria laus, Angers, 1879; idem, Encore l'hymne Gloria laue, ib. 1879; Liersch, Die Gedichte Theodulfs Bischofs von Orléans, Halle, 1880; C. Cuissard, Théodulphe évéque d'Orléans, Orléans, 1892; S. Berger, Hist. de la Vulgate, pp. 145-184, París, 1893; L. Delisle, en Bibliothèque de l'école des chartes, xl. 1-47; Histoire littéraire de la France, iv. 459-474; Hauck, KD, ii. 491 ss. et passim.