Historia

TEÓFANA

Teófana, emperatriz de oriente, vivió en el siglo X. Hija de un tabernero, consiguió, gracias a su extraordinaria belleza y carácter intrigante, que Romano, el hijo de Constantino VII, se enamorase de ella y la hiciera su esposa (956). Tres años más tarde, a la muerte de Constantino, a cuyo fin contribuyó probablemente Teófana, subió al trono con su esposo, pero en realidad fue ella la que gobernó, debido a la debilidad de carácter de Romano y a la pasión que sentía por su mujer. Por su influencia fueron desterradas de la corte la madre y las hermanas del emperador, y aun se cree que envenenó a su marido, que la dejó viuda con cuatro hijos (963). Para asegurarse la posesión del trono buscó el apoyo del general Nicéforo Focas, y cuando éste fue proclamado (963), se casó con él. Al poco tiempo entró en relaciones amorosas con Juan Tzimiscés, y entonces decidió deshacerse de su marido, al que asesinó con la complicidad de su amante (969). Esta vez, sin embargo, fracasaron sus intrigas, pues cuando Juan empuñó el cetro, no sólo no la tomó por esposa, como ella esperaba, sino que la desterró lejos de la capital. A la muerte de Juan (976), sus hijos Basilio y Constantino la permitieron volver a Constantinopla, pero no desempeñó ningún papel político de importancia.