Historia

TIBERIO, CLAUDIO NERÓN (42 a. C. - 37 d. C.)

Claudio Nerón Tiberio, emperador romano, nació el 16 de noviembre del año 42 a. C. y murió en la isla de Capri el 16 de marzo del 37 d. C.. Fue el segundo emperador romano, desde el año 14 al 37.

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Tiberio joven
busto de mármol hallado en Egipto en 1896.
Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague
Trasfondo y juventud.
El padre de Tiberio, llamado también Claudio Nerón Tiberio, sumo sacerdote y magistrado, fue anteriormente capitán de la flota de Julio César. Su madre, la bella Livia Drusila, era prima de su marido y podría tener sólo trece años de edad cuando nació Tiberio. En las guerras civiles que siguieron al asesinato de Julio César, el viejo Tiberio dio su lealtad a Marco Antonio, el protegido de César. Cuando Augusto César, sobrino nieto y heredero de César, se enfrentó con Marco Antonio y lo derrotó en la subsiguiente batalla por el poder el viejo Tiberio y su familia se convirtieron en fugitivos. Primero huyeron a Sicilia y luego a Grecia, pero cuando Tiberio tenía tres años de edad se otorgó una amnistía y la familia pudo regresar a Roma.
En el año 39 a. C. Augusto tenía el poder, si no el título, de emperador. Atraído por la belleza de Livia, que en ese tiempo estaba esperando su segundo hijo, Augusto se divorció de su esposa, que también estaba embarazada, y obligó al viejo Tiberio a dejar a Livia, casándose con ella. El pequeño Tiberio permaneció con su padre y cuando el hermano menor, Druso, nació unos meses después, fue enviado con ellos. Al morir su padre, Tiberio tenía nueve años, marchándose a vivir él y Druso con Livia y el emperador. Los dos muchachos y la hija del emperador, Julia, estudiaron y jugaron juntos, tomando parte en las ceremonias obligatorias de la dedicación del templo y la celebración de las victorias. A ellos se les unió su primo Marcelo, hijo de Octavia hermana de Augusto.

Ante la ausencia de una clara ley que designara al sucesor de Augusto como emperador, los tres muchachos fueron preparados para ello. Aprendieron retórica, literatura, diplomacia y artes militares, comenzando también a participar en los papeles ceremoniales en los asuntos de Estado. Al ser el mayor, Tiberio fue el primero en hacerlo. Cuando se celebró el triunfo que siguió a la victoria de Augusto sobre Cleopatra y Antonio en Actium, Tiberio, que contaba trece años, condujo el caballo de la mano derecha del carro de Augusto en el desfile. Aunque no era una figura destacada, lo hizo bien.
Serio por naturaleza, era un joven tímido, aunque a veces huraño. Su gran talento era su solicitud. Al tener los mejores maestros a su disposición en el imperio y, sobre todo, participar en la vida de palacio, centro del mundo civilizado occidental, aprendió rápidamente. Con catorce alos, Tiberio comía con dignatarios, dirigía servicios religiosos en los que estaban hombres poderosos que le quintuplicaban en edad e incluso tuvo su propia efigie en estatuas de mármol.

Estatua de mármol de Vipsania Agripina, del siglo II.Alinari/Art Resource, Nueva York
Estatua de mármol de Vipsania Agripina, del siglo II.
Alinari/Art Resource, Nueva York
Etapa a la sombra de Augusto.
Tiberio no era apuesto. Como adolescente era alto y ancho de hombros, pero su complexión era deficiente. Su nariz tenía un pronunciado gancho, lo que era típicamente romano. Sus maneras eran desconcertantes. Tenía una manera lenta y metódica de hablar que parecía velar su significado más que clarificarlo. Pero era diligente. Pudo no ser consciente de que sería emperador, pero no tenía duda de que al menos sería general a una edad más bien temprana y después un alto oficial en el gobierno de Roma. En el año 27 a. C., cuando tenía quince años, Augusto lo llevó a él y a Marcelo a la Galia para inspeccionar puestos de avanzada. No conocieron la batalla, pero aprendieron sobre cómo dominar las fronteras, mantener las fortificaciones intactas y tener en alerta a las guarniciones. Al volver, Augusto dio a su hija Julia a Marcelo como esposa.
Entonces se casó también Tiberio. Los matrimonios por amor no eran frecuentes en la Roma imperial, pero su matrimonio con Vipsania Agripina lo fue. Era hija de Marco Agripa, yerno de Augusto y oficial del ejército. Su primera encomienda militar, a los 22 años, fue la recuperación de estandartes de algunas legiones romanas que los habían perdido décadas atrás en Partia, lo que le trajo gran reconocimiento. Como recompensa pidió otro destino, asignándosele la pacificación de la provincia de Panonia en el Mar Adriático. Tiberio no sólo derrotó al enemigo sino que también se distinguió por su cuidado por sus hombres, lo que le hizo ser popular y querido entre ellos.

Nerón Claudio Druso Germánio,busto de mármol de artista desconocido.Museo Capitolino, Roma.Anderson—Alinari from Art Resource, Nueva York
Nerón Claudio Druso Germánio,
busto de mármol de artista desconocido.
Museo Capitolino, Roma.
Anderson—Alinari from Art Resource, Nueva York
Pero los años felices de Tiberio estaban por terminar. Su querido hermano, Druso, se rompió una pierna al caerse de un caballo en Germania. Tiberio fue a Ticinum, en el río Po, cabalgando día y noche para estar con su hermano, llegando justo a tiempo para verlo morir. Tiberio escoltó el cadáver a Roma, caminando delante todo el trayecto. Julia, la hija de Augusto, era viuda por segunda vez. Su primer marido, Marcelo, había muerto y el emperador la había casado con Agripa, quien, como padre de Vipsania, era suegro de Tiberio. Cuando Agripa murió el año 12 a. C. Augusto quiso casarla apropiadamente y escogió a Tiberio como su tercer marido. Tiberio no tenía más opción que la que tuvo su padre cuando Augusto decidió que se casara con Livia. Tiberio fue obediente como su padre y se divorció de Vipsania, para casarse con Julia.

La nueva esposa de Tiberio ha pasado a la historia con una reputación de licenciosidad. No es seguro cuánta de esa reputación merece. Los historiadores romanos a veces entran en el chismorreo, inventando escándalos donde no los hay; pero en el caso de Julia tienen buenas razones. Cuando se casó con Tiberio éste tenía treinta años y ella veintisiete, habiendo sido dos veces viuda y madre de cinco hijos. Era guapa e inteligente y le gustaba la compañía de los hombres. No se llevaba bien con su suegra (que era también su madrastra), Livia, y tras los primeros meses se cansó de Tiberio. Es verdad que ella cometió adulterio, lo cual representó para Tiberio un gran problema, no sólo personal sino también político. Una ley de Augusto exigía que el marido denunciara a su mujer si cometía adulterio. Pero Julia era la hija querida del emperador y como Augusto no sabía nada de sus vicios, denunciarla supondría herirlo y eso era peligroso.

Estatua de Augusto. Museo Vaticano
Estatua de Augusto. Museo Vaticano
Al no ver una salida, Tiberio solicitó y recibió el mandato de luchar lejos de Roma. En cierta ocasión entre batallas se atrevió a ver a Vipsania en la casa de un amigo. Ella se había vuelto a casar, por orden de Augusto, con un senador. Tiberio estaba tan abrumado por la tristeza que la siguió por las calles llorando. Al enterarse Augusto le ordenó a Tiberio que nunca más volviera a verla. Aunque Augusto colmó a Tiberio con honores, no le compensaron por la conducta de Julia. El año 6 a. C. Tiberio recibió los poderes de tribuno y poco después se marchó al auto-exilio en la isla de Rodas, dejando a Julia en Roma.
Tiberio tenía ahora treinta y seis años y estaba en el pináculo de su poder. Era capaz de gobernar un imperio, dirigir una gran guerra o gobernar una provincia de bárbaros. En Rodas no tenía nada que hacer y toda su capacidad y vigor parecen haberse dirigido hacia dentro, en una conducta extraña y desagradable. Aunque los relatos del reinado de Tiberio, escritos por aduladores, como su antiguo camarada Veleyo Paterculo, o por enemigos, no son totalmente confiables, no hay duda de que se produjo un cambio en Tiberio en ese tiempo. Lo que emerge es un hombre que parecía estar interesado sólo en su propia satisfacción y en la manera cada vez más perversa de gratificarla. En Rodas se convierte en un recluso, sin pretensiones y amigable al principio, resentido y enojado después. Aunque había dejado Roma voluntariamente, desafiando la ira del emperador, no podía regresar sin permiso de Augusto, quien retuvo ese permiso durante casi una década.

Livia consiguió pruebas de los muchos adulterios de Julia y las presentó a Augusto, que enfureció. Si se hubiera seguido la ley tendría que haber sido ejecutada, pero el emperador no tuvo valor para eso; en vez de ello, la exilió de por vida a la minúscula isla de Pandataria. Pero ni siquiera entonces fue vuelto a ser llamado Tiberio. Había tres jóvenes a quienes el emperador parecía favorecer como herederos, todos hijos de Julia. Uno de ellos, Póstumo, no era más que un grosero, por lo que cayó en desgracia ante Augusto y fue enviado al exilio con su madre. Los otros dos, Lucio y Gayo, eran candidatos a sucederle en el trono. Pero en el año 2 a. C. Lucio murió en Massilia y el emperador cedió, llamando de nuevo a Tiberio a Roma. El año 4 d. C. Tiberio estaba en posesión de todos sus honores de nuevo y ese año Gayo murió en una guerra en Licia. Tiberio era ahora el segundo hombre más importante en Roma. A Augusto no le agradaba hacerlo, pero lo adoptó como hijo. No tenía elección y ya se iba haciendo viejo. Tiberio era el sucesor menos objetable que quedaba.
Se convirtió en orgulloso y poderoso. Sus estatuas habían sido derribadas y desfiguradas mientras estuvo en Rodas. Ahora fueron restauradas. Le fue dado el mando de un ejército para acabar con Arminio, quien había destruido tres legiones romanas en Germania el año 9 d. C., lo cual logró. El 19 de agosto del año 14 murió Augusto y Tiberio, en la cumbre, negoció con el Senado, no permitiendo que le nombrara emperador durante casi un mes, pero el 17 de septiembre accedió al poder pleno. Tenía 54 años.

Busto de Tiberio, Museo arqueológico de Estambul
Busto de Tiberio, Museo arqueológico de Estambul
Reinado como emperador.
Aunque los años iniciales del reinado de Tiberio parecen casi un modelo de sabiduría y moderación, no estuvieron exentos de fuerza y violencia, calculadas para sellar su poder. El único pretendiente posible al trono que quedaba, Póstumo, fue asesinado, probablemente por orden de Tiberio. La única amenaza real a su poder, el Senado romano, estaba intimidado por la concentración de la guardia pretoriana, normalmente dispersa por toda Italia, a una jornada de marcha de Roma.
Aparte de esos hechos, las leyes y política de Tiberio fueron pacientes y de largo alcance. No intentó grandes conquistas. No movilizó ejércitos ni cambió gobernadores de provincias sin razón. Detuvo el saqueo del tesoro imperial, por lo que cuando murió dejó multiplicada veinte veces la riqueza que había heredado y el poder de Roma nunca fue más seguro. Fortaleció la flota romana. Abandonó la práctica de fomentar los espectáculos de gladiadores. Dejó algunas de las más estrafalarias formas de veneración a su persona, como nombrar los meses del calendario por su nombre, como habían hecho Julio César y Augusto.
Ciertamente hubo guerras ocasionales y actos de represión salvaje. Las legiones de Tiberio aplastaron una rebelión provincial sangrientamente. En Roma misma, con el pretexto de que cuatro judíos habían conspirado para robar el tesoro de una mujer, Tiberio desterró a toda la comunidad judía. El más aborrecible y menos defendible aspecto de los primeros años del gobierno de Tiberio como emperador fue el crecimiento de la práctica denominada "delación". La mayoría de los delitos cometidos por ciudadanos de bien eran, bajo la ley romana, castigados en parte con duras multas y confiscaciones. Esas multas contribuyeron en gran medida al aumento del tesoro imperial, pero el dinero no iba todo al fisco. Al no haber querellantes pagados, cualquier ciudadano podía actuar como querellante voluntario y si la persona a la que acusaba quedaba convicta, podía quedarse con una parte de la propiedad confiscada. Esos voluntarios, llamados delatores, hicieron carrera provechosa buscando o inventando delitos. Muchas de las acusaciones estaban basadas en rumores o evidencia falsa, habiendo pocos romanos que fueran tan honorables o poderosos que no temieran el ataque de los delatores por cualquier sospecha.
En el año 23 d. C. murió Druso, el hijo de Tiberio. No había sido particularmente amado por su padre, pero su muerte entristeció a Tiberio. Desde entonces empleó menos y menos dedicación a la tarea del imperio y delegó cada vez más su autoridad en la auténtica ejecución de los asuntos en Sejano, el hombre a quien confió el importante mando de la guardia pretoriana. No mucho después Tiberio era emperador sólo de nombre.

Dinastía julia-claudia
Dinastía julia-claudia
Irónicamente la muerte de Druso, el suceso que aupó a Sejano al poder, pudo haber sido causada por Sejano mismo. Parece que Sejano había seducido a la esposa del joven Druso, Livilla, induciéndola a convertirse en su cómplice en el asesinato de su marido. La evidencia no es absoluta y ha sido cuestionada por muchos historiadores, pero no fue cuestionada por Tiberio. En el año 27, con sesenta y siete años, Tiberio dejó Roma para visitar algunas de las partes meridionales de Italia. En el camino se paró en la isla de Capri. Su intención era estar sólo un tiempo, pero nunca regresó a Roma. La década restante de la vida de Tiberio es la que ha dado origen a la leyenda de Tiberio el monstruo. Para empezar, parece probable que Tiberio, nunca apuesto, era ahora extremadamente repugnante. Primero su piel se llenó de manchas y luego de erupciones con pus, que producían un mal olor y le causaban gran dolor. Mandó construir una docena de villas rodeando Capri, con cárceles, mazmorras subterráneas, cámaras de tortura y lugares de ejecución. Llenó sus villas de tesoros y objetos de arte de toda clase y con el enorme séquito propio de un César: Siervos, guardianes, filósofos, astrólogos, músicos y buscadores de favores. Si los historiadores contemporáneos han de ser creídos, sus entretenimientos favoritos eran crueles y obscenos. Incluso bajo el entendimiento más favorable, mató ferozmente y casi al azar. Es probable que para entonces su mente estuviera desordenada.
Sin embargo, Tiberio no perdió el contacto con el mundo real. Se daba cuenta de cuán fuerte era Sejano y cuán débil era él mismo. En el año 31 permitió ser elegido cónsul de Roma por quinta vez y escogió a Sejano como co-cónsul. Le dio permiso para casarse con Livilla, la viuda del hijo de Tiberio. Ahora Sejano no sólo tenía la esencia del poder sino su forma también. Se erigieron estatuas suyas de oro y su nacimiento fue declarado fiesta. Pero Tiberio tenía temor y desconfiaba de él. Con la ayuda de Macro, sucesor de Sejano como comandante de los pretorianos, Tiberio hizo llegar clandestinamente una carta al Senado denunciando a Sejano y pidiendo su ejecución. El Senado quedó perturbado y desconcertado por el cambio, pero lo cumplió instantáneamente, tal vez movido por la justicia de los cargos de Tiberio o por la fortaleza de la guardia pretoriana.

Calígula, obra del taller de J. Laudin
Calígula, obra del taller de J. Laudin
Entonces Tiberio llegó a la cúspide de la denuncia, tortura y ejecución, que duró los restantes seis años de su vida. En el curso de este reinado de terror sus delatores y torturadores encontraron evidencia del asesinato de su hijo Druso por Livilla y Sejano. Muchos grandes nombres romanos quedaron implicados, falsamente o no, y mientras duraron estas pesquisas nadie en Capri estaba seguro. La principal preocupación que le quedaba a Tiberio era quién gobernaría el imperio cuando él faltara. Había pocos sucesores vivos que pudieran presentar alguna candidatura, por lo que Tiberio se decidió, como había hecho antes Augusto, por la menos ofensiva e indeseable. Su elección recayó en Cayo César, que era todavía un joven muchacho y conocido por el apodo que los legionarios romanos le habían dado cuando era la mascota del campamento, Calígula o Sandalias. Calígula, bisnieto de Augusto por Julia y la hija de ésta, Agripina, podía pretender el trono tanto como otros. Si su moral y hábitos eran poco deseables, a Tiberio no le importaba. "Estoy criando una víbora en el seno de Roma" comentó Tiberio, nombrando a Calígula hijo adoptivo y sucesor suyo.
En la primavera del año 37 Tiberio tomó parte en un juego ceremonial por el que tenía que arrojar una jabalina. Se dislocó el hombro y fue llevado a su lecho, poniéndose enfermo y entrando en coma. Sus médicos, que no habían podido examinarlo durante casi cincuenta años, al verlo declararon que moriría ese mismo día. Calígula fue llamado y la guardia pretoriana declaró su lealtad al nuevo emperador. La noticia de la sucesión se proclamó al mundo. Entonces Tiberio recuperó la conciencia, se levantó y pidió algo de comer. Los notables de Roma quedaron confusos. Sólo el comandante pretoriano, Macro, mantuvo la calma; al día siguiente se apresuró al lecho de Tiberio, tomó un montón de sábanas y le asfixió con ellas.

Valoración.
Cuando era muchacho Tiberio fue un fugitivo y luego un títere. Ya adulto se convirtió en un popular y victorioso general y luego en un exiliado. Alcanzó el poder supremo cuando ya era mayor y al morir dejó el imperio en próspera y estable condición, siendo tan fuertes las instituciones que durante largo tiempo pudieron sobrevivir a los excesos de sus sucesores. Sin él la posterior historia de Roma podría haber sido menos colorida, pero probablemente también más corta.