Historia
TISCHENDORF, LOBEGOTT FRIEDRICH CONSTANTIN VON (1815-1874)

Estudió teología en la universidad de Leipzig, 1834-38. A su profesor teológico en la universidad, Johann G. B. Winer, le debe el impulso a la crítica teológica del texto fundamental del Nuevo Testamento, en la que fue ayudado por su exhaustiva preparación filológica, cuyo fundamento lo obtuvo en el Instituto de Plauen, 1829-34, fechando él mismo su estudio crítico del texto bíblico desde 1837. Fue profesor en una escuela en Grosstadeln cerca de Leipzig, 1838-39 y luego regresó a Leipzig para calificarse en la facultad teológica. Su ensayo De recensionibus quas dicunt Ni. Ti. ratione potis&imum habita Scholzii apareció también como prolegómeno a una edición de Novum Testamentum Græce (Leipzig, 1841). En su obra sobre la edición del Nuevo Testamento se dio cuenta de la necesidad de una nueva investigación de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento y otras fuentes textuales. Por tanto, fue a París el 30 de octubre de 1840, donde, hasta 1843, continuó sus estudios. Comparó siete de los ocho unciales, transcribiendo la mayor parte de su contenido y por medio de la tintura Giobertine pudo leer no sólo casi todo el códice Ephraemi Syri, sino también los fragmentos del Antiguo Testamento, pero distinguiendo los caracteres originales de los que habían sido hechos por dos correctores posteriores. Entonces publicó una edición, Codex Ephraemi Syri rescriptus (Leipzig, 1843-45). También publicó tres ediciones del Nuevo Testamento griego en París (1842). La denominada editio catholica siempre prefiere las lecturas que descansan en el fundamento de la Vulgata y está impresa en paralelo con ella. Otra fue la editio non catholica. El texto era prácticamente el mismo que el de la edición de Leipzig de 1841, pero en algunos lugares, especialmente en los evangelios se prefirieron otras lecturas. Los prolegómenos fueron vueltos a escribir. Mientras tanto Tischendorf había visitado Utrecht, Cambridge, Oxford y Londres, donde investigó en las bibliotecas. En febrero de 1842 fue Roma, donde pasó cuatro meses de los trece en total en Italia; pero a pesar de sus recomendaciones de las fuentes más eminentes y de la personal buena voluntad del papa, sólo le fueron permitidas seis horas en las que investigó el Codex Vaticanus, a causa de la oposición de Angelo Mai, quien había preparado una edición. No obstante supo sacar provecho de tan corto tiempo y posteriormente obtuvo también ciertas traducciones de Mai. Sin embargo, quedó compensado de su desilusión en el Vaticano al obtener ricos tesoros de la Angelica en Roma y en Nápoles, Florencia, Venecia, Módena, Milán y Turín, siendo imposible estimar el número de manuscritos que examinó, uno de los cuales fue el Codex Amiatinus, en Florencia. Su obra se extendió entonces a los apócrifos y pseudo-epígrafos del Nuevo Testamento, terminando su colección de Filón. En abril de 1844 comenzó un extenso viaje por Egipto, Sinaí, Tierra Santa, oriente, Italia, Viena y Munich, haciendo investigaciones en bibliotecas y descubriendo y reuniendo tesoros de manuscritos desconocidos en griego, árabe, copto, hebreo, etíope y otras lenguas, muchos de los cuales se trajo consigo. Reise in den Orient (2 volúmenes, Leipzig, 1845) es un relato de este viaje y en Anecdota sacra et profana (1855) habla de los manuscritos adquiridos. Principales entre ellos fueron las 43 hojas de una antigua Biblia griega sobre pergamino (posteriormente llamado el Sinaiticus), que contenía porciones del Antiguo Testamento que le fueron entregadas en el convento de Santa Catalina al pie del monte Sinaí. Otras 86 hojas que vio no pudo conseguirlas. Publicó un facsímil litográfico de las hojas que había obtenido, denominado Codex Friderico Auyvstanus (18-10), en honor del rey de Sajonia. Poco después de su regreso en enero de 1845, Tischendorf fue nombrado profesor asociado de teología en Leipzig y en 1859 profesor regular de esa asignatura y de paleografía bíblica. Sin embargo, sus labores literarias fueron más valiosas que sus clases. Proporcionó los tesoros traídos de las bibliotecas europeas y el oriente en dos clases de publicaciones; a la primera dio el nombre colectivo de "Biblioteca de monumentos cristianos" y sus ediciones (20) del Nuevo Testamento griego. Entre las segundas están Monumenta sacra inedita (1846; nova collectio, volúmenes i-vi, ix, 1855-70), que contiene fragmentos de los manuscritos del Nuevo Testamento; el Evangelium Palatinum (1847); el Codex Amiatinus (solo el Nuevo Testamento, 1850) y el Codex Claramontanus (1852). La Anecdota sacra et profana (1855) se puede considerar un complemento a esas obras.
Editio Lipsiensis Secunda.
Al mismo tiempo Tischendorf preparó una nueva edición del Nuevo Testamento griego, la Editio Lipsiensis secunda (1849). Entre todas sus ediciones, ésta, aunque anticuada según la octava, hizo época, en cuanto a la labor del autor concierne, siendo muy considerada por los contemporáneos de Tischendorf. El texto derivado de ella, con unos pocos cambios, tuvo la más amplia circulación en su tiempo y de las veinte ediciones del Nuevo Testamento griego que aparecieron en Alemania durante su vida, bajo su nombre, trece, incluyendo ésta, contienen el texto de la edición de 1849, no estando incluida la Armonía. Una edición en octavo (1850) siguió sin comentarios, con cinco lecturas cambiadas y con variantes del textus receptus. El Triglottum Græce Latine Germanice (1854) se aparta, en el texto griego, de la edición de 1849 más frecuentemente que la de 1850, especialmente en Mateo (16 veces). Bajo los textos están las variantes del textus receptus, así como lecturas notables de otros editores. El texto de la Vulgata está críticamente revisado según los mejores manuscritos, en particular el Codex Amiatinus y el Codex Fuldensis, las variantes en la editio Clementina y en los códices citados bajo el texto. Especial cuidado se da a la edición de la traducción de Lutero; la edición de 1545 es la que sigue, pero también consideró ediciones antiguas. Una Synopsis evangelica (armonía) apareció en 1851. Poco después de terminada la edición de 1849, Tischendorf acometió una versión de la Septuaginta y el Nuevo Testamento apócrifo. En el otoño de 1849 fue a París, Londres y Oxford y además de comparar de nuevo el Codex Claramontanus y hacer una transcripción de los fragmentos de papiro de los Salmos en Londres, se dedicó en particular a comparar los manuscritos del Nuevo Testamento apócrifo. No se aventuró a dar su propia recensión del texto de la Septuaginta, sino que se contentó con añadir a una mejorada reimpresión del texto de la Sixtine las variantes del Codex Alexandrinus, el Codex Ephraemi y el Codex Friderico-Augustanus (1850). Los prolegómenos contenían valiosos estudios sobre la historia del texto de la Septuaginta. Mientras esperaba del rey de Sajonia los medios para hacer un viaje de tres años para el descubrimiento y estudio de las fuentes de la Septuaginta, publicó De evangelicorum apocryphorum origine et usut, un valioso ensayo para "La sociedad de La Haya para la defensa de la religión cristiana" publicado en Verhandelingen, part xii (Leiden, 1851); Acta apostolorum apocrypha (Leipzig, 1851) y Evangelia apocrypha (1853). Tischendorf emprendió un segundo viaje oriental en enero de 1853. Visitó el convento de Santa Catalina en Sinaí, pero no pudo encontrar el manuscrito visto en 1844, concluyendo que había sido llevado a Europa, probablemente a Inglaterra. Encontró sólo un retazo del códice, conteniendo unos pocos versos de 1 Y vivió Sara ciento veintisiete años; estos fueron los años de la vida de Sara. 2 Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y Abraham fue a hacer duelo por Sara y a llorar por ella. 3 Después Abraham se levantó de delante[…]Génesis 23 en un marcador de libros en un códice de una historia de santos. Regresó con dieciséis palimpsestos, algunos de considerable extensión, varios manuscritos unciales griegos y una serie de fragmentos de papiro en varias lenguas, todos ellos mencionados en la Anecdota y la mayoría depositados posteriormente en San Petersburgo y publicados en Monumenta, nova collectio. En la introducción al volumen uno anuncia la pérdida del manuscrito y reclama, si se encuentra, el crédito de su recuperación. Las vacaciones de 1854-57 las pasó en investigaciones en bibliotecas europeas. Una nueva edición del Nuevo Testamento griego estaba en camino. Su propósito no era sólo construir consistentemente su aparato crítico que había perfeccionado desde 1849, sino también una nueva elaboración critica del Nuevo Testamento griego, la editio septima major (1859), acompañada por una septima minor. Esta recensión se aparta menos del textus receptus.
Fotografía de Kenton Gribble
En enero de 1859, Tischendorf emprendió su tercer viaje oriental, bajo los auspicios del gobierno ruso. Tras una infructífera investigación de la biblioteca del convento en Sinaí y cuando estaba a punto de partir, en la tarde del 4 de febrero, el joven ecónomo sacó de su celda, envuelto en una tela roja, no sólo las 86 hojas sino 112 en adición del Antiguo Testamento, además de un Nuevo Testamento completo, la epístola de Bernabé y fragmentos de Hermas. El Codex Sinaiticus, prestado primero para hacer una copia en El Cairo, luego para su publicación, fue finalmente (1869) presentado por los monjes al zar Alejandro II. Al regresar en 1859 a San Petersburgo con el códice y un gran número de otros manuscritos, entre los cuales había doce palimpsestos, veinte unciales griegos, ocho minúsculos y muchos manuscritos orientales, Tischendorf se dedicó los siguientes dos años y medio a la preparación para la publicación del códice. Publicó Notitia editionis codicis bibliorum Sinaitici (Leipzig, 1860) y Aus dem heiligen Lande (1862), un relato de su último viaje. La Bibliorum codex Sinaiticus Petropolitanus (4 volúmenes, Leipzig, 1862), con prolegómeno, comentario y facsímil, apareció entonces, presentando la primera edición al zar. El Novum Testamentum Sinaiticum cum epistula Barnabæ et fragmentis Pastoris (1863), con prolegómeno y comentario, también fue editado, así como Novum Testamentum Græc. Ex Sinaitico codice (1865), con correcciones y variantes posteriores del Codex Vaticanus y del textus receptus. La recensión completa del Nuevo Testamento griego basado en el Codex Sinaiticus es la famosa editio octava major (2 volúmenes, 1864-72). En un viaje a Roma, en 1866, le fue permitido, por la intervención del papa Pío IX, comparar durante 42 horas el Codex Vaticanus con la edición de Mai, pero no pudo publicar un nuevo Novum Testamentum Vaticanum (1867). Mientras tanto publicó Apocalypses apocryphæ (1866); Philonæ inedita altera (1868) y The New Testament (1869), la versión autorizada inglesa con las variantes del Codex Sinaiticus, el Codex Vaticanus y el Codex Alexandrinus. Los últimos tres años de la actividad de Tischendorf, 1870-72, los dedicó principalmente a desarrollar el trabajo sobre la octava. El volumen noveno del Monumenta (1870) contenía el importante Codex Laudianus de los Hechos. A una cuarta edición de la Synopsis (1871) siguió el texto del Sinaiticus, publicando en 1873 una impresión especial de las epístolas de Clemente, basada sobre la primera edición en el Appendix (1867). El prolegómeno de la octava que él anticipaba, pero que no pudo preparar como volumen uno, fue elaborado por Caspar René Gregory, Prolegomena (3 volúmenes, 1884-94). S. P. Tregelles contó con el uso del texto del Codex Sinaiticus en la preparación de esa parte del Nuevo Testamento siguiendo los evangelios y Ezra Abbot es de la opinión de que "Tischendorf debe haber obtenido gran ventaja de la publicación de las sucesivas partes de la elaborada edición de Tregelles." Los oponentes de su obra crítica han censurado a Tischendorf que se apartara tan frecuentemente de la septima. F. H. A. Scrivener afirmó que el texto ha sido cambiado en 3.369 lugares "para escándalo de la ciencia de la crítica comparativa"; pero, tras la edición de la septima, Tischendorf se había familiarizado completamente no sólo con el Sinaiticus y el Vaticanus, sino también con manuscritos, traducciones y los Padres en tal medida que pudo bien proponerse determinar el texto sólo según los resultados materiales de las pruebas de los testigos, eliminando todo prejuicio personal. Aunque puede no haber seguido con no poca frecuencia el Codex Sinaiticus más de lo apropiado, no obstante la correspondencia con los textos de Tregelles y Westcott y Hort (desconocidos para Tischendorf durante la recensión de la octava) es tan grande que el resultado puede ser catalogado como gratificante para la crítica del Nuevo Testamento. El enorme aparato crítico de la octava continuará manteniendo su gran valor. Se publicó una edición octava minor (1872-77) y tres ediciones manuales de la mayor. Dos fueron reimpresas de la edición en octavo (1850, 1862), de la secunda y de la editio academica (el texto griego del triglottum separadamente; 1855) como editio stereotypa tertia (1873) y editio academica septima (1873), ambas caracterizadas como ad editionem viii. criticam majorem conformata. La última de las tres y última dirigida por Tischendorf mismo fue la reimpresión del texto de la octava (1873), que con una edición de la Septuaginta formó la Biblia griega entera. También publicó la edición de la Vulgata (1873) comenzada por Theodore Heyse y proporcionó el texto de la traducción de Jerónimo, Liber Psalmorum (1874), para el comentario sobre ese libro por S. Baer y Franz Delitzsch.
Bibliografía:
Carl Bertheau, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; J. E. Volbeding, Constantin Tischendorf in seiner 25-jahrigen Wirksamkeit, Leipzig, 1802; E. Abbott, en Unitarian Review and Religious Magazine, March, 1875; P. Schaff, Companion to the Greek Testament, passim, Nueva York, 1883; C. R. Gregory, Novum Testamentum Graece... Prolegomena, i 3-22. Leipzig, 1884; idem, Textkritik des N. Ts., i. 18-29, ii. 975-980. ib. 1900-02; idem. Canon and Text of the N. T., pp. 329-340, 455-459 et passim, Nueva York, 1907; G. Salmon, Historical Introduction to the... Books of the N. T., 6ª ed., Londres, 1892; F. H. A. Scrivener, Plain Introduction to the Criticism of the N. T., 2 volúmenes, passim, 4ª ed. Londres, 1894; C. A. Briggs, Study of Holy Scripture, passim, Nueva York, 1899; ADB, xxxviii. 371 ss.