Historia

TOMÁS DE CELANO

Tomás de Celano fue un autor franciscano del siglo XIII. De su vida poco se sabe, suponiéndose que vivió en el monasterio de Tagliacozzo. Lo único cierto es que en 1221 tomó parte en la misión a Alemania que fue impulsada por Francisco de Asís y que allí tuvo el cargo de los lugares en Maguncia, Worms y Colonia. Regresó a Italia después de 1223. Difícilmente pudo ser uno de los íntimos discípulos de Francisco de Asís, siendo notorio que Gregorio IX le encargara que escribiera la leyenda del fundador de la orden, que fue oficialmente confirmada el 25 de febrero de 1229. El valor de esta leyenda, Vita I, ha sido fuertemente contestado y el resultado final de la controversia se puede resumir en los siguientes puntos: (1) Su principal defecto es retórico, que nubla el retrato del personaje; (2) como escritor bajo comisión oficial Tomás tuvo que asumir una cierta reserva política, de ahí que ignore la crisis de 1219-30, la fricción con la orden y los avisos de Francisco contra los privilegios, mientras que derrocha abundantes alabanzas a Gregorio IX y Elías de Cortona; (3) sin embargo, intenta decir la verdad y por eso escribió sin oposición consciente a los íntimos discípulos de Francisco. Por su proximidad en el tiempo y por el conocimiento del autor la Vita I sigue siendo una fuente de primer rango. En 1230 Tomás podía encomendar varias reliquias de Francisco, cabello y prendas de vestir, a Jordano de Giano, no siendo imposible que también escribiera la leyenda de Antonio de Padua (1232). Esta hipótesis fue sostenida por Ferdinand Marie d'Araules (La Vie de St Antoine par Jean Rigauld, París, 1899); sin embargo, esa probabilidad apenas puede mantenerse porque el estilo en conjunto es muy diferente en las dos obras. Tomás mismo hizo un extracto de la Vita I para usos litúrgicos después de 1230 titulado Legenda in usum chori, pero sin nuevo material.

El capítulo general de 1244 comisionó a los asociados del fundador para que complementaran leyendas previas, compilándose sus materiales y prefacios de las denominadas leyendas de los tres asociados ('no según la manera usual de una leyenda, sino, como si de un hermoso prado se tratara, escogimos algunas flores'). Hay una disputa no pequeña sobre la procedencia de esta guirnalda, pero es probable que, como una fuente posterior indica, el general Crescencio entregara el material a Tomás, siendo el fundamento de su Vita II. Esta leyenda se compuso en 1247 y su propósito era complementar la primera. Relata el progresivo desarrollo de la orden, suprime el nombre del destituido general Elías y combate las tendencias relajantes dentro de la orden. Por otro lado, hay un silencio sobre el testamento de Francisco, su amonestación sobre los privilegios y el cuidado de los leprosos. Sin embargo, aquí el autor aparece subjetivamente honesto y únicamente hombre de reserva política. Además, se supone que por mandato del general Juan de Parma, Tomás escribiera un tractatus de miraculis. Si la leyenda de Clara, compuesta entre 1255 y 1261, fue escrita por Tomás, como Paul Sabatier supuso, es dudoso. Según el Liber conformitatum, una obra fechada a finales del siglo XIV, Tomás también compuso el Dies iræ, dies illa. El Dies irae, uno de los más celebrados himnos de la Edad Media, basado en pasajes tales como Día de ira aquel día, día de congoja y de angustia, día de destrucción y desolación, día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad,[…]Sofonías 1:15; delante del SEÑOR, porque El viene; porque El viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.[…]Salmos 96:13; 97:3, 102:26, pudo haber sido sugerido por himnos de juicio de una época anterior, como el Libera me Domine, un responsorio en un manuscrito en el Museo Británico. Fue escrito en tres estrofas y con propósito devocional privado. En su tiempo fue notoriamente impresionante, por su solemne grandeza e imponente majestuosidad.


Bibliografía:
E. Lempp, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; la mejor edición de Opera es de Edward d'Alençon, Roma, 1906; y la mejor discusión es de W. Gots, Die Quellen zur Geschichte des heiligen Franz von Assisi, Gotha, 1904. Consultar KL, xi. 1668-70.