Historia

TRUEBLOOD, BENJAMIN FRANKLIN (1847-1916)

Benjamin Franklin Trueblood, cuáquero americano, nació cerca de Salem, Indiana, el 25 de noviembre de 1847 y murió en Newton Highlands, Middlesex County, Massachusetts, el 26 de octubre de 1916.

Benjamin Franklin Trueblood
Benjamin Franklin Trueblood
Era hijo de Joshua y Esther (Parker) Trueblood y después de graduarse de Earlham College en 1869, inició su labor docente como profesor de clásicos en Penn College, Iowa. De 1874 a 1890 se desempeñó como presidente de Wilmington College, Ohio y Penn College. Su precisa erudición, su vigor y sus altos principios morales le ganaron el respeto de sus colegas y estudiantes; su facultad para usar hogareñas y concisas palabras, su vena humana y encantador humor, y su rara combinación de modestia y cordialidad le granjearon su amor y devoción. El 17 de julio de 1872, se casó con Sarah H. Terrell de New Viena, Ohio. En 1890 amplió su actividad educativa convirtiéndose en un trabajador profesional por la paz internacional. Un año en el extranjero como agente de Christian Arbitration and Peace Society le brindó una oportunidad para estudiar las condiciones europeas y para conocer a dirigentes del movimiento por la paz. Desde ese tiempo hasta su muerte participó en sus conferencias, tanto en Inglaterra como en el continente, siendo muy influyente por su dominio de varias lenguas modernas. Desde 1892 hasta 1915 se desempeñó como secretario de la American Peace Society y como editor de su periódico, Advocate of Peace. El movimiento por la paz en Estados Unidos estaba en un nivel de reflujo y gran parte del trabajo organizador de sus predecesores, William Ladd y Elihu Burritt, tuvo que hacerse de nuevo. El primero del Oeste en asumir el liderazgo del pacifismo organizado en Estados Unidos, hizo el movimiento verdaderamente nacional. Como resultado de su incansable actividad en la rama organizadora de las sociedades de paz, no solo por periódicos pacifistas sino por otras revistas, y por conferencias en innumerables ocasiones, jugó una considerable parte en la rápida expansión del movimiento por la paz. Reiterado visitante del departamento de Estado y de la Casa Blanca, fue tratado en la capital nacional con más respeto que la mayoría de los pacifistas. Su influencia se extendió por su activa participación en las conferencias de arbitraje de Lake Mohonk, y la International Law Association y la American Society of International Law.

Como editor de Advocate of Peace, estableció un nuevo estándar para el periodismo pacifista. Sin sacrificar los elementos morales, éticos y religiosos que habían dado tanto impulso al pacifismo, entendió el movimiento por la paz y las fuerzas que promueven la guerra con realismo y visión. Sus análisis de los hechos contemporáneos se caracterizaron por agudeza, perspicacia y mérito literario. Enemigo intransigente de toda guerra, militarismo y violencia, creía que era necesario contar con el apoyo de todo el rango de opinión si el pacifismo y el internacionalismo querían hacerse realidad. Defensor inteligente del arbitraje y la limitación de armamentos, creía que, fruto de la solidaridad de la humanidad y el principio del progreso que gobernaba la historia, los pasos a tientas y los esfuerzos hacia la organización mundial debían inevitablemente, y en un futuro relativamente inmediato, conducir a una verdadera federación mundial. Le dio al movimiento por la paz un sentido histórico, una base más sustancial de su optimismo y un sentido de realismo que hizo mucho por mitigar el sentimentalismo de muchos de sus amigos. A pesar del amplio carácter de su filosofía y programa de paz, solo entendía parcialmente las relaciones entre el capitalismo industrial y financiero y la guerra; y su apreciación de la importancia del socialismo y el movimiento obrero para eliminarla no lo llevó a hacer una efectiva alianza con esas fuerzas. Entre sus numerosas publicaciones quizás las más importantes fueron The Federation of the World (1899) y The Development of the Peace Idea and Other Essays (1932), con una introducción de Edwin D. Mead. Teológicamente se describió a sí mismo como 'ortodoxo en un sentido amplio y general', aceptando el método histórico de estudio de la Biblia, aunque sin aceptar algunas de las conclusiones extremas de la alta crítica.


Bibliografía:
Merle E. Curti, Dictionary of American Biography; cartas de Trueblood en Roosevelt Papers en la Biblioteca del Congreso, en Frederick Bayer Papers en Kongelig Bibliothek en Copenhague, y en los archivos de International Peace Bureau en Ginebra ; C. E. Beals, Benj. Franklin Trueblood (1916); E. L. Whitney, The Amer. Peace Soc. (1928); Who's Who in America, 19 16-17; N. Y. Times, Oct. 27, 1916; The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge.