Historia
TURRETTINI, JEAN ALPHONSE (1671-1737)

Turrettini fue especialmente importante por su parte en la abolición en 1725 del Consenso Helvético, del que su padre había sido uno de los principales autores, pero que en Ginebra se convirtió en una carga, al igual que en otras partes de Suiza. La batalla comenzó en 1706, por la promesa de un joven pastor llamado Vial de abstenerse de enseñar lo contrario al Consenso, una promesa no agradable para la estricta minoría que hizo que el consejo estatal cancelara la inclusión de Vial en la Compganie. El asunto fue considerado, haciéndose recomendaciones al consejo estatal, con el resultado general de que la Compganie, en su consejo del 15 de junio, resolvió abandonar la fórmula de 1706, reteniendo sólo los requerimientos de creencia en la enseñanza de los profetas y apóstoles según está expuesta en el Antiguo y Nuevo Testamento y como está resumida en el catecismo. De este modo, no sólo el Consenso Helvético, sino los cánones de Dort e incluso la Segunda Confesión Helvética quedaron privados de su fuerza vinculante sobre el clero, mientras que se le concedió una especie de autoridad simbólica solo al catecismo de Calvino. El gobierno estaba evidentemente en simpatía con los resultados, aunque, de acuerdo al uso del siglo XVIII, quería que el asunto se mantuviera en silencio hasta donde fuera posible. Sin embargo, Turrettini no quedó contento con la abolición del Consenso en Ginebra, deseando que fuera abrogado en toda Suiza. Con este propósito se puso en contacto con el arzobispo Wake de Canterbury, tras lo que el primado, secundado luego por el rey de Inglaterra, escribió a los cantones suizos invitándolos a hacer dispensa del Consenso Helvético.
La abolición de este Consenso estuvo estrechamente relacionada con otro interés que asumió un importante lugar en la vida de Turrettini: la unión entre luteranos y reformados. En 1707 supo, por un diputado prusiano en Neuchâtel, que Federico I, que estaba profundamente interesado en la unión, deseaba conocer la opinión de la iglesia y academia de Ginebra sobre el asunto. El 22 de abril de 1707 la Compagnie dio al rey la deseada información en una carta preparada por Turrettini, en la que expresaba la más profunda disposición para la camaradería interdenominacional. Federico mostró su agrado en una contestación leída por la Compagnie el 1 de julio, en la que animaba a la iglesia ginebrina a entrar en negociaciones con su clero y teólogos en la causa de la unión. Turrettini mismo fue recompensado con una medalla de oro por el rey y nombrado para la membresía en la academia real de Berlín.
La principal fuente para conocer la tendencia teológica de Turrettini es Nubes testium pro moderato et pacifico de rebus theologicis judicio et instituenda inter Protestantes concordia (Ginebra, 1719; traducción inglesa A Discourse concerning Fundamental Articles in Religion, Londres, 1720), una obra inspirada por la carta ya mencionada del arzobispo Wake. Del prefacio se desprende que Turrettini había mantenido correspondencia con Leibniz sobre la unión protestante ya en 1707. La obra incluye un tratado sobre los artículos fundamentales de la fe, preparado a solicitud de dos nobles luteranos e impresa antes de la aparición de Nubes. En ella el autor mantiene que sólo son artículos fundamentales aquellos "cuyo conocimiento y fe son necesarios para obtener la gracia y la salvación de Dios." De esos sólo hay unos pocos, los que ha sido creídos por todos los cristianos de todos los tiempos. Incluso afirma que las únicas doctrinas en cuestión son la obediencia a los mandatos de Dios y la fe en la promesa del evangelio; aunque admite que el Credo de los Apóstoles es el "criterio o norma de lo fundamental." Su conclusión final es que sólo Dios sabe qué creencias son necesarias para la salvación, razonando que la unión es imposible donde hay falta de acuerdo sobre las verdades fundamentales del evangelio, tal como sucede entre protestantes y católicos, pero que tal unión debería efectuarse donde las divergencias fueran meramente accesorias, como entre luteranos y reformados.
Otra obra de importancia para la teología de Turrettini fue Cogitationes et dissertationes theologicæ (2 volúmenes, 1711-37), en la que expone una ortodoxia modificada, manteniendo que muchos asuntos de debate teológico son realmente de importancia menor. La obra contiene mucho material que sitúa a Turrettini en un honorable puesto entre los apologistas cristianos. Sin embargo, sus ideas apologéticas quedaron más y más distorsionadas y diluidas con el racionalismo por las "traducciones" libres de su obra que hizo J. Vernet, profesor de historia y literatura en Ginebra, bajo el título Traité de la vérité de la religion chrétienne, tiré du latin de Mr. J. A. Turrettini (3 volúmenes, Ginebra, 1730-40), siendo llevadas esas libertades más allá en la segunda edición de la versión francesa (1748-51; traducción inglesa An Argument concerning the Christian Religion, Londres, 1800).
Turrettini en Ginebra se convirtió en una primado eclesiástico y como tal, por ejemplo, introdujo la costumbre de la confirmación pública. Recibió repetidas solicitudes del exterior sobre su opinión o intervención, pero los años finales de su vida se vieron perturbados por los disturbios en Ginebra en 1734. Tras su muerte apareció Commentarius theoretico-practicus in epistolam Sancti Pauli ad Thessalonicos (Basilea, 1739); sus clases sobre 1 Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 Dios no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad. ¿O no sabéis lo que dice […]Romanos 11 (Ginebra, 1741) y su tratado sobre exégesis bíblica (Berlín, 1766). Su Opera omnia apareció en Leuwarden (3 volúmenes, 1774-76).
Bibliografía:
The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; E. de Budê, Vie de J. Alphonse Turrettini, 2 volúmenes, Ginebra, 1880; J. Senebier, Hist. littéraire de Genève, 3 volúmenes, Ginebra, 1706; F. Schaller, Essai sur J. A. Turretini, Colmar, 1861; J. Gaberel, Hist. de l'église de Genève, vol. iii., Ginebra, 1862; H. von der Goltz, Die reformierte Kirche Genfs im 19. Jahrhundert, Basilea, 1862; H. Heyer, Catalogue des thèses soutenues à l'académie de Genève, Ginebra, 1898; C. Borgeaud, L'Académie de Calvin, 1659-1798, Ginebra, 1900; T. Heyer, en Mémoires de la société d'hist. et archéologie de Genève, vol. xiii.; Lichtenberger, ESH, xii. 249-251.