Historia
ULFILAS (311-381)
- Origen y juventud
- Prominencia; actividades misioneras
- Últimos años
- Teología
- Obras; traducción de la Biblia

Su nombre tiene una variedad de formas según sea quien lo transmita: Vulfila por Jordanes, Gulfila o Gilfila por Isidoro, Vulfilas por Casiodoro, Ulfila por Auxencio y Maximino, Oulfilas por Sócrates, Sozomeno y Teodoreto y Ourfilas por Filostorgio y Focio. Todos ellos representan el gótico Wulfila, 'lobito'. Sus abuelos eran de la localidad de Sadagolthina, cerca de Parnaso en Capadocia occidental y estaban entre los cristianos hechos cautivos por los godos cuando, en el año 264, invadieron Capadocia, Galacia y Bitinia. Estos cristianos cautivos no solo permanecieron fieles a la verdad de la fe sino que también convirtieron a muchos de sus captores y formaron comunidades con cierto grado de organización. Ulfilas mismo parece haber nacido de padre godo y madre de Asia Menor, siendo cristiano desde su juventud. Según Auxencio llegó a ser obispo a la edad de treinta años, oficiando durante siete en la tierra de los bárbaros y treinta y tres en "Romania". Estaba familiarizado con el griego, pues fue constituido lector, leyendo las Escrituras durante los servicios y traduciéndolas para explicarlas a sus oyentes godos. Cuando tenía treinta años fue escogido para acompañar a una embajada goda a la corte imperial, donde entró en contacto con Eusebio de Nicomedia, quien junto con otros obispos le consagró al episcopado en Antioquía durante el sínodo celebrado allí en el año 341.
Prominencia; actividades misioneras.
Pero Ulfilas solo pudo ser obispo de los cristianos en la tierra de los godos por breve tiempo, pues siete años más tarde el "irreligioso y sacrílego juez de los godos" (según parece Atanarico, que se denominó casi exclusivamente "juez") desató una persecución que obligó a muchos a buscar refugio en territorio romano. Ulfilas solicitó protección de Constancio, quien le proporcionó refugio en las montañas cerca de Nicópolis en la baja Moesia, no lejos de la actual Plevna, nombrando a Ulfilas su "juez". Parece que Ulfilas alcanzó el grado de corepíscopo, sabiéndose que estuvo presente en el sínodo celebrado en Constantinopla en enero de 360, por lo que la importancia que le atribuyó Auxencio es exagerada. Es incierto si además de sus deberes en las inmediaciones de Plevna tuvo tiempo de hacer obra misionera entre los godos al norte del Danubio. Según Sócrates durante el reinado de Valente y antes de la persecución de los años 370-372 la guerra estalló entre los dos jefes godos, Fritigerno y Atanarico. Derrotado el primero huyó a territorio romano y ayudado por el emperador regresó victorioso, adoptando en gratitud la fe de Valente y obligando a sus súbditos a hacer lo mismo. Mientras tanto Ulfilas trabajaba entre los seguidores de Fritigerno y Atanarico. Pero este último no toleraba a los cristianos y en 370-372 los persiguió implacablemente. Tras la paz entre ambos contendientes Ulfilas pudo realizar trabajos misioneros más allá de su localidad, aunque parece que no hizo viajes demasiado alejados. Parece que permaneció asociado con Fritigerno y cuando en el año 376 la mayor parte de los visigodos buscaron un hogar en suelo romano, Ulfilas les acompañó hasta la corte y defendió su causa. Si se mantuvo en relaciones amistosas con los recién llegados, cuando éstos se enzarzaron en luchas con los romanos, es algo que no está claro, pero hay poca duda de que al ser medio romano de nacimiento y totalmente romano en religión y educación, se puso contra los godos.

Sin embargo, antes de que Roma hubiera concluido la paz con los godos (3 de octubre de 382), Ulfilas, no por falta propia, había quedado envuelto en la guerra con la tierra en la que había servido en capacidad política y eclesiástica, con cuyos obispos e iglesias había estado en términos amistosos durante más de una generación, pero antes de que se resolviera la cuestión, Ulfilas murió. La causa y desarrollo de estos sucesos están envueltos en la oscuridad. De la carta de Auxencio, el único documento que trata la muerte de Ulfilas, parece que, poco después del concilio de Aquileya, Ulfilas y otros obispos fueron a la corte imperial, donde Teodosio les prometió convocar otro sínodo para la resolución de la controversia arriana. Este viaje tuvo lugar en el año 381 o el invierno del 381-382, siendo Ulfilas exhortado por el emperador a volver a Constantinopla para tomar parte en los debates sobre la cuestión. Los obispos de todas las tendencias ya se habían reunido con Nectario, patriarca de Constantinopla, a fin de impedir el debate abierto prometido por el emperador, quien, exigió a cada facción teológica la presentación de su propio credo. Hecho esto, Teodosio dio aprobación a la fórmula de Nicea enviando a los obispos a sus lugares de origen. Ulfilas habría llegado a la capital en junio de 383, cayendo enfermo poco después y aunque capaz de asistir a las deliberaciones sobre la formulación del credo, para lo cual había compuesto un borrador, murió antes de que la decisión imperial fuera tomada.
Teología.
Ulfilas, según Sócrates, como alumno del obispo Teófilo fue al principio partidario del credo niceno, convirtiéndose en arriano en el sínodo de Constantinopla del 360. Esta afirmación también la sostiene Sozomeno, mientras que Teodoreto sitúa el arrianismo de Ulfilas en el año 376. Por otro lado, el Acta Nicetæ lo presenta como verdadero católico durante toda su vida y fundador de comunidades ortodoxas entre los godos. El credo que Ulfilas redactara dice lo siguiente:
'Yo, Ulfilas, obispo y confesor, he creído así siempre y en esta sola verdadera fe paso a la presencia del Señor: Creo que hay un solo Dios, no engendrado e invisible, y en su único Hijo engendrado, nuestro Señor y Dios, creador y hacedor de toda criatura, no teniendo su semejanza. Por lo tanto, Dios es uno, que es también Dios de nuestro Dios. Y en un Espíritu Santo, virtud iluminadora y santificante... ni Dios ni Señor, sino el fiel ministro de Cristo, no igual sino sujeto y obediente en todas las cosas al Hijo, y el Hijo sujeto y obediente en todas las cosas a Dios Padre.'

Auxencio afirma que Ulfilas "enseñó en muchos sermones y tratados que hay una diferencia entre la divinidad del Padre y la del Hijo. Predicó continuamente en las lenguas griega, latina y gótica, dejando tras sí un número de tratados y muchas interpretaciones en esas tres lenguas." Pero ninguna de esas producciones ha sobrevivido, aunque no es imposible que queden restos esparcidos entre los numerosos fragmentos de literatura arriana que existen. Varias obras, los fragmentos de un comentario homoiano sobre Lucas (edición de A. Mai, Nova collectio, iii. 2, páginas 191-207, 10 volúmenes, Roma, 1825-38) y del Opus imperfectum in Matthæum y el godo Skeireins aiwaggeljons thaírh Johannen ("Interpretación del evangelio según Juan"), se le han atribuido, pero sin base suficiente. El único fragmento de Ulfilas existente es su incompleta confesión de 383, e incluso ésta puede ser que fuera escrita en griego, no en latín como está. Pero la fama de Ulfilas se debe a otras dos razones: la creación de un alfabeto godo a partir de modificaciones y adaptaciones del griego, latín y rúnico y su traducción de la Biblia. Filostorgio y Sócrates exageran sus servicios cuando le atribuyen la invención absoluta de esa nueva escrita, aunque hay poca duda de que la formó expresamente para escribir su versión de la Biblia. Su intención al hacerlo era primordialmente litúrgica, no devocional privada y como entonces no había leccionarios se vio obligado a traducirla entera. Cuánto realizó de este plan se desconoce. Filostorgio señala que intencionadamente omitió 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes por su contenido bélico, porque estimularía a un pueblo tan guerrero como los godos, pero es improbable y simplemente significa que esos cuatro libros no estaban todavía en la Biblia goda en el segundo cuarto del siglo V. Sólo los fragmentos existentes de los evangelios se pueden atribuir con certeza a Ulfilas, pues serían naturalmente los primeros que hiciera, señalando su uniformidad de estilo a un solo autor. En método se adhirió estrictamente a su original griego, sacrificando la claridad por la seguridad y adoptando un godo literario que desdeñaba lo vernáculo y admitía helenismos sin escrúpulos. Los fragmentos están totalmente desprovistos de inspiración poética y en su rígida forma revelan los hábitos a los que Ulfilas estuvo acostumbrado por sus largos años como lector en los cultos. Su obra no puede compararse con la de Jerónimo en la Vulgata; si hay que buscar un paralelo puede ser el de la antigua versión eslava, que es del mismo tipo y carácter.
Las numerosas alabanzas a Ulfilas de Auxencio, Maximino y Filostorgio son esencialmente partidistas en espíritu e incluso la exclamación de Constancio (recogida sólo por Filostorgio) de que Ulfilas fue "el Moisés de nuestro tiempo", alude sólo a su dirección de los confesores desde el territorio godo durante la persecución de 348-349. La mejor evidencia de su importancia es la pretensión de los historiadores del siglo V de atribuirle la ortodoxia, aunque es difícil decir si el motivo es porque era un obispo y un primado o un confesor. Igualmente exageradas son las afirmaciones modernas de que su traducción de la Biblia permitió a los germanos ser al mismo tiempo cristianos y teutones, que creó una escuela arriana goda de dirigentes eclesiásticos y que toda su descendencia teutónica se debe a él.
El siguiente pasaje es de Sozomeno sobre Ulfilas:
'Originalmente, Ulfilas, su obispo, no tuvo opiniones distintas de aquellas de la Iglesia católica; pues durante el reinado de Constancio, aunque él tomó parte, yo estoy convencido que irreflexivamente, en el concilio de Constantinopla, en unión de Eudoxio y Acacio, aún no se desvió de las doctrinas del concilio de Nicea. Más tarde, según parece, volvió a Constantinopla y, se dice, entró en disputa sobre asuntos doctrinales con los jefes de la facción arriana; y ellos le prometieron elevar sus demandas ante el emperador y apoyar el objeto de su embajada si él se acomodaba a sus opiniones. Forzado por la urgencia de la ocasión o, posiblemente, pensando que era mejor aceptar tales interpretaciones concernientes a la naturaleza divina, Ulfilas entró en comunión con los arrianos, y se separó con todo su pueblo de cualquier vínculo con la Iglesia católica. Como él había instruido a los godos en las primeras nociones de la religión y gracias a él habían empezado a llevar una vida tranquila, ellos tenían absoluta confianza en sus consejos, y estaban firmemente convencidos que nunca haría ni diría nada que fuese malo. Él de hecho había dado muchas pruebas de la grandeza de su virtud. Se había expuesto a numerosas pruebas en defensa de la fe durante el período en que los mencionados bárbaros se entregaban al culto pagano. Les enseñó el uso de las letras y tradujo las Sagradas Escrituras en su propia lengua. Fue de este modo como los bárbaros de la ribera del Danubio siguieron los dogmas de Arrio. En el mismo período hubo muchos seguidores de Fritigerno que testificaron a Cristo y fueron martirizados. Atanarico, resentido de que sus seguidores se hubiesen hecho cristianos por la persuasión de Ulfilas, y porque habían abandonado el culto de sus padres, sometió a gran cantidad de individuos a muchos castigos; algunos los llevó a la muerte después de que hubiesen sido arrastrados ante tribunales y hubiesen confesado noblemente la doctrina, y otros asesinados sin que se les permitiese pronunciar una sola palabra en su defensa.'
(Sozomeno, Historia Eclesiástica VI,37)
Bibliografía:
H. Böhmer, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; autores arrianos: Auxencio, Epistula de fide, vita et obitu Ulfilæ, incluida en G. Waits, Ueber das Leben und die Lehre des Ulfila, Hanover, 1840, y en F. Kauffmonn, Aus der Schute des Wulfila, Estrasburgo, 1899; y Filostorgio, Hist. eccl., ii. 5; autores ortodoxos: Sócrates, Hist. eccl., ii. 41, iv. 24; Sozomeno, Hist. eccl., iv. 24, vi. 37; Teodoreto, Hist. eccl., iv. 37; Jordanis, Getica, li. 267, en MGH, Auct. ant., v. I (1882), 127; e Isidoro de Sevilla, Chronicon, cccl., en MGH, Auct. ant., xi (1894), 469. comp. pp. 270-271. Consultar: G. Waitz, ut sup.; W. Krafft, Die Anfänge des Christentums bei den germanischen Völkern, Berlín, 1854; W. Bessell, Ueber das Leben des Ulfilas und die Bekehrung der Goten zum Christentum, Gotinga, 1860; W. L. Krafft, De fontibus Ulfila Arianismi, Bonn, 1860; E. Bernhardt, Wulfila oder die gotische Bibel, Halle, 1875; C. P. V. Kirchner, Die Abstammung des Ulfilas, Chemnitz, 1879; P. Schaff, Companion to the Greek Testament, pp. 160-163, Nueva York, 1883; C. A. A. Scott, Ulfilas. Apostle of the Goths, Londres, 1885: W. Streitberg, Gotisches Elementarbuch, pp. 9 ss. Heidelberg, 1906; Stamm, Ulfilas, 11ª ed. por F. Wrede, pp. xvii. ss. 281 ss. Paderborn, 1908; Cambridge Medieval History, i. 212-213, Nueva York, 1911; ADB, xliv. 270 ss.