Historia

URBANO VI (c. 1318-1389)

Urbano VI (Bartolomeo Prignano) fue papa entre los años 1378 y 1389.

Urbano VI, detalle del sarcófago en su cripta, 1389; en la basílica de San Pedro, Roma
Urbano VI, detalle del sarcófago en su cripta, 1389; en la basílica de San Pedro, Roma
Nació en Nápoles hacia 1318 y murió en Roma el 15 de octubre de 1389. Estudió derecho y fue arzobispo de Averenza y de Bari en 1377, siendo elegido papa el 9 de abril de 1378. Era un hombre de profunda integridad y firme oponente de todos los abusos. Sin embargo, tuvo la facultad de enemistar a todos los que entraban en contacto con él. Pronto perdió el apoyo del colegio de cardenales, formando los miembros franceses de dicho organismo una conspiración contra él, afirmando que los cardenales habían sido obligados por el pueblo a elegir a Urbano, por lo que su elección era inválida. Sus enemigos fueron a Fondi y eligieron papa al cardenal Roberto de Ginebra el 10 de septiembre de 1378, bajo el nombre de Clemente VII. Todos los cardenales, menos cuatro italianos, respaldaron esta elección, así como Juana de Nápoles, Francia, y finalmente Escocia, Saboya, Castilla, Aragón, Navarra y Lorena. Urbano nombró un mayor número de cardenales y fue respaldado por Catalina de Siena, Catalina de Suecia, hija de Brígida de Suecia, Carlos IV, Inglaterra, las tierras septentrionales y orientales y una gran parte de Alemania.

Clemente tuvo que huir de Roma a Nápoles, pero no siendo bien recibido en esta ciudad se fue a Aviñón, llegando a Marsella el 10 de junio de 1379. Mientras tanto, Juana buscó hacer las paces con Urbano, pero el papa la declaró privada de su reino, coronando a su heredero de Nápoles, Carlos de Durasso, rey de Jerusalén y Sicilia. Pero luego, sospechando que algunos de sus cardenales estaban conspirando con Carlos para su destitución, declaró a este último proscrito y a Nápoles la puso bajo entredicho. Por su parte, Carlos puso sitio al papa en Nápoles, aunque éste pudo escapar y llegar a Génova, donde permaneció hasta diciembre de 1386. De allí fue a Lucca y luego a Perugia, pero tras un fracasado intento de restaurar el poder papal en Nápoles, se vio obligado a regresar a Roma en octubre de 1388. Allí permaneció hasta su muerte, siendo sus únicos hechos de importancia la proclamación del jubileo cada treinta y tres años y la introducción de la fiesta de la Visitación de la Virgen María.


Bibliografía:
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