Historia

VALDÉS, ALFONSO DE († 1532)

Alfonso de Valdés nació en Cuenca, España, hacia finales del siglo XV y murió en Viena a principios de octubre de 1532.

Alfonso de Valdés
Alfonso de Valdés
Era hermano gemelo de Juan de Valdés. En 1520 Alfonso acompañó al joven rey Carlos a su coronación en Aachen, yendo luego a Worms, donde fue testigo de la quema de los escritos de Lutero, que él, en contra de la mayoría, consideraba el principio de la tragedia de la Reforma. Unos pocos años después era secretario imperial del alto canciller Mercurio Arborio da Gattinara y cuando los monjes españoles atacaron a Erasmo, Alfonso defendió firmemente al erudito holandés. En mayo de 1527 fue saqueada Roma por un ejército imperial, aunque sin sanción imperial, siendo el papa mismo hecho prisionero. Alfonso dio voz al sentimiento de la corte en un diálogo sobre la catástrofe entre Lactancio, un caballero del emperador, y un archidiácono acabado de llegar a Roma desde Valladolid. Lactancio, a través del cual Alfonso expresa sus propias ideas, declara que el papa, como perturbador de la paz e infiel a su palabra, atrajo el saqueo de Roma sobre sí mismo. Defiende el sometimiento del poder temporal del papa y afirma que, ya que la exposición de la corrupción eclesiástica hecha por Erasmo y la sedición incitada por Lutero han fracasado en reformar el papado, Dios ha buscado otros medios de conversión y ha usado el saqueo de Roma. El archidiácono mismo concluye el diálogo con la esperanza de que el emperador acometerá ahora la reforma de la Iglesia. El nuncio papal, conde Baldassare Castiglione, y el colega de Alfonso, Juan Alemán, procuraron que este documento 'ultra-luterano' fuera condenado a las llamas, pero el gran inquisidor arzobispal declaró que no tenía nada herético. En el año de la muerte de Castiglione, Alfonso acompañó al emperador a Italia y Alemania. En Bolonia asistió a la coronación de Carlos por Clemente VII, recibiendo favores papales. En este periodo, aunque era seguidor de Erasmo, no entendía la actitud de Lutero y su posición hacia la Reforma fue la de un político. Constantemente actuaba como un mediador táctico entre el emperador, el legado papal y Melanchthon, teniendo cuidado de que el emperador estuviera bien informado de las doctrinas protestantes, pero estimando que la Confesión de Augsburgo no podía ser aceptada por sus oponentes. En octubre de 1531 redactó desde Bruselas la congratulación imperial enviada a los católicos suizos por su victoria sobre Zwinglio en Cappel. En 1532 era uno de los emisarios que procuraron la sanción imperial que protegía los derechos de los protestantes hasta que se celebrara el próximo concilio de la Iglesia, a condición de que prestaran su ayuda contra los turcos. Pero en octubre de ese mismo año murió en Viena.

El siguiente pasaje, sobre la falsificación de reliquias, procede de la obra de Valdés, Diálogo de las cosas ocurridas en Roma:

'Claro está que lo uno o lo otro es mentira, si no quieren decir que Nuestra Señora tuvo dos madres o Santa Ana dos cabezas... Pues desta manera hallaréis infinitas reliquias por el mundo y se perdería muy poco en que no las hobiese. Pluguiese a Dios que en ello se pusiese remedio. El prepucio de Nuestro Señor yo lo he visto en Roma y en Burgos, y también en Nuestra Señora de Anversia, y la cabeza de Sanct Joan Baptista en Roma y en Amíans de Francia. Pues apóstoles, si los quisiésemos contar, aunque no fueron sino doce y el uno no se halla y el otro está en las Indias, más hallaremos de veinte y cuatro en diversos lugares del mundo. Los clavos de la cruz scribe Eusebio que fueron tres, y el uno echó Santa Helena, madre del Emperador Constantino, en el mar Adriático para amansar la tempestad, y el otro hizo fundir en almete para su hijo, y del otro hizo un freno para su caballo, y agora hay uno en Roma, otro en Milán y otro en Colonia, y otro en París, y otro en León y otros infinitos. Pues de palo de la cruz dígoos de verdad que si todo lo que dicen que hay Bella en la cristiandad se juntase, bastaría para cargar una carreta. Dientes que mudaba Nuestro Señor cuando era niño, pasan de quinientos los que hoy se muestran solamente en Francia. Pues leche de Nuestra Señora, cabellos de la Madalena, muelas de Sant Cristóbal, no tienen cuento. Y allende de la incertenidad que en esto hay, es una vergüenza muy grande ver lo que en algunas partes dan a entender a la gente. El otro día, en un monesterio muy antiguo me mostraron la tabla de las reliquias que tenían, y vi entre otras cosas que decía: "Un pedazo del torrente de Cedrón." Pregunté si era del agua o de las piedras de aquel arroyo lo que tenían; dijéronme que no me burlase de sus reliquias. Había otro capítulo que decía: "De la tierra donde apareció el ángel a los pastores", y no les osé preguntar qué entendían por aquello. Si os quisiese decir otras cosas más ridículas e impías que suelen decir que tienen, como del ala del ángel Sanct Gabriel, como de la penitencia de la Madalena, huelgo de la mula y del buey, de la sombra del bordón de señor Santiago, de las plumas del Spíritu Sancto, del jubón de la Trinidad y otras infinitas cosas a éstas semejantes, seria para haceros morir de risa. Solamente os diré que pocos días ha que en una iglesia colegial me mostraron una costilla de Sanct Salvador. Si hubo otro Salvador sino Jesucristo, y si él dejó acá alguna costilla o no, véanlo ellos.'


Bibliografía:
K. Benrath, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; E. Boehmer, Cenni biografici sui fratelli... Valdés anexado a la edición de Considerazioni de Halle, 1860, añadido a un bosquejo a la traducción alemana del mismo, ib. 1870, en inglés como Lives of Spanish Reformers, London, 1874. Hay una biografía prefifada a Commentary on Romans, Londres, 1883. Otras obras son: B. Wiffen, Life and Writings of Juan de Valdés, Londres, 1869; E. Stem, Alfonse et Juan de Valdés, Estrasburgo, 1869; W. Moller, en TSK, 1866, 1871; M. Carrasco, A. et J. de Valdés, Ginebra, 1880; W. Schlatter, Die Brüder A. und J. de Valdés, Basilea, 1901; J. Heep, Juan de Valdes, seine Religion, sein Werden, seine Bedeutung, Leipsic, 1909.