Historia
VALENTE (c. 328-378)

Valente se sintió pronto atraído por los asuntos eclesiásticos. La tendencia general había mejorado las condiciones para los partidarios de la ortodoxia de Nicea y las dos facciones de homoousianos y homoiousianos se unieron contra los arrianos, bajo el liderazgo de hombres como Atanasio, Basilio el Grande, Eusebio de Emesa y Gregorio de Nacianzo. Valente estaba en el otro lado, aunque no se sabe si eso se debía a su propia elección o a la influencia de su consorte Albia Dominica y al obispo Eudoxio. En cualquier caso éste último gozaba de gran estimación. Valente en un edicto de 365 renovó la destitución de Constancio hacia los obispos que regresaron bajo Juliano; entre los afectados estaban Atanasio y Melecio de Antioquía. Los resultados de los nuevos ataques sobre los dirigentes ortodoxos y las iglesias no tuvieron demasiada repercusión, al faltarles dirección sistemática y dominar las relaciones locales y personales. El prefecto pretoriano Domicio Modesto fue reconocido como el enemigo de la ortodoxia. Pero Valente no asentó la política eclesiástica, acumulándosele los asuntos prácticos y políticos. La persecución eclesiástica tomó la forma de destitución, destierro y confiscación de bienes; eso hace improbable que se efectuara la aplicación de la pena capital, por lo que relatos tales como que una nave con treinta clérigos a bordo fue deliberadamente quemada parecen inverosímiles. Pero las acciones de Valente suscitaron firme oposición, aunque hay exageraciones al respecto en la tradición (Sócrates, iv. 26; Sozomeno, vi. 16; Teodoreto, iv. 19). Los novacianos se vieron envueltos en el peligro por su acuerdo con la cristología de Nicea, pero escaparon por la influencia de un cierto Marciano, anterior soldado de palacio y posterior instructor de la hija del emperador. Un edicto de 370 o 373 ha sido incorrectamente interpretado como un ataque sobre los monjes, pero en realidad tuvo que ver con asuntos políticos, pura y llanamente. La relación del emperador con la ortodoxia fue tirante por su tolerancia abierta hacia el paganismo. Teodoreto (Hist. eccl., iv. 24) dice que el edicto de Valente durante su estancia en Antioquía en el invierno de 373-74, concediendo tolerancia general, fue responsable de un estallido de paganismo. Pero en vista de que la población de Antioquía era casi toda enteramente cristiana, esta información puede ser errónea; sin embargo, los dos gobernantes manejaron el helenismo con gran cuidado y fueron represivos solo en ocasiones especiales. La razón de ello no fue la indiferencia religiosa, sino la certeza de que la antigua religión estaba en sus últimas etapas.
Mientras tanto el peligro godo crecía y en la derrota y muerte del emperador en la batalla de Adrianópolis los ortodoxos vieron el juicio de Dios. No obstante, Valente ejecutó sus deberes reales con gran concienciación y atención por la justicia, tal como él la entendía. Fue sincero en la búsqueda del bienestar del pueblo y en el mantenimiento del orden, concordando su vida con la moralidad del cristianismo y de la Iglesia. Tuvo un obstáculo por su falta de preparación, pero la Iglesia vio en él únicamente a un perseguidor anti-cristiano, dejando de él una impresión que está lejos de la verdad.
Bibliografía:
Victor Schultze, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Amiano Marcelino; Rerum gestarum libri xxxi.. Consultar: L. S. Le Nain de Tillemont, Hist. des empercurs, vol. v., 6 volúmenes, París, 1720-38; H. F. Clinton, Fasti Romani. The civil and literary Chronology of Rome and Constantinople, i. 476, ii. 119, Oxford, 1845-50; J. V. A. de Broglie, L'Église et l'empire romain, au iv. siècle, 6 volúmenes, París, 1855-66; Gibbon, Decline and Fall, cap, xxv.; H. Richter, Das weströmische Reich, Berlín, 1865; H. Schiller, Geschichte der römischen Kaiserzeit, ii. 348 ss. Gotha, 1887; V. Schultze, Geschichte des Unterganges des griechisch-römischcn Heidentums, i. 186 ss. Jena, 1887; Schaff, Christian Church, iii. 60-61, 638; Neander, Christian Church, vol. iii. passim; W. Smith, Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology, iii. 1202-05, Londres, 1890.