Historia

VAN DE VELDE, JAMES OLIVER (1798-1855)

James Oliver Van De Velde, segundo obispo católico de Chicago y de Natchez, nació en Termonde, Bélgica, el 8 de abril de 1798 y murió en Natchez, Missouri, el 13 de noviembre de 1855.

James Oliver Van de Velde
James Oliver Van de Velde
Procedía de una familia de alta posición social e influencia oficial. Su juventud la vivió durante el tormentoso periodo de la revolución francesa y su simpatía y admiración fueron hacia los refugiados que venían a Flandes, donde él estaba con una tía suya. Uno de esos exiliados, un clérigo, trabó amistad con el joven Van De Velde y se encargó de su educación. Éste pronto manifestó inclinación hacia la vida religiosa y en 1810 fue a una escuela cerca de Gante. Allí progresó en sus estudios y a la edad de 18 años comenzó a enseñar francés y flamenco en París. Posteriormente enseñó latín, francés y flamenco en el seminario en Malinas mientras seguía sus estudios teológicos. El 16 de mayo de 1817 zarpó para América con el sacerdote Nerinckx, que llevó a varios jóvenes belgas a la academia de los jesuitas en Georgetown. Tras diez años de preparación fue ordenado sacerdote el 25 de septiembre de 1827 por el arzobispo Maréchal en Baltimore. Continuó el estudio de la moral y teología dogmática durante dos años, siendo mientras tanto capellán del convento y academia de la Visitación en Georgetown. En 1829 comenzó sus labores misioneras en Rockville y Rock Creek, Maryland. En 1831 fue enviado al oeste para ser profesor en St. Louis College. En 1833, cuando la legislatura elevó el colegio al rango de universidad, Van De Velde fue nombrado vicepresidente de la institución. En 1837, mientras ejercía esos deberes, fue nombrado procurador de la vice-provincia en Missouri y en 1840 era presidente de la universidad de St. Louis. Mantuvo un caluroso vínculo con su país adoptivo y tuvo una alta estima por sus instituciones. En 1841 fue a Roma como representante de la vice-provincia de Missouri en la congregación de procuradores que la Compañía de Jesús congregó en Roma. Al regresar a América retomó sus funciones como presidente de la universidad de St. Louis y en 1843 fue nombrado vice-provincial de Missouri. Las misiones a los indios fueron asunto de su especial atención. Construyó varias iglesias y una casa mayor para el noviciado. Bajo su administración las iglesias e instituciones florecieron. En 1846 representó a la vice-provincia de Missouri en el sexto concilio de Baltimore. En 1848 fue de nuevo procurador de la vice-provincia y también asociado del vice-provincial. Los valiosos servicios de Van De Velde a su propia orden y a su Iglesia en América fueron reconocidos al ser nombrado obispo de Chicago el 1 de diciembre de 1848. Aceptó porque las bulas de su nombramiento contenían un mandato del papa para que asumiera el cargo, siendo consagrado el 11 de febrero de 1849 en la iglesia de San Francisco Javier en St. Louis, Missouri, por el arzobispo de esa ciudad, ayudado por los obispos Loras y Miles; el obispo Spalding de Louisville predicó el sermón.

Tras hacerse cargo de su sede comenzó una serie de visitaciones, realizando personalmente las más duras tareas misioneras. Su salud quedó dañada por sus viajes, quedando más debilitada por el clima de Chicago y los problemas surgidos entre algunos de su clero. Por todo ello, pidió a Roma ser relevado del cargo. Su petición fue trasladada al primer concilio nacional celebrado en Baltimore el 9 de mayo de 1852, que creó la nueva sede de Quincy y recomendó la retención del obispo Van De Velde en Chicago. El obispo fue hecho portador de los decretos del concilio ante Roma para su aprobación. Personalmente presentó su petición y recibió una consideración favorable, con la promesa de que sería trasladado a un clima más benigno. Mientras efectuaba una visitación de su diócesis tras regresar a América, recibió la noticia de su nombramiento para la sede de Natchez. Al haber algún problema para suplir la nueva sede de Quincy y ocupar su puesto en Chicago, el obispo Van De Velde se vio durante un tiempo obligado a administrar esas sedes y la de Natchez. Comenzó a trabajar en la diócesis de Quincy comprando tierra para construir una catedral, esforzándose por mejorar las antiguas y nuevas iglesias. Durante su episcopado en Chicago se empezaron setenta iglesias, muchas de las cuales se terminaron, construyéndose también varias instituciones religiosas y caritativas. El obispo Van De Velde asumió el cargo en Natchez el 23 de noviembre de 1853. Su fama le había precedido, siendo recibido con alegría por clero y laicado. Durante los dos años que administró los asuntos de la diócesis de Natchez hizo esfuerzos para promover la causa católica en Mississippi. Fundó dos escuelas, dio pasos para terminar la catedral y también tomó medidas para fundar un colegio. Pero sus servicios se vieron interrumpidos súbitamente por un accidente en el que su pierna se partió, muriendo tras contraer fiebre amarilla. Fue enterrado en la cripta de la catedral de St. Mary.


Bibliografía:
The National Cyclopedia of American Biography.