Historia

VAUGHAN, HERBERT (1832-1903)

Herbert Vaughan, cardenal-arzobispo de Westminster, nació en Gloucester, Inglaterra, el 15 de abril de 1832 y murió en St. Joseph College, Mill Hill, a 13 kilómetros al noroeste de Londres, Middlesex, el 19 de junio de 1903.

Herbert Vaughan, por Alexandre Bertin
Herbert Vaughan, por Alexandre Bertin
Pertenecía a los Vaughans de Courtfield (una propiedad en Herefordshire), una antigua familia firmemente católica. Su madre, que se había convertido al catolicismo antes de casarse, era extraordinariamente devota y diariamente pedía en oración que todos sus hijos pudieran ser sacerdotes y monjas; de hecho, sus cinco hijas entraron al convento, mientras que seis de sus ocho hijos fueron sacerdotes (de los cuales tres fueron obispos). Herbert, el mayor, estudió en el colegio jesuita, Stonyhurst, Lancashire (1841-47); con los benedictinos en Downside, cerca de Bath (doce meses); en un colegio jesuita en Brugelette, Bélgica (tres años) y en la Accademia dei Nobii Ecclesiastici, Roma (desde 1851). Su salud era frágil, pero fue ordenado sacerdote (en Lucca, 28 de octubre de 1854) un año y medio antes del tiempo estipulado, al creerse que no llegaría a la edad canónica. Tras unos meses de viaje regresó a Inglaterra (otoño, 1855) como vice-presidente de Edmund College, Ware (cerca de Hertford), que en ese tiempo era la principal escuela y seminario teológico católico del sur de Inglaterra. Discípulo devoto de Manning (posteriormente cardenal) y uno de los seis que se unió a él en introducir los Oblatos de San Carlos en Inglaterra, quedó envuelto en las controversias del tiempo, lo que hizo que su posición en St. Edmund fuera delicada y forzó finalmente su retiro (otoño, 1861). Tras otro período de mala salud se sintió animado con ferviente celo en favor de la causa de las misiones extranjeras. El resultado fue un viaje por América (California por el istmo de Panamá, Perú, Chile y Brasil por el cabo de Hornos, diciembre de 1863 a julio de 1864, pidiendo fondos para fundar un colegio misionero en Inglaterra. Volvió a su patria con 1.000 libras y fundó St. Joseph College en Mill Hill, inaugurado el 1 de marzo de 1866, con un estudiante y un profesor (Vaughan mismo). Ejerció como rector de St. Joseph hasta 1872, cuando fue hecho obispo de Salford (Manchester). Sin embargo, su interés en St. Joseph nunca disminuyó; continuó su rectorado práctico después de ser obispo, sirvió como superior general de sus misioneros y escogió ir allí para morir. Los primeros graduados (cuatro) fueron enviados a los negros de Estados Unidos, acompañándolos Vaughan a Baltimore (noviembre de 1871) y haciendo luego un viaje por los Estados meridionales para estudiar las condiciones en los mismos. Fundó colegios en Lancashire, Holanda y el Tirol, viviendo para ver a sus misioneros, que iban como sacerdotes que prometían no dejar nunca su campo de trabajo ni siquiera por una visita temporal a su hogar, trabajando no sólo en Estados Unidos, sino también en Filipinas, Uganda, Madras, Nueva Zelanda, Borneo, Labuan, cuenca del Congo, Cachemira y Kafiristán. En 1892 sucedió a Manning como arzobispo de Westminster (entronizado el 8 de mayo, investido el 16 de agosto y hecho cardenal en Roma el 19 de enero de 1893.

Herbert Vaughan (en el centro sentado) con misionerosy católicos afro-americanos en Estados Unidos
Herbert Vaughan (en el centro sentado) con misioneros
y católicos afro-americanos en Estados Unidos
El cardenal Vaughan está conceptuado como un ultramontano. Era considerablemente rígido, estrecho e intolerante. Indudablemente fue un hombre de fuertes convicciones, llevando las teorías a sus conclusiones lógicas con una inhabitual consistencia. Pecó de impetuosidad. Sus virtudes: devoción al deber, sin concesiones ni a sí mismo ni a los demás, energía, resolución y capacidad administrativa, fueron de tal clase que subrayan sus limitaciones. Hay que poner en duda si su lugar en la vida fue el más idóneo para los dones naturales o preparación que tenía. La caracterización que se ha hecho de él como un "eclesiástico a lo Cecil Rhodes" no es frívola. Podría haber sido prominente como constructor de un imperio o dirigente en el mundo comercial. Le faltaba la amplitud de simpatías, la adaptabilidad, la erudición y todas las facultades y gracias intelectuales deseables en un prelado. No obstante, organizó su diócesis de Manchester con una eficacia ejemplar y en catorce años redujo su deuda en 65.000 libras. Construyó la catedral de Westminster en el corto plazo de una década. Su determinación se demuestra por su lucha en su beneficio de Manchester con los jesuitas, que intentaban trabajar en su diócesis aparte de su jurisdicción. Un poco después, cuando el cardenal Manning y los obispos se propusieron establecer relaciones definidas entre el clero regular y el secular en Inglaterra, fue Vaughan quien presentó la causa de éstos en Roma, prevaleciendo su fuerza y tenacidad en medio de una lucha que duró varios meses. Estuvo profundamente interesado en la obra educativa, pues fundó muchas escuelas parroquiales (esforzándose con no poca medida de éxito en conseguir dinero público para su apoyo) y el colegio Beda en Manchester (una excelente escuela comercial católica), motivado por el deseo de impedir que los hijos de padres católicos cayeran bajo influencia protestante. Igualmente, en la obra reformatoria y de rescate, que acometió con el más recomendable celo y eficiencia, fue siempre el temor a que algunos de su comunión pudieran ser desviados de su fe por el servicio prestado por los protestantes, lo que le espoleó en sus grandes esfuerzos. Durante los años 1894-97 se vio obligado a prestar atención a un movimiento que procuraba la reunión de la Iglesia anglicana con la católica, habiéndose dicho que la condenación de las órdenes anglicanas en la bula Apostolicæ curæ, que era el resultado y fin del movimiento, se debió principalmente a sus esfuerzos. Ciertamente él aprobó la condenación e hizo todo lo que pudo para promover una paciente investigación de la cuestión en Roma, de la misma manera que puso todo su empeño para informar a su Iglesia de que la jerarquía inglesa no era sino una facción de la Iglesia de Inglaterra. En el gran problema envuelto no tenía sino una sola opinión, por lo que cualquier solución mediante arreglo era extraña a su naturaleza. Fue muy fructífero como escritor de manuales populares de devoción e instrucción, colaborando frecuentemente con el Tablet (el principal periódico católico de Inglaterra, del que fue propietario desde 1868) y el Dublin Review (que controló desde 1878), pero sólo sobre asuntos relacionados con la esfera de sus deberes. Preparó un elaborado ensayo sobre la educación y preparación del clero como introducción a Life of the Blessed John Baptist de Rossi por E. Mougeot (Londres, 1883) y un tratado inacabado sobre el mismo asunto que apareció tras su muerte con el título The Young Priest (Londres y St. Louis, 1904); también escribió The Year of Preparation for the Vatican Council (2 partes, Londres, 1869-70); Peter-Tide; or, St. Peter's Month (1880); On the Holy Sacrifice of the Mass (1884); The Reunion of Christendom (1896) y Vindication of the Bull "Apostolicæ Curæ" (1898).


Bibliografía:
The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; J. G. Snead-Cox, The Life of Herbert Cardinal Vaughan, 2 volúmenes, Londres, 1910.