Historia
VICELINO († 1154)

La situación en la región eslava septentrional perteneciente a la provincia de Hamburgo no parecía favorable para tal empresa, pues hacia 1093, tras el reinado del pagano Kruto, Enrique, hijo del asesinado príncipe Gottschalk, había logrado recuperar los dominios de su padre, gobernando durante treinta años desde Wagria a Pomerania superior. Entre él y los príncipes cristianos vecinos, especialmente los duques de Sajonia, prevalecieron las relaciones amistosas, pero aunque él era cristiano no imitó el celo misionero de su padre, cuyo destino temió que le sucediera a él. A pesar de la actitud pasiva de Enrique, Adalbero pensó que el tiempo había llegado para el establecimiento de las misiones a los wendos, entre los cuales finalmente reinó la paz, enviando por tanto a Vicelino a sus tierras y a los canónigos Ludolfo de Verden y Rodolfo de Hildesheim. Recibieron una amistosa recepción de Enrique, quien les asignó la iglesia, aparentemente en ruinas en Old Lübeck, pero apenas habían regresado para organizar sus tareas, cuando la súbita muerte del gobernante wendo (1127) destruyó sus planes. A partir de entonces la vida de Vicelino fue una batalla contra obstáculos agobiantes. Tuvo una ligera consolación cuando, poco después, el arzobispo le nombró párroco en Wipenthorp, la actual Neumünster, cerca de la frontera wagria, donde encontró necesidad de tarea misionera en su propia grey, que aunque nominalmente cristiana, era pagana en creencia y práctica. Pronto se le unieron otros sacerdotes y de entre ellos envió a Ludolfo y Volcward a Lübeck bajo el gobierno de Zwentipolch, el hijo mayor de Enrique, quien tuvo una actitud amistosa hacia el cristianismo. En Lübeck los misioneros fueron alegremente recibidos por el pequeño grupo de comerciantes alemanes, pero en 1128 los hombres de Rügen destruyeron la ciudad y los dos sacerdotes escaparon a Wipenthorp. En las batallas relacionadas con la caída del linaje de Enrique, los planes de Vicelino se hicieron inviables, a pesar de la cálida amistad del danés Cnut Lavard, regente de los wendos.
En 1134 Vicelino logró interesar al emperador en misiones a los wendos, construyéndose a su solicitud el castillo de Sigeberch, en el oeste del distrito wagrio, para formar un centro para la misión y proteger a Holstein contra las incursiones wendas. Al príncipe pagano Pribislaw, que había capturado los distritos wagrio y obotritio tras el asesinato de Lavard por sus propios parientes, se le pidió que cuidara de la iglesia en Lübeck, pero aunque la perspectiva de nuevo parecía favorable el proyecto se vio impedido por la súbita muerte de Lotario. Pribislaw se apoderó de Sigeberch y quemó el monasterio, huyendo los monjes a Neumünster. Al mismo tiempo la capital de Pribislaw, Lübeck, fue destruida por su enemigo Race y los cristianos fueron expulsados, dejando Wagria sin influencia cristiana.
Mientras tanto, Neumünster había florecido y en 1141 Vicelino era preboste del monasterio agustino. Hacia ese tiempo parecía que el acariciado proyecto de su vida estaba al alcance. Enrique de Badewide, hecho conde de Holstein por Alberto el Oso, atacó a las hordas de Pribislaw, siendo las tierras wendas devastadas en 1138-39. Solo en el extremo norte sobrevivieron unos pocos wendos. Wagria y Polabia se abrieron a la colonización alemana, hallando entrada el cristianismo y formando un centro para los planes misioneros de Vicelino, fortalecidos por la edificación de una Lübeck alemana; las amistosas relaciones entre el conde Adolfo de Schauenburg y Niklot, a pesar de la aversión de éste al cristianismo, garantizaron la paz en la wenda Mecklenburg. Esas perspectivas quedaron destruidas por la insensata cruzada contra los wendos en 1147, que hizo inútil toda esperanza de una conversión pacífica al cristianismo. No obstante, Vicelino no desesperó y en su celo aceptó la dignidad episcopal, aunque eso hizo que quedara envuelto en la lucha de las investiduras entre su arzobispo, Hartwig de Stade, y su señor secular Enrique el León de Sajonia. El 25 de septiembre de 1149 Vicelino fue consagrado obispo de Oldenburg sin acuerdo entre Hartwig y Enrique. Éste declaró que la investidura de obispos en territorio wendo le pertenecía a él, como soberano, y ordenó a Adolfo de Schauenburg que exigiera el diezmo al nuevo obispo. Al principio Vicelino dudó si obedecer esa ilegal exigencia, pero parece que se sometió y en 1150 recibió la investidura de Enrique en Lüneburg. Entonces Enrique le concedió Bosau como sede episcopal. Sin embargo, Vicelino había incurrido en la implacable enemistad de Hartwig y como Oldenburg era inaccesible para él comenzó a construir su palacio en Bosau.
A la muerte de Conrado III (1152), Hartwig renovó su protesta contra las pretensiones de Enrique el León ante el nuevo rey, Federico Barbarroja. En 1152 Vicelino fue requerido para acompañar al arzobispo a la dieta de Merseburg y recibir allí la investidura del rey. Pero el obispo estaba acosado por la edad y la enfermedad, declinando obedecer, al temer un nuevo estallido de la controversia. Volvió a su diócesis, donde sufrió un ataque de hemiplejía en el verano de 1152, aunque resistió hasta finales de 1154.
Bibliografía:
E. Schäfer, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; fuentes para una biografía son el presbítero Helmold, Chronica Slavorum, ed. J. M. Lappenberg en MGH, Script., xxi.(1869), 1-99; el material puesto por J. Langebck en Script, rer. Danicarum, iv. 433-445; C. Schirren, en Zeitschrift der Gesellschaft... für schleswig... lauenburgische Geschichte, viii (1878), 302- 318; y N. Beeck, en Quellensammlung für schleswig... lauenburgische Geschichte, iv (1875), 127-204. Consultar: W. von Bippen, Kritische Untersuchung üUber die Versus de vita Vicelini, Lübeck, 1868; C. Schirren, Beitiräge zur Kritik älterer holsteinischer Geschichtsquellen, pp. 1-9, 241 eqq., Leipzig, 1876; H. Höhlbaum, en Forschungen zur deutschen Geschichte, xvii (1877), 211-229; R. Haupt, Die Vizelinskirchen, pp. 114-122, Kiel, 1884; A. Böhmer, Vicelin. Ein Beitrag zur Kritik Helmolds, Wismar, 1887; G. F. Maelear, Apostles of Mediteral Europe, pp. 240-250, Londres, 1888; L. Nottrott, Aus der Wendenmission, Halle, 1897.