Historia

VICENTE DE LÉRINS († c. 450)

Vicente de Lérins, presbítero de Lérins, a 8 kilómetros al sur de Cannes, Francia, nació posiblemente en Toul y murió hacia el año 450. Según Genadio (De vir. ill., lxv) estaba profundamente versado en Biblia y teología dogmática, escribió contra los herejes y murió durante el reinado de Teodosio II y Valentiniano III. Euquerio en su Instructiones lo describe como 'prominente en elocuencia y saber' y uno de los instructores de su hijo. Genadio solo conocía una obra de Vicente, escrita bajo el pseudónimo Peregrinus, Adversum hæreticos, comúnmente conocida como Commonitorium o Commonitoria. Esta obra la escribió supuestamente unos tres años después del concilio de Éfeso, hacia el 434. Según su propia declaración la compuso para ayudar a su débil memoria, no para ser publicada; no obstante recomendó el libro a un círculo más amplio a pesar de sus faltas de estilo.

Una cuestión en la trasmisión del Commonitorium permanece incierta. Según el capítulo xxviii Vicente, tras agotar el tema del primer Commonitorium, quiso comenzar de nuevo la demostración de la 'regla de fe de la Iglesia', desde la historia de un concilio (concilio de Éfeso). En lugar de esto, el capítulo xxix marca el fin del segundo libro y el resto de la obra está dedicada a una breve recapitulación de lo que fue dicho en ambos libros. Esta fue la condición en la que Genadio halló el Commonitorium, lo que explicó diciendo que la porción principal del segundo libro había sido robada al autor en su borrador, por lo que Vicente tuvo que resumir el contenido de su segundo libro, añadiendo un nuevo capítulo a la primera parte y dejando que el conjunto pareciera un solo libro. En la obra de Vicente no hay huella de tal razón para su recapitulación y la declaración de Genadio es, como mucho, una hipótesis para explicar la ausencia del segundo libro. La explicación sería que Vicente terminaría ambos libros antes de escribir las secciones concluyentes, pero previó que la longitud del segundo libro y la masa de documentos citados haría que muchos lectores lo abandonaran. Por lo tanto, hizo un extracto del segundo libro, ya que del primero podía dar por sentado que recibiría atención. El primer libro fue trascrito entero, pero solo se copiaron extractos del segundo.

La importancia del Commonitorium yace en el desarrollo de un simple pensamiento contenido en el primer libro. El propósito era establecer los principios por los que lo recto debía distinguirse en la lucha entre la ortodoxia y la herejía, combinando los dos grandes principios de la autoridad de las Escrituras y la tradición de la Iglesia católica, procurando la determinación correcta de ambos. El católico no debería estar en la incertidumbre de lo que la Biblia y la tradición prescriben. Pero aunque la Biblia contiene solo la verdad y las cosas necesarias para la salvación, está evidentemente abierta a ser mal entendida, como lo demuestran las falsas exégesis heréticas de toda clase. Por lo tanto, los fundamentos católicos del dogma solo pueden ser decididos de acuerdo a la autoridad de la interpretación de la Iglesia, afirmando en una famosa frase que es verdadera y apropiadamente católico 'lo que es creído en todo lugar, siempre y por todos'. Esos tres elementos son decisivos en favor de las genuinas enseñanzas de la Iglesia, contra toda forma de herejía. Si surge una nueva herejía, los buenos católicos deberían sostener la enseñanza universal de la Iglesia, oponiéndose a cualquier desviación. Si el carácter universal faltara por culpa de la apostasía, entonces hay que apelar a las antiguas enseñanzas de la Iglesia, en cuyo caso la herejía en cuestión quedará en evidencia ante la enseñanza total de la antigua Iglesia. Si no obstante, errores similares estuvieran representados en tiempos antiguos por un solo teólogo o por una porción de la Iglesia, entonces la apelación final debe ser hecha a la mayoría prevaleciente de maestros en las iglesias antiguas. Vicente estaba firmemente convencido de que la Iglesia católica ha sido, desde el principio, la poseedora de la verdad y de toda la verdad necesaria para la salvación. Los herejes, sin excepción, son innovadores que buscan destruir una porción de la heredad de la Iglesia. En asuntos de fe sostuvo que las decisiones más seguras deben buscarse en los escritos de los antiguos.

Vicente no escribió su Commonitorium por un interés puramente académico para establecer un canon de la fe católica, sino para atacar la doctrina agustiniana de la predestinación. Aunque nunca menciona a Agustín por nombre, y rechaza a Juliano de Eclana y Pelagio con horror, el lenguaje empleado es esencialmente semipelagiano, estando la obra llena de alusiones a Agustín y su sistema. No robó al gran maestro su fama, pero estaba alerta ante los peligros de la enseñanza de Agustín, llamando a la cristiandad a considerarlos antes de que fuera demasiado tarde, proporcionando un canon para protegerse de la ponzoña de la nueva doctrina de la predestinación, en cuyo apoyo no puede citarse a ninguno de los Padres.

Vicente elaboró su canon y escribió su libro para ayudar en la controversia, que entonces estaba en su apogeo entre los teólogos galos, sobre el libre albedrío y la gracia. No hay duda de que él pertenecía a la mayoría que subrayaba la necesidad de la voluntad humana y la gracia de Dios, en oposición al estrictamente agustiniano Próspero de Aquitania. En un breve tratado de Próspero, Pro Augustini doctrina responsiones ad capitula objectionum Vincentianarum, se contienen dieciséis tesis evidentemente compuestas por un semipelagiano criticando la doctrina de la predestinación. Próspero combatió esas tesis establecidas por Vicente, lo que indica que difícilmente pudo ser otro Vicente que no fuera el monje de Lérins. Parece que fueron promulgadas antes de que su autor escribiera el pseudónimo Commonitorium. No es imposible que Vicente no tratara de hacerlas públicas, pero Próspero en alguna manera obtuvo una copia de ellas.

Se ha sugerido que Vicente, si no es el autor de Capitula calumniantium Gallorum, estrechamente cercano a Objectiones Vincentianæ y contestado por Próspero en otra obra, al menos la inspiró e influyó. Tal hipótesis, aunque se concediera, añade poca información a la ya dada en Commonitorium, en el sentido de que Vicente era un clérigo galo quien, en el siglo V, se opuso decididamente a las innovaciones de Agustín. A duras penas pudo retraerse a las alusiones medio escondidas en su Commonitorium de lo que él consideraba una herejía muerta, pero ninguna de sus posibles polémicas anti-agustinianas han sobrevivido, e incluso Genadio nada sabe de su existencia.


Bibliografía:
G. A. Jülicher, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Genadio, De vir. ill., lxv.; F. X. Elpelt, Des heiligen Vincent von Lerin Ermahnungsbuch, Leben und Lehren, Breslau, 1840; Hefele, en Bciträge zur Kirchengeschichte, Archäologie und Liturgik, i (1864), 145-174; Poitel, De utroque Conmonitorio Lerinensi, Nancy, 1895; H. Koch, en TQS, 1899, pp. 396 sqq.; idem, Vincenz von Lerin und Gennadius, en TU, 3ª ser., 1, parte 2, 1907; Vincenti Lerinensis Commonitoria, en Florilegium patristicum, ed. G. Rauschcn, Bonn, 1906; F. Brunotifcro y P. de Labriolle, Vincent of Lerins, París, 1906; KL, xii. 985-989; DCB, iv. 1154-58; Schaff, Christian Church, iii. 344, 613- 614, 862-863; Neander, Christian Church, vol. ii. passim.