Historia

VICENTE DE PAÚL (1576-1660)

Vicente de Paúl, fundador de las órdenes católicas de los lazaristas y de las Hijas de la Caridad, nació en Ranquines, localidad cerca de Dax, a 200 kilómetros al oeste de Toulouse, Francia, el 24 de abril de 1576 y murió en París el 27 de septiembre de 1660.

Vicente de Paúl
Vicente de Paúl
Recibió su primera educación de los franciscanos en Dax, estudiando luego en Toulouse 1597-1600. En 1605, en un viaje a Narbonne, fue capturado por corsarios y llevado a Túnez, donde cayó en manos de un renegado francés a quien logró recuperar, trayéndole también a Francia de regreso. Vicente fue a Roma y allí se ganó el favor del cardenal d'Orsat, quien le empleó en una misión ante Enrique IV. Llegó a París en 1609, siendo capellán de Margarita de Valois. Mientras intentaba ayudar a un teólogo perturbado a escapar de la duda, él mismo quedó atrapado en un escepticismo del que fue liberado sólo por dedicar su vida entera a los pobres.

En 1612 Vicente fue nombrado párroco de Clichy y al año siguiente era capellán y tutor de la familia de Felipe Emmanuel, conde de Gondy, hallando un gran abanico de actividad entre los jornaleros de la propiedad. En 1617 ya no necesitaban su cuidado y Vicente fue párroco en la miserable localidad de Chatillon-les-Dombes, donde fundó la primera fraternidad caritativa femenina para ayudar a los pobres. Mientras tanto, el conde y la condesa de Gondy convencieron a Vicente para que regresara a su casa en 1618. Entonces fundó varias congregaciones como la de Chatillon, dando especial atención a los esclavos de galeras, para quienes estableció un hospital. En 1619 el rey Luis XIII lo nombró limosnero real de las galeras de Francia. En Mâcon y Borgoña, en 1623, encontró un gran número de mendigos, para los cuales, con la ayuda de las autoridades civiles y religiosas, estableció una organización para acabar con la mendicidad.

El siguiente texto muestra que el problema de las deficiencias del clero católico no se ceñían solo al tiempo anterior a la Reforma:

'La Iglesia se enfrenta a la ruina en numerosos lugares debido a la funesta vida que llevan algunos sacerdotes. Su obligación es la de guiar a los fieles en la devoción, pero ¿cómo pueden cumplir con ella, si muchos carecen ellos mismos de devoción, ignoran las Sagradas Escrituras, se ausentan de sus iglesias o se pierden en los pecados de la carne? Un sacerdote me escribió diciendo que «en su diócesis el clero no sabe de disciplina alguna, los fieles no sienten ningún temor y los sacerdotes no conocen la caridad; los púlpitos carecen de predicadores, no se honra el estudio, el vicio no se castiga y la autoridad de la iglesia se odia y se desprecia». ¡Señor!, ¿qué es lo que se puede hacer?'
De una alocución de Vicente dirigida a un sínodo diocesano (1659) se desprende de nuevo el desorden manifiesto existente en la ejecución de la liturgia católica:
'¡Ah!, si vieseis de qué formas tan espantosas y diferentes se celebraba la misa hace cuarenta años, os sentiríais avergonzados. No había nada más horrible en este mundo... Algunos empezaban con el Padrenuestro; otros, con sus vestimentas en la mano, comenzaban a rezar el servicio antes de vestirse adecuadamente; en cierta ocasión, en St. Germain, me di cuenta de que había siete u ocho sacerdotes que decían misa de modo diferente. Había tanta diversidad, que habríais llorado sólo con verlo.'
Vicente de Paúl
Vicente de Paúl
En 1624 Vicente formó los comienzos de su organización de sacerdotes misioneros para el cuidado de los pobres. Recibió como casa madre de su orden el Collège des bons enfants. Su orden obtuvo pronto ayuda, por la donación de 45.000 libras del conde de Gondy (1625), la aprobación real otorgada por Luis XIII (1627) y la sanción papal de Urbano VIII (1631), recibiendo este año de los canónigos de San Víctor la casa de San Lázaro en París, que sería el centro de actividad. Al principio los sacerdotes fueron enviados principalmente a los distritos rurales, pero Vicente no olvidó las ciudades y a algunos de sus sacerdotes se les especificó que fueran a visitar a los soldados, ciegos, enfermos, pobres y jornaleros. En 1635 estableció un seminario para su orden, basado en líneas jesuitas. Especialmente admirables fueron los trabajos de la orden durante la terrible campaña en Lorena, adonde, en diez años, Vicente pudo enviar no menos de 400.000 taleros. Extendió su actividad a los pastores de la Campagna romana y a las provincias de Francia, Túnez, Argel, Irlanda, Génova, Madagascar, Polonia, Córcega, Piamonte, etc. Fue también consejero espiritual del Estado y en 1634 estableció una hermandad de matronas para el cuidado de los pobres en el Hotel Dieu de París y en 1657 fundó para los pobres de París un gran hospital que más tarde sería el Salpetrière. Durante los últimos años de su vida se quedó inválido, pero soportó los sufrimientos con humildad y fortaleza de carácter. Fue beatificado por Benedicto XIII en 1723 y canonizado el 12 de mayo de 1885 por León XIII, siendo declarado patrono de todas las organizaciones caritativas católicas en todo el mundo.


Bibliografía:
Eugen Lachenmann, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; las cartas se publicaron en 2 volúmenes, París, 1882. Biografías de L. Abelly, París, 1664, traducción alemana, Regensburgo, 1859 (Abellys Vertus de S. Vincent de Paul se publicó en nueva edición, París, 1897); D. Acami, Venecia, 1753; P. Collet, 4 volúmenes, París, 1818; M. Orsini, París, 1852; H. Bedford, Londres, 1856; M. U. Maynard, 4 volúmenes, París, 1860; F. A. P. Dupanloup, París, 1863; G. Rouquette, St. Vincent de Paul et son siècle, Lyón, 1864; J. B. H. R. Capefique, St. Vincent de Paul et les sœurs de charité, París, 1865; T. S. Preston, Nueva York, 1866; A. J. Ansart, The Spirit of St. Vincent de Paul, Nueva York, 1867; C. A. Jones, Londres, 1873; R. F. Wilson, Edimburgo, 1873; E. Alcan, 2 volúmenes, París, 1879; R. de Chantelauze, St. Vincent de Paul et les Gondi, París, 1882; Cavallier, St. Vincent de Paul et sa mission sociale, Montpellier, 1885; J. Morel, Tours, 1888; H. Debout, París, 1889; J. B. Jeannin, París, 1890; H. Simard, Lyón, 1894; J. B. Boudignon, París, 1897; E. Bougaud, 2 volúmenes, París, 1898, traducción inglesa, Londres y Nueva York, 1908; E. de Broglie, París, 1899.