Historia

VILATTE, JOSEPH RÉNÉ (1854-1829)

Joseph Réné Vilatte (arzobispo Mar Timotheus), antiguo católico, nació en París el 24 de enero de 1854 y murió en la abadía cisterciense de Sainte Marie du Pont-Colbert, Versalles, el 8 de julio de 1929.

Joseph Réné Vilatte
Joseph Réné Vilatte
Tras servir en la guerra franco-prusiana pasó dos años en Canadá como profesor y ayudante laico de un sacerdote misionero francés, seguidos por un año en la casa de los Hermanos Cristianos en Naumur, Bélgica, y un segundo dedicado a la preparación privada para el sacerdocio, antes de entrar en el seminario de St. Laurence, Montreal, Canadá. Varias clases anti-católicas del padre Chiniquy, que escuchó en el intervalo entre el tercer y cuarto año, le originaron un conflicto espiritual de dudas doctrinales. Incapaz de continuar consistentemente sus estudios en el seminario, aceptó una invitación del presidente del colegio presbiteriano en Montreal y tras dos años de estudio quedó convencido tanto de las adiciones papales a la fe católica primitiva como de la defectuosa interpretación protestante de sus enseñanzas tradicionales. Sin embargo, indispuesto a dejar la fe católica, entró al monasterio de los clérigos de St. Viator en Bourbonnais, Illinois, pero tras seis meses continuaban los conflictos internos, lo que le empujó a buscar consejo de Chiniquy, quien le aconsejó comenzar a hacer obra misionera entre los franceses y belgas de Green Bay, Wisconsin, enviando una declaración de sus dificultades doctrinales a Père Hyacinthe de París. Éste contestó sugiriendo una conferencia personal sobre la reforma católica en América y proponiendo que fuera ordenado sacerdote por el obispo Eduard Herzog de Berna. Sin embargo, las circunstancias obligaron a Vilatte a seguir el consejo alternativo de Hyacinthe para consultar con el obispo episcopal Brown de Wisconsin, quien deseaba ordenarle en la Iglesia episcopal protestante, pero Vilatte, adhiriéndose al consejo original de Hyacinthe, dejó América para ir a Berna, siendo ordenado sacerdote por el obispo antiguo católico Herzog en 1885.

La actividad misionera de Loyson entre los franceses y belgas en Wisconsin ganó pronto muchos seguidores, incluyendo a varios ex-sacerdotes católicos como ayudantes. Los informes de su fructífero movimiento en América, hicieron que los sacerdotes y obispos antiguos católicos de Holanda hicieran una propuesta, que fue aceptada, para someter el clero y las misiones a su jerarquía, en lugar de permanecer en quasi-conexión con la diócesis episcopal de Fond du Lac. El sucesor del obispo Brown, esperando impedir la perspectiva de separación, se dirigió al arzobispo Heykamp de Utrecht, afirmando la ortodoxia de la enseñanza anglicana y la validez de su sucesión episcopal, concluyendo con la propuesta de que Vilatte fuera consagrado abad-obispo con jurisdicción monástica solamente, en lugar de con la anticipada autoridad diocesana de un obispo católico. Como los obispos de Holanda insistían en la cesación de todas las relaciones eclesiásticas con los episcopales, como condición necesaria para conferir el episcopado, ésta se efectuó formalmente. Pero la prometida consagración se retuvo y poco después el obispo ruso Vladimir de Alaska, que aprobó la confesión de fe y los actos oficiales de Vilatte para lograr un obispo para los antiguos católicos de América, intervino y refirió su estatus al Santo Sínodo para que resolviera la cuestión.

Joseph Réné Vilatte
Joseph Réné Vilatte
Mientras esperaba su decisión, Vilatte también consultó con el arzobispo Álvarez de Ceilán quien, como jefe de un gran número de católicos portugueses, había recibido la consagración arzobispal del legado del patriarca de Antioquía, ayudado por dos metropolitanos sirios. Álvarez, que aprobó la confesión de fe y los actos oficiales de Vilatte, le ofreció ir a América y consagrarlo obispo, pero tras varios meses esperando sin una decisión del Santo Sínodo sobre su estatus, Vilatte dejó América y fue a Ceilán para recibir el episcopado ofrecido. Tras una cuidadosa consideración de su posición eclesiástica, el patriarca de Antioquía autorizó su elevación a la jerarquía y su consagración como arzobispo (con el nombre Mar Timotheus) de la archidiócesis de América, que le fue conferida en mayo de 1892.

Poco después del regreso de Vilatte a América, los sacerdotes católicos polacos en Detroit, Cleveland, Chicago y otras ciudades se pusieron bajo su jurisdicción, comenzando nuevas misiones en otros lugares para las que Vilatte ordenó sacerdotes según la necesidad. El sostenido crecimiento de este movimiento dio esperanza para la organización de una Iglesia católica polaca coherente en América. Tras sucesivas conferencias anuales de los sacerdotes y delegados de sus parroquias, se aprobó la propuesta de elegir un obispo polaco sufragáneo, siendo escogido en 1897 el padre Kaminski de Buffalo. El decepcionado candidato padre Kozlowski de Chicago, indispuesto por el resultado, convocó en esa ciudad una segunda convención de sus partidarios, que lo eligieron como obispo rival, pero cuando procuró la confirmación, Vilatte se negó a dársela. Al no logar, tras repetidos intentos, conseguir la promesa de consagración, Kozlowski dejó América para ir a Europa, siendo consagrado obispo rival por Herzog de Berna. La lucha partidista entre los sacerdotes polacos destruyó pronto toda perspectiva de una Iglesia católica polaca nacional y Vilatte al quedar finalmente convencido de que el motivo impulsor del movimiento era el desafío a la autoridad canónica de sus ordinarios católicos, más que la reforma católica, les amonestó a aceptar plena y libremente los principios antiguo católicos o volver a la Iglesia católica. La evidente indisposición a aceptar las reformas doctrinales requeridas no dejó a Vilatte otra opción que retirar su aprobación al movimiento y en 1898 consagró al padre Kaminski de Buffalo como obispo sufragáneo de los sacerdotes y parroquias que lo aceptaron. Poco después Vilatte dejó América y fue a París para consultar con consejeros sobre su futura carrera, interrumpiendo su viaje para ordenar al padre Ignatius y a otro monje de Llanthony, Gales. Se le aconsejó en París que visitara Roma y tras un retiro en el monasterio benedictino en Ligugé, Vilatte dio personalmente su aceptación a la petición del papa a los prelados orientales para la unión con la Santa Sede; pero tras el solemne reconocimiento de su carácter episcopal por el Santo Oficio, seguido por meses de espera sobre una decisión sobre su estatus, y un exigido retiro en el monasterio trapense de Mt. Mellary, Irlanda, los sucesos posteriores le obligaron a retirar su aceptación a su regreso a Roma.

De izquierda a derecha: Kaminski, Vilatte y Miraglia
De izquierda a derecha: Kaminski, Vilatte y Miraglia
Su presencia en París impulsó a Paolo Miraglia, dirigente de la reforma católica en Italia septentrional, a escribirle sobre el movimiento y la consagración al episcopado. Tras una cuidadosa consideración, la solicitud le fue concedida y el 3 de mayo de 1900 Miraglia fue consagrado en Piacenza obispo regionario para Italia. Al regresar a América, fue escogida Chicago en 1902 como sede arzobispal permanente, comenzando el padre Kanski una misión. En 1903 Vilatte fue invitado por varios clérigos anglicanos adherentes a ir a Inglaterra para ayudarles en su propuesta reforma católica. El nuevo movimiento parecía tener éxito y tras recibir la garantía por su dirigente designado, un ex-clérigo anglicano casado, de la aceptación de los principios requeridos, fue primero sucesivamente ordenado de novo subdiácono, diácono y sacerdote, siendo luego solemnemente consagrado obispo católico. Esta tercera consagración episcopal conferida por Vilatte fue especialmente notoria, porque el obispo electo no era, como en los dos casos anteriores, célibe. El precedente de Vilatte fue seguido por el arzobispo Gul de Utrecht, al consagrar varios años más tarde a Arnold H. Mathew de Inglaterra, quien se había casado tras su ordenación en la Iglesia católica. En 1906, tras la abolición del concordato entre la Iglesia católica y Napoleón, Vilatte fue citado a París por una liga de laicos franceses, dirigida por monseñor Henri de Houx, miembros de diferentes parroquias en varias ciudades, que estaban deseosos de separarse de la Iglesia católica y aceptar la ley de asociaciones. Permaneció allí durante una parte de 1907, ayudando a su movimiento preliminar para la eventual organización de una Iglesia católica francesa independiente.

En 1909, tras la muerte del padre Ignatius de Llanthony, los dos monjes anglicanos supervivientes le pidieron que los ordenara en sucesión de su fallecido abad. Aceptó su petición para el sacerdocio y la ceremonia se celebró en Winnipeg, Canadá, donde Vilatte estaba entonces en una visitación de sus estaciones misioneras en esa parte de América. En 1910, con un grupo de la Sociedad de la Preciosa Sangre, que se había unido al movimiento, fue a Candelaria, Texas, de donde marchó a las inmediaciones de San Antonio y fundó un establecimiento, llamado Villateville, en el desierto. En 1925 regresó a Francia por última vez. El padre Eugène Prévost fue encargado por Pío XI de obtener la abjuración de Vilatte, lo que rápidamente consiguió. El 1 de junio de 1925 hizo voto solemne de abjuración ante el arzobispo Bonaventura Cerretti, nuncio apostólico en Francia, con esta declaración:

'Yo, Réné Joseph Villate, declaro que expreso mi más sincero pesar por haber enseñado muchos errores y por haber atacado y presentado bajo una falsa luz a la Iglesia católica romana. Sin reservas me retracto de tal enseñanza. Creo y profeso en la Iglesia católica romana y me someto entera e incondicionalmente a su autoridad, reconociendo y confesando que es la única Iglesia verdadera de Cristo, fuera de la cual no hay salvación.
Al someterme, me pesa y me arrepiento de haber recibido las órdenes sagradas y haberlas conferido a otros, contrariamente a las enseñanzas y leyes de la Iglesia católica romana, en la que espero, por la gracia de Dios, ser pronto recibido.
Al proclamar esta declaración formal por la que deploro el pasado, pido perdón a Dios por los escándalos a que he dado lugar y prometo repararlos por el buen ejemplo de mi nueva vida, e invito a todos los que me han seguido, a imitar mi ejemplo. Hago esta declaración libre y espontáneamente para reparar el mal que hecho y el escándalo causado.'
Fue enterrado sin vestiduras episcopales y con una misa de réquiem celebrada por un laico.


Bibliografía:
Ernest C. Margrander, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge.