Historia
VILATTE, JOSEPH RÉNÉ (1854-1829)

La actividad misionera de Loyson entre los franceses y belgas en Wisconsin ganó pronto muchos seguidores, incluyendo a varios ex-sacerdotes católicos como ayudantes. Los informes de su fructífero movimiento en América, hicieron que los sacerdotes y obispos antiguos católicos de Holanda hicieran una propuesta, que fue aceptada, para someter el clero y las misiones a su jerarquía, en lugar de permanecer en quasi-conexión con la diócesis episcopal de Fond du Lac. El sucesor del obispo Brown, esperando impedir la perspectiva de separación, se dirigió al arzobispo Heykamp de Utrecht, afirmando la ortodoxia de la enseñanza anglicana y la validez de su sucesión episcopal, concluyendo con la propuesta de que Vilatte fuera consagrado abad-obispo con jurisdicción monástica solamente, en lugar de con la anticipada autoridad diocesana de un obispo católico. Como los obispos de Holanda insistían en la cesación de todas las relaciones eclesiásticas con los episcopales, como condición necesaria para conferir el episcopado, ésta se efectuó formalmente. Pero la prometida consagración se retuvo y poco después el obispo ruso Vladimir de Alaska, que aprobó la confesión de fe y los actos oficiales de Vilatte para lograr un obispo para los antiguos católicos de América, intervino y refirió su estatus al Santo Sínodo para que resolviera la cuestión.

Poco después del regreso de Vilatte a América, los sacerdotes católicos polacos en Detroit, Cleveland, Chicago y otras ciudades se pusieron bajo su jurisdicción, comenzando nuevas misiones en otros lugares para las que Vilatte ordenó sacerdotes según la necesidad. El sostenido crecimiento de este movimiento dio esperanza para la organización de una Iglesia católica polaca coherente en América. Tras sucesivas conferencias anuales de los sacerdotes y delegados de sus parroquias, se aprobó la propuesta de elegir un obispo polaco sufragáneo, siendo escogido en 1897 el padre Kaminski de Buffalo. El decepcionado candidato padre Kozlowski de Chicago, indispuesto por el resultado, convocó en esa ciudad una segunda convención de sus partidarios, que lo eligieron como obispo rival, pero cuando procuró la confirmación, Vilatte se negó a dársela. Al no logar, tras repetidos intentos, conseguir la promesa de consagración, Kozlowski dejó América para ir a Europa, siendo consagrado obispo rival por Herzog de Berna. La lucha partidista entre los sacerdotes polacos destruyó pronto toda perspectiva de una Iglesia católica polaca nacional y Vilatte al quedar finalmente convencido de que el motivo impulsor del movimiento era el desafío a la autoridad canónica de sus ordinarios católicos, más que la reforma católica, les amonestó a aceptar plena y libremente los principios antiguo católicos o volver a la Iglesia católica. La evidente indisposición a aceptar las reformas doctrinales requeridas no dejó a Vilatte otra opción que retirar su aprobación al movimiento y en 1898 consagró al padre Kaminski de Buffalo como obispo sufragáneo de los sacerdotes y parroquias que lo aceptaron. Poco después Vilatte dejó América y fue a París para consultar con consejeros sobre su futura carrera, interrumpiendo su viaje para ordenar al padre Ignatius y a otro monje de Llanthony, Gales. Se le aconsejó en París que visitara Roma y tras un retiro en el monasterio benedictino en Ligugé, Vilatte dio personalmente su aceptación a la petición del papa a los prelados orientales para la unión con la Santa Sede; pero tras el solemne reconocimiento de su carácter episcopal por el Santo Oficio, seguido por meses de espera sobre una decisión sobre su estatus, y un exigido retiro en el monasterio trapense de Mt. Mellary, Irlanda, los sucesos posteriores le obligaron a retirar su aceptación a su regreso a Roma.

En 1909, tras la muerte del padre Ignatius de Llanthony, los dos monjes anglicanos supervivientes le pidieron que los ordenara en sucesión de su fallecido abad. Aceptó su petición para el sacerdocio y la ceremonia se celebró en Winnipeg, Canadá, donde Vilatte estaba entonces en una visitación de sus estaciones misioneras en esa parte de América. En 1910, con un grupo de la Sociedad de la Preciosa Sangre, que se había unido al movimiento, fue a Candelaria, Texas, de donde marchó a las inmediaciones de San Antonio y fundó un establecimiento, llamado Villateville, en el desierto. En 1925 regresó a Francia por última vez. El padre Eugène Prévost fue encargado por Pío XI de obtener la abjuración de Vilatte, lo que rápidamente consiguió. El 1 de junio de 1925 hizo voto solemne de abjuración ante el arzobispo Bonaventura Cerretti, nuncio apostólico en Francia, con esta declaración:
'Yo, Réné Joseph Villate, declaro que expreso mi más sincero pesar por haber enseñado muchos errores y por haber atacado y presentado bajo una falsa luz a la Iglesia católica romana. Sin reservas me retracto de tal enseñanza. Creo y profeso en la Iglesia católica romana y me someto entera e incondicionalmente a su autoridad, reconociendo y confesando que es la única Iglesia verdadera de Cristo, fuera de la cual no hay salvación.
Al someterme, me pesa y me arrepiento de haber recibido las órdenes sagradas y haberlas conferido a otros, contrariamente a las enseñanzas y leyes de la Iglesia católica romana, en la que espero, por la gracia de Dios, ser pronto recibido.
Al proclamar esta declaración formal por la que deploro el pasado, pido perdón a Dios por los escándalos a que he dado lugar y prometo repararlos por el buen ejemplo de mi nueva vida, e invito a todos los que me han seguido, a imitar mi ejemplo. Hago esta declaración libre y espontáneamente para reparar el mal que hecho y el escándalo causado.'
Bibliografía:
Ernest C. Margrander, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge.