Historia

VILMAR, AUGUST FRIEDRICH CHRISTIAN (1800-1868)

August Friedrich Christian Vilmar, luterano alemán, nació en Solz, cerca de Rotenburgo, a 124 kilómetros al nordeste de Francfort, el 21 de noviembre de 1800 y murió en Marburgo el 30 de julio de 1868.

August Friedrich Christian Vilmar
August Friedrich Christian Vilmar
Luchas religiosas.
En 1818-20 estudió teología en Marburgo, donde del racionalismo recibió la duda por principio y de la duda pasó a la incredulidad. En diciembre de 1823 fue nombrado rector de la escuela municipal en Rotemburgo, donde permaneció hasta 1827, cuando se marchó a Hersfeld como cuarto profesor y colaborador en el instituto, siendo promovido a tercer profesor en 1829. Durante esos años renunció al racionalismo y durante un año o dos profesó la opinión de que el mundo es el sentimiento de Dios. Hizo un añadido progreso leyendo primero a los Padres de la Iglesia, especialmente a Tertuliano e Ireneo, y luego la obra de Tholuck, Lehre von der Sünde, llegando a una fe firme en Cristo a la edad de cuarenta años y concluyendo que todo lo que buscaba se encontraba en la Iglesia luterana, un proceso que comenzó por el estudio cuidadoso de la Confesión y la Apología de Augsburgo.

Servicios a la educación.
En 1831 Vilmar fue elegido desde Hersfeld para la recién creada dieta del electorado de Hesse y en diciembre del mismo año fue nombrado miembro del comité ministerial para la religión y enseñanza. Desde octubre de 1832 hasta finales de 1833 fue informador ayudante en el ministerio del Interior y segundo profesor nominal en el instituto en Hanau; fue director del instituto en Marburgo, 1833-50, siendo miembro del comité de la institución en 1836-50; en 1850 fue trasladado al ministerio del Interior como consejero consistorial y desde 1851 a 1855 desempeñó también los deberes del anciano superintendente Ernst; en 1855 era profesor de teología en la universidad de Marburgo. En los informes elaborados por Vilmar en nombre de sus comités para la dieta de Hesse en 1831-32 apeló efectivamente para la elevación de la universidad nacional, para la fundación de nuevos profesorados y para el mejor equipamiento de instituciones del saber. También transformó la condición de la escuela pública, pudiendo ser denominado con justicia reformador de los institutos de Hesse. Sus ideas sobre la educación están expuestas en sus veinticuatro Schulreden über Fragen der Zeit (Marburgo, 1846). Durante este periodo publicó obras que trataban con la lingüística alemana, estando entre ellas Deutsche Albertümer in Heliand (1845); Vorlesungen über die Geschichte der deutschen National-Literatur (1845); Geschichte der deutschen National-Literatur (Marburgo, 1846); Handbüchlein für Freunde des deutschen Volksliedes (1866); Ueber Goethes Tasso (Frankfort, 1869); Lebensbilder deutscher Dichter (edición de K. W. Piderit, Marburgo, 1869) y Luther, Melanchthon, Zwingli (Frankfort, 1869). De mayor alcance fueron sus servicios en la reforma de la instrucción religiosa en los institutos. Estimando que el instituto estaba diseñado para preparar a los dirigentes cristianos de la nación y que la instrucción religiosa debía asumir un carácter distintivamente eclesiástico, Vilmar expuso sus ideas en una serie de contribuciones a la obra de Hengstenberg, Evanqelische Kirchenzeitung en 1841 (edición de J. Haussleiter, bajo el título Ueber den evangelischen Religionsunterricht in den Gymnasien, Marburgo, 1838). También preparó para uso en los institutos Kleines evangelisches Gesangbuch (Marburgo, 1838); tomó parte también en la batalla en favor de los antiguos himnarios, así como en la preparación de Deutsches evangelisches Kirchengesangbuch (Stuttgart, 1855).

Servicios a la Iglesia.
La Iglesia, según creía Vilmar, estaba para entrar en una nueva era, cuando se produciría el pleno reconocimiento de la unidad absoluta de la Iglesia visible e invisible y de la comunión de los santos en un cuerpo sobre la tierra, preámbulo de la Iglesia de Apocalipsis, la Nueva Jerusalén. Con tal convicción, Vilmar se propuso dos objetivos: El primero tenía que ver con el credo de la iglesia de Hesse, manteniendo que su futuro dependía de su absoluta fidelidad a las confesiones de la Iglesia, desde el Credo de los Apóstoles a la inalterada Confesión de Augsburgo. Demostrar que el credo de la denominada Iglesia reformada del bajo Hesse era esta inalterada Confesión de Augsburgo le costó a Vilmar un inmenso trabajo. El segundo objetivo era la decidida defensa que hacía de la libertad de la Iglesia respecto al Estado. En 1839 Vilmar tomó parte en la controversia confesional en Hesse, en la que el intento era desechar la confesión de Augsburgo. Contra tal propósito escribió Verhältnis der evangelischen Kirche in Kurhessen zu ihren neuesten Gegnern (Marburgo, 1839). En espíritu semejante, una vez que la facultad de Marburgo requirió el uso del Catecismo de Heidelberg en las escuelas y hubo designado las doctrinas expuestas en el catecismo de Hesse como "reformadas" (1855), Vilmar procuró demostrar, especialmente en su Geschichte des Konfessionsstandes der evangelischen Kirche in Hessen (Marburg, 1860), que la Iglesia del bajo Hesse era denominada "reformada", no por las doctrinas prevalecientes en ella, sino por la forma de adoración introducida por el landgrave Mauricio en el Verbesserungspunkte en 1605, aunque a mediados del siglo XVII la teología de Hesse-Cassel había adoptado la predestinación estricta de los reformados. En Die Gegenwart und die Zukunft der niederhessischen Kirche (1867) insistió en que la lucha contra el impedimento de la unión se comenzara con el mayor énfasis en el luteranismo, provocando el abandono del consejo de Vilmar un fatal error en el conflicto entre las iglesias de Hesse.

Su patriotismo.
En 1848-50 Vilmar ejerció una profunda influencia en asuntos políticos. Esencialmente conservador y leal a su soberano, no sólo apoyó a su elector varonilmente sino que también compuso Hessischer Volksfreund, que fundó en 1848 y editó solo hasta mediados de 1851, siendo un centro para todos los lealistas del país. Varias contribuciones a este periódico fueron reimpresas por Vilmar mismo bajo el título Zur neuesten Kulturgeschichte Deutschlands (3 partes, Frankfort, 1858-67).

Vilmar ha sido caracterizado correctamente como familiarizado preeminentemente con su tierra natal y como ferviente admirador y protector de su pasado. Sus investigaciones sobre la historia de Hesse están incorporadas en su Hessisches Historienbüchlein (1842) y Hessische Chronik 1855), siendo también autor del admirable Idiotikon von Kurhessen (1868). Pero más querida que cualquier cosa para él fue su iglesia, de la que fue superintendente, como ya se ha dicho, desde 1851 a 1855. Su poder como predicador se puede apreciar en su Predigten und geistliche Reden (1876), mientras que su visitación de iglesias en el desempeño de su deber dio ocasión a muchos comunicados oficiales de importancia.

Obras para estudiantes y pastores.
A la muerte del superintendente Ernst, Vilmar fue elegido su sucesor. Sin embargo, esta elección estaba sujeta a la aprobación del soberano, a lo que se negó el príncipe elector de Hesse. Vilmar, aunque elegido superintendente, fue entonces nombrado profesor de teología en Marburgo (27 de octubre de 1855). Involuntariamente se hizo cargo de una responsabilidad a la que habría dado la bienvenida un cuarto de siglo antes. No obstante, se convirtió en el profesor más influyente de la universidad. Su programa lo expuso en Die Theologie der Thatsachen wider die Theologie der Rhetorik (1856) y cuatro veces, en el espíritu de la religión práctica allí propuesto, dirigió a sus alumnos teológicos durante un curso de tres años que abarcó la Biblia entera. Este curso fue editado por su alumno C. Müller bajo el título Collegium Biblicum (6 volúmenes, Gütersloh, 1879-83) y la mayoría de sus otras clases fueron también editadas póstumamente: preparando K. W. Piderit Die Augsburgische Konfession (Marburgo, 1870), Lehre vom geistlichen Amt (1870), Christliche Kirchenzucht (1872), Pastoraltheologie (Götersloh, 1872) y Dogmatik (2 volúmenes, 1874), y C. C. Israel las de Theologische Moral (2 volúmenes, 1871). Vilmar enseñó también sobre homilética, himnodia y la historia literaria de la teología del periodo de la Reforma. Además de su actividad docente, Vilmar fue el alma de las conferencias de los pastores luteranos de ambas Hesses, que se celebraron alternadamente en Marburgo y Friburgo desde 1857 a 1866. Ayudó además a los objetivos de esas conferencias editando Pastoraltheologische Blätter (12 volúmenes, Stuttgart, 1861-66), al que contribuyó con una serie de artículos editados por C. Müller bajo el título Kirche und Welt (2 volúmenes, Gütersloh, 1872). Pero a pesar de la compañía de sus alumnos, Vilmar se sintió más y más aislado y solo en Marburgo, no pudiendo vencer su aflicción ante los sucesos de 1866. Su melancolía creció continuamente y unos meses después de la muerte de su segunda esposa fue encontrado muerto en la cama de un repetido ataque de apoplejía.


Bibliografía:
J. Haussleiter, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; un bosquejo autobiográfico lo presenta O. Gerland, Hessische Gelehrten... Geschichte, i. 119-140, Cassel, 1863, y la correspondencia está en E. Stengel, Private und amtliche Bezichungen der Brüder Grimm, 2 volúmenes, Marburgo, 1886. Consultar: J. H. Leimbach, A. F. C. Vilmar, Hanover, 1875; R. F. Grau, Vilmar und Von Hofmann, Erinnerungen, Gütersloh, 1879; E. R. Grebe, A. F. C. Vilmar, Cassel, 1900; idem, A. F. C. Vilmar als Oberhirte der Diöcese Cassel, Marburgo, 1904; ADB, xxxix. 715-722.