Historia
VINET, ALEXANDRE RODOLPHE (1797-1847)

Fue educado en el instituto y academia de Lausana, donde su patriótico Le Réveil des Vaudois quedaría como canción popular, siendo escrita cuando tenía 17 años. En 1817 fue nombrado instructor en francés en el instituto y escuela normal de Basilea y en 1819, tras pasar su examen teológico en Lausana, fue ordenado para el ministerio reformado. En este período estaba lleno de dudas religiosas y su fe era esencialmente la de la autoridad y la costumbre. Sin embargo, en Basilea entró en contacto con tendencias muy diferentes, aunque el pietismo que encontró allí despertó su antipatía a causa de su estrechez y porque le parecía reducir los hechos de la revelación a meros símbolos. El avivamiento en Vaud, originado en el metodismo inglés, al principio ejerció poca influencia sobre Vinet, pero todos estos factores trabajaron en él durante una enfermedad casi fatal en 1823, cambiando todo su punto de vista y resolviendo dedicar su vida a Cristo, en acción de gracias por la redención.
Carrera en Basilea.
El año 1823-24 marcó el comienzo de la actividad literaria de Vinet así como de su nueva vida religiosa, avanzando la idea, en su primera contribución al diario de la sociedad de París para la moralidad cristiana, de que la ética no se puede divorciar del dogma. La ley que, el 20 de mayo de 1824, sancionaba oficialmente la intolerancia en el cantón de Vaud dio un giro específico a sus energías y en su tratado Du respect des opinions expuso el núcleo de todas las teorías que posteriormente avanzaría sobre la libertad religiosa. En 1826 pudo dar mayor amplitud a sus ideas al ganar el premio Lambrecht de 2.000 francos, ofrecido por la sociedad de París para la moralidad cristiana con su Mémoire en faveur de la liberté des cultes, estableciendo de ese modo su reputación dentro del protestantismo dirigente francés como pensador y autor. En los años siguientes la oposición a la que los disidentes quedaron expuestos en Vaud llevó a Vinet a escribir sobre la libertad de conciencia, lo que le causó un pleito que resultó en una multa nominal y suspensión de todas las funciones eclesiásticas en su casa durante un año. La revolución liberal en Vaud en diciembre de 1830 dio a sus energías un fresco impulso, aunque no pudo conseguir la proclamación de la libertad religiosa, por no decir nada de la separación de la Iglesia y el Estado. Mientras tanto Vinet había sido nombrado profesor asociado en Basilea. Sus ensayos críticos al principio aparecieron en el protestante Le Semeur de París, siendo impresos varios de ellos bajo el título Essais de philosphie morale et de morale religieuse (París, 1837). Durante este período era costumbre para el profesor de literatura en Basilea predicar frecuentemente en la iglesia francesa y en esta capacidad Vinet obtuvo el mayor reconocimiento. Sus sermones, cuidadosamente revisados y caracterizados tanto por su forma clásica como por la unión de calidez y cultura, se publicaron bajo el título Discours sur quelques sujets religieux (París, 1831), siendo sus temas dogmáticos y apologéticos. En el levantamiento que llevó a la separación de la ciudad de Basilea de su territorio, Vinet fue hecho miembro del comité para informar al público en general de la condición de los asuntos en Basilea, encargándosele una misión diplomática en Lausana. Al regreso de esos servicios se fundó una nueva cátedra de literatura francesa y retórica para él en la universidad.
Vida en Lausana.
En 1837 aceptó una invitación de la academia de Lausana como profesor de teología y durante este período de su vida pasó por una crisis que resultó en una oposición creciente a la teología del Réveil, con su intelectualismo y antinomianismo. Este cambio de posición encontró plena expresión en su Nouveaux discours sur quelques sujets religieux (París, 1841). Poco después de establecerse en Lausana, Vinet, como miembro del comité sobre organización eclesiástica, encontró la ocasión para la actividad práctica en favor de sus ideales, especialmente para la admisión voluntaria de miembros a la Iglesia y para la inclusión de laicos en el gobierno eclesiástico. Defendió el mantenimiento de la Confesión Helvética, pero las leyes que gobernaban la Iglesia, adoptadas en 1839, eran tan repugnantes que dimitió un año más tarde del clero de Vaud. Esas experiencias parecen haber confirmado a Vinet en su insistencia sobre la separación de la Iglesia y el Estado y en su Essai sur la manifestation des convictions religieuses et sur la separation de l'eglise et de l'etat (París, 1822) escribió un clásico sobre este asunto. No obstante, permaneció como miembro sencillo de la Iglesia nacional, no siendo tampoco inducido ni siquiera por su posición como profesor de teología práctica a hacer propaganda de sus teorías. En 1845 la situación cambió y la revolución de febrero en Vaud resultó en una vigorosa oposición al protestantismo en toda forma. Cuando el gobierno, en lugar de prestar atención a la exigencia de Vinet en pro de la libertad de adoración en la reorganización, reprimió la libertad todavía más, dimitió de su profesorado teológico en 1846. A consecuencia de esta revolución nació la Iglesia libre en Vaud, aunque sería incorrecto catalogar a Vinet como su fundador, si bien fue el autor del concepto de la libertad y dignidad que eran su causa. Vinet aprobó la decisión de los 150 clérigos que dejaron la Iglesia nacional antes que obedecer al Estado en su intento de hacerles recomendar la nueva constitución a sus congregaciones, dándoles su más calurosa simpatía; también expuso el principio, inconscientemente adoptado por ellos, de que la libertad de la Iglesia puede obtenerse sólo por la completa separación del Estado, en su anónimo Considérations présentées a Messrs. les démissionaries. Aumentó su actividad como publicista en artículos para la prensa periódica y diaria y en tratados, siendo la más madura de sus producciones Du socialisme considéré dans son principe (Ginebra, 1826). Vinet se unió a la Iglesia libre que fue pronto fundada, predicando a veces para sus congregaciones y actuando como miembro de los comités sobre organización. Dedicó mucho trabajo a la preparación de la confesión de fe en la que procuró evitar todas las sutilezas y polémicas teológicas. Continuó su actividad hasta los últimos meses de su vida, pronunciando conferencias privadas sobre asuntos prácticos y exegéticos.
Importancia como escritor.
Ya sea como apóstol de la separación de la Iglesia y el Estado, como historiador crítico de la literatura francesa o como pensador cristiano, Vinet fue, antes de nada, un apologista, procurando siempre reconciliar el espíritu moderno con el evangelio. Sosteniendo, como lo hizo, que el elemento más elevado en el hombre es la conciencia y que en ella está la sede de la razón, el instrumento del sentimiento religioso, la compulsión en asuntos de religión desemboca naturalmente en la violación de la conciencia. Además, al ser el individuo, en un sentido, más elevado que el organismo social que es hecho por el hombre, "la sociedad forma un campo para la actividad del individuo, le permite un horizonte para el ejercicio de sus virtudes y delimita una barrera para su egoísmo. Por lo tanto, el hombre se convierte en dueño de sí mismo en proporción a su dedicación a los demás, siendo más libre cuanto más social es, recibiendo más cuando menos demanda y siendo más el mismo cuando se pertenece menos a sí mismo." Por tanto el individuo y la sociedad crecen al unísono, obteniendo la perfección mutua en el cumplimiento del servicio del deber. Al aplicar esta doctrina del individualismo a la Iglesia, Vinet se convirtió en defensor de la separación de la Iglesia y el Estado, un paso demandado en las únicas dos de sus obras que no llevan la huella de ensayos recopilados. Mantuvo que la religión es un asunto entre Dios y el hombre solamente, mientras que el Estado debería controlar la moral social, que comprende la seguridad de la persona y la propiedad y decencia pública. En 1831 Vinet era todavía un auténtico hijo de la Iglesia nacional, pero para el tiempo de su publicación de Essai sur la manifestation, etc., su actitud había cambiado. Los principios expuestos en su primer ensayo de 1826 los llevó más adelante, atacando especialmente la teoría de que el Estado es el hombre entero. Vinet mantuvo, por el contrario, que el Estado está basado en tratos idénticos comunes a todos, mientras que el fundamento de la Iglesia es la individualidad humana de la conciencia. Siendo esta individualidad una parte de la esencia más interior del cristianismo, Vinet estimó la unión de la Iglesia y el Estado como herejía, otorgando validez sólo a una Iglesia independiente del Estado. Nunca desarrolló un sistema teológico, aunque de él procedieron grandes ideas destinadas a producir fruto para la teología y para la Iglesia. Se convirtió en una especie de segundo Pascal, por lo que no sorprendente que el póstumo Études sur Blaise Psacal (París, 1848) fuera el mejor estudio hasta entonces escrito sobre ese filósofo. En su apologética subrayó la manera en la que el evangelio responde perfectamente a las necesidades del corazón. Estaba firmemente convencido de que la apologética más eficaz es la psicológica. Pero el método psicológico de apologética fue la debilidad así como la fortaleza de Vinet; pues aunque la historia no forja la fe, el olvido de los factores históricos lleva el peligro de la subjetividad y últimamente al racionalismo. Vinet ha sido incluso denominado racionalista, pero, a pesar de frases ocasionales en sus cartas y en su conversación, no fue un escéptico. Si su actitud hacia la Biblia hubiera sido más nítida, el cargo de racionalismo podía fácilmente haberse refutado. La falta de precisión es característica de su apologética y de su teología en general, pero la realidad que él atribuye, en todos sus escritos, a la Caída y al pecado original, así como a los grandes hechos de la salvación y los milagros, es suficiente para impedir que los racionalistas o "liberales" modernos le cuenten como uno de los suyos. Todo el carácter de sus obras demuestra con igual claridad que presupuso absolutamente necesarios los hechos de la revelación. El cristianismo era para él primordialmente una historia y un hecho, a lo que se debe que ganara difusión.
Homilética y otras obras.
Las únicas obras de Vinet sobre teología práctica fueron póstumas. Su Thélogie pastorale (París, 1850) es especialmente valiosa por su rica utilización de la literatura católica francesa. Niega cualquier carácter sacerdotal al clero, denominando a la predicación una obra de amor y misterio y contemplando la instrucción religiosa como un acto de adoración. En su Homilétique ou théorie de la prédication (París, 1853) se muestra relativamente indiferente a su texto, decidiendo sobre los temas de sus sermones antes de escoger sus textos. Tanto teórica como prácticamente estimó casi exclusivamente el sermón sintético y duramente reprobó cualquier olvido del embellecimiento artístico. Cita especialmente a los escritores alemanes y a los predicadores franceses sobre la teoría de la homilética, cuyas obras había estudiado exhaustivamente. El resultado de sus estudios está incorporado en su tercera obra sobre teología práctica, Histoire de la prédication parmi les Réformés de France au dix-septième siècle (París, 1860) una publicación de gran valor. La fuerza de los sermones de Vinet descansa en su magistral control del método psicológico; su debilidad en su olvido del fundamento bíblico. De los cinco volúmenes homiléticos de Vinet sólo uno está basado en sermones verdaderamente pronunciados por él, conteniendo el resto, en su mayor parte, estudios apologéticos o éticos en forma retórica, presentados a un círculo relativamente pequeño de estudiantes. La vida interior de Vinet está claramente reflejada en sus poemas, varios de los cuales han sido justamente incorporados en los himnarios protestantes franceses. Además de las obras ya mencionadas, Vinet fue autor de las siguientes: Chrestomathie française, ou choix de morceaux tirés des meilleurs écrivains frangais (3 volúmenes, Basilea, 1829-30); Études évangéliques (París, 1847); Méditations évangéliques (1849); Études sur la littérature française au dix-neuvième siècle (3 volúmenes, 1849-51); Nouvelles études évangéliques (1851); Histoire de la littérature française au dix-huitième siècle (2 volúmenes, 1853); Liberté religieuse et questions ecclésiastiques (1854); L'Éducation, la famille et la société (1855); Moralistes des seizième et di-septième siècles (1859); Poètes du siècle de Louis XIV (1861); Mélanges (1869) y Lettres (2 volúmenes, Lausana, 1880).
Bibliografía:
Arnold Rüegg, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; bosquejos biográficos de E. Scherer, París, 1853; E. Rambert, 3ª ed., 2 volúmenes, Lausana, 1876; Laura M. Lane, New York, 1890; E. de Pressensé, París, 1890, comp. sus Contemporary Portraits, Londres. 1879; H. Lecoultre, París, 1892. Sobre el pensamiento y actividades de Vinet consultar: F. J. Stahl, Kirchenverfassung nach Lehre und Recht der Protestanten, pp. 279 ss. Erlangen, 1840; F. Chavannes, A. Vinet, notice et mhnoires, París, 1847; idem, A. Vinet... comme apologiste et moraliste chrétien, Leiden, 1883; J. F. Astié, Esprit d'A. Vinet, 2 volúmenes, Lausana, 1861; idem, Le Vinet de la légende et celui de l'hist., ib. 1882; A. F. Langlois, A. Vinet considéré comme predicateur, Estrasburgo, 1864; J. Widmer, A. Vinet envisagt comme apologiste, Lausana, 1875; J. Cramer, A. Vinet, moralist et apologiste chrétien, Lausana, 1884; L. Molines, Études sur A. Vinet, París, 1890; J. B. Roy, L'lndividu et la société d'après les... ouvrages d'A. Vinet, Lausana, 1893; V. Rivet, Étude sur les origines de la pensée religieuse de Vinet, París, 1896; E. Combe, Vinet interprète du N. T., París, 1897; A. Rüegg, A. Vinet, Gedanken und Betrachtungen, Hellbronn, 1897; A Schumann, Vinet, sein Leben, seine Gedankenwelt, seine Bedeutung, Leipzig, 1907.