Historia
WATTS, ISAAC (1674-1748)

Isaac Watts fue el mayor de nueve hijos, de los que Richard fue médico, Enoch fue criado para el mar y Sarah se casó con un mercero llamado Brackstone en Southampton. Recibió una excelente educación en la escuela de John Pinhorne, rector de All Saints, Southampton, prebendario de Leckford y vicario de Eling, Hampshire; una oda pindárica a Pinhorne, de Watts, describe el amplio rango de su saber clásico. Su facilidad en verso inglés apareció muy pronto. La promesa de este genio indujo al doctor John Speed, médico de la población, a ofrecerse para ayudar a Watts a ir a la universidad; pero como prefirió 'echar su suerte con los disidentes' fue enviado (1690) a una academia en Stoke Newington, bajo la presidencia de Thomas Rowe, pastor de la iglesia independiente en Girdlers' Hall. La enseñanza en clásicas, lógica, hebreo y teología era excelente, como muestra el libro de notas de Watts, debiendo a la academia su posterior hábito de laborioso análisis y precisión de pensamiento. Entre sus contemporáneos estuvieron John Hughes (1677-1720), uno de los colaboradores con Spectator, Samuel Say, quien sucedió a Calamy como pastor en Westminster; Daniel Neal y Josiah Hort (posterior obispo de Kilmore y Ardagh y arzobispo de Tuam). Watts fue admitido a la comunión en la iglesia de Rowe en diciembre de 1693. Tras dejar la academia (1694) pasó dos años y medio en su casa y comenzó la composición de himnos. El primero de ellos, Behold the glories of the Lamb, lo elaboró para mejorar los himnos de William Barton y otros que se cantaban entonces en la capilla de Southampton. Siguieron otras composiciones que circularon en manuscrito y repartidas línea por línea cuando eran cantadas. En octubre de 1696 era tutor del hijo de Sir John Hartopp, barón, en Stoke Newington, manteniendo el puesto cinco años, dedicando todo su ocio al hebreo y la teología. Predicó su primer sermón el 17 de julio de 1698 y al año siguiente fue escogido pastor ayudante de Isaac Chauncy en la capilla de Mark Lane. El 18 de marzo de 1702 le sucedió en el cargo de pastor. La congregación era distinguida: Joseph Caryl y John Owen (1616-1683) habían ministrado anteriormente en ella; contó entre sus miembros a la señora Bendish, nieta de Cromwell, Charles Fleetwood, Charles Desborough, cuñado de Cromwell, así como a los Hartopps y a Sir Thomas y Lady Abney. Se trasladó sucesivamente a Pinners' Hall (1704) y Bury Street, St. Mary Axe (1708). Sin embargo, pronto se demostró que Watts era incompetente para supervisarla. El intenso estudio al que se había dedicado había minado su constitución, teniendo frecuentes enfermedades. Ya en 1703 Samuel Price comenzó a ayudarle, siendo luego co-pastor en 1713. Una visita a Thomas y Lady Abney en Theobalds en 1712 desembocó en una propuesta de ellos para que Watts residiera permanentemente en su casa, pasando el resto de sus días bajo su techo, ya fuera en Theobalds o en Stoke Newington, adonde Lady Abney se trasladó (1735) tras la muerte de Sir Thomas Abney (1722). La bondad de los Abneys le dio un hogar protector y lujoso. Iba desde Theobalds para su ministerio de los domingos cuando su salud se lo permitía. En la bella casa en Stoke Newington, que estaba en el posterior cementerio Abney Park, se mostraban algunos cuadros pintados por Watts. Sus ataques de enfermedad aumentaron con los años, reteniendo su cargo de pastor de mala gana y teniendo escrúpulos en cuanto al salario; pero la congregación se negó a desprenderse de alguien tan famoso y amado como Watts.
Watts fue uno de lo escritores más populares de su tiempo. Sus manuales educativos, Catechisms (1730) y Scripture History (1732), se usaban todavía a mediados del siglo XIX. Sus libros filosóficos, especialmente Logic (1725), tuvieron amplia circulación, igual que World to Come (1738) y otras obras de teología popular. La mejor de sus obras es The Improvement of the Mind (1741), que Johnson elogia. En dos campos merece su obra literaria un comentario. Su Horæ Lyricæ (1706) le dio un lugar en Lives of the Poets de Johnson. Fue un libro favorito de poesía religiosa, siendo admitido como tal en una serie de Sacred Classics (1834) con una biografía de Watts en la pluma de Southey. Pero su fama poética descansa en sus himnos. A comienzos del siglo XVIII el duro embargo que Calvino había dictado contra el uso en la música eclesiástica de todo menos los salmos métricos había sido roto por los oscuros himnos de Mason, Keach, Barton y otros, siendo los himnos libremente usados en las congregaciones bautistas e independientes. La poesía de Watts arrasó en el mundo religioso de los disidentes. Dio una voz, hasta entonces no escuchada en Inglaterra, a las emociones espirituales, en su contemplación de la gloria de Dios en la naturaleza y en su revelación en Cristo, convirtiendo al canto de himnos en una fuerza devocional. El éxito de los himnos de Watts se acercó al de la nueva versión de los Salmos. Se sucedió edición tras edición. Los dos volúmenes, editados posteriormente juntos, fueron Hymns (177) y Psalms of David (1719). Hay también himnos añadidos a algunos de sus Sermons (1721) y en Horæ Liricæ. Psalms of David no es un salterio métrico de modelo ordinario. Omite las porciones imprecatorias, parafrasea libremente, inserta en el texto el cumplimiento mesiánico y las interpretaciones evangélicas y ajusta el conjunto (a veces en un grotesco mal gusto, como en la sustitución de 'Israel' por 'Britania') a la posición devocional de su tiempo. El número total de composiciones en los diversos libros debe ser de seiscientas, de las que unas doce son de uso general todavía (Jesus shall reign where'er the sun, 1 Salmo a Salomón. Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. 2 Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad. 3 Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados. 4 Haga él justicia a los afligidos del[…]Salmo 72; When I survey the wondrous Cross; Come, let us join our cheerful songs y Our God, our help in ages past,' están en todos los himnarios). Las características de sus himnos son la fe tierna, la alegría y la piedad serena. Su abanico de temas es muy amplio, aunque muchos de ellos han sido luego tratados mejor. Tenía que luchar con dificultades que él mismo señaló: la escasez de tonadas que le restringían a la métrica de la antigua versión, la ignorancia de las congregaciones y el hábito de repartir los versos uno a uno o incluso línea a línea; teniendo las deficiencias de la dicción poética del tiempo. El resultado es un estilo que a veces es retórico, otras pomposo y otras insulso; pero sus mejores composiciones están entre los himnos más bellos en inglés. Watts fue fundador también de otro departamento de la himnodia. Divine Songs (1715) el primer himnario para niños, posteriormente ampliado y retitulado Divine and Moral Songs, tuvo cien ediciones antes de mediados del siglo XIX.

Fotografía de Kenton Gribble
El calvinismo de Watts fue del tipo suave que evita la doctrina de la reprobación. Watts mantuvo ideas liberales en educación. Su tolerancia y amor de comprensión degeneró por momentos en debilidad, como en su propuesta de unir a independientes y bautistas a costa de la doctrina del bautismo de niños, si los bautistas abandonaban la inmersión. Su saber y piedad atrajeron a un gran círculo, incluyendo a Doddridge, Lady Hertford (posterior duqusa de Somerset), el primer Lord Barrington, el obispo Gibson, el arzobispo Hort y el arzobispo Seeker. La universidad de Edimburgo le otorgó un doctorado honorario en teología (1728). Fue enterrado en Bunhill Fields. En la abadía de Westminster se erigió un monumento y otro en el cementerio Abney Park.
Sus obras, aparte de sus himnos, abarcan The Knowledge of the Heavens and the Earth Made Easy (Londres, 1726); An Essay towards the Encouragement of Charity Schools (1728); Reliquiæ Juveniles (1734); Philosophical Essays (tercera edición, 2 partes, 1742). Sus Works aparecieron en edición de D. Jennings y P. Doddridge (6 volúmenes, Londres, 1753; con biografía por G. Burder, 6 volúmenes, 1810-11; 9 volúmenes, Leeds, 1810-11) y Posthumous Works (2 volúmenes, Londres, 1779).
El siguiente es uno de sus himnos más famosos, traducido al español por W. T. Millham y titulado La cruz excelsa al contemplar:
La cruz excelsa al contemplar
Do Cristo allí por mí murió,
De todo cuanto estimo aquí,
Lo más precioso es su amor.No busco gloria ni honor
Sino en la cruz de mi Señor.
Las cosas que me encantan más
Las sacrifico por su amor.De su cabeza, manos, pies,
Preciosa sangre corrió allí.
Corona de espinas fue
la que Jesús llevó por mí.El mundo entero no será
Dádiva digna de ofrecer.
Amor tan grande y sin igual
En cambio exige todo el ser.
Bibliografía: