Historia

WAZO (980/990-1048)

Wazo, obispo de Lieja, nació cerca de Lobbes, población cercana a Charleroi y a Namur, entre los años 980 y 990, muriendo en Lieja el 8 de julio de 1048. Su importancia radica en sus esfuerzos por la educación, sus relaciones con el emperador Enrique III de Alemania y sus ideas sobre la relación entre el mundo y la Iglesia y sobre el trato a los herejes. En cada situación y emergencia práctica demostró ser un hombre capaz, de pensamiento independiente y acción decisiva. Recibió su instrucción elemental en las escuelas conventuales en Lobbes y Lieja, enseñando en esta última y siendo su director en 1008, extendiendo grandemente su fama e influencia. En 1017 era deán del capítulo de la catedral, reteniendo el directorio de la escuela hasta su dimisión, probablemente, cerca del año 1030, debido a diferencias con otras autoridades sobre disciplina y administración. Incurrió en la enemistad de los campesinos, no teniendo la protección del obispo Beginard. La relajación de la vida canónica bajo su episcopado, tuvo un efecto perjudicial sobre la escuela. Bajo esas desfavorables circunstancias, Wazo buscó ayuda en su amigo, el abad Poppo de Stablo, quien le procuró un puesto en la capilla real de Conrado II (1030). Aquí ganó pronto una posición a causa de una brillante victoria que obtuvo en un debate con el médico judío del emperador, sobre un pasaje del Antiguo Testamento. Tras la muerte del preboste Johannes, Wazo fue elegido para ese puesto y el de archidiácono, con el consentimiento del obispo Reginard (1033). En 1042 fue elegido obispo, en cuyo desempeño no decepcionó la confianza puesta en él. Durante la insurrección del duque Godofredo de Lorena, Wazo permaneció fiel al rey en varias crisis que sucesivamente surgieron en los asuntos del reino. Pero su carrera no tuvo entera aprobación. En la dieta de Aix-la-Chapelle, 1046, durante la consideración del caso del arzobispo Widgar de Rávena (que había sido investido por el rey dos años antes, pero descuidada su consagración episcopal), el obispo Wazo impugnó la competencia de esa asamblea para pronunciarse en el caso de un obispo italiano; y cuando el rey le recordó el deber de obediencia, definió su posición en estos términos: 'La obediencia se debe al papa; a vos la fidelidad.' Frase con la que los otros obispos concordaron. Poco después, cuando Wazo protestó contra una transacción indiscreta en una convención y apeló al hecho de haber sido ungido con óleo santo, Enrique III le respondió: 'Yo también he sido ungido con óleo santo y por lo tanto tengo la autoridad para gobernar.' Entonces Wazo respondió al emperador: '¡Cuán diferente es la unción de la que os jactáis!, porque si vos habéis sido ungido con el poder para dar muerte, nosotros, con la ayuda de Dios, recibimos el poder para dar vida.' Fue Wazo, finalmente, quien se opuso a la legalidad de la destitución de Gregorio VI en Sutri en 1046 y a la elección de Clemente II, aunque esta protesta la hizo tras la muerte de este último en octubre de 1047 y apoyándose en el argumento: 'Ciertamente ni leyes divinas ni humanas permiten esto; tenemos las palabras y escritos de los santos Padres, prescribiendo por todas partes que el sumo pontífice es judicialmente responsable solo ante Dios.' En Wazo el gran partido reformista, que adquirió influencia controladora sobre la Iglesia en el segundo tercio del siglo XI, estaba empezando a incluir en su esquema de operaciones cierta máxima definida de política eclesiástica

Un incidente le movió a mostrar su buen juicio ante la cuestión planteada por Roger II, obispo de Châlons, quien alarmado por el súbito surgimiento de la herejía maniquea en su diócesis, le pidió a Wazo su opinión sobre si debería combatirlos con la espada secular o no. Wazo le respondió por escrito, aconsejándole moderación y mansedumbre. En los asuntos de la administración de su diócesis es digno de notarse que durante el hambre del año 1043, Wazo compró una cantidad de grano que distribuyó juiciosamente, no sólo a los pobres totalmente desprovistos, sino también a los pobres 'orgullosos'. De la misma manera ayudó a los campesinos en sus apuros, para que no tuvieran que vender sus ganados. Más aún, dio también constante atención a los asuntos de la escuela de la catedral. Obtuvo una calurosa alabanza de Anselmo, mientras que un epitafio transmitido por un escritor del siglo XIII le elogió de la siguiente manera: 'Antes se quebrará la muerte que se levante otro Wazo.'


Bibliografía:
Carl Mirbt, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Anselmo, Gesta episcoporum Leodiensium, ed. Köpke, en MGH, Script., vii (1846>, 189-234; H. Bresslau, Jahrbücher des deutschen Reichs unter Konrad II; Leipzig, 1879—84; E. Steindorff, Jahrbücher des deutschen Reichs unter Heinrich III., 2 volúmenes, ib. 1874-81; A. Bittner, Wazo und die Schulen von Lüttich, Breslau, 1879; U. Chevalier, Répertoire des sources historiques du moyen âge, biobibliographie, p. 2332, París, 1887; E. Voigt, Egberts von Lüttich Fecunda ratis, pp. xxix. ss. Halle, 1889; E. Sackur, Die Cluniacenser, ii. 294 ss. 304 ss. ib. 1894; KL, xii. 1229-30.