Historia

WESLEY, JOHN (1703-1791)

John Wesley, padre del sistema doctrinal y práctico llamado metodismo, nació en Epworth, a 37 kilómetros al noroeste de Lincoln, Inglaterra, el 28 de junio de 1703 y murió en Londres el 2 de marzo de 1791.

John Wesley
John Wesley
Familia y primeros años.
Era el decimoquinto hijo y segundo varón superviviente de Samuel Wesley (1662-1735), ministro de la Iglesia anglicana, quien se casó en 1689 con Susannah, quien era la vigésimo quinta hija de Samuel Annesley, siendo luego ella misma madre de diecinueve hijos. El día y el mes de su nacimiento descansan en su propio testimonio (Westminster Mag. 1774, p. 181), el año se deduce del certificado de bautismo de su padre (Stevenson, Memorials of the Wesley Family, 1876, p. 329). Por su padre, descendía de Adam Loftus (c. 1533–1605), primado de Irlanda; su ascendencia más inmediata, por ambos lados, era no conformista. Aunque bautizado John Benjamin (sus padres habían perdido hijos pequeños con esos nombres), su segundo nombre nunca lo usó. Su primera educación desde los cinco años fue con su madre, cuyos métodos eran exigentes, pues le permitió un solo día para aprender el alfabeto. Su rescate del incendio (9 de febrero de 1708-1709) en la rectoría de Epworth se fijó en su mente, refiriéndose posteriormente a ello como 'un tizón arrebatado del incendio' y un milagro de la providencia. Desde el principio se destacó por la firmeza de carácter y por su tono reflexivo, comentando su padre que 'nuestro Jack' no haría nada (non etiam crepitare) 'a menos que pudiera dar una razón para ello'. A los ocho años fue admitido a la comunión. Por propuesta del mecenas de su padre, John Sheffield, primer duque de Buckingham y Normanby, uno de los gobernadores, fue admitido (28 de enero de 1713–14) en la fundación de la escuela Charterhouse, Londres. En ese momento escribía su apellido 'Westley'. Su carrera matutina (por orden de su padre) tres veces alrededor del prado de Charterhouse fortaleció su constitución. Durante algunos años le fue mal; los muchachos más jóvenes, despojados de las raciones por los mayores, tenían que correr con el pan. Se cuenta en un panfleto de 1792 que el bedel Andrew Tooke, escritor de Pantheon, lo reprendió por asociarse con sus jóvenes a quienes arengaba, y obtuvo la respuesta: 'Mejor gobernar en el infierno que servir en el cielo'. A su ausencia en la escuela durante los misteriosos disturbios (1716-1717) en la rectoría de Epworth se deben los minuciosos relatos de este asunto, proporcionados por miembros de la familia para satisfacción de su curiosidad; en Arminian Magazine (octubre-diciembre de 1784) mantuvo el carácter sobrenatural de los sucesos. Su hermano Samuel, entonces director de la escuela de Westminster, lo describe (1719) como un buen estudiante y 'aprendiendo hebreo' (Whitehead, i. 381).

Estudiante en Oxford.
El 24 de junio de 1720 (Tyerman, i. 19) fue elegido estudiante de Christ Church, Oxford; se matriculó el 18 de julio, cuando tenía 16 años (Foster). Justo antes de ingresar, le presentaron a Henry Sacheverell, a quien encontró 'tan alto como un árbol de mayo y tan fino como un arzobispo'. Relata, con gran desprecio, el consejo de Sacheverell, quie al ser 'un tipo muy pequeño', 'volviera a la escuela' (Wakeley, Anecdotes of the Wesleys, 1870, p. 82). Fue un estudiante diligente y vivaz, muy escaso de dinero. En una carta (17 de junio de 1724) a su hermano Samuel, da una muestra de su versificación en inglés, una insignificancia de latín sobre la 'pulga favorita' de Cloe (Westminster Mag., ut sup.). La lectura de Essay of Health and Long Life, de 1724, de George Cheyne, sobre el que escribe a su madre (1 de noviembre de 1724), fijó el principio durante toda su vida de una dieta sobria y moderada, para mejorar su salud. Se graduó en 1724. Hasta el año siguiente, no había pensado en recibir las órdenes. Escribe (Journal, mayo de 1738) que su padre lo presionó para que lo hiciera. Cuando se decidió por esta vocación, su madre la aprobó calurosamente, aunque 'tu padre y yo rara vez pensamos igual' (carta del 23 de febrero de 1724-175), y le aconsejó que se dedicara a la 'teología práctica' como 'el mejor estudio para los candidatos' a las órdenes. Estaba muy influenciado por escritores que inculcaban 'la religión del corazón', pero los usaba con discriminación. Leyó Imitatio Christi en la versión de Stanhope, y estaba 'muy enojado con Kempis por ser demasiado estricto' (en 1735 publicó una edición revisada de esta versión). Holy Living and Dying de Jeremy Taylor le pareció que inculcaba una falsa humildad. Según Tyerman, fue a Charterhouse como santo, pero siendo negligente en sus deberes espirituales, salió de allí como pecador. Encontró dificultades en el artículo anglicano sobre la predestinación y en las cláusulas excluyentes del credo de Atanasio. Su correspondencia sobre estos temas es interesante porque muestra su aferramiento al consejo de su madre y su aborrecimiento por el rígido calvinismo. El 19 de septiembre de 1725 fue ordenado diácono por John Potter (c. 1674-1747), entonces de Oxford. Su primer sermón lo predicó (16 de octubre) en South Leigh, cerca de Witney, Oxfordshire. John Morley († 1731), rector de Lincoln College, utilizó su influencia para su elección (17 de marzo de 1726) como miembro; fue un tributo a su elevado carácter, su facilidad para argumentar y su gusto clásico. Su padre escribe con orgullo: 'Mi Jack es miembro de Lincoln'. El desarrollo de sus poderes poéticos se muestra en una paráfrasis de parte del 1 Bendice, alma mía, al SEÑOR. SEÑOR, Dios mío, cuán grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad, 2 cubriéndote de luz como con un manto, extendiendo los cielos como una cortina. 3 El es el que pone las vigas de sus altos aposentos en las […]Salmo 104, que comenzó el 19 de agosto en Epworth. El 7 de noviembre fue elegido profesor de griego y moderador de las clases. Obtuvo la maestría el 9 de febrero de 1726-1727 (Foster; Whitehead, del 'diario privado' de Wesley, señala el 14 de febrero; Stevenson el 15 de febrero). Mucho después dio una curiosa prueba de la solidez de su erudición. Warburton, quien lo atacó en 1762, envió el manuscrito de su trabajo a Wesley, quien corrigió las citas clásicas y se lo devolvió (Everett, Adam Clarke, 1843, i. 244).

Primeras influencias.
En agosto de 1727 se convirtió en coadjutor de su padre, residiendo y oficiando principalmente en Wroot, realizando visitas a Oxford, donde fue ordenado sacerdote (22 de septiembre de 1728) por el obispo Potter. Quedó muy impresionado por un dicho de Thomas Haywood († 1746), quien lo examinó, en el sentido de que entrar en el sacerdocio era 'desafiar a toda la humanidad' (Hampson, i. 113). Visitó Staunton, Worcestershire, la casa de Betty Kirkham (a quien Martha Wesley, escribiendo el 7 de febrero de 1727-178, llama su 'Varanese'), hermana de Robert Kirkham. Aproximadamente por esta época la lectura de Christian Perfection y Serious Call de Law le proporcionaron una idea sublime de la ley de Dios, resolviendo guardarla interna y externamente, creyendo que en su obediencia hallaría la salvación. Se propuso llevar una vida rígidamente metódica y abstemia; estudiaba las Escrituras y realizaba sus deberes religiosos con gran diligencia, privándose a sí mismo para tener limosnas para dar, entregando su corazón, mente y esfuerzo a una vida piadosa. Wesley, en julio de 1732, conoció personalmente a Law en Putney, quien le presentó Theologia Germanica y otros libros de la misma clase. Su ruptura con los místicos posteriormente fue completa. A Jacob Böhme lo consideró 'grandilocuente (Journal, 4 de junio de 1742) y a Swedenborg un loco (ib. 28 de marzo de 1770).

John Wesley y sus amigos en Oxford - El Club Santo
John Wesley y sus amigos en Oxford - El Club Santo
El apodo 'metodista'.
Una amable carta de Morley (21 de octubre de 1729) le amonestaba por su coadjuditoría para que cumpliera con las obligaciones estatutarias de su membresía. Regresó a su residencia en Lincoln College el 22 de noviembre e inmediatamente fue puesto a cargo de once alumnos. Encontró a su hermano Charles asociado con otros dos estudiantes universitarios, William Morgan (1712-1732), de Christ Church, un irlandés, y Kirkham (antes mencionado) de Merton; los tres ya eran etiquetados como 'metodistas' por sus estrictas reglas de estudio y observancia religiosa, incluida la práctica de la comunión semanal. Al unirse a estos jóvenes metodistas, John Wesley se convirtió naturalmente en su cabeza y dirigió sus planes, recibiendo el apodo de 'coadjutor del club sagrado', un chiste de Merton. La compañía de los metodistas de Oxford nunca alcanzó grandes proporciones. Dos o tres de los alumnos de John Wesley fueron admitidos a sus reuniones en 1730, y un alumno de Charles, Benjamin Ingham de Queen y Thomas Broughton (1712-1777) de Exeter fueron admitidos en 1732; en períodos posteriores del mismo año, John Clayton (1709-1773) de Brasenose, con dos o tres de sus alumnos, fue admitido, y James Hervey (1715-1758) de Lincoln; George Whitefield de Pembroke no fue admitido hasta 1735 (ver Tyerman, Oxford Methodists, 1873). Sus procedimientos fueron atacados en Fog's Weekly Journal del 9 de diciembre de 1732, y un forastero publicó un panfleto defensivo, The Oxford Methodists (1732; segunda edición, 1738). Samuel Wesley, el padre, visitó Oxford en enero de 1732-173 para saber 'lo que estaban haciendo sus hijos', los alentó a perseverar y los ayudó de vez en cuando con sus consejos. El obispo Potter fue amistoso con ellos; aunque 'irregulares', afirmó que habían 'hecho bien'. Los metodistas de Oxford fueron asiduos en el estudio (en 1731, John y Charles Wesley comenzaron una práctica de por vida de conversar entre ellos en latín); todas las noches se reunían para conversar antes de la cena; ayudaban a los pobres y se ocupaban de la ropa y la educación de los escolares; visitaban diariamente a los presos en el castillo, leían oraciones allí los miércoles y viernes, predicaban los domingos y administraban la comunión una vez al mes. Su religión se basaba en el Libro de Oración; junto a la Biblia en cuanto a doctrina valoraban los libros de homilías. No se negaban a divertirse; sería injusto acusar su temperamento de morboso; su filantropía los mantenía en contacto con la vida real; el fuerte sentido de Wesley, su alegría (no desdeñaba el juego de cartas, como muestran sus relatos privados) y su conocimiento de la naturaleza humana, daban un tono varonil a su celo. La marcada divergencia de sus carreras posteriores, si bien muestra reacción en algunos casos de un ideal sobrecargado, prueba también que la disciplina del rigor no fue ruinosa para la independencia de las mentes individuales. El propio Wesley era un poco ascético; ser metódico y exacto era para él una parte esencial de la felicidad. Se levantaba a las cuatro y a las cinco, por la mañana y por la noche, pasaba una hora en oración privada. Su diario y sus relatos los mantuvo con constante precisión. Un día a la semana lo dedicaba a la correspondencia amistosa. Su primera publicación fue una pequeña colección de oraciones diarias (1733) para el uso de sus alumnos. El 11 de junio de 1734 predicó lo que su hermano Charles llama 'su sermón jacobita' ante la universidad, habiendo tomado la precaución de presentarlo al rector para su aprobación antes de predicar.

John Wesley paseando y leyendo la Biblia
John Wesley paseando y leyendo la Biblia
Negativa a suceder a su padre.
Entre agosto de 1730 y julio de 1734 se escribió bajo el seudónimo 'Cyrus' con 'Aspasia', es decir, Mary Pendarves (antes Granville, y más conocida como Mary Delany), amiga de su 'Varanese'. La correspondencia muestra un cálido interés por ambas partes (Tyerman, i. 75). En noviembre de 1734, su padre quería verlo designado como su sucesor en Epworth. Su hermano Samuel, que había rechazado la porpuesta, escribió enérgicamente, casi con enojo, para instar a John a que la cumpliera. Pero Wesley no se sintió conmovido ni por la súplica de su padre ni por los argumentos de su hermano. Pensó que había más cosas buenas que hacer en Oxford y que podía hacerlas. La correspondencia se extendió hasta febrero de 1734–5 (Priestley, Original Letters, 1791, págs. 17–50). Sin embargo, se desprende de una carta del 15 de abril (cuando su padre agonizaba) que había solicitado la sucesión de Epworth; Edmund Gibson, obispo de Londres, fue 'el obstáculo' para su promoción (Tyerman, i. 102). Diez días después asistió en el lecho de muerte a su padre. No se sabe qué alteró su visión de la situación de Oxford; pero su juicio sobre el lugar adecuado para sus facultades debe haber experimentado una revolución, ya que el 18 de septiembre estaba listo para emprender la misión de Georgia, promovida por John Burton, uno de los fideicomisarios de Georgia, la mayoría de los cuales, sin embargo, eran disidentes. Wesley, con su hermano Charles, estaba visitando a James Hutton (1715-1795) en Westminster, cuando conoció a Burton, quien le presentó a James Edward Oglethorpe. Su primer sermón improvisado fue predicado en este momento en Allhallows, Lombard Street, sobre el fracaso de John Heylyn.

Estancia en América.
Los Wesley, con Ingham y Charles Delamotte (1714-1790), hijo de un magistrado de Middlesex (quien fue como criado de John Wesley), se embarcaron para Georgia en el Simmonds en Gravesend el 14 de octubre de 1735, aunque el barco en realidad no comenzó su viaje desde Cowes hasta el 10 de diciembre. A bordo iban veintiséis moravos alemanes, con David Nitschmann (1696-1772), su nuevo obispo (13 de marzo de 1734-5). Wesley enseguida (17 de octubre) comenzó a aprender alemán (ya dominaba el francés, 'el idioma más pobre y mezquino de Europa', y aprendió español en 1737 para conversar con judíos en Georgia). Llegaron a Savannah el 6 de febrero de 1735. Al día siguiente, Oglethorpe presentó a Wesley a August Gottlieb Spangenberg (1704-1792), posterior (1744) obispo de Moravia, cuyas preguntas le dieron a Wesley una nueva visión de la importancia de la doctrina evangélica. Durante un mes se hospedó con Spangenberg y sus amigos. La ordenación de Anton Seiffart como obispo moravo de Georgia, el 28 de febrero, lo impresionó mucho por su 'sencillez, así como por su solemnidad'. Su primera carta a Zinzendorf fue el 15 de marzo de 1736.

La misión de Wesley en Georgia duró menos de dos años, la última parte interrumpida por disputas. Savannah era su cuartel general, pero después de la partida de su hermano pasó mucho tiempo en Frederica y otros lugares. Toda Georgia la consideraba su parroquia; fue acusado de llamarse a sí mismo (10 de agosto de 1737) 'ordinario de Savannah' (Tyerman, i. 157). Ingham partió hacia Inglaterra el 26 de febrero de 1736-7, con el objeto de traer más ayuda, sin la cual no había perspectivas de evangelizar a los indios. En ese aspecto, los objetivos de la misión no se cumplieron, aunque Wesley hizo algún intento en esa dirección; en otros aspectos, no tuvo éxito en los detalles. La predicación de Wesley se consideraba demasiado personal y su visita pastoral una censura. Su puntillosa insistencia en las cuestiones de uso primitivo (por ejemplo, la inmersión de los bebés en el bautismo y el uso del cáliz mixto), el realizar el 'culto de la mañana' a las cinco, y 'el oficio de comunión (con el sermón) a las once', su introducción de himnos no autorizados, su severidad en el asunto de los comulgantes, excluyendo a los disidentes como no bautizados, su participación en una 'sociedad' religiosa privada, provocaron la réplica 'We are protestants' (Journal, 22 de junio de 1736). Con el propio Oglethorpe, Wesley no tuvo ninguna disputa, y hay que admitir que, en su conjunto, la misión de Wesley en Georgia, breve y turbulenta como fue, impresionó la mente de los hombres con un nuevo sentido de la realidad de la religión. Su primer libro de himnos se publicó en Charlestown en 1737.

A su llegada a Georgia, Wesley conoció (12 de marzo de 1735-6) a Sophia Christiana Hopkey, una muchacha inteligente, sobrina de la esposa de Thomas Causton, magistrado de Savannah. Wesley le enseñó francés; ella se vistió de blanco para complacerlo y lo cuidó durante un ataque febril. Delamotte le preguntó si pensaba casarse con ella. Es cierto que le había propuesto matrimonio (Tyerman, i. 149) y se ofreció a cambiar su 'forma de vida' para ganar su aceptación, a lo que ella se negó. Wesley, actuando con el espíritu de un moravo, remitió el caso a Nitschmann y acordó, 'después de algunas vacilaciones', acatar la decisión de las autoridades moravas, que era que no debía 'seguir adelante' (Moore, i. 312). La fecha fue probablemente el 4 de marzo de 1736-7 (Tyerman, i. 148). El 8 de marzo, Sophia se comprometió con William Williamson y se casó con él el día 12. Le mostró las cartas de Wesley a su esposo, quien 'le prohibió que asistiera a su capilla o a su casa en el futuro' (Gent. Mag., 1792, i. 24). Ella estuvo presente en el servicio de comunión el 3 de julio, después de lo cual Wesley, mientras caminaban a casa por la calle, especificó algunas cosas 'reprobables en su comportamiento'; ella quedó naturalmente indignada. Wesley escribió (5 de julio) a Causton insinuando, como claramente explicó al día siguiente, que podría ser su deber rechazar a alguien de su familia a la comunión. Causton respondió enojado que, a menos que fuera él mismo o su esposa, no debería intervenir. El 7 de agosto, Wesley rechazó a la Sra. Williamson la comunión. Williamson obtuvo la orden (8 de agosto) para el arresto de Wesley por difamación, fijando daños en 1.000 libras. El 22 de agosto, el gran jurado por una mayoría de treinta y dos a doce encontró apoyo en diez artículos de acusación, incluidos todos los puntos de uso eclesiástico objetados contra Wesley. Wesley tenía razón al decir que nueve de esos artículos, al ser puramente eclesiásticos, no eran competenecia de un tribunal civil. En repetidas ocasiones pidió ser juzgado por el primer artículo, alegando sus comunicaciones con la Sra. Williamson contrarias a la orden de su esposo. No se llevó a cabo ningún juicio. Oglethorpe estaba en Inglaterra. El 2 de diciembre los magistrados emitieron una orden prohibiéndole salir de la provincia. Partió esa misma noche, dejando atrás Delamotte, embarcándose para Inglaterra desde Charlestown el 22 de diciembre de 1737 y desembarcó en Deal el 1 de febrero de 1737. Whitefield iba a partir para Georgia; Wesley le escribió para disuadirlo, pero evitó encontrarse con él. El 4 de febrero visitó a Oglethorpe en Londres, y durante la siguiente quincena tuvo entrevistas con los fideicomisarios de Georgia, dando razones de la renuncia a su cargo.

Contacto con los moravos en Londres y conversión.
El 7 de febrero de 1737-38 conoció a Peter Böhler (1712-1775), recién llegado de Alemania, lo llevó a Oxford y a Stanton Harcourt en una visita a John Gambold, y frecuentó su compañía hasta que dejó Inglaterra (4 de mayo). Mantuvo correspondencia con Böhler hasta 1775. La capilla Fetter Lane, donde Böhler fundó (1 de mayo) una 'sociedad religiosa' a la que Wesley se unió, fue el escenario del ministerio (1707-1728) de Thomas Bradbury y luego fue el lugar de culto no conformista más antiguo de Londres. Durante diez años Wesley había luchado contra el pecado, esforzándose por cumplir la ley del evangelio, con la intención de manifestar su justicia, pero, según escribió, no había obtenido libertad del pecado ni el testimonio del Espíritu, porque lo buscaba no por fe sino 'por las obras de la ley'. Había aprendido de los moravos que la fe es inseparable del dominio sobre el pecado y que la paz constante procede de un sentido del perdón, siendo concedida la fe salvadora en un momento. Esta fe salvadora la recibió el 24 de mayo de 1738 en una reunión morava en la calle Aldersgate, Londres, mientras escuchaba la lectura del prefacio de Lutero a la carta a los Romanos, donde se expone la fe y la doctrina de la justificación por la fe. 'Sentí', escribió, 'en mi corazón un ardor extraño. Sentí que confiaba en Cristo, y solamente en él, para mi salvación, y me fue dada certeza de que él había quitado mis pecados'. Dos o tres semanas más tarde predicó un memorable sermón, sosteniendo la doctrina de la salvación personal por la fe, seguido por otro sobre la gracia de Dios 'gratis en todo y gratis para todos'. Su deuda con los moravos lo impulsó a visitar Herrnhut. A partir del 13 de junio con Ingham y John Töltschig (1703-1764), viajó por Holanda y el norte de Alemania; en Marienborn visitó a Zinzendorf, quien lo puso a cavar en su jardín (Hampson, i. 218); llegó a Herrnhut el 1 de agosto, permaneció allí dos semanas y regresó a Londres el 16 de septiembre. El 21 de octubre, se reunió junto a Charles con Edmund Gibson, obispo de Londres, y preguntó si las 'sociedades religiosas' eran 'conventículos'. Gibson pensaba que no y añadió: 'No determino nada.' Después de pasar un mes en Oxford, elaboró ​​las reglas (finales de 1738) para las sociedades de Moravia. Pronto se abriría camino para sí mismo.

John Wesley predicando en Bolton Crosspor Peter Jackson
John Wesley predicando en Bolton Cross
por Peter Jackson
Predicador al aire libre.
El ejemplo de la predicación al aire libre de Whitefield fue repulsivo al principio para su sentido de 'la decencia y el orden'; pero después de exponer en Bristol el Sermón de la Montaña, un 'precedente bastante notable de predicación en el campo, aunque supongo que había iglesias en ese tiempo también', la tarde siguiente (lunes 2 de abril de 1739) predicó 'desde una pequeña prominencia en un terreno aledaño a la ciudad, a unas tres mil personas' (Journal). Esos cultos al aire libre fueron muy fructíferos, no dudando ya en predicar en cualquier lugar donde pudiera concentrarse la gente. El 12 de mayo puso la primera piedra en Horse Fair, Bristol, de 'una sala' que, cuando se abrió, se llamó la 'Sala Nueva', y fue de hecho la primera capilla metodista. Su encuentro en Bath (5 de junio) con Richard Nash (Beau Nash) muestra su notable poder de respuesta concluyente. De más importancia es su entrevista, en agosto (relatada por él mismo, Works, xiii. 470), con Joseph Butler, entonces obispo de Bristol. Las sociedades de Bristol habían destacado por fenómenos convulsivos, a los que John Wesley estaba más inclinado a otorgar importancia religiosa que Charles, hasta que descubrió que sus sociedades estaban invadidas por los 'profetas franceses'. Butler había 'pensado una vez' que Wesley y Whitefield eran 'hombres bien intencionados'; su alterada opinión se debió a 'fingidas revelaciones y dones extraordinarios del Espíritu Santo', que describió como 'una cosa horrible, una cosa muy horrible'. Wesley declinó la responsabilidad por las declaraciones de Whitefield, negó que hubiera administrado el sacramento en sus sociedades ('y creo que nunca lo haré'), afirmando ser 'un sacerdote de la Iglesia universal', y al consejo de Butler de 'irse de aquí', respondió: 'Creo que puedo hacer mucho bien aquí; por lo tanto, aquí me quedo'. No parece haber leído Analogy hasta el 21 de enero de 1746 (nuevamente, el 20 de mayo de 1768). Pensó que era 'demasiado profundo' para su propósito.

Acosando al predicador
Acosando al predicador
Crecimiento y oposición.
Desde 1739 en adelante Wesley y los metodistas fueron perseguidos por clérigos y magistrados, atacados en los sermones, tratados y libros, acosados por el populacho, a veces en controversias, siempre trabajando entre los necesitados y olvidados, pero creciendo constantemente. Fueron denunciados como difusores de doctrinas extrañas, fomentadores de disturbios religiosos, ciegos fanáticos que descarriaban a la gente, que pretendían dones milagrosos, denigraban al clero de la Iglesia anglicana y pretendían restablecer el papado. Wesley fue frecuentemente acosado, siendo hecha gran violencia contra los metodistas en sus personas y propiedades. Pero viendo que la Iglesia había fallado en su deber de llamar a los pecadores al arrepentimiento, que sus clérigos eran mundanos y que las almas perecían en sus pecados, él se vio llamado por Dios para avisar a los hombres a que huyeran de la ira venidera, no permitiendo que ninguna oposición ni persecución ni obstáculos le impidieran la urgencia y autoridad de su comisión. Los prejuicios de la educación de la Alta Iglesia, sus estrictas nociones de los métodos y características de la adoración pública, sus ideas de la sucesión apostólica y las prerrogativas del sacerdote, ni siquiera sus más preciadas convicciones, no pudieron cruzarse en el camino en el que la providencia le dirigía. Sin todavía darse cuenta de que los hombres impíos perecerían en sus pecados e incapaz de alcanzarlos desde los púlpitos de la Iglesia, comenzó a predicar al aire libre.

El 11 de noviembre de 1739, Wesley predicó por primera vez en Foundery (un edificio gubernamental en desuso durante mucho tiempo para fundir artillería de bronce) en Windmill Hill (posterior Tabernacle Street, Finsbury Square), Londres. Después compró la ruinosa estructura por 115 libras, la reparó y amplió, y durante una generación fue la sede del metodismo en Londres, hasta que fue reemplazada por la apertura (2 de noviembre de 1778) de la capilla de City Road (reabierta después de la reconstrucción, 1899). Un poco más tarde, el 24 de diciembre de 1739 (comp. Journal, y Wesley, Earnest Appeal, 1743), fue el origen de la 'sociedad unida', formada especialmente por el propio Wesley, que constaba primero de ocho o diez personas, que acordaron reunirse todos los jueves por la noche. A partir de esta fecha (1739) Wesley suele contar la formación de las sociedades metodistas, aunque a veces a partir de la sociedad de Oxford (1729), que había sido seguida por la sociedad de Savannah (abril de 1736) y por la sociedad de Fetter Lane (1738) con sus ramificaciones en Bristol y otros lugares. La separación de Wesley de esta última organización se debió al surgimiento en ella de un espíritu de quietismo, opuesto a los medios externos de crecimiento religioso. Fue excluido de la capilla de Fetter Lane el 16 de julio de 1740, se retiró de la sociedad el 20 de julio y trasladó su propia sociedad a Foundery el 23 de julio. Sin embargo, no fue hasta agosto de 1745 que, mediante un anuncio en el Daily Advertiser, Hutton, actuando por orden de Zinzendorf, declaró formalmente que los moravos no tenían nada que ver con Wesley. Le harían nuevas propuestas al año siguiente.

Ruptura abierta con el calvinismo.
Así separado de sus amigos moravos, procedió a disociarse del calvinismo. Su padre fue de línea arminiana, pero John resolvió la cuestión por sí mientras estuvo en el colegio, declarándose fuertemente contrario a las doctrinas de la elección y la reprobación. Whitefield se inclinaba al calvinismo. En su primera gira por América abrazó las ideas de la escuela de Nueva Inglaterra sobre el calvinismo y cuando Wesley predicó su sermón sobre la gratuidad de la gracia atacando la predestinación como blasfema, por representar 'a Dios peor que el diablo', Whitefield le rogó (1739) que no repitiera o publicara el sermón. Él rehuía una disputa o discusión. 'Prediquemos' dijo 'la salvación gratuita para todos', pero guardando silencio sobre la elección. El sermón de Wesley se publicó y entre las réplicas hubo una de Whitefield, escrita el 24 de diciembre de 1740 y publicada en marzo de 1741 a pesar de la protesta de Charles Wesley. La separación se produjo en 1741. Wesley escribió al respecto que los que sostienen la redención universal no deseaban la separación, pero 'los que defienden la redención particular no quieren oír hablar de ninguna acomodación'. Whitefield, Harris, Cennick y otros fueron los fundadores del metodismo calvinista galés, fundado (1738) por Howel Harris (Wesley asistió a su conferencia en enero de 1745-176), estando asociada la 'Conexión', fundada (alrededor de 1756) por Selina Hastings, condesa de Huntingdon. 'Así que ahora había dos tipos de metodistas' (Wesley, Works, viii. 335). Wesley y Whitefield se reconciliaron personalmente en 1742; en enero de 1749-1750 llevaron a cabo cultos juntos. El sermón fúnebre de Whitefield, según su propio deseo, fue predicado por Wesley. La ruptura con Hervey no se produjo hasta 1755. La controversia con el calvinismo se reanudó, en una forma muy aguda, debido al mordaz resumen de Wesley (marzo de 1770) de las posiciones de Augustus Montague Toplady, que originalmente se había puesto de su lado. La extrema virulencia de Toplady en respuesta hizo que Wesley (después de 1771) lo dejara en manos de Walter Sellon; pero el escrito más poderoso de la parte de Wesley estuvo en Checks to Antinomianism (1771-175), de John William Fletcher o de la Flechere. La disputa se prolongó, con rasgos miserables, hasta la muerte de Toplady, unos meses antes de que Wesley fundara (1 de enero de 1778) Arminian Magazine como órgano de su enseñanza. Calvinistas moderados, como Charles Simeon, nunca tuvieron ninguna disputa con Wesley (Tyerman, iii. 510).

Wesley predicando desde la tumba de su padre
Wesley predicando desde la tumba de su padre
Predicación laica.
Apartado de los aliados calvinistas y moravos, Wesley desarrolló gradualmente la organización de su propio movimiento. Viendo que él y unos pocos clérigos que le ayudaban no podían hacer la obra que tenía que ser hecha, se sintió guiado a principios de 1739 a aprobar tácitamente la predicación laica, siéndoles permitido predicar y realizar tarea pastoral a hombres que no habían sido ordenados. De manera que una de las principales características del metodismo, a la cual debe mayormente su gran éxito, fue adoptada por Wesley en respuesta a una necesidad. Su primer predicador laico fue Joseph Humphreys, en 1738 (Wesley, Works, iv. 473), quien se unió (abril de 1741) al lado calvinista. El siguiente fue John Cennick (1718-1755), quien dirigió (6 de marzo de 1740-1) 'el primer cisma en la historia metodista' (Tyerman, i. 345). Naturalmente, estos fracasos hicieron que Wesley fuera cauteloso. Sobre Thomas Maxfield († 1783) le escribe a su hermano Charles (21 de abril de 1741): 'No tengo claro que el hermano Maxfield no deba enseñar en Greyhound Lane; tampoco puedo prescindir de él'. Whitehead (i. 60) cuenta un relato de Wesley actuando según el juicio de su madre al tolerar a un predicador laico; Moore (i. 506) dice que Maxfield, que dejó a Wesley el 28 de abril de 1763, fue arrastrado por el fanatismo milenarista de George Bell.

Al formar gradualmente una fuerte cuadrilla de predicadores misioneros laicos, Wesley estaba trabajando inconscientemente en las líneas de Vavasor Powell y George Fox (1624–1691). Pero sus predicadores debían ser comulgantes de la Iglesia anglicana, y sus predicaciones no debían tomar el lugar de los cultos de la iglesia, sino ser 'como los sermones en la universidad' (Minutes, 1766). La propia actividad de Wesley en el ministerio itinerante sería inusual si no fuera por el ejemplo de Fox. Las reuniones de clase comenzaron en Bristol (15 de febrero de 1741-2) por sugerencia del capitán Fry, y principalmente como un medio de recaudar fondos ('un centavo a la semana') para saldar una deuda de la capilla. Wesley percibió de inmediato el germen de una organización para la inspección moral y espiritual; el sistema de clases se amplió a Londres el 25 de marzo. Los 'tickets de la sociedad' (renovables trimestralmente) se emitieron por primera vez. Se tuvo cuidado constante para expulsar a los miembros indignos; el proceso actuó como un freno al rápido crecimiento de las sociedades; 'el número', dijo Wesley, 'es una circunstancia insignificante' (Journal, 25 de junio de 1744). Dos sermones notables pertenecen a este período. El primero, su sermón 'casi cristiano', en St. Mary, Oxford (25 de julio de 1741), ilustra la discreción de Wesley; había preparado en latín e inglés un discurso de mucha más severidad, con un texto irritante (Tyerman, i. 362); hizo preguntas en esa fecha sobre los ejercicios para la licenciatura en teología, pero no llevó a cabo el asunto; su último sermón universitario fue el 24 de agosto de 1744. El otro, en Epworth, en la noche del 6 de junio de 1742, fue predicado (cuando John Romley, el coadjutor, lo excluyó de la iglesia) de pie sobre la lápida de su padre, y fue el primero de cuatro discursos pronunciados en las mismas circunstancias.

La primera conferencia wesleyana - National Portrait Gallery
La primera conferencia wesleyana - National Portrait Gallery
Creación de la primera conferencia metodista.
En 1743 Wesley abrió dos capillas adicionales en Londres: una (29 de mayo) en West Street, Charing Cross Road, anteriormente protestante francesa; esta fue la sede de la obra metodista en West End hasta 1798; la otra (8 de agosto) en Snow Fields, Bermondsey, antes arriana. En todas sus capillas, hombres y mujeres se sentaban aparte; destacaban por su 'canto rápido', sin acompañamiento de órgano. La primera conferencia o 'conversación' metodista (25-30 de junio de 1744) se llevó a cabo en Foundery por los Wesley, otros cuatro clérigos (tres de ellos con beneficio) y cuatro predicadores laicos, de los cuales solo uno, John Downes († 1774), se mantuvo constante en el metodismo. Con la institución de esta conferencia Wesley consolidó su movimiento y proporcionó una válvula de escape para las divergencias de opinión; la elección de los invitados a la consulta recaía en él, y conservaba un poder de dirección sin control. El método de resolver asuntos mediante respuestas a las preguntas se había previsto en el organismo cuáquero, del que aparentemente Wesley no sabía nada; la doctrina cuáquera, como se enseña en Apology de Barclay, le repelía (1748) por su falta de sacramentos y sus reuniones silenciosas; sin embargo, había reimpreso (1741) extractos de Barclay sobre la predestinación. Esta primera conferencia inició la división del país en 'circuitos' metodistas. En 1746, para que los predicadores pudieran trabajar más sistemáticamente y las sociedades recibiran sus servicios más regularmente, Wesley designó 'ayudantes' para circuitos definidos, incluyendo cada uno de ellos al menos treinta nombramientos mensuales. Creyendo que su utilidad y eficacia se incrementarían al ser cambiados de un circuito a otro cada año o dos, estableció el itinerario, insistiendo que los predicadores se sometieran a su reglas. Cuando en 1788 algunas personas objetaron ante los frecuentes cambios, escribió: 'Durante cincuenta años le ha agradado a Dios bendecir el plan itinerante, el último año más que ninguno. No debe ser alterado hasta que yo sea quitado de en medio y espero que permanecerá hasta que el Señor venga a reinar sobre la tierra.' Mientras que la primera conferencia afirmó el deber de obediencia canónica a los obispos 'en la medida de lo posible con una conciencia segura', y se declaraba en contra de la separación de la Iglesia anglicana, la presión de las circunstancias estaban alterando rápidamente la visión de Wesley sobre el orden eclesiástico. En la segunda conferencia (Bristol, 1-3 de agosto de 1745) se afirma claramente que Wesley 'puede ser llamado obispo o supervisor' de todas las congregaciones reunidas por él como 'predicador del evangelio' (Minutes, 1862, i. 26–7). En el camino a Bristol leyó (20 de enero de 1745-176) Enquiry into the Constitution... of the Primitive Church, publicada de forma anónima en 1691 (ampliada en 1713) por Peter King, primer Lord King, convenciéndose de que la sucesión apostólica era una fabricación, 'que los obispos y presbíteros son (esencialmente) de un orden, y que originalmente cada congregación cristiana era una iglesia independiente de todas los demás' y que él era 'un episcopos como cualquiera en Inglaterra'. Algunos años mas tarde el Irenicon de Stillingfleet le hizo renunciar a la idea de que Cristo o sus apóstoles habían prescrito alguna forma de gobierno, declarando válida la ordenación hecha por un anciano. En su notable correspondencia (mayo de 1745 a febrero de 1748) con 'John Smith', es decir, Thomas Secker (cuya actitud contrasta curiosamente con la de George Lavington un poco más tarde) trata a todo el orden eclesiástico como subordinado a las necesidades espirituales (Works, xii. 75; toda la correspondencia está en Moore, vol. ii. App.).

Noviazgo frustrado.
Wesley había publicado en 1743 Thoughts on Marriage and Celibacy, dando preferencia al celibato. Su opinión fue modificada por una discusión en la conferencia de junio de 1748. Enfermo en agosto siguiente en Newcastle-on-Tyne, Grace Murray lo cuidó durante cuatro días, entonces a cargo de su casa de huérfanos. Grace (nacida el 18 de enero de 1715–16 y muerta el 23 de febrero de 1803), hija de padres pobres, Robert († 1740) y Grace Norman, se había casado (13 de mayo de 1736) con Alexander Murray, marinero, ahogado en 1742. Wesley le propuso matrimonio y ella no se negó. La llevó consigo en sus viajes misioneros por Yorkshire y Derbyshire, y la dejó en Cheshire con uno de sus predicadores, John Bennet (muerto el 24 de mayo de 1759, a los 44 años), con quien ella se comprometió en uno o dos días. Habiéndola convencido de que este compromiso no era vinculante, Wesley en abril de 1749 la llevó a Irlanda, la empleó allí en trabajos religiosos, y antes de salir de Dublín en julio se comprometió con ella, quien reanudó la correspondencia con Bennet en un infundado ataque de celos por una tal Molly Francis, y durante algunas semanas, mientras acompañaba a Wesley en sus viajes, estuvo intermitentemente con Bennet. Wesley, al enterarse y convencido por Grace que lo amaba más, le dijo que no la abandonaría ni consentiría un matrimonio inmediato. El 7 de septiembre le escribió a Bennet, afirmando que Grace era suya. Envió una copia de la carta a Charles Wesley, quien de inmediato intervino, pidiendo ayuda a Whitefield, quien parece haber actuado en contra de su propio juicio, como le expresó a Wesley. Pero la Sra. Murray (aunque 'a petición suya' el compromiso de Dublín con Wesley había sido renovado ante testigos el 20 de septiembre) se casó con Bennet en St. Andrew, Newcastle, el 3 de octubre de 1749. Wesley se encontró con la pareja en Leeds el 6 de octubre; no volvió a ver a la Sra. Bennet hasta 1788, en compañía de Henry Moore (1751-1844), quien quedó muy favorablemente impresionado por ella (Addit. MS. 7119, con las correcciones de autógrafos de Wesley; impreso en Narrative of a Remarkable Transaction in the Early Life of John Wesley de Hook, 1848; C. Wesley, Journal, i. 225; Moore, ii. 171; Bennet, Memoirs of Mrs. Grace Bennet, 1803). La aguda decepción de Wesley también se plasmó en versos, escritos el 8 de octubre, e impresos por primera vez por Moore (la copia en Addit. MS. 7119 tiene cuatro estrofas adicionales).

Mary Vazeille, esposa de WesleyJohn Wesley’s House & The Museum of Methodism
Mary Vazeille, esposa de Wesley
John Wesley’s House & The Museum of Methodism
Matrimonio.
Wesley tuvo la simpatía de Vincent Perronet, quien lo convenció de que debía casarse. Habiendo alcanzado esta convicción el 2 de febrero de 1750-1, no perdió tiempo en actuar en consecuencia. Su elección fue Mary Vazeille, una dama siete años menor que él, originalmente sirvienta doméstica, ahora viuda de Anthony Vazeille (muerto en 1747), comerciante de Londres, con una fortuna de 3.000 libras, de la cual solo tenía un usufructo vitalicio.

Ella tenía cuatro hijos, el menor (Noah) con menos de cinco años. Charles Wesley la había conocido a través de Edward Perronet y había sido su invitado; del partido 'nunca tuvo la menor sospecha' (C. Wesley, Journal, ii. 78). El 9 de febrero se ejecutó un acuerdo matrimonial, asegurando la propiedad de la Sra. Vazeille para su uso exclusivo. El domingo 10 de febrero, Wesley se torció el tobillo y 'pasó el resto de la semana' bajo el techo de la señora Vazeille en Threadneedle Street, 'en parte escribiendo una gramática hebrea'. El 4 de marzo todavía no podía caminar (predicó de rodillas), pero el 18 o 19 de febrero se casó con la Sra. Vazeille (se dice, por Charles Manning, vicario de Hayes, Middlesex), siendo su hermano Charles 'uno de los últimos que supo de su infeliz matrimonio' (ib. ii. 79). Moore habla de la Sra. Wesley como 'bien calificada' para su puesto; ella estuvo de acuerdo en que su marido no debía relajar ninguna de sus labores y durante cuatro años solía acompañarlo en sus viajes, viajando con él en su segunda visita a Escocia en 1753. Tenía mal genio y las costumbres de Wesley eran difíciles. Consciente de la pureza de su intención, él se escribía con sus mujeres ayudantes con una familiaridad de la que su esposa se resentía profundamente. Esto se ha atribuido a los celos, pero puede interpretarse como una desconfianza razonable hacia las mujeres, a las que ella conocía mucho mejor que él. Cuando Wesley nombró a Sarah Ryan (1724-1768) su ama de llaves en Kingswood, y le confió (dirigiéndose a ella como su 'afectuoso hermano') sus penas domésticas, su esposa, al encontrar a la Sra. Ryan presidiendo la mesa del comedor de los predicadores, se refirió el hecho de tener 'tres maridos vivos' (de tres nacionalidades distintas) en términos poco elegantes pero exactos. La grave violación comenzó en septiembre de 1755, cuando la señora Wesley abrió un paquete de cartas de su marido, enviadas para su entrega no a través de ella, sino a través de Charles Perronet. El hecho de que utilizó la violencia, tirando a su marido del pelo, se basa en el testimonio de Hampson (Hampson, ii. 127; Tyerman, ii. 110). Charles Wesley resultó ser un intermediario de lo más ineficaz; la Sra. Wesley tenía celos por la posición de su esposo y contrastó su labor con la relativa facilidad de Charles (Watson, p. 260). Las cartas que Wesley le enviaba están llenas de excelente sentido común, pero muestran una fatal falta de simpatía. En su testamento de 1768 la nombró su legataria residual. Su conocido 'non revocabo' (23 de enero de 1771), cuando lo dejó por su hija casada en Newcastle, no fue el final de su relación. En julio de 1772 regresó, participó en su trabajo misionero y finalmente no lo abandonó hasta 1776. Luego se le acusa de publicar extractos confusos de sus cartas para dañar su reputación (Tyerman, iii. 233). El relato manuscrito del episodio de Grace Murray llegó a través de su hijo Noah a Naphtaly Hart, quien lo poseía en 1788, y lo legó (1829) al Museo Británico. Murió el 8 de octubre de 1781 y fue enterrada en el cementerio de St. Giles, Camberwell; su lápida ha desaparecido, habiendo un camino ensanchado que pasa sobre su tumba. Por su testamento (fechado el 4 de septiembre de 1779) dejó a Wesley un 'luctuoso anillo de oro, en señal de que muero de amor y amistad hacia él'. Su última referencia a ella (en una carta del 25 de julio de 1788) no es descortés. Las hijas de la hija casada de Mary se mencionan en el testamento de Wesley como 'mis queridas nietas'.

Su matrimonio supuso la renuncia (1 de junio de 1751) a su membresía en la universidad; de su sociedad nunca recibió más de 30 libras anuales y parte de sus gastos de viaje (Tyerman, iii. 615), pero los ingresos que obtenía de sus publicaciones eran en ese momento considerables y los gastaba todos en propósitos religiosos y caritativos. Por la venta de libros y folletos baratos para la gente, dice (1789), 'sin saberlo me hice rico'. Cuando pensó que se estaba muriendo en 1753, y escribió su propio epitafio, hizo hincapié en 'no irse, después de que sus deudas estuvieran pagadas.' Sus donaciones benéficas a menudo excedían las 1.000 libras anuales (Tyerman, iii. 616).

Predicador itinerante
Predicador itinerante
Tareas de evangelización.
Su diario de viajes misioneros serviría como guía para las Islas Británicas y está repleto de incidentes especiales e imágenes gráficas de la vida y los modales. Cuarenta y dos veces (desde 1747) cruzó el Mar de Irlanda (la primera conferencia irlandesa se celebró en Limerick el 14 de agosto de 1752). Una gira misionera en Holanda fue con motivo de sus ochenta años. En Escocia, que visitó constantemente (desde 1751), su influencia religiosa, además de su influencia teológica, fue mayor de lo que generalmente se admite; en 1772 recibió la ciudadanía de la ciudad de Perth (28 de abril) y de la ciudad de Arbroath (6 de mayo). Estuvo varias veces en la Isla de Man y se regocijó al no encontrar allí ni papistas ni disidentes, pero habría acabado con el idioma manés. El hecho de que encontrara rudeza e incluso violencia fue una consecuencia de su determinación de llegar al estrato más bajo de la población y obligarles a escuchar. Su percepción de que sus 'materiales de construcción' (Tyerman, iii. 325) se encontraban en las clases desatendidas estaba justificada por los resultados. Se ha hablado más de su exclusión de las iglesias de lo que los hechos justifican. A medida que se hizo evidente la naturaleza real de su movimiento, el prejuicio disminuyó (ver la instructiva historia sobre Richard Cordeux, de St. Saviour, York, Tyerman, ii. 571).

Secker describe admirablemente el objetivo de Wesley como 'trabajar para llevar a todo el mundo a una religión sólida, interior y vital' (Moore, ii. 475). A lo largo de su obra fue educador y reformador social, así como evangelista. Su hermano Charles dijo de él que era 'natural y habitualmente un tutor, y lo sería hasta el capítulo final' (Hampson, iii. 37). Encontró 'más provecho en los sermones sobre el buen carácter o las buenas obras, que en lo que vulgarmente se llaman sermones del evangelio' (Works, xiii. 34). Su Christian Library (1749-1755) en cincuenta prácticos volúmenes ('si los ángeles escribieran libros, tendríamos muy pocos folios', Arminian Magazine, 1781, pref.) fue la flor y nata de la teología práctica inglesa. Con asombrosa aplicación y versatilidad, proporcionó a sus seguidores manuales de historia, civil y religiosa, física, medicina, filología (incluido el 'mejor diccionario de inglés del mundo'), resumiendo a Milton para adaptarlo a su capacidad y condensando para su uso una novela, The Fool of Quality (1766), de Henry Brooke (c. 1703-1783). Los matrimonios, la vestimenta, la dieta y los arreglos sanitarios de su comunidad fueron asuntos de su constante vigilancia, junto con el cuidado de los pobres, un sistema de préstamos para los que se esfuerzan, provisión para huérfanos, institución de escuelas dominicales (de las que fue uno de los primeros seguidores de Robert Raikes). Debe reconocerse que, con la excepción de Thomas Tryon, ningún educador tuvo un peor sistema con los niños; no debían 'jugar ni llorar' (Gordon, Christian Developments, 1853, p. 110); Tryon no los dejaba ni siquiera reír. El tratado de medicina de Wesley, Primitive Physic, fue publicado en 1747, alcanzando su vigésima edición en 1781 y su trigésimo sexta en 1840. Contiene definiciones de enfermedades, seguidas de prescripciones para su curación, muchas de las cuales se han tomado de escritos de Sydenham, Dover, Mead, Cheyne, Lind y Boerhaave. El único remedio eficaz para la fiebre, la corteza de chinchona, se omite por ser 'extremadamente peligroso', mientras que se prescriben cebollas, hierba cana, incienso y aquilea. En la edición de 1760 y en adelante se recomienda el uso de la electricidad en varias enfermedades.

Hacia 1763 Wesley era prácticamente el único clérigo itinerante, y la necesidad de una provisión clerical para sus sociedades comenzó a sentirse agudamente. Sus predicadores laicos estaban listos para la separación ya en la conferencia de 1755. La celebración de la eucaristía por predicadores laicos ya había comenzado en Norwich en 1760, mientras Wesley estaba en Irlanda. Antes, le dijo a Charles (19 de octubre de 1754): 'En efecto, ya hemos ordenado' y 'estaba inclinado a imponer las manos' (Tyerman, ii. 202). Maxfield, que dejó Wesley en 1763, había sido ordenado por William Barnard, obispo de Derry, 'para ayudar a ese buen hombre, para que no tenga que trabajar hasta la muerte' (Journal, 23 de abril de 1763). Su lugar como asistente de Wesley en Londres fue ocupado por John Richardson, un coadjutor de Sussex. En abril de 1764 Wesley proyectó en vano una unión del clero metodista; los calvinistas se mantuvieron al margen. En y alrededor de noviembre de 1764, Wesley obtuvo la ordenación para varios de sus predicadores de un cierto Erasmus, obispo de Arcadia en Creta, de cuyo carácter episcopal tenía 'abundantes credenciales irreprochables' (Works, x. 432). Erasmus no sabía inglés y sus candidatos no sabían griego. No se dice si Erasmus los ordenó al sacerdocio; es cierto que dos de ellos, John Jones y Lawrence Coughlan, al dejar a Wesley, fueron nuevamente ordenados por el obispo de Londres. Toplady y Rowland Hill (1744–1833) afirmaron que Wesley le había pedido a Erasmus que lo consagrara obispo pero fue rechazado, una declaración negada por Wesley (Olivers, Letter to Toplady, 1771, p. 50). Mucho más tarde (20 de septiembre de 1788) escribe: 'Los hombres pueden llamarme bribón o loco, granuja o bellaco, y estoy contento; pero nunca, con mi consentimiento, me llamarán obispo' (Works, xiii. 71). Sin embargo, consideró (8 de junio de 1780) que tenía 'tan buen derecho a ordenar como a administrar la Cena del Señor' (Works, xii. 137). Sin embargo, en agosto de 1780 hizo una segunda solicitud a Robert Lowth o Louth para la ordenación de un predicador para América, siendo rechazada porque el candidato no era un erudito clásico. Dos miembros del clero de Lady Huntingdon (Wills y Taylor), después de haber sido procesados ​​por irregularidad, se separaron de la Iglesia anglicana y celebraron una ordenación pública el 9 de marzo de 1783. Wesley debe haber sentido fuertemente la presión de este ejemplo.

Carta de Wesley advirtiendo que si los metodistas abandonanla Iglesia anglicana Dios los abandonará a ellos.
Carta de Wesley advirtiendo que si los metodistas abandonan
la Iglesia anglicana Dios los abandonará a ellos.
Ordenaciones ministeriales.
El 28 de febrero de 1784 ejecutó la 'escritura de declaración', que fue inscrita en la corte de la cancillería, y constituye la carta del metodismo wesleyano y el comienzo de su historia moderna. Su objeto era establecer los usos de las capillas metodistas (359 en número) después de la muerte de Wesley y su hermano; y para este propósito crear una 'conferencia' legal, limitando su número a cien predicadores (seleccionados de 192), y definiendo sus poderes y procedimiento. En esta medida, el principal asesor de Wesley fue Thomas Coke, a quien conoció por primera vez en 1776; la limitación y selección de los 'cien legales' fue un acto del propio Wesley, que anuló el juicio de Coke. Coke estaba destinado, con Francis Asbury, a ejercer como superintendentes conjuntos de los metodistas en América (se había abierto una capilla en Nueva York en 1767). En Bristol, el 1 de septiembre de 1784, Wesley junto con Coke y James Creighton, un clérigo anglicano, ordenaron a Richard Whatcoat y Thomas Vasey como presbíteros de la misión estadounidense. El 2 de septiembre, Coke, en presencia de Creighton y otros, fue 'apartado como superintendente' por la imposición de las manos de Wesley (certificado en Drew, Life of Coke, 1817, p. 66). La siguiente Navidad, Coke y sus coadjutores ejercieron sus poderes de ordenación sobre Asbury; Wesley reprendió severamente a Coke por la pretensión del título de obispo. El 1 de agosto de 1785 Wesley 'apartó' a John Pawson, Thomas Hanby y Joseph Taylor para Escocia. En la conferencia de 1786, Joshua Keighley y Charles Atmore fueron 'apartados' para Escocia, William Warrener para Antigua y William Hammet para Terranova. En 1787, cinco fueron 'apartados'. En 1788, John Barber y Joseph Cownley fueron 'apartados' en Escocia; y, en la conferencia de ese año otros siete, siendo Alexander Mather apartado como superintendente. El Miércoles de Ceniza (27 de febrero) de 1789, Wesley, con Creighton y Peard Dickenson, un clérigo anglicano (1759–1802), apartó a Henry Moore (1751–1844) y Thomas Rankin como presbíteros (certificado en Smith, Life of Moore, 1844, p. 121). Estos fueron los últimos ordenados. Con derecho a administrar los sacramentos y transmitir este derecho, debían ejercerlo como diputados de Wesley, dentro de una esfera de trabajo definida. 'Cualquier cosa que se haga en América y Escocia', escribió Wesley en 1786, 'no es una separación de la Iglesia de Inglaterra' (Tyerman, iii. 442), un argumento inaplicable a los tres últimos casos. Creighton afirma que Wesley se arrepintió de su acción (Hampson, ii. 216; Tyerman, iii. 441). Su sermón sobre 'el oficio ministerial' (Cork, 4 de mayo de 1789) niega que los no ordenados pudieran administrar los sacramentos, y se consideró, algo irrazonablemente, como un alejamiento de su posición anterior (ver crítica en Moore, ii. 339). Ya en 1760, los metodistas de Norwich se habían beneficiado del Acta de Tolerancia. El 3 de noviembre de 1787 Wesley, bajo asesoramiento legal, decidió autorizar a todas sus capillas y predicadores itinerantes 'no como disidentes, sino simplemente como "predicadores del evangelio".' (Journal). Reconociendo que él 'difería' de la Iglesia (sermón de Cork) nunca permitiría que esto equivaliera a una separación; hizo hincapié en el hecho de que no estaba sometido a ninguna censura eclesiástica. Su posición no era diferente a la de Richard Baxter, cuyo espíritu contrasta (Journal, 1 de mayo de 1755) con la amargura de Michaijah Towgood. Con pocas excepciones (por ejemplo, Doddridge) no tuvo relaciones personales con los disidentes, aunque expresa una gran admiración por los no conformistas expulsados ​​de 1662, como los conoce a través de Neal.

Wesley escribe (26 de junio de 1785): 'Me he convertido, no sé cómo, en un hombre honorable'. Su actitud (desde 1775) hacia la revuelta de las colonias americanas (antes había favorecido algo su causa) contribuyó a su popularidad y lo separó de la política de la disidencia. Johnson, cuyos argumentos en Taxation no Tyranny incorporó en su propio A Calm Address to our American Colonies (1775), escribió para expresar su satisfacción por haber 'ganado una mente como la suya' (6 de febrero de 1776). Sobre el mismo tema, Wesley añadió A Calm Address to the Inhabitants of England (1777) y A Serious Address (1778). A este respecto, cabe señalar que fue el primer dirigente religioso de primer rango en unirse a la protesta contra la esclavitud. No perdió popularidad por su protesta (21 de enero de 1780) contra la tolerancia hacia los católicos, lo que le llevó a una controversia con Arthur O'Leary, a quien conoció en términos amistosos en 1787. Al mismo tiempo, denunció la maliciosa locura de las leyes penales irlandesas contra los católicos.

Muerte de John Wesley
Muerte de John Wesley
Muerte.
Después de 1787 no publicó nada excepto en Arminian Magazine, pero hasta el final siguió viajando. Se dice que predicó cuarenta mil sermones y viajó 250.000 millas. Sufría de diversas dolencias, entre ellas gota hereditaria (de la que murió su madre), había sido sometido a una operación quirúrgica (1774) y fue atacado por diabetes en 1789. Su última entrada en su libro de registro está fechada el 16 de julio de 1790; su último sermón (en Leatherhead) lo predicó el 23 de febrero de 1791; su última carta (a Wilberforce) fue escrita al día siguiente. John Whitehead (c. 1740–1804) lo atendió desde el 25 de febrero; declinó recibir más consejos médicos. Murió en la capilla de City Road, tras una corta enfermedad, en la que tuvo gran paz y gozo espiritual. Su cuerpo fue visitado por grandes multitudes, tanto en la casa como (8 de marzo) en la capilla. A las cinco de la madrugada del 9 de marzo, fue enterrado en una bóveda en la parte trasera de la capilla. Richardson, su asistente, leyó el oficio fúnebre (sustituyendo 'padre' por 'hermano'). Whitehead predicó el sermón fúnebre. El cuerpo fue puesto en otro ataúd en 1828. Además de la tumba inscrita, hay una losa de mármol dentro de la capilla y una estatua frente al edificio. De otros monumentos, el más notable es la placa (1871) en la abadía de Westminster con perfiles de John y Charles Wesley. Su testamento (fechado el 20 de febrero de 1789; codicilo el 25 de febrero) es impreso por Whitehead y otros biógrafos.

James Hamilton; John Wesley; Joseph Cole, por John KayNational Portrait Gallery
James Hamilton; John Wesley; Joseph Cole, por John Kay
National Portrait Gallery
Evaluación.
Wesley era el hombre más ocupado de Inglaterra. Viajaba constantemente, generalmente a caballo, predicando dos o tres veces al día. Formó sociedades, abrió capillas, examinaba y comisionaba a predicadores, administraba disciplinaba, levantaba fondos para escuelas, capillas, asociaciones benéficas, supervisaba escuelas y orfanatos, preparaba comentarios y una vasta cantidad de literatura, dirigía controversias y contestaba a un gran cantidad de correspondencia. Se cree que viajó en el curso de su ministerio itinerante más de doscientas cincuenta mil millas, habiendo predicado más de cuarenta mil veces. El número de obras que escribió, tradujo o editó sobrepasa las doscientas. La lista incluye sermones, comentarios, himnos, una biblioteca cristiana de cincuenta volúmenes y otra literatura religiosa de gramáticas, diccionarios y otros libros de texto, además de tratados políticos. Se dice que recibió no menos de veinte mil libras por sus publicaciones, aunque él usó poco para sí mismo. Murió pobre. Vivía simple y metódicamente y nunca estaba ocioso. Al morir dejó como resultado de sus labores ciento treinta y cinco mil miembros y quinientos cuarenta y un predicadores itinerantes.

Como todos los Wesley, era de baja estatura, delgado y de coloreado semblante. Su mirada era 'la más brillante y penetrante que se pueda concebir' (Hampson, iii. 167). Desde temprana edad de dejó crecer su cabello (originalmente castaño rojizo) en largos mechones que le llegaban hasta los hombros. Para un relato de cómo una marimacho le cortó el pelo en Savannah, consultar Gentleman's Magazine, 1792, i. 24; sobre la cuestión de si alguna vez usó peluca, véase Notes and Queries, 28 de diciembre de 1867, pág. 519, 18 de enero de 1868 p. 65. Sus hábitos puntuales e incluso su temperamento le dieron felicidad en una vida severamente laboriosa. 'Era imposible estar mucho tiempo en su compañía sin compartir su hilaridad' (Hampson, iii. 178). Fue un buen nadador y en sus primeros años un gran caminante; leía a caballo mientras cabalgaba, acercándose el libro a los ojos debido a la miopía; sólo en los últimos años de su vida usó un carruaje. Aprendió pronto a dormir en el suelo. En 1742 dejó el té. A los setenta y un años pensaba que predicar a las cinco de la mañana era 'uno de los ejercicios más saludables del mundo'; a los setenta y siete recomendaba el ayuno de los viernes como remedio para los trastornos nerviosos, y afirmaba que no había 'sentido bajeza de espíritu durante un cuarto de hora' desde que nació; a los ochenta y cinco años no había 'perdido ni una sola noche de sueño'. De su predicación hay interesantes notas de Horace Walpole (10 de octubre de 1766), quien pensaba que era 'un actor tan evidentemente como Garrick'; Sir Walter Scott, quien lo escuchó en 1782, habla de sus sermones 'demasiado coloquiales', pero con 'muchas historias excelentes' y Henry Crabb Robinson, describe un impresionante cuadro de su predicación en Colchester (octubre de 1790), sostenido en el púlpito por dos ministros. En sus servicios ordinarios, rara vez predicaba más de veinte minutos, tomando su texto del evangelio o de la epístola del día; su asunto, según el testimonio personal de Henry Moore, era muy desigual (carta inédita; Hampson, iii. 169). Johnson (quien le presentó a Boswell pensando que 'los hombres dignos y religiosos deberían conocerse') da testimonio de su capacidad de conversación, y se lamenta de que 'nunca tenía tiempo libre'. Él mismo dijo: 'Aunque siempre estoy en apuro, nunca estoy apresurado' (10 de diciembre de 1777), pareciéndose en esto a Priestley, con quien compartía muchos rasgos de carácter. Su correspondencia es asombrosa por su concisa claridad, iluminada por la ironía, llena de epigramas, a menudo abrupta, rara vez traicionando algún rastro de sentimiento.

En la controversia fue un maestro consumado de la exposición de un caso; como nunca escribió sin convicción, convenció a otros. Hampson dice (iii. 160) que ofreció sus servicios al gobierno en respuesta a 'Junius'; si esto es cierto, el gobierno perdió un aliado poderoso. La controversia nunca lo amargó contra las personas; se regocijó al recibir la comunión (1762) con su viejo adversario Lavington; William Dodd, que se había opuesto enconadamente a él, se volvió inmediatamente hacia Wesley en su angustia; y nunca abandonó a un amigo caído (comp. sus relaciones con Westley Hall y el caso de William Shent, Tyerman, iii. 289). Sus prejuicios eran más vívidos que fuertes, porque su mente se abría a los hechos con la mayor disposición; cuando era joven, estaba 'seguro de todo', pero en unos pocos años 'no estaba ni la mitad de seguro de la mayoría de las cosas' (London Magazine, 1765, p. 26). Reclamarlo para cualquier facción eclesiástica es tan inútil como el intento de determinar la religión de Shakespeare. Continuamente estaba rompiendo moldes. No tenía 'ninguna duda' de la salvación de Marco Antonino, a quien compara con los 'cristianos nominales' (Journal, 11 de octubre de 1745). Aquellos que adoptaron la idea de John Taylor del pecado original eran 'anticristos de lengua plateada' (ib. 28 de agosto de 1748); sin embargo, su desafío a Taylor (3 de julio de 1759) es un buen ejemplo del verdadero temperamento del debate serio; es más, podía 'adivinar' que Pelagio era 'un hombre sabio y santo' (7 de julio de 1761; Works, xii. 224), usando exactamente las mismas expresiones sobre Servet (en un diálogo, 1741, principalmente tomado de Thomas Grantham (1634-1692), pero esta frase es de Wesley); en 1786 resumió la vida de Thomas Firmin para Arminian Magazine, con un prefacio que permite que un antitrinitario pueda ser 'verdaderamente piadoso'. Por grande que sea el metodismo, como poder religioso, la influencia personal de Wesley es mayor y ha afectado a todas las secciones de la religión inglesa.

John Wesley
John Wesley
Las doctrinas que Wesley reavivó, reinstauró y subrayó en sus sermones y escritos son la salvación personal por la fe, el testimonio del Espíritu y la santificación. La segunda la define así: 'El testimonio del Espíritu es una impresión interna sobre el alma de los creyentes, por la que el Espíritu de Dios testifica directamente a su espíritu de que son hijos de Dios'. De la santificación dijo (1790) que es 'el gran depositum que Dios ha entregado al pueblo llamado "metodistas", y para propagar esa verdad él los ha levantado'. Enseñó que la santificación es obtenible instantáneamente por la fe, entre la justificación y la muerte. No era 'perfección impecable' a lo que se refería, sino que creía que aquellos que están en 'amor perfecto' no pecan, al estar poseídos por el amor. Su deseo era que esta doctrina fuera constantemente predicada.

La mente de Wesley era lógica. Sus conceptos eran claros y sus percepciones rápidas. Su pensamiento se expresaba fácil y naturalmente con lenguaje puro, terso y vigoroso. Su lógica aguda, auto-control y erudición le hicieron un gran controversista. Escribía con pluma fluida. Sus sermones escritos se caracterizan por la sinceridad espiritual y la simplicidad. Son doctrinales, pero no dogmáticos; expositivos, argumentativos y prácticos. Sus Notes on the New Testament (1755) son luminosas y sugerentes. Tanto sus sermones como las notas están en el curso de estudios metodista. Fue un predicador fluido, persuasivo y poderoso, produciendo asombrosos resultados. Predicaba generalmente improvisadamente y con brevedad, aunque ocasionalmente más detenidamente, usando sólo manuscritos en ocasiones especiales. Como organizador fue eminente. Sabía bien cómo dirigir y controlar a las personas, cómo alcanzar sus propósitos. Tenía en sus manos los poderes de un déspota, pero supo usarlos no para provocar rebelión sino para inspirar amor. Su misión fue difundir 'la santidad bíblica', usando los medios y planes que la providencia le indicó. El curso que se trazó lo continuó, sin permitir que nada le apartara del mismo.

Obra literaria.
Como poeta religioso, su reputación ha palidecido frente a la de Charles Wesley; pero teniendo en cuenta que Charles tuvo una mayor espontaneidad y (en el mejor de los casos) una calidad más rica, no debe olvidarse que sus himnos se deben a la mano editorial de John Wesley. Los mejores himnos de este último son traducciones del alemán (por sus méritos conspicuos como traductor, véase Hatfield, John Wesley, Translations of German Hymns, Baltimore, 1896). Wesley, solo o con Charles, publicó entre 1737 y 1786 veintitrés colecciones de himnos, incluidas composiciones de varios escritores (para la bibliografía, véase Julian, Dictionary of Hymnology, 1892). Sus piezas están contenidas en Poetical Works of John and Charles Wesley de Osborn, 1868-1872, 13 volúmenes; pero es difícil repartir en todos los casos el trabajo respectivo de los dos hermanos.

Las obras en prosa de Wesley fueron recopiladas primero por él mismo (Bristol, 1771-4, 32 volúmenes). Tyerman proporciona una lista anotada de las publicaciones de Wesley; seguir la bibliografía de las reimpresiones sería interminable. Bibliography de Green (1896) de las obras de John y Charles Wesley ofrece la descripción más completa de las ediciones originales. Sermons de Wesley, que suman 141 (1726-1790), y sus Notes on the New Testament (1754) son de especial importancia, ya que contienen la norma autorizada de la doctrina metodista. Su copia de Shakespeare, con el margen 'lleno de notas críticas', fue destruida por John Pawson (Wakeley, Anecdotes of the Wesley, 1870, p. 319).

De su sermón titulado The Poverty of Reason es el siguiente pasaje:

'La razón, por muy cultivada y mejorada que esté, no puede producir el amor de Dios, que evidentemente procede de él; no puede producir ni fe ni esperanza, de las cuales únicamente puede fluir este amor. Es, pues, solamente cuando "miramos" por fe, "cuál amor nos ha dado el Padre", al enviar a su único Hijo para que no nos perdamos, sino que tengamos vida eterna, cuando "el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado." Entonces "nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios", y entonces "le amamos porque él nos amó primero." ¿Qué papel desempeña la razón fría en este asunto? Puede presentarnos hermosas ideas; puede trazar un bello cuadro de amor; pero todo esto es sólo un juego pintado, y la razón no puede ir más allá. Yo hice la prueba durante muchos años. Hice colección de los más hermosos himnos, oraciones y meditaciones que pude encontrar en todos los idiomas; y los recitaba, cantaba o leía vez tras vez, con toda seriedad y atención; y a pesar de ello, era como los huesos en la visión de Ezequiel: "la piel cubrió por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu". Y como la razón no puede producir el amor de Dios, tampoco puede producir amor hacia el prójimo; una benevolencia serena, generosa y desinteresada hacia cada hijo de los hombres. Esta buena voluntad, franca y firme, hacia nuestros semejantes nunca brotó de ninguna fuente sino de la gratitud hacia nuestro Creador, y si esto es (como lo supone un hombre ingenioso) la misma esencia de la virtud, se sigue que la virtud no puede existir si no brota del amor a Dios. Por lo tanto, como la razón no puede producir este amor, tampoco puede producir virtud. Y como no puede conceder ni fe, ni esperanza, ni amor, ni virtud, tampoco proporciona felicidad, desde que, separada de éstas, no puede haber felicidad para ninguna criatura inteligente. Es cierto que, los que están desprovistos de virtud pueden tener placeres, tales como son; pero felicidad no tienen, ni pueden tenerla. No:
"Su júbilo es todo tristeza;
Vanidad su regocijo;
Locura hay en su risa, Y en su placer, dolor".
¿Placeres? ¡Sombras! ¡Sueños! ¡Raudos como el viento! ¡Inmateriales como el arco iris! ¡Tan poco satisfactorios como el alma que suspira, "Como los vivos colores de una nube oriental". ¡Ninguno de ellos aguanta la prueba de la reflexión; si aparece el pensamiento, las burbujas explotan.'


Bibliografía:
Alexander Gordon, Dictionary of National Biography; H. K. Carroll, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; la carrera pública de Wesley se estudia mejor en sus Diarios publicados (que se extienden desde 1735 a 1790) y su correspondencia, parte de la cual se recopila en sus Obras (volúmenes, xii. xiii.) Omitiendo breves panfletos, la primera biografía es Life (1791, 3 volúmenes) de John Hampson, una publicación vista por los metodistas con sospecha, pero que contiene algunos detalles valiosos. Life por Coke y Moore (principalmente por este último) fue publicada por una conferencia en 1792 para adelantarse a Whitehead, y tenía la desventaja de haber sido redactada sin acceso a los documentos de Wesley. Para la disputa, véase Moore, Henry (1751-1844). La biografía de Whitehead se publicó 1791–3, 2 volúmenes. La mejor prueba de su valor es el constante préstamo de Moore en su Life modificada, 1824–5, 2 volúmenes. La biografía de Southey (1820, 2 volúmenes) no tuvo la ventaja de las adiciones de Moore; primero trajo a la mente del público un sentido distintivo del lugar de Wesley en la historia de la religión inglesa. Debe leerse con las adiciones (1846) de las notas de Coleridge y las observaciones de Alexander Knox, que conoció a Wesley desde 1765. Life (1831) de Richard Watson es un buen compendio, con algunos puntos nuevos. El trabajo de Southey dejó espacio para las valiosas monografías Wesley y el metodismo de Isaac Taylor (1787-1865) y John Wesley and the Evangelical Reaction of the Eighteenth Century (1870), de Julia Wedgwood. Life and Times of Wesley de Luke Tyerman (1870–1, 3 volúmenes) es una enciclopaedia de materiales, extraídos de fuentes publicadas y no publicadas, que arroja nueva luz sobre casi todas las fases de la carrera de Wesley. De la multitud de biografías más breves, The Living Wesley (1875) del Dr. J. H. Rigg, Memoir de Green (1881) y John Wesley (1891) de Overton merecen atención especial. Desde diferentes puntos de vista, el retrato del metodismo de Nightingale (1807) y Wesley's Place in Church History de Urlin (1870) recompensarán el estudio. Véase también Myles, Chronological History of Methodists, 1799; Stevens, History of Methodism, ed. Willey, 1863–5; Stevenson, City Road Chapel, 1872; Stevenson, Memorials of the Wesley Family, 1876; Foster, Alumni Oxon. 1715–1886.