Historia

WESSENBERG, IGNAZ HEINRICH KARL VON (1774-1860)

Ignaz Heinrich Karl von Wessenberg, católico liberal alemán, nació en Dresden, el 4 de noviembre de 1774 y murió en Constanza, Suiza, el 6 de agosto de 1860.

Ignaz Heinrich Karl von Wessenberg
Ignaz Heinrich Karl von Wessenberg
Comenzó su educación en el instituto San Salvador en Augsburgo, trasladándose luego a Dillingen (donde Johann Michael Sailer estaba enseñando) y luego a la universidad de Würzburgo, donde entró en contacto con Karl Theodor von Dalber, quien lo influenció grandemente; después asistió a la universidad de Viena, empleando la mayor parte de sus energías en la biblioteca y en conocer a un círculo de hombres situados en posiciones políticas. En 1798 fue a Constanza, donde tuvo una prebenda en la catedral, prosiguiendo, mientras tanto, sus estudios en historia y derecho canónico. Una carta poética, Ueber den Verfall der Sitten in Deutschland (Zurich, 1799), señaló la tendencia general de su pensamiento. Luego desempeñó una alta posición eclesiástica en Augsburgo; para entonces Dalberg era obispo de Constanza, e invitó a Wessenberg a su diócesis como vicario general. En esta posición trabajó con tanta eficacia que pronto se ganó la aprobación del papa en un breve especial. Procuró elevar las condiciones existentes y mejorar la ética, trabajó en la fundación de seminarios para sacerdotes, inauguró conferencias ministeriales, procuró mejorar el sermón y los ejercicios catequéticos, suscitando por estas medidas gran hostilidad y quejas ante Roma. A la muerte de Dalberg fue propuesto como administrador de la diócesis, pero la falsa afirmación de que negaba la divinidad de Cristo y otras quejas hicieron que la curia rechazara la candidatura. El papa le negó audiencia y su recepción general fue desfavorable. En 1827 dejó su cargo y se retiró a la vida privada en Constanza, aunque sirvió en la cámara de representantes de Baden, siendo honrado por muchos.

Dos ideas directrices controlaron la vida de Wessenberg: Deseaba ver una Iglesia católica alemana y el avivamiento de los concilios, objetivos que le hicieron enemigo de la curia. Consideraba a la Iglesia galicana con sus cuatro artículos de 1682 un modelo excelente, por lo que trabajó en favor de una Iglesia de esa clase en Alemania en el congreso de Viena en 1814, usando su influencia y su pluma, Die deutsche Kirche, ein Vorschalg zu ihrer neuen Begründung und Einrichtung (1815), pero sin éxito. En su pensamiento teológico y eclesiástico estuvo a medio camino de Sailer y Benedikt Maria Werkmeister, sobrepasando a ambos en percepción política y energía. Le interesaba especialmente ver un regreso a las condiciones del cristianismo primitivo. En su gran obra, Die grossen Kirchenversammlungen des 15. und 16. Jahrhunderts (4 volúmenes, 1840), a pesar de la masa de material que leyó, faltan notas de sólido saber y método científico. Sus tratados sobre teología práctica muestran poca profundidad de agudeza. De ahí que su Gott und die Welt, oder das Verhältnis der Dinge zueinander und zu Gott (2 volúmenes, 1857) no trasciende de los límites de una presentación filosófica popular. También fue conocido como poeta (Sämtliche Dichtungen, 7 volúmenes, Stuttgart y Tubinga, 1834-54). Otras obras fueron: Betrachtungen über die Verhältnisse der katholischen Kirche in Umfange des deutschen Bundes (1816); Die christlichen Bilder (1826-27) y Ueber Sckwärmerei (1832). Donde brilla es en su carácter cristiano, al que se le añadió el mérito de una noble cultura. Ambos ingredientes se fraguaron en una catolicismo amplio, patriótico y liberal, que, sin embargo, quedó esterilizado por la preponderancia de un catolicismo jesuítico y romano.


Bibliografía:
K. Benrath, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; bosquejos de la biografía han sido publicados por J. Beck, Friburgo, 1862; Kreuz. St. Gall. 1863; Friedrich, en F. von Weech, Badische Biographien, vol. ii., Darmstadt, 1875: y en ADB, xlii. 147-157. Consultar: Das Leben I. H. von Wessenbergs, chemaligen Bisthumsverwessrs in Constanz, Friburgo, 1860; O. Mejer, Zur Geschiehte der römisch-deutschen Frage, vol. i. passim, ii, 1. pp. 54-86, iii. 271 ss. Rostock, 1871-74; E. Friedberg, Der Staat und die Bischofswahlen in Deutschland, 2 volúmenes, Leipzig, 1874; J. Friedrich, Geschicte des vatikanischen Konzils, i. 179 ss. Bonn, 1877; F. Nippold, Handbuch der neuesten Kirchengeschichte, i. 523-531, ii. 543- 546, Berlín, 1901.