Historia
WESTEN, THOMAS (1682-1727)

La vida de pobreza y dureza que Westen había llevado le hacía idóneo para el puesto. Había estudiado medicina por mandato de su padre, pero tras su muerte estudió teología, bajo grandes privaciones. Federico IV le nombró bibliotecario sin paga en 1707 y en 1710 era pastor en Wed, en Romsdalen. Luego en 1716 el Collegium le nombró vicario y responsable de las misiones a los fineses, realizando el mismo año su primer viaje hacia ese pueblo, mientras que el obispo Krog de Trondhjem trataba de obstaculizar su obra. Westen estableció misioneros, proveyó para casas de adoración, reunió datos y puso los fundamentos para continuar la obra. A su regreso fundó un seminario para los niños fineses a su propio costo, lo que tuvo mucho que ver con su éxito posterior. La hostilidad del obispo Krog continuó, pero el rey y el collegioum le ayudaron, de modo que vinieron para colaborar nuevos ayudantes, como Arvid Bistok, Elias Heltberg, Martin Lund y Erasmus Rachlew. Con ellos comenzó en 1718 un nuevo viaje entre los fineses, dejando a sus colaboradores establecidos en diversos lugares para afianzar la obra, predicando él mismo, enseñando, venciendo la oposición y ganándose el corazón del pueblo, que le llamó 'el hombre bueno'. Los informes de los trabajos de Westen llegaron a la capital, e hicieron que se quisiera oírle en persona, siendo llamado a Copenhague, donde informó al rey de lo que se había hecho y lo que se necesitaba. Ganó nuevos colaboradores y en 1722 comenzó su tercer gran viaje misionero. Encontró hambre de conocimiento y por el avivamiento del evangelio, por lo que fundó nuevas escuelas, mientras que sus ayudantes se ganaban la confianza de la gente, que dejaba su idolatría. En este viaje Westen entró en territorio virgen, yendo entre aquellos que habían jurado matarle a él y a sus compañeros, ganándolos para el evangelio.
Desde ese tiempo hasta su muerte, Wesen pudo ver los frutos de su trabajo al comprobar la edificación de la fe de ese pueblo. Sus viajes y tribulaciones minaron su salud, hasta el punto de que ya no pudo hacer largos viajes, aunque continuó realizando visitas a puntos más cercanos. Quiso continuar trabajando, mediante la actividad literaria, si bien su historia de las misiones no se publicó y parece que se perdió. La oposición del obispo Krog creció, lo que agravó la enfermedad resultante de sus trabajos; en sus últimos días también sufrió de necesidades temporales, debido a que sus entradas las había dedicado a la obra, por lo que fue necesario hacer una suscripción voluntaria para los gastos de su funeral.
Bibliografía:
J. Belsheim, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; H. Hammond, Den nordiske Missions Historie, Copenhague, 1787; Christoterpe, 1833, pp. 299 ss.; G. Plitt, Kurze Geschichte der lutherischen Mission, pp. 133 ss. Erlangen, 1871.