Historia

WIDUKINDO († c. 973)

Widukindo, monje de Corvey e historiador de los sajones, murió después del año 973.

Mapa del imperio germánico (911-1024)
Mapa del imperio germánico (911-1024)
De su vida se sabe que era de origen sajón y que hacia el año 940 entró en el famoso monasterio benedictino de Corvey, escribiendo su historia sajona. Antes de acometer esa tarea trabajó en las existentes vidas de santos, parcialmente en prosa y parcialmente en verso, entre ellas Passio Theclæ virginis y Vita Pauli primi eremitæ, aunque esas compilaciones se han perdido. Comenzó su Rerum gestarum Saxonicarum libri tres después del año 962 y lo dedicó a la abadesa Matilde de Quedlinburg, hija del emperador Otón I. El primer libro comienza con el origen de los sajones, de su llegada a la tierra que fue llamada como ellos, Sajonia, sus batallas con los turingios como aliados de los francos y la conquista del país. Aunque el autor usa algunas fuentes, por ejemplo la historia de Beda, en general sigue los relatos populares que aprendió de las canciones épicas. Su relato es fragmentario en vez de continuo y detallado. El primer libro se cierra con la muerte de Enrique I, rey de los francos y sajones (936). El segundo y tercero tratan la historia del reinado de Otón I (936-973). Para el periodo anterior, incluyendo la historia de Enrique I, la obra sólo tiene valor secundario; el tiempo de Otón I es de gran importancia, aunque el autor sólo conoce los sucesos acaecidos en Sajonia y en las inmediaciones. Aunque era monje estuvo poco interesado en los asuntos eclesiásticos, que rara vez menciona. Tal vez el principal valor de la obra es que retrata vívidamente las ideas de un sólido y férreo sajón de mediados del siglo X.

De su obra Rerum gestarum Saxonicarum es el siguiente pasaje sobre la coronación de Otón I:

'Después de la muerte del padre de la patria y de los reyes, el muy grande y bueno Enrique, todo el pueblo de los francos y de los sajones eligió como príncipe a su hijo Otón, que antes ya había sido designado por su padre. Se decidió que la elección se decidiría en el palacio de Aquisgrán. El lugar estaba, en efecto, muy próximo a Jülich, así denominado por Julio César, su fundador. Entonces, él llegó y los duques y grandes, reunidos con toda la tropa de la caballería en el deambulatorio, esperaban en la basílica del gran Carlos. Instalaron al nuevo príncipe en el trono que allí se había construido. Dándole sus manos, le prometieron fidelidad y le aseguraron su ayuda contra todos sus enemigos, tal y como se tenía por costumbre. Mientras que los duques y los otros grandes asentían así, el arzobispo, con todo el clero y el pueblo, esperaba más abajo al cortejo del nuevo rey [...] En esta época, el arzobispo de Maguncia se llamaba Hildeberto, de raza franca, de profesión monástica, instruido en el monasterio de Fulda [...] Subiendo entonces al altar y tomando la espada con el tahalí, volvió hacia el rey y dijo: «Recibe esta espada con la cual rechazarás a los enemigos de Cristo, a los bárbaros y los malos cristianos: se te transmite todo el poder sobre el Imperio de los francos por la autoridad divina para la mayor paz entre todos los cristianos». Tomó a continuación el cetro y el anillo y dijo: «Protegido por estas insignias, administrarás a tus súbditos una justicia paternal y, primero entre los ministros de Dios, extenderás tu mano misericordiosa sobre viudas y huérfanos; nunca el óleo de la compasión faltará en tu cabeza, a fin de que en el presente y en el futuro seas coronado por la recompensa eterna». Fue a continuación ungido con el óleo santo y coronado con una diadema de oro por los mismos obispos Hildeberto y Wicfredo.'


Bibliografía:
O. Holder-Egger, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; las ediciones de las obras de Widukindo a ser tenidas en cuenta están en M. Frecht, Basilea, 1532 (valioso porque edita un manuscrito perdido); G. Waitz, en MGH, Script., iii (1839), 408-467; y K. A. Kehr, en Script. rer. Germ., 1904 (contiene literatura sobre Widukindo). Consultar: A. Gloel, en Forschungen zur deutschen Geschichte, iv. 197- 240, Gotinga, 1864; R. Köpke, Widukind von Korvei, Berlín, 1867; O. Grund, en Forschungen zur deutschen Geschichte, xi (1871), 563-592; J. Haase, Widukind von Korvei, Rostock, 1880; C. Bruckner, Studien zur Geschichte der sächsischen Kaiser, Basilea, 1889; A. Ebert, Geschichte der Literatur des Mittelaltere im Abendlande, iii. 428-434, Leipzig, 1889; 1889; B. Simson, en NA, xv (1890), 565-575; Wattenbach, DGQ. i (1904). 363-368; M. Herrmann, Die Latinität Widukinds von Korvei, Greifswald, 1907.