Historia
WIGGLESWORTH, MICHAEL (1631-1705)

Houghton Library, Harvard University
Del diario de Wigglesworth se desprende que desde su juventud tuvo presente la realidad del día del juicio. Por ejemplo, cuando se enteró de que ocho casas en Boston habían ardido, inmediatamente relacionó la destrucción con los "sellos" de Dios en sus "temibles obras" y poco después de saber que su padre había muerto (reconociendo que en su corazón "se alegró secretamente"), "soñó sobre la proximidad del gran y espantoso día del juicio." Wigglesworth lloró y cuando despertó determinó "seguir a Dios con lágrimas y clamor hasta que me diera alguna esperanza de su buena voluntad." Como cualquier creyente sensible tenía momentos de duda y gozo, pero la ambigüedad sobre sus sentimientos por la muerte de su padre nunca se resolvieron. Dos meses después desesperaba de su "insensibilidad" por esta pérdida, lamentándose por su "duro corazón". "La muerte no lamentada del justo es un precursor del mal que viene."
Nueve años después Wigglesworth convirtió su sueño del día del juicio en uno de los poemas más populares nunca escritos en América. En sus 224 estrofas cautivó la imaginación puritana y muchas almas piadosas aprendieron de memoria sus versos. Edward Taylor dijo que una de las razones por las que amaba a su esposa era que "los versos Doomsday perfumaban su pecho." Aprenderlo de memoria era una formidable tarea para cualquiera, pero a los puritanos les ayudó que Wigglesworth usara la métrica común (alternando rimas de ocho y seis sílabas) y que el tema de su poema les era familiar por los sermones. En el primer año de su publicación, 1662, vendió ochocientas copias, siendo impreso con frecuencia después. Aunque publicó otros poemas, ninguno alcanzó la popularidad de éste. Una de cada veinte personas en Nueva Inglaterra compró el poema, no habiendo copias completas de la primera edición, pues fue literalmente leído a trozos. Su gran apelación a esta generación de puritanos se atribuye a veces a su "azuframiento", al retratar vívidamente el infierno; pero también su apelación se puede deber a que muestra al lector el orden prevaleciente final en todas las cosas y que los regenerados reinarán con Cristo eternamente. El poema es tan confortador como temible.
Bibliografía:
The National Cyclopedia of American Biography.