Historia
WILLIAM DE CHAMPEAUX (1070-1121)
Es al primer periodo de su vida que los pocos restos literarios de este autor pertenecen. En De origine animæ se propone dilucidar cómo Dios puede con justicia condenar a los niños que nueren sin el bautismo pero sin pecado personal, resolviendo la cuestión con Occulta sunt judicia Dei. Es posible que Dialogus... cuiusdam Christiani et Judæi de fide Catholica (MPL, clxiii. 1039-1040, 1043-1045) no sea suyo sino de Gilbert, abad de Westminster. Se le atribuye un resumen de Moralia de Gregorio sobre Job y un libro con el título de Sentencias teológicas. Cuarenta y siete fragmentos suyos están recogidos por Lefèvre, tratando de cuestiones teológicas únicamente, de forma que no hay nada de las ideas filosóficas relacionadas con su nombre, de las que Abelardo es la autoridad. William, según Abelardo, había afirmado que la misma cosa, en su totalidad, podía ser esencialmente en diferentes individuos, no habiendo diversidad en esencia, sino variedad solo en la multitud de accidentes, lo que le pondría en primera línea entre los realistas extremos en las clásicas disputas acerca de la naturaleza de los universales; pero Abelardo había objetado que si la humanidad toda estaba en Sócrates y de la misma manera también en Platón, sería imposible para Sócrates estar en Roma y para Platón estar en Grecia. Entonces, Champeaux cambió su modo de hablar, diciendo en lugar de eadem essentialiter, non essentialiter sino individualiter o indifferenter, reconociendo que el que los individuos pertenezcan a una misma especie, no proviene de que su esencia sea completamente la misma en todos con verdadera identidad a parte rei. Pero esta nueva explicación que era entrar más en el problema de la individualización admitiendo, como se dice, notas individuantes en la misma esencia, de nuevo parece haber fracasado a los golpes de la crítica de Abelardo, sustituyéndola el mismo Champeaux por la teoría de que las esencias son en los individuos distintas, pero semejantes, que es una franca conversión al realismo mitigado, que no siempre se distingue del nominalismo. Por el cambio de opinión de William es evidente que no tenía la capacidad de discutir cuestiones difíciles en una manera completa y convincente. Lo mismo sucede en los fragmentos teológicos. Aquí también evita la discusión de cuestiones difíciles y apela a la fe o al conocimiento superior de Dios. Sin embargo, alguna capacidad le debe ser otorgada, ya que pudo responder a las preguntas de sus alumnos en su tarea de profesor.
Bibliografía:
S. M. Deutsch, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Hist. littéraire de la France, x. 307-316; G. A. Patru, Wilhelmi Campallensis de natura et de origine rerum placita, París, 1847; C. Prantl, Geschichte der Logik im Abendland, ii. 128-131, Leipzig, 1861; E. Michaud, Guillaume de Champeaux et les écoles de Paris, 2ª ed., París, 1868; B. Hauréau, Hist. de la philosophie scolastique, i. 320-344, ib., 1872; G. Lefèvre, en Travaux et mémoires de l'université de Lille, 1898; A. Sabatier, en Revue chrétienne, xv. 721 sqq.; Lichtenberger, ESR, v. 786-788; KL, xii. 1599.