William de York, obispo de Salisbury, murió el 31 de enero de 1256.
Tumba de William de York en la cripta de la catedral de York Fotografía de Wenceslao Calvo
En 1226 se le concedieron diez libras para sus gastos en un viaje a Lincolnshire (Close Rolls, ii. 119). El 10 de septiembre de 1227 participó como juez con los jueces itinerantes de Kent y Huntingdon; ejerció en esta capacidad por las libertades del obispado de Durham (ib. p. 213) en el mismo año. En 1234, Robert de Lexinton y William de York eran los dos jueces supremos y presidían las dos ramas del tribunal de causas comunes (Foss). En 1235 fue juez itinerante en Worcester, Lewes, Gloucester y Launceston (Annales de Theokesberia, i. 97); y en 1240 en Bedford y St. Albans (Annales de Dunstaplia, iii. 155; Matt. Paris, Chron. Maj. iv. 51). En este último año estuvo a la cabeza de la sección de los jueces que hizo un itinerario por la parte sur de Inglaterra, con el pretexto de reparar agravios, pero realmente era para cobrar dinero (Matt. Paris, iv. 34). El cronista le otorga el título de rector de Beverley. Multas fueron impuestas ante él desde 1231 hasta 1239 (Dugdale, Origines Juridiciales, p. 43). Estuvo de nuevo en itinerario en 1241 en Bermondsey (Ann. De Waverleia, ii. 328) y Oxford (Ann. De Theokesberia, i. 118). En 1242 fue uno de los dos representantes del rey enviados al parlamento del 29 de enero para pedir dinero y consejo para la guerra francesa (Matt. Paris, iv. 185), y cuando el rey partió hacia Gascuña, a él, al arzobispo de York y a William de Cantelupe se les confió la custodia del reino (Ann. De Dunstaplia, iii. 159). Cuando el 2 de noviembre de 1246 murió Robert de Bingham, obispo de Salisbury, los canónigos de Salisbury, ansiosos por agradar al rey, eligieron a William como su sucesor (8 de diciembre) (Matt. Paris, iv. 587; Ann. De Dunstaplia, iii. 170). Su elección fue confirmada por el rey al día siguiente, y su consagración por Fulk, obispo de Londres, tuvo lugar, dice el cronista de Dunstable, el 7 (iii. 170), y el cronista de Winchester el 14 (ii. 91) de julio siguiente. Todavía parece haber conservado su cargo judicial, porque en 1248 dictó sentencia contra el priorato de Dunstable en la cuestión de la posesión de los pastos en Kensworth y Caddington (Ann. De Dunstaplia, iii. 178).
William estuvo presente en la reunión de obispos en Dunstable el 24 de febrero de 1251 para protestar contra el derecho de visitación del arzobispo Boniface (Matt. Paris, v. 225), pero vaciló sobre la cuestión de rechazar la demanda del rey de una décima parte en 1252 (ib .p. 326), aunque participó en la excomunión de los infractores de la Carta Magna por los obispos en el mismo año (Burton, i. 305). Participó en una diputación de cuatro enviados durante el parlamento de abril de 1253 al rey, por parte de los obispos en el parlamento para pedirle que permitiera la libertad de elecciones eclesiásticas (Matt. Paris, v. 373). Enrique respondió proponiendo que los obispos nombrados por él mismo debían renunciar, un golpe para el mismo William, y le recordó a William que lo había 'exaltado desde el lugar más bajo.' Matthew Paris relata que incurrió en una gran impopularidad al introducir la costumbre de obligar a todos los subarrendatarios a asistir a la corte de su señor supremo, 'para gran pérdida y daño de los súbditos y poca o ninguna ganancia de los señores supremos.' Fue un típico obispo cortesano de la época, que comenzó su vida y casi la terminó al servicio del rey, aunque parece haber demostrado suficiente independencia, al menos en una ocasión, para atraer sobre sí los reproches del rey.
Bibliografía:
Walter Eustace Rhodes, Dictionary of National Biography; autoridades citadas en el texto; Godwin, De Præsulibus Angliæ, 1616, pág. 399; Le Neve, Fasti, ed. Hardy; Foss, Judges of England.