Historia

WÖLLNER, JOHANN CHRISTOPH (1732-1800)

Johann Christoph Wöllner, ministro prusiano de educación pública, nació en Döberitz, a 15 kilómetros al oeste de Berlín, el 19 de mayo de 1732 y murió en su posesión cerca de Beskow, a 66 kilómetros al sudeste de Berlín, el 10 de septiembre de 1800.

Johann Christoph Wöllner
Johann Christoph Wöllner
Recibió su educación preliminar en Spandau, estudiando teología en Halle; fue tutor privado en una familia, 1753-44, pastor en Gross-Behnitz, 1755-59, dedicándose luego a la agricultura en el mismo lugar; en 1766 su matrimonio levantó oposición y suscitó la ira del rey, siendo un impedimento para su promoción bajo ese reinado, aunque fue canónigo en Halberstadt en 1768; se dedicó al estudio de la economía política, interesándose en la masonería, y finalmente en los rosacruces, afiliándose a ella y promoviendo su causa. En ese aspecto fundó una logia, de la cual fue miembro el príncipe coronado, Federico Guillermo, que pasó a estar bajo la influencia del fundador, suceso que marcaría los asuntos por los que Wöllner es recordado. Para el príncipe, Wöllner compuso una serie de disertaciones que trataban con la ciencia del gobierno, presentándole los manuscritos de las mismas, incluyendo el que bosquejaba el edicto al que luego se hará mención. Su importancia radica en sus sugerencias de medidas para la supresión de la Aufklärung y el racionalismo adyacente. De este modo, Wöllner obtuvo una total ascendencia sobre la mente y acciones del príncipe coronado, cuyos resultados se hicieron visibles una vez que el príncipe ascendió al trono como Federico Guillermo II en 1757. Sin embargo, no fue hasta 1786 que Wöllner obtuvo un título; dos años después era consejero privado, quedando al frente del ministerio de adoración pública. Mientras tanto, se había promulgado un edicto real sobre 'el estatus confesional de la religión en los territorios alemanes', reconociéndose posteriormente la autoría de Wöllner. El edicto comienza con la declaración del rey de su deber como gobernante para mantener la religión cristiana en los territorios prusianos; fija como confesiones principales la luterana, reformada y católica, pero afirma la continuidad de esa tolerancia acostumbrada por la cual no debe permitirse la coacción de la conciencia, a condición de que los ciudadanos guarden sus ideas para sí mismos y no intenten propagarlas o alterar la fe de otros; moravos, menonitas y Hermanos Bohemios son 'públicamente tolerados', al igual que los judíos; pero se prohíben los conventículos perjudiciales para la nación y el Estado, lo mismo que el proselitismo; las iglesias luterana y reformada han de retener sus liturgias intactas, aunque se permiten cambios verbales; se denuncia la 'desenfrenada libertad' asumida por algunos clérigos protestantes respecto al tono doctrinal de sus declaraciones, siendo el deber del gobernante cristiano mantener la dignidad y pureza original de la religión cristiana, por lo que se prohíbe al clero difundir esos errores y aunque su conciencia no está coaccionada, deben cesar de enseñar cosas contrarias a la religión, bajo amenaza de destitución con la posibilidad de castigo; los jefes de los departamentos de enseñanza y adoración han de velar para que los titulares de la enseñanza y los oficios espirituales sean hombres cuyas convicciones concuerden con el tenor del edicto.

La promulgación del edicto, al que no le faltaban precedentes, causó gran estupor, tanto por lo súbito tras medio siglo de silencio, como por no haber sido consultadas las autoridades eclesiásticas. El mandato en contra de la libre discusión de las opiniones particulares se consideró una intromisión. Se suscitó una oleada de protestas, surgiendo una enorme cantidad de literatura, principalmente denunciando el edicto; se consideró particularmente extraño que Johann Salomo Semler de Halle se alineara con el pronunciamiento. Los miembros del consejo supremo en Berlín protestaron contra el edicto, aunque en vano. Se tomaron medidas administrativas para la imposición de la política delineada, instituyéndose acciones legales contra algunos de los críticos más radicales del edicto. Wöllner procuró la introducción de un nuevo catecismo, queriendo tener un nuevo libro de texto sobre dogmática preparado en Halle para usarse en las universidades prusianas y estableciendo un comité central para el examen de candidatos al ministerio, mientras que, posteriormente, se nombraron comités subordinados para las provincias. Se publicaron directrices con respecto a los detalles, que los pastores debían seguir. Sin embargo, el éxito de esas medidas fue pequeño. Finalmente, la universidad de Halle se negó a fomentar el deseado libro de texto, escogiéndose como base de las clases dogmáticas la obra de Samuel Friedrich Nathaniel Morus, Epitome religionis Chistianæ, de Leipzig. En algunos medios se tomaron medidas represivas, como contra August Hermann Niemeyer de Halle. Se hicieron intentos que resultaron casi baldíos para 'reformar' la facultad de Halle, mientras que la pretendida reforma dogmática fue igualmente estéril. A la ascensión de Federico Guillermo III (1797) las medidas quedaron sin vigor y el intento de Wöllner para reavivarlas terminó con su caída en desgracia, teniendo que retirarse sin pensión.


Bibliografía:
C. Mirbt, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Artículos en ZHT: 1859, i. 3 ss. 1862, iii. 412 ss.; en Zeitschrift für preussische Geschichte und Landeskunde, ii (1865), 577-604, 746-774, iii. (1866), 65-95. También M. Philippson, Geschichte des preussischen Staatswesens, 2 volúmenes, Leipzig, 1880-82; C. Mirbt, en Christliche Welt, 1888, páginas 269 ss.; C. Varrentrapp, Johannes Schulze, und das höhere preussische Unterrichtswesen in seiner Zeil, páginas 226-232, Leipzig, 1889; K. Rieker, Die rechtliche Stellung der evangelischen Kirche Deutschlands, páginas 311 ss. ib. 1893; E. Förster, Die Entstehung der preussischen Landeskirche unter... Friedrich Wilhelms III., i. 38 ss. 95 ss. Tubinga, 1905; ADB, xliv. 148-158.