Historia

WOLMAR, MELCHIOR RUFUS (1497-1561)

Melchior Rufus (Rüd) Wolmar (Volmarius), erudito protestante alemán, nació en Rotweil en 1497 y murió en Isny en 1561.

Melchior Wolmar
Melchior Wolmar
De su ciudad natal, que desde 1465 estaba aliada con las localidades confederadas, fue de niño a Berna para asistir a las mejores escuelas, una fundada por su tío Michael Röttle; probablemente su pariente Valerius Anshelm, que se había hecho cargo de la escuela de literatura latina fundada por Heinlin von Stein (lapide) y continuada por Heinrich Wölflin (Lupulus) independientemente de la iglesia, le indujo a ello y le acogió en su casa (1510); allí también conoció a sus compatriotas Rubellus y Berthold Haller, el posterior reformador de Berna. El 20 de octubre de 1514 se inscribió en Tubinga y se conviertió en baccalaureus el 1 de marzo de 1516. Se puede suponer que entró en contacto con Philipp Melanchthon y su círculo en Tubinga, pero también se puede suponer que en el ambicioso, talentoso y finamente educado joven encontró un amigo y un apoyo en el amor por las ciencias clásicas, así como en la participación en la innovación religiosa. En 1519, se dice que estuvo en Friburgo. Es seguro que pasó más tiempo en París a partir de la primavera de 1520; el vivo anhelo de aprender a fondo la lengua griega le había llevado allí, con su compatriota M. Hummelberger. Es dudoso si ya había empezado a estudiar esa lengua con Melanchthon en Tubinga; en una carta del 1 de enero de 1545 a A. Blaurer, describe con detalle cómo, aprendiendo la lengua por su cuenta, siguiendo modelos latinos, se había sumergido durante dos años en Homero, Hesíodo, Teócrito y otros poetas, hasta que se dejó llevar por Jak. Thusanus a los escritores en prosa, y recibió mediante Petrus Danesius la gramática de Demetrio Calcondilas, que más tarde publicó él mismo; de sus otros maestros, cabe mencionar a W. Budé y Lascaris. En 1522 recibió el primer puesto de licenciado (magister) de artes liberales entre cien colegas. Durante tres años enseñó en París; sus compatriotas alemanes, apreciando su capacidad, lo eligieron receptor o procurator de su nación en 1524. Cada vez más se inclinaba a las doctrinas de la Reforma, estando también en comunicación con Faber Stapulensis. Estas inclinaciones, que no pasaron desapercibidas, le obligaron a abandonar París; se dirigió a Orleáns, donde estableció una escuela privada, una especie de internado, en 1527, que tuvo gran éxito, pues los niños y jóvenes, sobre todo de las clases altas, acudían en masa a aquel excelente hombre, que tenía un don muy especial para cautivar a la juventud, pues no sólo enseñaba a fondo, sino que tenía un efecto ennoblecedor sobre el carácter. Sus amigos parisinos, por ejemplo Nicolaus Beroald, Pierre d'Estoile y otros, así como los que conoció en Orleáns, se los asignaron, como al prometedor Theodore Beza, que, siendo un niño de 9 años, llegó a Orleáns el 5 de diciembre de 1528, y pasó 7 años en su casa, también en Bourges. Beza habla con el mayor apego, gratitud y entusiasmo de su maestro, modificando su nombre de pila y llamándole gustosamente Melior; recordando el tiempo pasado bajo el techo de su instructor de Orleáns, Beza no dejó de discernir una benéfica providencia que le llevó a ser enviado lejos de París, entonces el lugar de saber más famoso de Europa, a una escuela provincial privada, recientemente abierta por alguien de quien su tutor no tenía conocimiento previo. Lo que Wolmar fue para Beza se puede deducir del hecho de que éste último calificó el día de su llegada a esa casa en Orleáns, como su fecha de nacimiento. Allí le introdujo no sólo en todo el mundo de los escritores latinos y griegos, sino en lo que él valoraba aún más, en el conocimiento de la verdadera fe. Si no su padre espiritual -lo que Calvino afirmó ser con propiedad- Wolmar fue el instrumento empleado por Dios para liberar los poderes mentales del joven Beza del error y la superstición e implantar en su alma la sed por el conocimiento y la verdad. Esto explica la ternura y la calidez que impregna la apreciación que el autor de Icones tuvo por el instructor de su niñez, como también la amable referencia a la esposa de Wolmar, Margaretha. Mientras vivió, mantuvo una animada correspondencia con él; en sus poemas cantaba sus alabanzas, siendo en todos los aspectos una hermosa relación de amistad entre alumno y maestro. Lo mismo ocurrió con el mayor alumno de Wolmar, Juan Calvino. Durante sus estudios en Orleáns, Calvino conoció al humanista suabo y se sentó a sus pies para aprender. En Bourges, donde Margarita de Navarra (1530) había nombrado a Wolmar en su colegio como profesor humanista con un considerable salario anual, y donde Beza le había acompañado, Calvino se reencontró con él y se acercó aún más a él; Wolmar le enseñó griego y hebreo.

Hasta qué punto fue profunda la influencia religiosa de Wolmar sobre el posterior reformador, no se puede determinar con certeza, ya que de la correspondencia de ambos, cultivada especialmente durante la estancia de Calvino en Estrasburgo, desgraciadamente sólo se disponen de muy pocos fragmentos. Florimond de Remond, probablemente tentado por el patriotismo francés, asignó a Wolmar el papel principal en la conversión de Calvino al protestantismo; el propio Calvino no menciona nada de esto, ni tampoco Wolmar; tampoco Beza y Colladon, los biógrafos contemporáneos más antiguos de Calvino. Es de suponer que los estudios humanísticos que Calvino cursó bajo la dirección de Wolmar alejaron cada vez más al joven estudiante del derecho, al que tenía poco amor, pero al mismo tiempo le dieron la erudita equipación que más tarde tanto le distinguió. El fuerte movimiento en pro de la Reforma que prevalecía en Bourges en esa época y la posición más anticlerical que adoptó el humanismo en Francia pueden haber aumentado la inclinación de Calvino a la Reforma, que ya había sido despertada por Olivetan y por influencias en la familia. Dada la evidente inclinación de Wolmar hacia el protestantismo y la estrecha relación entre alumno y maestro, es casi inevitable que Wolmar ejerciera una influencia determinante en Calvino desde el punto de vista religioso a través de sus conversaciones, libros, etc.. La muerte de su padre en 1531 llevó a Calvino a Noyon y por lo que se sabe, Wolmar y él no se volvieron a ver; pero el agradecido alumno, como ya se ha dicho, siempre se mantuvo en contacto con su maestro, le envió sus escritos recién publicados (el comentario al evangelio de Juan de 1553 con la firma del propio Calvino se encuentra en una de las vitrinas del Museo Británico) y también le dedicó el comentario a la segunda epístola a los Corintios, al ornatissimo Viro Melchiori Wolmario.

Wolmar interrumpió varias veces su estancia en Bourges por viajes a su país natal, mientras que otros eruditos más jóvenes ocuparon su lugar con los alumnos; en 1530 o 31 (en octubre de 1530 estaba en Reutlingen en cualquier caso) tomó como esposa a Margaretha de Isny. En Bourges su casa fue el lugar de encuentro de los estudiantes alemanes y suizos, alojándolos y animando a los más pobres de muchas maneras (como Konrad Gesner). Pero la creciente persecución del protestantismo en Francia le obligó a salir de allí; el 1 de mayo de 1535 abandonó Bourges rápidamente, casi a toda prisa; pasando por Basilea, Zurich y Saint Gall, se dirigió a su suegro en Isny, aguardando sobre su futuro; fue propuesto para un nombramiento en Tubinga, donde el duque Ulrich suplía con maestros de mentalidad protestante. El 4 de diciembre de 1535, fue presentado por Frigius a la junta académica como profesor de derecho, cuyo estudio había seguido con Alciat en Bourges. Durante veinte años fue un profesor muy respetado en Tubinga; había surgido una dificultad formal a causa de su doctorado, pues su diploma sólo lo proporcionó Andreas Alciat y, por tanto, fue objetado; el asunto quedó en suspenso durante varios años y sólo recibió su solución práctica cuando Wolmar tras la marcha de J. Camerarius en 1541 se trasladó a la facultad de artes y enseñó latín y griego en 1545, por ejemplo, Virgilio, Livio, Esquines, Demóstenes y Homero, pero seguía perteneciendo a la junta académica, ya que tenía el para entonces elevadísimo sueldo de 200 florines. En 1549 se convirtió en decano de su facultad y en el mismo año en rector. El duque Ulrich, que parece haber tenido gran confianza en él, lo envió a la corte francesa en agosto de 1539 con el conde Wilhelm von Fürstenberg y Christoph Wolmar Beringen, y de nuevo en mayo de 1540 con Claus von Grafeneck como enviado (probablemente como intérprete); la razón fueron las disputas de Ulrich con su hijo Christoph, así como la pensión francesa pendiente, que el duque recibió. Durante el primer viaje, tuvo el placer de volver a ver a su amado Beza, que preparó un banquete en honor del venerado maestro. En agosto de 1549, Beza devolvió esta visita a Tubinga, donde discutió con su amigo paterno la fundación de una gran imprenta en Suiza, pero el plan no se llevó a cabo. Wolmar sufrió duramente el Interim, 'con el que Alemania fue saqueada y despoblada bajo el nombre de la piedad'. En 1553, P. P. Vergerius fue su compañero de casa; a instancias suyas, tradujo al latín o al alemán el prefacio italiano de Vergerius al Syntagma suevicum. También en Tubinga tuvo alumnos en su casa, en su mayoría de casas nobles, ya que el precio de su pensión era elevado. En la correspondencia más estrecha con el mundo protestante erudito a lo largo y ancho (además de Calvino y Beza mantuvo correspondencia con H. Bullinger, A. Blaurer, W. Musculus, Vadian, Viret, Glareanus, Camerarius y otros), pasó los siguientes años en Tubinga, aquejado frecuentemente por la enfermedad; no estuvo de acuerdo con la creciente dirección luterana en la iglesia y la teología de Württemberg, y como zwingliano fue a menudo hostil. En sus viajes de legación en 1555 y 1557 al duque Christoph, Beza, según parece, no lo visitó, como tampoco lo hizo Calvino cuando viajó a Ratisbona en 1541. A causa de la creciente enfermedad, Wolmar se despidió en 1556, en 1557 se trasladó a Isny, donde murió. Beza registra la patética circunstancia de que su esposa murió el mismo día que él, siendo los dos enterrados al mismo tiempo, en la misma tumba. Melchior y Margaretha 'fueron amorosos y entrañables en sus vidas y en su muerte no quedaron separados.' Aunque Wolmar fue importante como educador y profesor, fue hombre callado, reservado y modesto ante el público como escritor. En París, se dice que publicó los dos primeros libros de la Ilíada en 1523 con anotaciones; también apareció la edición de la gramática de Calcondilas, 1525, editada por él, de nuevo con un detallado prefacio dirigido a Blaurer, Basilea, 1546; asimismo, se le atribuye la traducción de la Confesión de Württemberg al francés, Tubinga, 1554.


Bibliografía:
Theodor Schott, Deutsche Biographie