Historia

YOUNG, BRIGHAM (1801-1877)

Brigham Young, segundo presidente mormón y colonizador de Utah, nació en Whitingham, Vermont, el 1 de junio de 1801 y murió en Salt Lake City, Utah, el 29 de agosto de 1877.

Brigham Young
Brigham Young
Era el noveno de los once hijos de John y Abigail (Howe) Young. Su padre, un granjero de Hopkinton, Massachusetts, había sido soldado revolucionario. Whitingham está a unas setenta y cinco millas al suroeste de Sharon, Vermont, donde Joseph Smith, 1805-1844, había nacido, y la familia Young pertenecía a la clase de inquietos y pobres marginados de la frontera de la que procedía el profeta. John Young se mudó al oeste del estado de Nueva York cuando Brigham tenía tres años, instalándose en varios lugares, todos cerca de los escenarios de las andanzas de Smith. En su temprana juventud, Brigham también quedó sumergido ampliamente en ese ambiente del país 'abrasado' por los avivamientos, que habían cargado la atmósfera de fervor religioso y milenarista. Fue jornalero, pintor y vidriero, así como un competente granjero y manitas cuando, el 8 de octubre de 1824, se casó con Miriam Angeline Works de Aurelius, Cayuga County. Se establecieron en Mendon, Monroe County, en 1829, a unas cuarenta millas de Palmyra y Fayette donde, en 1830, Smith publicó El Libro de Mormón y estableció la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Young había mostrado un fuerte pero enteramente intelectual interés en la religión y, después de indagar en una docena de grupos fronterizos, se había unido a los metodistas a los veintidós años. Al igual que muchos del 'abrasado' distrito, deseaba una religión práctica basada en la interpretación literal de la Biblia, capaz de aplicarse a la vida diaria, y que ofreciera un futuro milenarista a aquellos que estaban dispuesto a trabajar en ello. El mormonismo colmó exactamente esas expectativas. El Libro de Mormón llegó a él a las pocas semanas tras su publicación. Lo estudió detenidamente durante dos años, buscó instrucción adicional y finalmente fue bautizado en Mendon el 14 de abril de 1832. Aceptó la inspiración divina de Joseph Smith y las doctrinas y destino de la iglesia, con una fe que a partir de entonces nunca fue asaltada por la duda. Su conversión galvanizó sus energías y el resto de su vida se dedicó a edificar la iglesia de formas muy prácticas.

Su esposa, que le había dado dos hijas, murió en septiembre de 1832. En julio de 1833, habiendo convertido a toda su familia que no le había precedido al mormonismo, dirigió a un grupo de conversos a Kirtland, Ohio, donde comenzó su ascenso en la iglesia y, el 18 de febrero de 1834, se casó con Mary Ann Angell. Viajó por todo el este de los Estados Unidos como el más fructífero de los misioneros mormones; acompañó al Ejército de Sion, la grotesca expedición que dirigió Smith a Missouri para oponerse a las persecuciones en Jackson County; y en febrero de 1835 era tercero en antigüedad del quórum recién organizado de los Doce Apóstoles, el organismo administrador, bajo el mando del profeta, del gobierno de la iglesia. En 1838, cuando los mormones fueron expulsados de Missouri, él se había convertido en el miembro más antiguo de ese organismo y en consecuencia, durante el encarcelamiento de Smith, dirigió el traslado a Nauvoo, Illinois.

Caravana de mormones acampada
Caravana de mormones acampada
Enviado a Inglaterra con su amigo Heber C. Kimball hacia finales de 1839, dirigió allí la más fructífera de todas las misiones mormonas. Es significativo que, al regresar a Nauvoo en 1841, se convirtió en el principal funcionario fiscal de la iglesia, en un momento en que el control administrativo era esencial para compensar la rápida intensificación de las aberraciones de Smith. Había contraído al menos tres matrimonios polígamos en mayo de 1844, cuando fue enviado a una gira en favor de la campaña de Smith para la presidencia de los Estados Unidos. En julio estaba en Boston, cuando se enteró del asesinato del profeta, dos semanas después de que ocurriera. Apresurando el regreso, llegó a Nauvoo el 6 de agosto y encontró la iglesia en pánico y peligro inminente de disolución. Su genio para la dirección se afirmó, demostrando ser la personalidad más fuerte entre los mormones. En una serie de dramáticos movimientos, que siempre han tenido un sabor milagroso para sus seguidores, unió a la iglesia, le dio ferviente dirección de sentimientos, y, con sólo deserciones sin importancia, unificó su fanática lealtad en apoyo de los Doce Apóstoles, de los cuales él era la cabeza.

Young tenía entonces cuarenta y tres años. El resto de su vida es la historia de un experimento social único, al ser uno de los esfuerzos colonizadores más logrados en la historia de los Estados Unidos. Tomó el mando de una iglesia ya habituada a un control despótico y moldeada en el esfuerzo cooperativo por la pobreza, la persecución, singularidad de la doctrina y las visiones milenaristas. Las expulsiones de Ohio y Missouri, ahora reforzadas por la expulsión de Illinois, habían demostrado su incapacidad para sobrevivir en el sistema social americano; y Smith, aunque enseñó que la iglesia debía eventualmente volver a Jackson, había contemplado trasladarla al desierto occidental. Young llevó a cabo ese traslado y así salvó a la organización. Las energías de la sociedad se concentraron en los preparativos para el éxodo que, con la ayuda de misiones extranjeras y el gobierno de los Estados Unidos (el batallón mormón se alistó para una marcha a California), se completó en 1846 y 1847. Young se hizo elegir presidente de la iglesia en Winter Quarters, Nebraska, el 5 de diciembre de 1847, resolviendo así la cuestión técnica de la sucesión. La migración masiva se llevó a cabo con gran, pero de ninguna manera sin precedentes, éxito; considerando el movimiento a Oregón, los problemas mormones eran de psicología más que de organización o suministro. ¿Qué determinó su elección del valle de Great Salt Lake como sitio de Sion? No se sabe con certeza. Young y sus consejeros habían estudiado las publicaciones gubernamentales y otra literatura sobre todo el lejano oeste y habían tenido excelentes oportunidades para discutir con exploradores, militares y comerciantes de pieles que mejor lo conocían. El valle de Salt Lake parecía una parte prometedora de la región entre montañas, pero era estéril e imponente, y su muy poco atractivo debe haber tenido una gran influencia en su decisión, ya que protegería a la iglesia contra la agresión durante los vitales primeros años. Indiscutiblemente supuso que durante mucho tiempo habría un aislamiento (el valle era suelo mexicano cuando se instalaron allí, estando así fuera de la jurisdicción estadounidense), pero ese sueño se quebró por la marcha a California en 1849 y terminó con la finalización del ferrocarril Union Pacific veinte años después.

Brigham Young dirigiendo a los mormones a Salt Lake City, Utah. Culver Pictures
Brigham Young dirigiendo a los mormones a Salt Lake City, Utah.
Culver Pictures
Al llegar a Deseret (nombre mormón, cambiado por el congreso a Utah), enseguida mostró un brillante genio para la colonización. Para su planificación de la ciudad había precedentes en la predicación de Smith y la práctica anterior de los mormones y otras organizaciones. Para la inmediata adopción del riego, que era indispensable para el trabajo agrícola, existía un antiguo precedente en el suroeste y California, por donde el batallón mormón había marchado. Pero las tácticas de ocupar el desierto parecen haber venido únicamente del entendimiento de Young sobre las necesidades inmediatas y posibilidades futuras. Dirigiendo a su gente con la autoridad de un comandante de ejército, destacó grupos para ocupar valles fértiles y bien regados en todo el territorio entre montañas, cada uno provisto de una cuota adecuada de mecánicos y otros especialistas. Esta política le dio a los mormones una cadena de puestos de avanzada contra los indios, la forma para el sistema de riego del oeste y aumentó enormemente la fuerza cooperativa de la iglesia; lo que era aún más importante, les dio a los mormones las mejores propiedades inmobiliarias de la región. Desde el principio, Young también siguió una vigorosa política de inmigración. Sus misioneros iban por todas partes, trayendo un flujo constante de inmigrantes para aumentar la riqueza de Sion. Ideó el Fondo de Emigración Perpetua para ayudarlos en forma de préstamo y realizó una serie de obras públicas para ocuparlos, mientras se encontraban lugares para ellos en el sistema. Se hizo el mayor avance entre los arrendatarios y los desempleados de la ciudad, para quien la promesa de tierra era aún más seductora que la de la gloria celestial; estas clases también tenían la docilidad y maleabilidad que eran esenciales para su éxito.

Emigración mormona
Itinerario de la emigración mormona, 1830-1851

El aislamiento en un ambiente desértico fue un estímulo tan efectivo para la cooperación como había sido la oposición. La producción de alimento y refugio y la inmigración, la creación de comunidades a mil millas al oeste de la frontera, sobre todo el desarrollo del sistema de riego, eran posibles sólo para una cooperación dirigida autocráticamente. Si Young fue pronto nacionalmente infame como un déspota que no toleraba ninguna investigación dentro de su iglesia y utilizaba su poder contra aquellos de fuera que interferían con sus propósitos, fue porque nada menos que un esfuerzo unido podía preservar al grupo. Vio que lo esencial era el desarrollo agrícola, por lo que prohibió la apertura de minas. Esta costosa entrega de la mayor parte de la riqueza mineral de Utah dio a la iglesia una base territorial que ha permanecido inexpugnable. Las altas tasas del transporte en yuntas de bueyes desde el este y una clara comprensión de la condición de deudor de las comunidades fronterizas, lo llevaron a desarrollar industrias domésticas, que aumentaron asombrosamente durante los primeros treinta años. Las apoyó con un curioso sistema, una mezcla del Plan Rochdale y la articulación empresarial y, cuando fuera necesario, con el fondo de diezmos de la iglesia (Quarterly Journal of Economics, mayo de 1917, págs. 474, 479). En su política utilizó la experiencia cooperativa de los mormones, pero también le dio a la organización de la iglesia intereses financieros e industriales separados de la demás gente y comenzó un cambio desde la cooperación al mero control corporativo que se aceleró después de la muerte de Young. Enfrentó la amenaza de la competencia comercial externa organizando Zion's Cooperative Mercantile Institution y negocios afines, que mantenían el dinero de los mormones en casa. La creencia en la autosuficiencia cooperativa creció en él (realmente estaba pensando en términos de un Estado religioso totalitario) y hacia el final de su vida revivió la Orden Unida de Enoch, un comunismo místico revelado por Smith y descartado mucho antes. Todas menos una de sus ramas sucumbieron en un año y el sucesor de Young se vio obligado a dar de baja a la que sobrevivió (Quarterly Journal of Economics, noviembre de 1922, págs. 159-165).

El mayor logro de Young fue su transformación de una jerarquía sacerdotal laxa, consagrada por las revelaciones de Smith a los deberes apocalípticos, en una magnífica organización fiscal para la gestión social y económica de la iglesia. Tenía poco interés en lo sobrenatural, anunció sólo una revelación (dedicada a la organización de la marcha hacia el oeste), y promulgó pocas doctrinas. Aceptando el sistema sacerdotal de Smith, lo convirtió en un instrumento social y a esta realista revisión se debe la supervivencia, prosperidad y logros sociales del mormonismo. Su genio para usar los sentimientos para fines de desarrollo grupal se muestra en su apreciación por la obsesión de persecución de los mormones, mediante una hábil manipulación de la hostilidad de los de fuera para unificar los esfuerzos de la iglesia. Incluso la poligamia le sirvió en ese empeño. También moderó el milenarismo y el fervor religioso de los mormones, limitando el poder de la revelación de forma segura a la oligarquía gobernante y expulsando despiadadamente a los que volvieran a los hábitos anteriores. Rechazó la profecía, la interpretación de los sueños, hablar en lenguas y dones evangélicos similares, afirmando su principio fundamental: que el Reino debe construirse sobre la tierra antes de que pueda aspirar a su herencia celestial. Cuando, tras la hambruna y presión económica y financiera de 1854 y 1855, la iglesia volvió al frenesí y se produjo una purga sangrienta en 1856 y 1857, nos obstante, se vio obligada a inclinarse ante él. La notoria masacre de Mountain Meadows ocurrió en ese tiempo (septiembre de 1857); Young, aunque no directamente responsable de ella, puede ser acusado de la responsabilidad asociada de todos los dictadores. Todavía incluso entonces fue capaz de utilizar los sentimientos a flor de piel para recuperar el control que había perdido bajo la presión del hambre y de su mayor desatino, la emigración en carretas de 1855.

Fue el dictador de una sociedad cuyos métodos, instituciones e ideales eran radicalmente diferentes de los de la sociedad estadounidense del siglo XIX. No era un político brillante fuera de los suyos, pero, incluso si lo hubiera sido, la hostilidad todavía habría sido inevitable. Trató de hacer la teocracia compatible con el estado político. Ese fin lo logró durante unos veinte años, pero se vio obligado, tras la organización del territorio de Utah por ley del Congreso de 1850, a permitir una forma exterior de gobierno que estaría cada vez más de acuerdo con el sistema americano. A pesar de que la lucha política llegó al borde de la guerra en 1857, cuando el presidente Buchanan envió una fuerza expedicionaria bajo Albert Sidney Johnston a Utah, conservó su sistema intacto durante otros doce años. Entonces era lo suficientemente fuerte para amoldarse, sin pérdida en lo esencial, al inevitable compromiso formal. Nombrado primer gobernador del territorio, se negó a entregar el cargo cuando fue destituido; aunque cedió ante el acercamiento del ejército de Johnston, sus sucesores fueron meros testaferros y Young gobernó tan efectivamente como antes. Ni la anulación de la maquinaria legal mormona ni el encausamiento de Young y otros dirigentes por los jueces, espoleados por una agitación nacional, dañaron en ninguna manera la estructura de la sociedad mormona. Que puso sus conocimientos religiosos, sociales y económicos al servicio de la iglesia mormona y preservó su identidad contra una nación hostil y contra las principales corrientes de la evolución social estadounidense en el siglo XIX, es la medida de la grandeza de Young. En hombres como George Q. Cannon, Wilford Woodruff, Heber C. Kimball, y Jedediah M. Grant tuvo asistentes valiosos, pero eran solo ayudantes, instrumentos de su voluntad.

Fue quizás el pragmático social más destacado de su tiempo. No le interesaba el pensamiento sistemático y se impacientaba con la teoría. Su genio residía en su capacidad para utilizar los sentimientos de grupo del mormonismo para fines grupales. Fue, además, un genio ejecutivo y administrativo del más alto orden. Su mente trabajaba rápidamente y controlaba una miríada de detalles relevantes sobre cada actividad y personalidad de su iglesia. Al menos tres cuartas partes de sus sermones están dedicados a prácticas de gestión, e instruyen a sus seguidores en los más mínimos detalles de la vida diaria, desde lavaplatos y mataderos comunitarios a horarios y estrategias. Su educación formal ascendió a sólo dos meses, y aunque era un lector paciente, aprendió mejor de los especialistas. Construyó un espléndido sistema educativo, pero lo limitó severamente a fines prácticos, entre ellos la preparación de los jóvenes en los sentimientos mormones. Escribía con dificultad y no bien, pero el lenguaje de sus sermones, que eran improvisados, es vívido, claro, idiomático y exquisitamente apropiado para su audiencia.

Despiadado y dominante como dirigente, fue en la vida privada un hombre afable y benevolente, que tenía fuertes afectos familiares y le gustaba el baile, el canto, la música y el teatro, amando sobre todo la contemplación de su gente disfrutando y mejorándose a sí mismos mientras construían el reino. Tenía suficiente afinidad con Joseph Smith para desarrollar un moderado interés en tales reformas inofensivas como sistemas dietéticos, uniformes para las mujeres, y los ejercicios de Dio Lewis, pero nunca permitió que tales experimentos se convirtieran en una amenaza para él o los intereses de su iglesia. Tenía algunos residuales rasgos puritanos: se opuso al licor (pero introdujo a la iglesia en el negocio de los licores); tenía una fanática creencia en la salvación por el trabajo y aborrecía el derroche; odiaba los juegos de azar y las cartas y, salvo bajo las condiciones de la poligamia, la mala conducta sexual. El número de sus esposas es diversamente dado entre diecinueve y veintisiete. Un indeterminado número de ellas nunca compartió su cama, habiendo estado casadas como honorables pensionistas o con fines doctrinales. Tuvo cincuenta y seis hijos. Su casa tenía un parecido curioso a las 'familias comunales' de experimentos sociales anteriores y su riqueza personal permitió que le diera a la poligamia un aire que no tuvo en ningún otro lugar.


Bibliografía:
Bernard de Voto, Dictionary of American Biography. La mejor fuente son los sermones de Young en Journal of Discourses (26 volúmenes, 1854-86). La mejor biografía es de M. R. Werner, Brigham Young (1925), pero su fracaso para reflejar los sentimientos mormones fue reparado por F. J. Cannon y G. L. Knapp, Brigham Young and His Mormon Empire (1913), que, aunque hostil, tiene un punto de vista indispensable. Susa Young Gates y Leah D. Widtsoe, The Life Story of Brigham Young (1930), tiene valiosos detalles íntimos. Para un análisis sociológico y económico ver: E. E. Ericksen, The Psychological and Ethical Aspects of Mormon Group Life (1922); Hamilton Gardner, 'Cooperation among the Mormons', Quarterly Journal of Economics, mayo de 1917; Hamilton Gardner, 'Communism among the Mormons, ibid., noviembre de 1922; Bernard De Voto, 'The Centennial of Mormonism', Forays and Rebuttals (1936). Véase también W. A. Linn, The Story of the Mormons (1902); obituario en Deseret Evening News, 29 y 31 de agosto de 1877.