Historia

ZACARÍAS GERGANOS

Zacarías Gerganos fue un teólogo de la Iglesia oriental del siglo XVII. Lo poco que se sabe de su vida procede de los títulos y prefacios de sus escritos. Procedía de una distinguida familia de Itaca y probablemente estudió como monje en el Monte Athos. Intentó estudiar en Roma pero cambió a Wittenberg, donde quedó protegido por el elector Juan Jorge I, quien fomentó el seguimiento de sus estudios. En 1622 llegó a ser metropolitano de Arta.

En el siglo XVII había en la Iglesia oriental tres tendencias. Hombres como Dositeo de Jerusalén exaltaban la fe ortodoxa. Otros como León Allatius buscaban la unión con Roma. La tercera clase, como Cirilo Lucar, favorecían una dirección hacia el protestantismo. A esta tercera clase pertenecía Gerganos, quien tal vez fue el pionero y cuya importancia no ha sido tenida en cuenta. Su principal obra fue Catecismo cristiano (Wittenberg, 1622), un volumen de unas trescientas páginas del que solo existen dos copias, una en la Biblioteca Barberini en Roma y otra en Hamburgo. El credo atanasiano viene primero (omitiendo el filioque) tras la introducción y luego un nuevo título. El catecismo está modelado según ejemplos bien conocidos, como el de Simeón de Tesalónica, en la forma de discurso ordinario griego, en once libros (incorrectamente numerados, ya que el sexto y séptimo son numerados como sexto). El primero trata de teología y antropología, los seis siguientes de la persona y obra de Cristo, dos de la Iglesia, uno de los sacramentos y el último de la escatología. Las Escrituras fueron dadas por el Espíritu Santo, enseñando el misterio de la Trinidad y la voluntad de Dios. La Escritura es su propio intérprete, no el papa, rechazándose la tradición papal. Los laicos deben leer la Biblia, en la cual se contiene la vida eterna. Dios es la primera causa, pero los ángeles son sus intermediarios. El cuerpo del hombre está compuesto de cuatro elementos, siendo el alma creación de Dios; el hombre fue creado inmortal sin pecado; pudo pecar porque tenía libre albedrío y el pecado vino por la caída y de ahí la muerte. Si el hombre no hubiera pecado, Cristo no se habría encarnado. Dios no es el autor del pecado. El Espíritu de Dios obra la fe en el hombre, quien de otra manera no puede creer; la fe viene al escuchar el evangelio y recibir la iluminación del Espíritu. Pero la fe sin obras está muerta; se puede perder y también reobtener por el arrepentimiento y los sacramentos. Su cristología no contiene nada destacado, salvo el énfasis puesto en la prueba de la mesianidad de Jesús por medio de las profecías mesiánicas, milagros y pasión; la crucifixión ocurrió para que las predicciones de los profetas se cumplieran. En la muerte de Cristo tomó parte el Logos. La Iglesia es la corporación de los santos, siendo Cristo, no el papa, su cabeza. Los sacramentos no son simples signos, sino eficaces y necesarios. El bautismo es en agua y en el Espíritu, no en agua solamente; el rebautismo es rechazado, reconociéndose el bautismo de los herejes. Sólos dos sacramentos se reconocen explícitamente, aunque el matrimonio es tratado bajo ese aspecto. La escatología es muy concreta. Las ideas presentadas son una mezcla de ortodoxia griega y doctrinas luteranas, apreciándose este segundo aspecto en la cristología y en la enseñanza sobre los sacramentos.

Además de este catecismo, Gerganos editó el Nuevo Testamento en griego moderno (Wittenberg, 1622), usando el texto de Stephanus-Beza, pero la edición no tuvo aceptación.


Bibliografía:
Philipp Meyer, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; M. Le Quien, Oriens Christianus, ii. 202, París, 1740; Fabricius-Harles, Bibliotheca Græca, x. 637, xi. 722, Hamburgo, 1807-08; E. Reuss, Bibliotheca Novi Testamenti Græci, pág. 100, Brunswick, 1872; E. Legrand, Bibliographie Hellenique, vol. i. passim y iv. 392, París, 1894-95.